El Niño Cuidador de Ovejas: Tradición, Desafíos y Terapia

El pastoreo, uno de los oficios más antiguos del mundo, ha sido una forma de vida que desde tiempos bíblicos ha destacado por la importancia de los pastores en la sociedad. Debemos retroceder al año 3.000 a.C. para delinear el comienzo de este oficio milenario, cuando se comenzó a abandonar la caza como principal modo de supervivencia y se domesticaron animales para el consumo humano.

Un pastor joven con su rebaño de ovejas en un paisaje rural

Actualmente, este oficio tan apreciado en antaño ha perdido popularidad y se ha convertido en una profesión en vías de extinción. Pocos niños o jóvenes sueñan con dedicar su vida a cuidar ovejas; la sociedad moderna ha inculcado desde pequeños profesiones que suelen ir desde áreas como la medicina, arquitectura, periodismo hasta la economía. El oficio de pastoreo resulta poco atractivo y muy sacrificado para las generaciones más jóvenes, y los pastores no encuentran aprendices, también conocidos como rabadanes. Ante este contexto, el futuro del pastoreo es poco prometedor.

La Tradición Familiar en el Pastoreo

Quienes sí apuestan por el pastoreo son, en su mayoría, hijos de pastores que han vivido el oficio desde pequeños. El trabajo de pastor, hasta hace poco, pasaba de generación en generación, y los hijos siempre se han criado en este entorno. El pastoreo, para los hijos de los pastores, ha sido parte de su infancia. Por ello, aprenden el oficio instintivamente, desde pequeños, observando a sus padres en el día a día, quienes confían en ellos para que sepan manejarse con destreza con un rebaño. A quienes no han vivido este oficio desde la infancia les resulta más complicado sentirse atraídos por él.

Amor por los Animales y la Naturaleza

Otro de los principales motivos por los que los hijos de los pastores se dedican a este oficio es su amor incondicional a los animales, especialmente a los corderos, ovejas o cabras. El pastor es el encargado de buscar pastos para que el rebaño se alimente, debe levantarse a las seis de la mañana para ordeñar a las ovejas, esquilarlas al menos una vez al año y, en general, preocuparse cada día por su cuidado. Además, los hijos de pastores saben que sus compañeros de oficio son los perros, se han criado junto a ellos y conocen la labor e importancia que tienen para gestionar el trabajo del pastor, siendo conscientes de que sin los perros su trabajo no sería posible.

Vida de un PASTOR con 50 AÑOS de experiencia. Guardián de más de 500 CABRAS y OVEJAS en el monte

El campo, la brisa del monte, el ruido de las hojas… es un escenario muy idílico, pero no a todas las personas les agradaría trabajar al aire libre. Ser pastor es trabajar de sol a sol todos los días del año, haga frío o calor, y bien lo saben los hijos de los pastores. Sentir pasión por la naturaleza es aceptarla en todas sus vertientes: días soleados primaverales, paseos a la orilla de ríos, el cantar de los pájaros, pero también días largos y fríos, caminos empedrados de difícil caminar o días calurosos sin una sombra donde cobijarse.

El pastoreo es un oficio para disfrutar del campo, para entretenerse con las cosas más sencillas de la naturaleza y para cuidar del rebaño con toda la pasión, dedicación y entrega. En las zonas rurales, agravado los últimos años por el éxodo rural, la soledad es un vecino más. Los hijos de los pastores saben qué es educarse en escuelas con pocos niños o tener que trasladarse varios kilómetros cada día para ir al instituto. Su círculo de amigos se reduce, y a determinadas edades, muchos de ellos deciden emigrar a grandes urbes como Zaragoza, Madrid, Barcelona, para labrarse un mejor porvenir.

Quienes deciden quedarse a vivir en las zonas rurales y continuar con el pastoreo son gente activa y cualificada, pero que no les gusta trabajar rodeada de bullicio. Prefieren la tranquilidad del campo, el sonido de la naturaleza, que el estresante bullicio de las grandes urbes. Es posible formarse en escuelas de pastores y aprender la metodología para ser pastor de ovejas.

La Experiencia del Pastor Mongol: Un Testimonio de Dedicación

En Mongolia, la ganadería es una actividad central. En una vasta pradera, se crían cinco tipos de ganado: vacas, caballos, ovejas, cabras y camellos, dedicándose más a las ovejas. Una familia tiene aproximadamente más de mil ovejas, de diferentes colores: blanco, negro, marrón, salpicado, etc.

