A menudo, la infancia y la vejez se perciben como extremos opuestos de la vida. Sin embargo, un análisis más profundo revela una serie de sorprendentes analogías entre estas dos etapas, especialmente en lo que respecta a la dependencia y la forma en que la percepción y la motivación pueden influir drásticamente en la calidad de vida.
Analogías Entre Infantes y Ancianos
Existen varias similitudes notables que acercan a los niños y a las personas mayores, evidenciando que ambos grupos requieren atenciones y comprensiones particulares.
Dependencia y Necesidad de Cuidadores
En ambos casos, tanto los niños como los ancianos no pueden valerse por sí mismos completamente, sino que necesitan cuidadores que les asistan en sus actividades diarias y necesidades básicas.
Inadecuación Afectiva y Expresión Emocional
La inadecuación afectiva, definida como una pérdida del control en la expresión emocional, es otra analogía significativa entre infantes y viejos. Ambos pueden experimentar dificultades para regular y manifestar sus emociones de manera socialmente esperada.
Juicio Crítico
El juicio crítico es otro elemento similar que los vincula. Con los años, el niño lo alcanza y lo desarrolla, mientras que el anciano, en muchos casos, comienza a perderlo. Un ejemplo de esta similitud se observa cuando, ante la pregunta sobre la similitud entre un elefante y una hormiga, ambos podrían responder simplemente que uno es grande y el otro pequeño, evidenciando una simplificación en el razonamiento crítico.
Control de Esfínteres
Ocurre igual con el control de los esfínteres. Mientras el niño puede orinarse cuando lo desea debido a su desarrollo incompleto, el anciano no puede evitarlo en ciertas ocasiones, debido a condiciones como una próstata deteriorada o la pérdida de control muscular.
Dieta Diferenciada
Asimismo, la infancia y la vejez requieren una dieta diferenciada, adaptada a sus necesidades nutricionales específicas para un desarrollo y mantenimiento adecuados de la salud.
Necesidad de Tutoría y Atención Constante
El profesor Valdés Mier se refirió a la necesidad de tutoría tanto para el niño como para el anciano. Es fundamental no dejarlos solos en casa y atenderlos asiduamente, como ambos se merecen, para que no sufran un accidente que a veces puede resultar fatal.

El Poder de la Motivación y la Responsabilidad en la Vejez
La pregunta fundamental es: ¿Las personas mayores pierden sus capacidades porque son ancianos o porque se sienten como tales y se les trata de esa manera? Varios estudios sugieren que la percepción y la motivación juegan un papel crucial.
El Experimento de las Plantas
En un artículo de The New York Times Magazine se mencionan estudios realizados con gente mayor a quienes se les crea una necesidad o una motivación. Un ejemplo es el de un grupo de abuelos en una residencia, a quienes se les entregaron plantas y se les explicó que ellos debían cuidarlas, decidiendo cuándo regarlas y dónde ponerlas, asumiendo la responsabilidad de mantenerlas con vida. A otro grupo se les dieron las mismas plantas, pero se les dijo que las cuidadoras se encargarían de ellas.
Dieciocho meses más tarde, el doble de ancianos del grupo de cuidadores de plantas seguía con vida en comparación con el grupo que no tuvo que hacer nada por sus plantas. La diferencia radicó en la motivación, la responsabilidad, el saberse útil y el sentir que aún hay algo en el mundo que depende de ellos.
El Estudio de la Casa sin Espejos
Otro experimento, realizado en 1981, involucró a ocho hombres de 70 años que vivieron durante cinco días en una casa decorada y equipada con los mismos elementos y herramientas de la época de 1959, sin espejos. El estudio buscaba comparar sus capacidades y habilidades antes de entrar y después de salir, bajo la hipótesis de que revivir en una época 22 años atrás, cuando eran más autónomos, los mejoraría.
Acertaron. A los cinco días, el cambio fue importante. Vivieron en la ilusión de ser más jóvenes y se comportaron como tal. A su salida, sorprendieron a todos: uno que había entrado en silla de ruedas, salió con bastón; otro, incapaz de ponerse los calcetines sin ayuda, organizó la cena final moviéndose con alegría. Los demás caminaban más erguidos y parecían más jóvenes. Tenían la misma edad, pero en sus mentes ya no eran tan mayores.
Experimento de conformidad social | Sesgo de arrastre | Neuronas espejo.
La Percepción y el Comportamiento: Lecciones de "Up"
Este concepto de la influencia de la mente sobre el cuerpo y las capacidades fue bellamente plasmado por los creadores de la película "Up". Su protagonista, Carl Fredricksen, empieza la película prácticamente incapacitado, dependiendo de un andador, y la acaba mucho más ágil y sin necesidad de soporte para caminar, impulsado por una nueva motivación y aventura.
Por ello, cabe preguntarnos si nuestros mayores son a veces como son porque creen que lo son, porque les hacemos creer que lo son, o porque en realidad lo son. De igual manera, cabe preguntarnos si nuestros hijos, cuando se comportan de cierta manera, lo hacen porque realmente son así o porque creen o sienten que deben ser así.
La diferencia entre todo ello reside en la motivación, el tener una meta, el sentirse parte de algo y el saberse útil. Estos factores son determinantes para mantener la vitalidad y las capacidades a cualquier edad.
