La gestión de los derechos de la infancia y adolescencia en Chile, particularmente a través del Servicio Nacional de Menores (SENAME), ha sido objeto de intensos debates y críticas. Uno de los aspectos que emerge en esta discusión es la necesidad de adaptar las condiciones laborales de los funcionarios para garantizar una atención de calidad, lo cual se relaciona con la posibilidad de implementar la flexibilidad horaria.
Críticas al Sistema Actual del SENAME
El SENAME ha enfrentado durante años severas críticas respecto a su rol como garante de los derechos de la infancia. La privatización y precarización de sus centros ha llevado a que estos sean percibidos no solo como lugares de acogida para niños en situaciones de vulnerabilidad social, sino también, en algunos casos, como centros de internamiento o incluso "cárceles para menores", donde la seguridad y el bienestar de los niños no siempre están garantizados.
El informe del Comité de Derechos del Niño de la ONU ha señalado aspectos preocupantes, como el hecho de que más del 30% de los centros de protección solo permitían las visitas en horario laboral, dificultando el contacto de los padres que deben trabajar para sustentarse y demostrar estabilidad. Esta situación contrasta con la necesidad fundamental de los menores de contar con espacios de cuidado y seguridad para un desarrollo saludable.

Condiciones Laborales del Personal
Las precarias condiciones laborales del personal del SENAME son un factor que impacta directamente en la calidad de la atención. Una auditoría realizada por educadoras de trato directo de la Casa Nacional del Niño reveló situaciones extremas, como turnos de 27 horas seguidas y de 24 horas varias veces al mes en centros de administración directa.
Según el propio SENAME, esta situación se debe a la falta de cuidadoras en los hogares y a un alto número de licencias médicas (37.8% del total de trabajadores del servicio), originadas por las difíciles condiciones de trabajo. A pesar de esto, se reconoce que los centros requieren una atención continua de 24/7, por lo que la escasez de personal no puede ser una excusa para descuidar a los menores.
Además, las trabajadoras han denunciado el impago total de las horas extras, lo que agrava la situación de precariedad laboral y desmotivación del personal.
Relación con los Pueblos Originarios
Un aspecto crucial para mejorar la atención en el SENAME es la adopción de una visión intercultural que comprenda la cosmovisión de los pueblos originarios. El Convenio 169 de la OIT establece la forma en que las organizaciones estatales deben vincularse con estos pueblos, reconociendo y respetando sus derechos.
Es fundamental que cualquier institución del Estado que trabaje con niños, niñas y adolescentes indígenas reconozca y respete estos derechos para mejorar las condiciones de trato y asegurar una atención pertinente y respetuosa.
Propuestas para la Flexibilidad Horaria
En medio de las dificultades, surge la propuesta de la flexibilidad horaria como una estrategia para mejorar las condiciones laborales y, potencialmente, la atención a los menores. La directora del Sename Coquimbo, Verónica Zárate, ha asegurado que la flexibilidad horaria se implementará en cada residencia, considerando la situación particular de cada familia.
La flexibilidad horaria implica permitir a los empleados gestionar su propia jornada laboral, lo que puede traducirse en beneficios como la posibilidad de terminar antes una jornada, tomarse los viernes libres o comenzar la jornada muy temprano, siempre manteniendo el control y la responsabilidad sobre las horas de trabajo.

Implementación y Consideraciones
Para que la flexibilidad horaria sea efectiva y cumpla con la normativa vigente, es imprescindible realizar un registro de jornada laboral adecuado. Esto presenta un desafío, especialmente cuando son los propios empleados quienes gestionan su tiempo.
Se destacan varios puntos clave para una correcta implementación:
- Registro de jornada laboral: Es fundamental contar con sistemas que permitan registrar con precisión el tiempo trabajado, incluso cuando los empleados gestionan su propia jornada.
- Confianza y herramientas tecnológicas: La buena comunicación y la confianza en las herramientas online son esenciales, dado que los empleados trabajarán en diferentes franjas horarias. Se deben evitar reuniones presenciales innecesarias.
- Metas medibles: La jornada flexible debe ir acompañada de la medición de resultados y avances, estableciendo metas y objetivos claros.
- Teletrabajo: Para muchos trabajadores que apuestan por la jornada flexible, la opción de trabajar desde casa es un valor añadido que no necesariamente afecta negativamente la productividad empresarial.
Empresas como Sesame han desarrollado funcionalidades de control horario que ayudan a gestionar estos procesos, permitiendo fichar entrada y salida con un clic, saber quién está trabajando y desde dónde, convertir una tablet en un punto de acceso, generar informes completos y realizar control horario biométrico, además de configurar alertas y aprobaciones.
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La implementación de la flexibilidad horaria en el SENAME, si bien presenta desafíos, podría ser una vía para mejorar las condiciones laborales del personal, lo que a su vez podría repercutir positivamente en la atención brindada a los niños, niñas y adolescentes bajo su cuidado, siempre y cuando se acompañe de una gestión rigurosa y el cumplimiento de la normativa.
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