Un hijo de pastor, que pasó su infancia en el distrito de Bayanmonkh, provincia de Khentii, hasta que vino a la ciudad de Ulán Bator para ingresar a la universidad, describe su experiencia. Durante sus vacaciones de verano, regresaba a su casa en el campo y pastoreaba las ovejas, siguiendo a sus padres. Las ovejas paren en primavera, el momento de mayor actividad para los pastores. En una familia con muchas ovejas, más de quinientas pueden dar crías. En ese momento, los pastores deben reducir su sueño y entrar y salir frecuentemente de los establos para examinarlas. Los pastores se esfuerzan por cuidar a sus ovejas, así como aman a sus propios hijos. La mayoría de los pastores recuerdan a todas las madres ovejas del rebaño y sus crías.

Una familia de pastores mongoles con su rebaño de ovejas

El Cuidado de las Crías y la Protección contra Depredadores

Si una madre oveja no cuida bien de su cría, el pastor pone a ambos en un establo separado durante cuatro o cinco días, y la mayoría de las ovejas terminan cuidando y alimentando a sus crías. Si una oveja madre descuida a su cría al final, el cordero llega a morir. En este caso, el pastor alimenta al cordero con leche y lo cría.

Cada mañana, los pastores guían a los rebaños de ovejas a los pastos que están a cinco o seis kilómetros de casa. El enemigo del pastor y las ovejas es el lobo. Los lobos siguen al rebaño como una sombra. Desde el momento en que el pastor sale de casa con su rebaño, una manada de lobos los sigue a lo lejos, trepando colinas y montañas. Si alguna oveja pare a sus crías en el camino y las deja en el campo, los lobos corren inmediatamente hacia ellos, y las aves de rapiña atacan a los corderos. Por esta razón, el pastor les presta mucha atención todo el tiempo. Cuando el pastor se aleja del rebaño, los lobos inmediatamente vienen y atacan a las ovejas. Estos nunca atacan a una sola oveja, les muerden la cola, los muslos y detrás del cuello. Los lobos muerden severamente entre cincuenta y sesenta ovejas. Además, las lobas madres hacen que sus crías jueguen con las ovejas heridas para enseñarles a cazar. Al ser desgarradas por todas partes por los lobos, las ovejas apenas pueden moverse y gimen de dolor.

Entonces, las aves de rapiña vuelan y picotean la carne y los ojos de las ovejas heridas. Las ovejas originalmente tienen mala visión. Lo que es peor, si quedan ciegas, aunque el pastor se les acerque, intentan huir de miedo porque confunden al pastor con un lobo. Sin embargo, no pueden ponerse de pie. Al ver a la oveja herida, el pastor las llama con un dolor desgarrador. Ya que conocen al pastor y su voz desde pequeñas, al escuchar su voz se sienten aliviadas y lloran lastimosamente. Al bajar de la montaña, llevadas en los brazos del pastor, las ovejas balan con voz débil y temblorosa, como si fueran consoladas a pesar de haber sido heridas y afligidas.

La trashumancia y el amor del pastor

Cuando llega el verano, los pastores guían a los rebaños a los más exquisitos pastizales donde hay suficiente agua y pasto que tanto les gusta a las ovejas, y se quedan con ellas, levantando una tienda. La razón es que las ovejas deben ser bien alimentadas y engordar en julio y agosto, para que puedan pasar sin problemas el otoño, el invierno y la primavera, y soportar el invierno de Mongolia que es excepcionalmente largo e intensamente frío.

Un pastor mongol acampando con su rebaño en verano

No es sencillo cuidar a casi mil ovejas. Todos los días, el pastor va a los campos y a las montañas para buscar a las ovejas dispersas. Para encontrarlas, pregunta a todos los transeúntes por el paradero de estas. Cuando encuentra una, no puede contener la alegría y sonríe de oreja a oreja. El pastor ama mucho a las ovejas. Nunca aparta la mirada de ellas. Las ovejas son animales muy dulces, soportan sin quejarse aunque se lastimen o estén heridas. También son fieles. Las cabras van por los caminos peligrosos como les gusta, sin obedecer la dirección del pastor; pero las ovejas escuchan la voz del pastor y lo siguen por donde las guíe.

