La noticia publicada en la columna “NI UN NIÑO (A) MENOS” de CIPER, respecto de la crisis del Servicio Nacional de Menores (Sename), nos recalca nuestra ceguera como sociedad frente a los vulnerados derechos de los niños institucionalizados. Desde la experiencia de haber vivido por 16 años en ese sistema (desde los 3 años y medio hasta los 19 años), se sabe lo que significa haber sido privado de la paz de un hogar en familia, del derecho a la salud, de crecer sin una madre ni padre ni abuelos, y de haber sido privado de la infancia. La juventud y el inicio de la vida adulta en el Sename están marcados por las consecuencias de que el Estado siga considerando al niño como objeto más que sujeto, pese a haber ratificado Chile la Convención de los Derechos del Niño. A diario, los menores deben lidiar con un sistema que inhabilita y encapsula sus esperanzas y sueños.
Radiografía de la Vulneración: El Informe Jeldres y la Misión INDH 2017
Recién en 2012, y luego de años de silencio, el “Informe Jeldres” detalló a nivel nacional las graves fallas del sistema de protección de menores. Lo allí revelado sorprendió a muchos, quienes por primera vez conocieron cuán vulnerable se encontraba la infancia en nuestro país. El “Informe Jeldres” se convirtió así en un duro golpe a la cátedra oficial institucional, mostrando que Chile no actuó política ni moralmente en responsabilidad con sus niños, niñas y adolescentes más vulnerados. Aún se recuerda el egreso masivo de niños de los centros de protección que se produjo en los años 90, cuando la población por hogar fluctuaba entre 100 y 200 niños. Lo peor de aquello es que el Chile de hoy, para muchos de los niños y niñas que viven al interior del sistema, no es mejor que el del ayer. Si la situación de vulnerabilidad de estos niños y niñas se ha mantenido en el tiempo es porque como sociedad también se ha fallado al negarse a ver su realidad.

Con este marco, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) desplegó, entre enero y abril de 2017, un equipo de más de 60 profesionales para una Misión de Observación SENAME 2017. Esta misión visitó 171 centros en todas las regiones del país con los objetivos de: i) evaluar las condiciones de cumplimiento de los derechos humanos al interior de los centros; ii) evaluar las condiciones laborales en que se desempeñan los funcionarios; y iii) indagar sobre eventuales vulneraciones de derechos a niños, niñas y adolescentes (NNA) residentes. Para ello, se realizaron entrevistas a los directores de los establecimientos, se encuestó a los trabajadores y se entrevistó -mediante un cuestionario estructurado aplicado por psicólogas clínicas- a 401 NNA residentes. Además, se realizó una descripción del estado de la infraestructura y equipamiento de los centros mediante una ficha de observación.
Condiciones de Vida y Alimentación: La Preocupante Realidad del Hambre
Al indagar por las condiciones de la infraestructura e instalaciones, el informe da cuenta de que en general las necesidades básicas (disponibilidad de camas; acceso a baños, comedor y cocina) están satisfechas. Sin embargo, en las observaciones efectuadas se destaca que en ocasiones la calidad de dichas instalaciones no es la óptima y no se está en condiciones de proveer adecuada calefacción, recreación, espacios comunes y condiciones para el resguardo de la identidad y privacidad de los NNA. Resulta preocupante que en un mismo dormitorio convivan adolescentes con niños y niñas de menor edad, o que no se les separe por sexo, lo que tiene una prevalencia cercana al 20% de los casos. Los centros, asimismo, presentan en un 21% sobrecupo; en el 12,5% de estos casos el sobrecupo puede llegar al 50% mientras que en el 3%, el sobrecupo puede ser superior al 75%.
En materia de alimentación, resulta crítico destacar los siguientes hallazgos:
- En un 1,6% de los establecimientos, a los NNA se les entrega solo entre 1 y 2 comidas diarias, lo que ocurre en el 3% de los centros que acogen a lactantes y preescolares.
- Las niñas y niños entrevistados declaran en un 16% pasar hambre en el establecimiento.
- Los más grandes (13 años) indican que quedan con “hambre”, que no es suficiente la comida, y que casi nunca reciben leche.
- Según los testimonios, la gran cantidad de horas de ayuno provocó en dos niñas problemas graves: una bajó 6 kilos de peso y otra vomitó en la escuela producto de la fatiga.

Otras Vulneraciones Identificadas por el Informe INDH
El estudio del INDH identificó otras 10 temáticas relevantes que reflejan la profunda crisis del sistema:
- Perfil de NNA y Trabajadores: La población de los centros es fundamentalmente femenina (63,5% niñas y adolescentes), con un 37,8% de niñas entre 8 y 13 años. El personal también es mayoritariamente femenino (87,9%).
- Trato Discriminatorio: El 22% de los NNA considera que el personal a cargo de su cuidado no siempre le da un trato respetuoso y cariñoso. El 34% declara que existe trato discriminatorio por parte de los funcionarios del hogar hacia ellos o compañeros de centro.
