El envejecimiento de la población es uno de los desafíos más significativos que enfrentan las sociedades contemporáneas, planteando retos sanitarios, económicos y laborales. El objetivo primordial es lograr una longevidad con mayor salud y mejor calidad de vida. En este contexto, el concepto de envejecimiento activo, acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de los años 90, busca ampliar la visión del envejecimiento saludable, incorporando factores sociosanitarios, económicos, conductuales y socioculturales.
El Paradigma del Envejecimiento Activo
El enfoque del envejecimiento activo se ha convertido en un paradigma fundamental al estudiar los componentes positivos del envejecer. Se basa en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas mayores y en los principios de las Naciones Unidas de independencia, participación, dignidad, cuidado y autorrealización, tal como fue promulgado en la 52ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS en 1999.
Pilares Estratégicos del Envejecimiento Activo según la OMS
La OMS define el envejecimiento activo como el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida, con el fin de extender la calidad de vida, la productividad y la esperanza de vida a edades avanzadas, minimizando la discapacidad. Los tres pilares estratégicos de este enfoque son:
- Participación: Las personas mayores tienen derecho a mantener su vínculo con la sociedad, y sus contribuciones en programas y actividades, remuneradas o no, son cruciales para su desarrollo psicoemocional. La participación en actividades recreativas, de voluntariado, culturales, políticas, sociales y educativas favorece la salud integral del individuo, actuando como factor protector contra enfermedades físicas y mentales.
- Salud: Se refiere a la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables para retardar la dependencia. Los avances en ciencias biomédicas, educación sanitaria y políticas públicas contribuyen a un incremento no solo de la esperanza de vida, sino también del envejecimiento saludable.
- Seguridad: Garantizar protección adecuada frente a situaciones de riesgo o necesidad, seguridad en prestaciones económicas y sanitarias, acceso a servicios, seguridad como persona consumidora y participación en la vida pública.
Determinantes y Contribuciones
El envejecimiento activo es un fenómeno multifactorial que contempla el envejecimiento no solo desde la atención médica, sino que incorpora factores económicos, conductuales y del entorno sociocultural que lo benefician. Es un concepto multidimensional y multidisciplinar que abarca condiciones biológicas, psicológicas y sociales, con repercusiones individuales y poblacionales importantes. La OMS lo apoya en indicadores como la buena salud, políticas públicas de protección social, seguridad económica y participación social.
Respuestas Gubernamentales Internacionales y Nacionales
El envejecimiento poblacional ha impulsado a diversos estados y organizaciones internacionales a desarrollar estrategias para abordar este fenómeno. El Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional es un ejemplo de estas estrategias.
Medidas de la OMS para el Fomento del Envejecimiento Activo
La OMS, en su 52ª Asamblea Mundial de la Salud, exhortó a los Estados miembros a:
- Aplicar medidas para asegurar el máximo grado de salud y bienestar para la creciente población de edad avanzada.
- Apoyar la labor de la OMS en pro de un envejecimiento activo y sano, mediante colaboración multisectorial y el establecimiento de una red mundial.
Además, instó a la Directora General a:
- Emprender una acción intersectorial en pro de un envejecimiento activo y sano.
- Reforzar la acción de la OMS para fomentar modos de vida sanos a nivel internacional, regional y de país, promoviendo enfoques comunitarios.
- Poner en práctica actividades intersectoriales en relación con el envejecimiento desde una perspectiva de promoción de la salud a lo largo de toda la vida.
- Consolidar los esfuerzos de la OMS en investigación y desarrollo de políticas para identificar y difundir información sobre los determinantes de un envejecimiento sano.
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El Rol del Estado de Chile en el Envejecimiento Poblacional
En Chile, el Estado ha tomado diversas acciones para enfrentar el envejecimiento poblacional, el cual se proyecta con un aumento significativo de personas mayores de 65 años en las próximas décadas. Los deseos y necesidades de las personas mayores apuntan a un envejecimiento con una calidad de vida que no se distancie de la que poseían en su etapa laboral, evitando el desmedro económico y manteniendo su nivel socioeconómico.
Evolución de las Políticas Públicas en Chile
Las primeras aproximaciones del Estado de Chile a este nuevo escenario comenzaron en 1995 con la creación de la Comisión Nacional para el Adulto Mayor. Posteriormente, en 1996, se aprobó la Política Nacional para el Adulto Mayor, y en 1997, se crearon los Comités Regionales para el Adulto Mayor. Un hito crucial fue la creación del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) en 2002, cuya finalidad es velar por la plena integración de estas personas a la sociedad, su protección y el ejercicio de sus derechos.
Política Integral de Envejecimiento
La Política Integral de Envejecimiento se centra en tres aspectos fundamentales:
- Proteger la salud funcional de las personas mayores.
- Mejorar su integración y participación en distintos ámbitos de la sociedad.
- Incrementar de forma transversal el bienestar subjetivo de las personas mayores.
Las áreas que abarca esta política incluyen turismo, salud, trabajo, educación, ingresos familiares, vivienda, cultura, transporte, participación social y justicia.