Así como el pastor tiende a las ovejas en el lugar donde hay mejor agua y pastos, el Padre y la Madre celestiales nos alimentan y nos crían con buenos pastos, que son las palabras de vida. El pastor mantiene la mirada en el rebaño y siempre permanece junto a sus ovejas para protegerlas de los lobos que las siguen como su sombra. Es como nuestra Madre celestial que nos cuida como la niña de sus ojos para que no seamos lastimados por los falsos profetas que son como lobos vestidos de ovejas. Así como la oveja que no puede ver cuando las aves picotean sus ojos, y confunden al pastor con un lobo cuando él se acerca, y tiemblan de miedo, los hijos cuyos ojos están espiritualmente cubiertos, no reconocen a la Madre inmediatamente aunque Ella ha venido. La alegría del pastor cuando encuentra a su oveja perdida es indescriptible. El pastor comparte la alegría, la ira, la pena y el placer de su vida con sus ovejas. Cuando la oveja está saludable y bien alimentada, el pastor se siente realmente contento. Cuando la oveja está enferma, el pastor se siente desconsolado. Cuando no hay pastos para alimentar a las ovejas, el pastor se preocupa. Ya que se sabe un poco más cómo se siente el pastor, se entiende cuánto nos aman el Padre y la Madre, los Pastores de nuestras almas.

Pastoreo y Terapia: El Caso de Arthur Jones

Arthur Jones se ha convertido en el pastor más joven del Reino Unido, y uno de los más premiados, con tan solo dos años. Su historia no pasaría de la mera anécdota si no fuese porque nació con una parálisis cerebral, y ha sido precisamente el contacto con las ovejas, a las que alimenta y cuida cada día, lo que le ha permitido realizar rápidos avances que incluso han sorprendido a sus médicos. Su abuela, propietaria de una granja de ovejas, fue quien se empeñó en inculcarle la profesión al pequeño desde que le regaló un cordero pocos meses después de que naciera. Hoy cuenta ya con un rebaño de ochenta ovejas que no descuida ni un minuto.

Arthur Jones, el pastor más joven, interactuando con sus ovejas

Cuando nació, los médicos dijeron a su familia que, en el mejor de los casos, no caminaría hasta los cuatro años, pero gracias al vínculo que ha establecido con los animales ya ha comenzado a dar sus primeros pasos. Las terapias asistidas con animales son un recurso habitual para tratar a pacientes con discapacidad, alzhéimer o autismo, así como para rehabilitar a personas con diferentes adicciones. Sin embargo, los beneficios que ha proporcionado a Jones han superado todas las expectativas. Ahora es consciente de todo lo que le ha ayudado el fuerte vínculo que Jones tiene con su rebaño. Además de comenzar a andar dos años antes de lo previsto, la abuela del joven pastor asegura que también ha mejorado sus capacidades anímicas y su sociabilidad.

La Tradición Familiar como Aliada Terapéutica

Las posibilidades terapéuticas de los animales han sido ampliamente demostradas, pero lo más habitual es que se utilicen caballos o perros. Estos últimos tienen una función física, social y anímica en lo que a psicoterapia infantil se refiere. Los beneficios físicos se centran en que reducen la presión arterial y fortalecen los músculos. En el plano social facilitan la interacción con otras personas y estimulan el diálogo. Finalmente, desde el punto de vista anímico ayudan a disminuir la ansiedad y el estrés y a superar cuadros depresivos. Ahora está claro que las ovejas también sirven para este cometido.

En este sorprendente caso, se ha demostrado que las ovejas, al igual que los perros, adoptan una actitud afectiva de gran apego hacia las personas, sobre todo hacia las de menor edad como sucede con Jones. Por otra parte, los especialistas explican que también fomentan la amistad entre los dueños y la responsabilidad de su cuidado en los niños. Las ovejas han sido el sustento de la familia de Jones durante cinco generaciones, y ahora también se han convertido en sus mejores aliados contra la enfermedad del pequeño Jones. Solo queda esperar a que crezca para saber si, como todo apunta, lleva el pastoreo en la sangre y decide continuar con la tradición familiar.

El Papel del Pastor en la Guía Espiritual

Un pastor es una persona que cuida de ovejas. El cayado es muy práctico para el pastor en el cuidado de sus ovejas. Si la oveja trata de desviarse de su camino, el pastor puede alargarlo y alcanzar la oveja halándola delicadamente hacia el camino correcto. El pastor también usa el cayado para proteger la oveja de un lobo u otro animal salvaje que pueda hacerle daño. Es la responsabilidad del pastor el cuidar y proteger las ovejas.

