La Memoria Episódica en Adultos Mayores Institucionalizados y su Impacto Cognitivo

Aunque tener recuerdos sobre lo que hemos vivido es algo común en la mayoría de las personas, muy pocos saben cuáles son los mecanismos neurológicos que operan para que eso sea posible. La memoria episódica es un tipo de memoria a largo plazo que permite recordar experiencias personales, incluido el momento y el lugar donde se produjeron esos hechos. Esta memoria nos ayuda a recordar información sobre eventos y experiencias recientes o pasadas, y puede ser útil para saber desde dónde estacionamos el auto hasta qué comimos en una cita el mes pasado. Pero no se trata solo de recuerdos cercanos en el tiempo, porque dentro de la memoria episódica también se puede encontrar un recuerdo sobre el primer día de escuela o la celebración de un momento especial. Cada vez que ese tipo de recuerdos pasa por nuestra mente, se está accediendo a la memoria episódica.

La memoria episódica recoge nuestras vivencias personales, permitiéndonos recordar dónde, cuándo y cómo ocurrieron distintos eventos. Estos hechos contienen información sobre el espacio y el tiempo en el que han tenido lugar, y sobre el estado en que se encontraba la persona. Comprende el recuerdo único que cada persona tiene de esa experiencia, lo que nos permite desarrollar nuestro sentido de identidad. El recuerdo e interpretación del rostro de las personas es uno de los elementos más importantes de nuestra vida de relación. La evolución ha asegurado que estas funciones estén bien consolidadas, dada la importancia que tiene el recuerdo de las caras desde el principio de la vida social del hombre.

Diferencias con Otros Tipos de Memoria

Además de la memoria episódica, existen otros tipos de memoria, cada una con su propia función y particularidades que las distinguen:

  • Memoria semántica: Almacena el conocimiento general del mundo, como el significado de las palabras, hechos históricos o conceptos abstractos. Se refiere a la información que almacenamos sobre el mundo, conocimientos generales como hechos, significados y conceptos.
  • Memoria de trabajo: También conocida como memoria a corto plazo, nos permite retener y manipular información temporalmente, como recordar un número de teléfono o seguir instrucciones. Con ella, por ejemplo, es posible hacer un cálculo mental o recordar un número de teléfono antes de anotarlo.
  • Memoria procedimental: Almacena habilidades y hábitos aprendidos, como andar en bicicleta o tocar un instrumento.
  • Memoria prospectiva: Permite recordar realizar acciones en el futuro, como tomar una medicación o asistir a una cita.

La memoria declarativa, también conocida como memoria explícita, abarca todos los recuerdos que pueden ser recuperados y verbalizados, y se compone tanto por la memoria episódica como por la memoria semántica. Esto quiere decir, la memoria episódica es una forma de memoria explícita. Aunque la memoria episódica puede verse afectada en la vejez, otros tipos de memoria pueden mantenerse relativamente estables.

Funcionamiento Cerebral de la Memoria Episódica

La memoria episódica funciona gracias a los circuitos del lóbulo temporal medial, incluyendo el hipocampo. Estudios académicos y científicos sobre el tema destacan que las neuronas del hipocampo se encargan de codificar una gran parte de las características de los acontecimientos y los lugares, aspectos que son fundamentales para el funcionamiento de la memoria episódica. Precisamente durante la codificación el cerebro selecciona y organiza toda la información relevante para almacenarla en la memoria de largo plazo. Aunque la efectividad de este proceso depende también de factores como la atención, la emoción y el significado particular que pueda tener el recuerdo. Otros de los procesos psicológicos involucrados son la consolidación y la recuperación.

La memoria de rostros es una operación compleja en la que intervienen varias regiones cerebrales: la corteza visual occipital para el acceso e interpretación de la imagen, regiones frontotemporales para la organización e identificación de rasgos, el hipocampo para acceder a los recuerdos relativos a las personas que vemos y los polos temporales para acceder al nombre (Ballesteros, 1999). Los textos de Psicología Cognitiva y Neuropsicología abarcan profundamente el tema de la memoria como proceso cognitivo. Sin embargo, los capítulos destinados a la memoria de rostros como un tipo específico de memoria son muy reducidos.