- Vinculación con el Medio y Acceso a la Justicia: En un 4% de los centros se declara que los NNA no están autorizados para hablar con el juez directamente en caso de requerirlo. Según los testimonios de los NNA, solo el 32% tuvo la posibilidad de hablar con el juez que visita periódicamente el establecimiento.
- Educación: Aunque el 93% de los NNA asiste a un establecimiento educacional, solo el 88% de los niños entre 14 y 17 años lo hace, lo que está 8% por debajo del promedio nacional. El 20% presenta retraso escolar y solo el 78% recibe apoyo en sus tareas. Una cifra preocupante es que solo el 77% de los centros declara “autorizar” a los padres a participar en las reuniones de apoderados.
- Familia e Identidad: El 40% de los centros pone algún tipo de restricción a los horarios de visita de la familia. El 30% no admite más de dos visitas a la semana. En el 57% de los casos, el centro se encuentra fuera de la comuna de origen familiar, lo que potencia un eventual desarraigo, sentimiento de soledad, pérdida de identidad o “abandono progresivo” de la familia. Un 16% de los centros utiliza el retraso al ingreso de visitas como sanción, y el 13% reporta suspender las visitas por mal comportamiento del niño o niña.
- Salud Mental: El 69% de los NNA de 14 o más años presenta sintomatología de cuadro depresivo. El 45% de quienes presentan al menos uno de estos síntomas señala no haber podido acceder a un psicólogo o psiquiatra, y el 70% no se encuentra en tratamiento.
- Violencia Institucionalizada: 8 de cada 10 NNA encuestados declararon haber recibido algún tipo de castigo durante los últimos 12 meses. Se destacan la privación de contacto con la familia (15%), ser dejado sin comida (7%), ser encerrado (7%) y la "contención física" (12%). El 46% reportó maltrato psicológico y el 12% agresión física leve, mientras que el 6% sufrió agresiones graves.
- Violencia entre Pares: El 48% de los NNA entrevistados indicó haber sido objeto de manera reiterada de maltrato físico y/o psicológico. Es crítico que al menos un 19% de los centros no cuenten con protocolos para atender este tipo de situaciones.
- Abuso Sexual: El estudio arrojó que en 23 casos (6,4% de la muestra) se reportó sufrimiento de abuso sexual durante los últimos 12 meses. 8 de cada 10 abusos sexuales son experimentados por niñas. En el 78% de los casos, el abuso es cometido por otro menor de edad, y en un 7% por un adulto del centro. El 69% de las víctimas sigue en contacto con la persona que habría cometido el abuso.
La Corporación Administrativa del Poder Judicial asume que la internación de los niños es siempre dañina, afirmando que “por cada tres meses que un niño de corta edad reside en una institución, pierde un mes de desarrollo”. A pesar de esto, se registran internaciones prolongadas, con promedios de hasta 57 meses (4,7 años) en Arica y 3 años en Antofagasta, a menudo "sin plazo" judicial. La falta de control judicial se evidencia en que los informes trimestrales de los hogares a los jueces a menudo no se envían o son copias textuales de informes anteriores, y la presión por cumplir metas de gestión lleva a cerrar causas de protección sin juicio.
El impacto de crecer en instituciones (3/4)
La Vulnerabilidad de los Niños Migrantes en el Sename
El número de menores extranjeros en el sistema de protección ha crecido significativamente. En 2015, el sistema atendió a 1.016 menores inmigrantes, duplicando la cifra de 2010. Entre enero y octubre de 2017, 1.297 menores extranjeros entraron al sistema de protección, lo que significa que de los 297 menores que llegan cada día al Sename, cuatro son migrantes. Las principales causas son maltrato, abuso sexual y negligencia. Aunque peruanos, bolivianos y colombianos son mayoría, el mayor crecimiento es de dominicanos y haitianos.
Expertos en familia, niñez y migración explican este aumento por la falta de redes de apoyo, el "choque cultural" y la necesidad de los padres de priorizar el trabajo. La precariedad con la que viven muchas familias puede derivar en el ingreso de un niño a un centro. La Región Metropolitana concentra el 44% de los niños extranjeros, seguida de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. La presidenta de Afuse, Alicia del Basto, cuenta que muchos niños llegan con problemas graves de consumo de drogas, sin tratamiento, lo que genera problemas porque los funcionarios no están preparados.
La coordinadora de la OPD de Independencia, Macarena Encina, señala un "choque cultural" entre lo que en Chile se define como negligencia y la forma en que lo entienden los extranjeros, a veces con prejuicios de los denunciantes. La jueza Karen Hoyuelos sostiene que parte del "choque" tiene que ver con una "normalización de la violencia" en algunas familias migrantes. Las escasas redes de apoyo complican las decisiones judiciales, derivando a los niños a hogares de protección si no se encuentra un familiar que los acoja. La dificultad para expresarse debido al idioma es un obstáculo para entender los procesos judiciales, y la situación vulnerable se nota desde el inicio, ya que muchos escapan del hambre, la falta de trabajo y los problemas sociales de sus países.