Programas y Beneficios Implementados en Chile (2013)
Al año 2013, Chile implementó diversos programas y beneficios a través de sus Ministerios y Servicios Públicos, orientados a cumplir los objetivos de la Política Integral de Envejecimiento:
- Mejorar la oferta, calidad y eficiencia de los servicios de cuidado y protección de la salud: A cargo del Ministerio de Salud con programas como Salud del Adulto Mayor, Plan de Garantías Explícitas de Salud, Examen Preventivo, Controles de Salud, Rehabilitación con Base Comunitaria, Enfermedades Respiratorias, Salud Cardiovascular, Alimentación Complementaria, Inmunizaciones, Adulto Mayor en Movimiento y Atención Domiciliaria para Personas con Dependencia Severa. El Ministerio Secretaría General de Gobierno también contribuye con el programa Adulto Mayor en Movimiento y Elige Vivir Sano.
- Aumentar la prevalencia de factores protectores para la salud: Con los programas del Ministerio de Salud, el programa Vínculos del Ministerio de Desarrollo Social (apoyo psicosocial para generar redes sociales) y el programa Vacaciones Tercera Edad del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo (fomento de la recreación).
- Aumentar el número de profesionales y técnicos con conocimientos específicos sobre personas mayores: Lamentablemente, esta área presentaba una falencia, con solo 32 médicos geriatras inscritos en el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) a finales de 2012.
- Aumentar las oportunidades de participación en actividades sociales, recreativas y productivas: A través del programa Turismo Social, el programa Vínculos, el programa Estudios Modalidad Flexible del Ministerio de Educación (oportunidades para terminar estudios básicos y medios), el programa Vacaciones Tercera Edad, el programa Adulto Mayor en Movimiento y el programa Elige Vivir Sano.
- Mejorar el nivel educacional y formación laboral: Con el programa Escuela de Formación de Dirigentes Mayores del Ministerio de Desarrollo Social.
- Proteger la seguridad económica: Los beneficios mencionados contribuyen a mejorar las condiciones económicas y la capacidad adquisitiva de las personas mayores.
Participación Social y Envejecimiento Exitoso
El envejecimiento exitoso es un concepto multidimensional que trasciende la salud física y mental, incorporando factores biológicos, psicológicos y sociales. Un estudio en Chile con 777 personas mayores demostró una asociación positiva y estadísticamente significativa entre la participación social y el envejecimiento exitoso. Aquellos que participan en organizaciones comunitarias (clubes de adultos mayores, grupos religiosos, grupos del barrio, grupos indígenas, entre otros) muestran un mejor desempeño en dimensiones como desempeño funcional, factores intrapsíquicos, espiritualidad y propósito/satisfacción vital.

Los resultados específicos indicaron que las personas mayores participantes:
- Tienen un mejor desempeño funcional en actividades básicas diarias (85% vs 74% de los no participantes).
- Se han adaptado más a los cambios físicos de su cuerpo (74% vs 62%).
- Se sienten más capaces de afrontar su envejecimiento (69% vs 60%) y de buscar soluciones a problemas (72% vs 62%).
- Disfrutan más haciendo cosas nuevas y creativas (69% vs 51%).
- Poseen un carácter más agradable y positivo (61% vs 52%).
- Sienten que su vida tiene sentido (79% vs 66%) y están más satisfechos (75% vs 62%).
- Valoran más la relación con un ser superior (73% vs 51%) y pasan más tiempo en actividades religiosas (39% vs 26%).
La participación social actúa como un recurso psicosocial relevante en la intervención gerontológica, promoviendo el bienestar general, la salud física y mental, la satisfacción vital y la autovalencia.
Programas Universitarios y Terapia Ocupacional para el Envejecimiento Activo
Programas como el de Vinculación con la Sociedad de la Universidad Central del Ecuador (UCE), en colaboración con la Carrera de Terapia Ocupacional, buscan proporcionar una formación holística a los profesionales y contribuir al desarrollo humano de las personas adultas mayores en la comunidad. Este proyecto promueve el envejecimiento activo a través de talleres físicos, cognitivos y emocionales, tanto presenciales como virtuales.
Los talleres demuestran ser altamente efectivos, adaptados a las modalidades de atención y generando beneficios significativos para la calidad de vida de los participantes. Promueven el bienestar físico y afectivo, la interacción social y el desarrollo personal. Un estudio descriptivo comparativo, longitudinal y observacional con 119 adultos mayores de Quito, atendidos en modalidades presencial y virtual, reveló que:
- En movilidad y equilibrio, el 90% de los usuarios virtuales y el 18% de los presenciales mantuvieron o mejoraron sus funcionalidades.
- En cuadros afectivos, el 80% de la población virtual mantuvo un estado de ánimo adecuado y el 21% de los usuarios presenciales mejoraron, previniendo y reduciendo síntomas de depresión.
- En función cognitiva, la modalidad virtual mantuvo las capacidades en un 93%, mientras que la presencial logró mejorar en un 34%.
- En independencia funcional para actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, el 93% de los usuarios virtuales y el 80.90% de los presenciales mantuvieron sus capacidades.
Estos resultados evidencian la eficacia de las modalidades presencial y virtual en el mantenimiento de las capacidades funcionales de los adultos mayores, reafirmando la importancia de programas que fomenten la actividad física y mental, la vinculación y la participación con el entorno para un envejecimiento saludable.