Esquema de las regiones cerebrales implicadas en la memoria y el reconocimiento facial

Impacto de la Institucionalización en la Memoria de Rostros y el Reconocimiento Emocional

El recuerdo e interpretación del rostro de las personas es uno de los elementos más importantes de nuestra vida de relación. Dada la importancia que tiene el recuerdo de las caras desde el principio de la vida social del hombre, la evolución ha asegurado que estas funciones estén bien consolidadas. La memoria para rostros y el reconocimiento emocional son aspectos cruciales para la interacción social. Para cualquier persona es muy obvio observar un elemento, sea un vaso, un auto, una mascota, un amigo, un familiar, e identificarlo como tal. Sin embargo, el sistema funcional que subyace al reconocimiento de cualquier objeto a través de la estimulación de los órganos de la vista, es sumamente complejo, especialmente si se trata de un rostro. La particularidad del rostro radica en su función social, puesto que a través de él es que se recibe información sobre las otras personas, aun sin estar en contacto directo con las mismas. La expresión en la cara de los demás trasmite información sobre su estado emocional, lo que nos permite tomar decisiones o regular nuestro comportamiento en el marco de las relaciones sociales.

Los estudios centrados en la investigación sobre reconocimiento facial de emociones son sumamente interesantes, ya que las particularidades de este reconocimiento aportan información distintiva que ayuda a comprender la compleja dinámica que se establece entre la memoria para caras y la decodificación que trasmite el rostro. Nuestros relaciones objetales y sociales están determinadas básicamente sobre procesos de reconocimiento, ya sean sonoros, gustativos, olfativos, táctiles o visuales. En este sentido resulta extraordinario como ambas categorías cumplen funciones tan importantes e imprescindibles, no solo en el establecimiento de las relaciones sociales, sino además, en la regulación del comportamiento y en la motivación o conducta motivada de las personas (Izard, 1989).

Estudio sobre Memoria de Rostros y Reconocimiento Emocional en Adultos Mayores Institucionalizados

Un estudio realizado por Yunier Broche Pérez y Luis Felipe Herrera Jiménez (2011) en la provincia de Villa Clara, Cuba, tuvo como objetivo describir la memoria de rostros y el reconocimiento emocional en adultos mayores institucionalizados y no institucionalizados, que no portan demencia. Se realizó un estudio descriptivo sustentado en el paradigma cuantitativo.

Metodología

En la investigación participaron un total de 100 adultos mayores de edades entre 65 y 70 años, los cuales cumplían con criterios de selección tales como: no referir dificultades visuales severas, antecedentes de demencias, psicosis, traumatismos cráneo-encefálicos (TCE), accidentes cerebro-vasculares (ACV), o quejas de problemas de memoria y mostrar disposición para participar en la investigación. Un elemento importante es señalar que en todos los casos los ancianos habían vencido la educación media-superior. De estas personas, 50 convivían con sus familiares y el resto residen en asilos ubicados en las ciudades de Santa Clara, Camajuaní y Caibarién. Para el grupo institucionalizado se agregó como exigencia inclusoria superar los tres años de institucionalización, en función de que los adultos mayores que fueran explorados se encontraran adaptados a las características del internamiento, pues se ha demostrado que el período que necesitan los adultos mayores para adaptarse a las particularidades del contexto de internamiento puede influir en el rendimiento cognitivo.

Fueron utilizadas como herramientas para la recogida de la información el Cambridge Memory Test for Faces (CMTF) en su versión en español y se diseñó una tarea de reconocimiento emocional. El CFMT es una prueba automatizada que está disponible para Windows y MAC OSX. Consta de tres grupos de tareas que evalúan la capacidad de reconocer rostros memorizados previamente, en tres niveles que aumentan paulatinamente su grado de complejidad. Los valores son guardados automáticamente en un registro que contiene la respuesta ofrecida por el participante en cada ítem, recogiendo si el resultado es correcto o incorrecto, el porciento de aciertos y los tiempos de reacción.

Gráfico comparativo del rendimiento en memoria de rostros entre grupos

Hallazgos Principales

Los principales resultados muestran diferencias significativas entre ambos grupos respecto a las variables estudiadas. En relación a la memoria de rostros, los adultos mayores institucionalizados muestran un mayor deterioro en relación a los que no están internados con una significación muy alta. Sobre este aspecto, los adultos internos muestran mayores dificultades en la memoria de rostros simple, múltiple y con ruido visual, respecto a los que residen con sus familias.

También se encontraron diferencias significativas entre los grupos respecto al reconocimiento de emociones, viéndose más afectados los adultos mayores internados. Las áreas que mostraron afectación fueron el reconocimiento de emociones negativas y la decodificación de la edad. El reconocimiento del género permanece conservado en ambos grupos, sin mostrar diferencias en la exploración realizada.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Modelos de Procesamiento de Rostros

Un modelo que procura explicar el mecanismo de reconocimiento de rostros fue propuesto por Bruce y Young (1986). Según estos autores, el procesamiento de rostros conocidos atraviesa por una serie de pasos, desde que el rostro es percibido hasta que se evoca el nombre de la persona reconocida. Estos procesos son la construcción del percepto facial, reconocimiento facial, activación de la memoria semántica relativa a las personas, el acceso lexical y por último la producción articulatoria.