Consecuencias Críticas: Fallecimientos y Sobremédicacion
El Sename no resguarda a los niños de la manera esperada al separarlos de su núcleo familiar, sino que perpetúa y agrava su vulnerabilidad. La situación es tan grave que el sistema ha sido descrito como "en estado terminal".
El Caos Estadístico y las Muertes en el Sistema
No hay claridad respecto al número de menores fallecidos bajo tutela del Estado. Un informe del Ministerio de Justicia indicó 185 muertes entre 2005 y mayo de 2016, pero un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos en 2010 era cinco veces mayor al reportado. El diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del Sename, asegura que el Estado de Chile "ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales". Las autopsias revelan causas de muerte variadas y violentas: lactantes o preescolares ahogados con sus propios fluidos, un menor muerto por golpe en la cabeza por caída de altura, homicidios y suicidios por ahorcamiento.
Casos Emblemáticos de Fallecimiento
- Guillermina (16 años): Llegó al Centro de Protección Alborada "a medio vestir" y con dinero a las 04:19 de la mañana, traída por la policía. Se resistió violentamente al reingreso. Menos de media hora después, la encontraron colgada con sus propios cordones. Tenía historial de consumo de alcohol, drogas y depresión, y un embarazo adolescente. Contrario a todo protocolo internacional, no fue llevada a un hospital para evaluación médica completa.
- Lissette (11 años): Pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename, ingresando a los 5 años por maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. Falleció en el Centro Galvarino tras una "crisis emocional" atribuida a la ausencia de un familiar. Ni ella ni su compañera a cargo de 20 niñas tenían conocimientos en primeros auxilios. Para cuando se dieron cuenta de la gravedad, Lissette ya estaba muerta. El centro tenía un sobrecupo de más del 50%.

Sobremedicación y Ausencia de Atención Especializada
La "poca prolijidad" con la que se manipulan los medicamentos en los centros es "generalizada", según expertos. Niños como Lissette estaban sobremedicados con fármacos que, en dosis elevadas o en combinación, podían tener efectos adversos como aumentar la agresividad. El 63% de los niños está con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica especializada. Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, y sin embargo, carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. Además, hay pocos psiquiatras infantojuveniles, la mayoría en el sector privado, dejando a regiones enteras sin atención. En Arica, el informe consigna nueve niños con problemas de salud mental sin tratamiento; en Coquimbo, cinco casos sin vigilancia médica; y en O’Higgins, nueve niños sin atención, mostrando un fracaso generalizado en los tratamientos.
Hacia una Solución Integral y Urgente
La solución a la crisis es multisectorial y no conviene juzgar solo a una de las partes. Es imperativo un rediseño del sistema de protección, con un enfoque en la familia y la garantía de derechos.
Pilares para una Transformación Necesaria
- Apoyo Psiquiátrico Adecuado: Se necesitan unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados, personal dedicado que trabaje también con las familias y no las aísle.
- Revinculación Familiar: El objetivo final debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen. La solución no es quitárselos, sino romper el círculo de pobreza y maltrato, entregando herramientas y acompañamiento.
- Defensa Jurídica Adecuada: Los niños vulnerados necesitan una defensa legal sólida "que vele porque todos los actores del proceso hagan su trabajo", a diferencia de lo que ocurre actualmente, donde un abogado muy joven puede ver al niño como "más un trámite burocrático que un sujeto de derecho".
- Estabilidad Emocional del Personal: Atender la estabilidad emocional de los cuidadores y profesionales, y promover el conocimiento y observancia de los protocolos existentes elaborados por SENAME en materia de maltrato, así como la ley N° 21.013 que sanciona el maltrato.
- Garantizar el Derecho a Ser Oído: Es imprescindible generar las condiciones para que niños y niñas residentes ejerzan el derecho a ser oídos y denunciar hechos de abuso sexual, capacitandose a los trabajadores para una escucha efectiva.
- Control Judicial Riguroso: Toda prohibición de relación entre un familiar y el niño bajo protección debe estar fundada en una resolución judicial. No se debe establecer como sanción la prohibición de visitas o su comunicación con familiares. Los jueces deben ordenar y exigir las prestaciones de salud necesarias para los niños, incluso decretando multas o arrestos a las autoridades que no cumplan.
- Desarrollo de Medidas para Preservar la Identidad: Como la existencia de un libro de vida que permita la reconstrucción de su pasado y el registro de su experiencia en el centro.
Apoyar y fiscalizar al Sename importa, pero no reemplazará nunca a una familia. Se requiere además legislar sobre programas de viviendas que eviten el hacinamiento y produzcan madres que “descuidan” a sus hijos viajando horas a sus trabajos. Es necesario un sistema escolar de educación integral y no solo contenidista. La ciudadanía, con valores de cooperación y solidaridad, entendería por qué influye en la pobreza un modelo escolar que segrega. La sociedad es culpable al alimentar un sistema que prometió protección y terminó por vulnerar aún más a los niños más desprotegidos. Es urgente cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, porque "los niños no pueden esperar".