La palabra que usamos para el que dirige nuestra iglesia es la misma palabra que se usa para el que cuida de las ovejas. Así que, si el pastor es el que cuida de las ovejas, entonces, somos las ovejas. Es el trabajo de nuestro pastor el cuidar de nosotros al igual que el trabajo de un pastor es cuidar de sus ovejas. Nuestro pastor no usa un cayado como este. El cayado de nuestro pastor es la Biblia. Cuando nos desviamos y tomamos el camino equivocado, nuestro pastor usa las enseñanzas de la Palabra de Dios para llegar a nosotros y halarnos delicadamente hacia el camino correcto. Nuestro pastor también usa la Biblia para protegernos de nuestros enemigos. Cuando Satanás (el enemigo) nos ataca y trata de que hagamos cosas que nos pueden hacer daño, nuestro pastor usa la Biblia para enseñarnos sobre lo que Dios quiere que hagamos.

Un pastor con un cayado y un rebaño de ovejas, simbolizando la guía espiritual

Nuestro pastor tiene un buen guía a seguir para conocer cómo cuidar de las ovejas. Ese guía es Jesús. Jesús dijo: "Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas." La Biblia también dice "El Señor es mi Pastor," pero Él también ha llamado a nuestro pastor a que le ayude a cuidar de sus ovejas. Estamos agradecidos a Jesús, "el Buen Pastor," y estamos agradecidos por nuestro pastor también.

Ovejas como Terapeutas: El Centro de Terapia Asistida con Animales (CTAA)

El Centro de Terapia Asistida con Animales (CTAA), emplazado en Mundo Granja, un recinto educativo que pertenece a una universidad, alberga, además de ovejas, caballos, perros, burros, jabalíes, llamas y alpacas, entre otros animales en sus cuatro hectáreas. En el grupo de 20 ovinos que viven en los corrales, hay dos machos, Dante y Chamaco, y Valentina, una hembra. Estos rumiantes reciben un entrenamiento riguroso y metódico, con la idea de que desarrollen habilidades y destrezas que sirvan para la atención, rehabilitación e integración de personas con discapacidades cognitivas múltiples (autismo, síndrome de Down, entre otras) o físicas, desde los seis meses en adelante.

Vida de un PASTOR con 50 AÑOS de experiencia. Guardián de más de 500 CABRAS y OVEJAS en el monte

El proceso de adiestramiento consiste en tres sesiones por semana durante tres meses. Primero se busca que las ovejas se habitúen a la presencia humana, observándose mutuamente. La semana siguiente se ingresa al corral y se deja que se acerquen de manera voluntaria, recompensándolas con zanahorias o manzanas. Después, se les puede tocar y enseñarles a familiarizarse y tolerar ciertos objetos que luego utilizarán con los niños como conos, aros, arneses y plataformas de nivel. Todo esto mediante un mecanismo de refuerzo positivo, donde la oveja recibe una recompensa luego de responder a un comando u orden.

Al trabajar con un animal, sea oveja, perro o caballo, se puede motivar a que el niño realice una actividad a la que no ha respondido positivamente o no está familiarizado. Pueden guiarlas en un paseo con arnés para mejorar la postura y marcha, por ejemplo. O cepillarlas para controlar el motor de un brazo. Subir con ellas a una plataforma, para mejorar el equilibrio. Katherina Arancibia, encargada del CTAA, explica que las ovejas poseen características positivas para este tipo de terapias. “La oveja es un animal intermedio para comenzar con niños que temen a otros animales como perros o caballos. Son una especie cercana, pasiva y sociable. Favorecen mucho la interacción, la conexión con el entorno y la creación de vínculos afectivos.” Esto lo avala numerosa bibliografía. Ubilla agrega que estos ovinos “tienen patrones conductuales que permiten interpretar cuando algo les gusta o no, por las expresiones corporales o faciales que exteriorizan.” En el 2017, el CTAA facilitó la terapia integral además de ovejas, con caballos y perros, de forma gratuita, a doce niños con discapacidades cognitivas de Coanil, gracias a un fondo interno de la Universidad de Chile. También realizan terapias a privados.

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