Partiendo de este modelo y teniendo en cuenta otros hallazgos, Haxby, et al., (2000) propuso un sistema de distribución cortical de los subprocesos involucrados en la percepción de rostros conocidos. El autor propone una estructura basada en la distinción entre los aspectos invariantes del rostro (que permite determinar la identidad) y la representación de los aspectos variables del rostro (que son aquellos que permiten el proceso socializador). El mismo presenta una estructura jerárquica que distingue un sistema doble para el análisis visual de los rostros y otro para el proceso que permite dotar de significado la información que de las caras se obtiene. Este sistema doble consiste en tres áreas bilaterales con una configuración anatómica que sugiere, jerárquicamente, una organización donde la región occipital inferior provee el estímulo a la zona lateral fusiforme y a las regiones del surco temporal. Adicionalmente, este sistema neural tiene extensiones hacia el sistema de percepción facial.

El sistema neural para la atención espacial y la percepción, con las regiones cerebrales ubicadas en el surco intraparietal, más probablemente, en las áreas visual frontal, procesa la información proveniente de los rostros, como la mirada, la posición de la cabeza, para dirigir la atención. El sistema neural para la comprensión verbal auditiva en el giro temporal superior participa en el procesamiento de la lectura de los labios, presumiblemente extrayendo la información fonética. Los sistemas neurales para representar conocimiento semántico biográfico en el lóbulo temporal anterior participan en la recuperación del nombre y otra información relacionada con el rostro. Los sistemas para el procesamiento de la emoción, identificados en la amígdala y la ínsula, procesan la información con contenido emocional. La memoria de rostros, como proceso, no es lineal, sino dependiente de múltiples estructuras anatómicas y mecanismos funcionales, que en su accionar concertado, alcanzan el objetivo final del reconocimiento.

Trastornos y Factores que Afectan la Memoria Episódica en Adultos Mayores

Aunque la memoria episódica se desarrolla en la niñez y adquiere su máxima extensión en la edad adulta, se pierde progresivamente a medida que se envejece, aunque esto no siempre ocurre así. Es muy sensible al envejecimiento cerebral y a las enfermedades neurodegenerativas, como, por ejemplo, el Alzheimer. Las personas con deterioro cognitivo leve también sufren estas alteraciones. Cuando aparece el Alzheimer, la persona puede acceder a los recuerdos autobiográficos que se han establecido décadas antes. Por ejemplo, esa mañana pueden haberle comunicado que un familiar ha muerto y, al cabo de un rato, la persona, debido a la enfermedad, no lo recordará. Otro caso es el de un paciente que puede olvidar rápidamente qué tiene que hacer para regular la temperatura del agua del grifo. No recuerda qué pasos tiene que dar.

La mayor parte de los problemas relacionados con la memoria episódica en adultos mayores están relacionados con la tercera edad. Otros trastornos y factores que pueden afectarla incluyen:

  • Uso de medicamentos: Está demostrado que el uso de inyecciones con cortisol puede afectar a la recuperación de recuerdos de la persona.
  • Síndrome de Korsakoff: Es una patología que aparece en adultos alcohólicos como consecuencia de un déficit de vitamina B1, aunque puede aparecer también en personas con una dieta desequilibrada.
Infografía sobre los síntomas del Alzheimer y su impacto en la memoria

Estrategias para Preservar la Memoria Episódica

Los mecanismos para preservar la memoria episódica son los mismos que ayudan a evitar el declive cognitivo. De manera que hay factores como el nivel educativo, y las actividades físicas y sociales que pueden influir sobre la protección de la memoria episódica a medida que se envejece. La European Review of Aging and Physical Activity resalta el impacto positivo de este tipo de actividades sobre la memoria episódica, aunque sus resultados son evidentes solo en adultos mayores.

Desde esta perspectiva, para preservar la memoria episódica, es fundamental entonces mantener un estilo de vida saludable, en el que la actividad física sea un componente central. Es muy importante saber cómo cuidar a una persona con Alzheimer, por ejemplo, y que ante la aparición de estos síntomas, se proceda a trabajar, mediante diversos ejercicios de terapia ocupacional, las habilidades cognitivas de los mayores.

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