La sepsis y la neumonía representan desafíos significativos para la salud de las personas mayores. Ambas condiciones, potencialmente mortales, requieren una comprensión profunda de sus síntomas, factores de riesgo y estrategias de prevención para garantizar un tratamiento oportuno y mejorar los resultados. A medida que las personas envejecen, su sistema inmunológico se debilita, haciéndolas más susceptibles a infecciones que pueden desencadenar estas graves enfermedades.
Entendiendo la Sepsis
¿Qué es la Sepsis?
La sepsis es una emergencia médica potencialmente mortal que ocurre cuando la respuesta del cuerpo a una infección provoca una inflamación generalizada y daño orgánico. En lugar de contener la infección localmente, el sistema inmunitario se descontrola, causando inflamación en todo el cuerpo. Esta respuesta inmune abrumadora daña los propios tejidos y órganos del cuerpo. La sepsis es una de las principales causas de mortalidad entre las personas mayores y se produce cuando una infección existente, como una infección de los pulmones, del tracto urinario, de la piel o del tracto gastrointestinal, desencadena una reacción inflamatoria en todo el cuerpo.
El sistema inmunológico, al reaccionar de manera exagerada a la infección, libera una gran cantidad de químicos en el torrente sanguíneo para combatirla. Esta liberación masiva puede desencadenar una inflamación generalizada y coagulación sanguínea, lo que puede reducir el flujo de sangre a los órganos y tejidos, privándolos de oxígeno y nutrientes esenciales.
Progresión y Causas Comunes de la Sepsis
Cualquier infección puede provocar sepsis, pero las causas más comunes incluyen:
- Neumonía
- Infecciones del tracto urinario
- Infecciones cutáneas
- Infecciones abdominales
Lo que comienza como una infección común puede progresar rápidamente a sepsis, a veces en cuestión de horas. La sepsis progresa por etapas:
- La sepsis temprana puede tratarse con antibióticos y líquidos.
- La sepsis grave implica disfunción orgánica.
- El choque séptico incluye descensos peligrosos de la presión arterial. Esta es una disminución considerable en la presión arterial que puede dañar los pulmones, los riñones, el hígado y otros órganos. La progresión al choque séptico aumenta el riesgo de muerte.
Cada etapa aumenta el riesgo de mortalidad, por lo que el tratamiento temprano es crucial.

¿Por Qué las Personas Mayores Están en Mayor Riesgo de Sepsis?
Las personas mayores enfrentan un mayor riesgo de sepsis y peores resultados debido a varios factores:
- Cambios en el sistema inmunitario: Los cambios relacionados con la edad reducen la capacidad de combatir infecciones eficazmente, a la vez que aumentan la probabilidad de respuestas inmunitarias exageradas.
- Mayor propensión a infecciones: Son más propensas a desarrollar infecciones y, por lo tanto, a desarrollar sepsis a causa de ellas.
- Enfermedades crónicas: Afecciones como la diabetes, la enfermedad renal y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) aumentan el riesgo de sepsis.
- Medicamentos: Aquellos que inhiben el sistema inmunitario también aumentan el riesgo.
- Hospitalizaciones y cirugías recientes: Son factores de riesgo significativos.
- Entornos de cuidado: Los residentes de residencias de ancianos presentan un riesgo particularmente alto.
- Respuesta atípica a la infección: Las personas mayores pueden no presentar los síntomas típicos de infección. La fiebre puede estar ausente o atenuada. Los síntomas pueden ser sutiles o atribuirse a otras afecciones, lo que retrasa el reconocimiento y el tratamiento.
Señales de Advertencia de Sepsis en Ancianos
Los síntomas de sepsis pueden variar y ser inespecíficos. Es crucial estar atento a cualquiera de los siguientes signos, especialmente si se acompañan de una infección conocida o sospechada:
- Confusión o desorientación, o un cambio importante del estado mental, como confusión extrema.
- Dificultad para respirar o respiración acelerada.
- Dolor intenso.
- Piel húmeda o sudorosa, que puede verse moteada o descolorida.
- Sensación de muerte inminente.
- Frecuencia cardíaca alta.
- Fiebre o temperatura corporal anormalmente baja.
- Debilidad extrema.
- Disminución de la micción.
En personas mayores, la confusión repentina o el empeoramiento del estado mental basal pueden ser el signo principal. Cualquier cambio abrupto en la función mental debe motivar la evaluación para detectar infección y sepsis. Otros síntomas del choque séptico incluyen no poder estar de pie o somnolencia profunda o dificultad para permanecer despierto.
Cuándo Buscar Atención de Emergencia
La sepsis es una emergencia médica. Si sospecha que tiene sepsis o si los síntomas, como confusión o respiración rápida, requieren atención médica de emergencia, llame al 911 o acuda a urgencias de inmediato. No espere a ver si los síntomas mejoran e informe al personal médico que le preocupa la sepsis. El tiempo es crucial en la sepsis; cada hora de retraso en el tratamiento aumenta la mortalidad. El tratamiento de emergencia incluye antibióticos intravenosos, líquidos y apoyo para los órganos afectados. El tratamiento intensivo temprano salva vidas.
Complicaciones de la Sepsis
A medida que la sepsis empeora, los órganos vitales, como el cerebro, el corazón y los riñones, no reciben la cantidad de sangre que deberían. La sepsis puede provocar coágulos sanguíneos atípicos. Los coágulos pequeños resultantes o la ruptura de los vasos sanguíneos pueden dañar o destruir los tejidos. La mayoría de las personas se recupera de una sepsis leve, pero la tasa de mortalidad por choque séptico es de alrededor del 30% al 40%. Además, un episodio de sepsis grave aumenta el riesgo de infecciones futuras.
Prevención de la Sepsis
Prevenir infecciones es clave para prevenir la sepsis. Las medidas incluyen:
- Mantenerse al día con las vacunas, incluyendo las de la neumonía y la gripe.
- Practicar una buena higiene de manos.
- Controlar adecuadamente las enfermedades crónicas.
- Buscar tratamiento inmediato para las infecciones antes de que progresen.
- Realizar un cuidado adecuado de las heridas para prevenir la entrada de infecciones cutáneas, manteniéndolas limpias y bien cubiertas. Esté atento a los signos de infección, como el aumento del enrojecimiento, la temperatura y la supuración.
Neumonía en la Tercera Edad
¿Qué es la Neumonía?
La neumonía es una enfermedad respiratoria que inflama el tejido pulmonar, el cual se enrojece, hincha y produce dolor como respuesta a la incursión de algún patógeno infeccioso. En el ámbito sanitario, el término "neumonía" es el correcto y más utilizado para referirse a la inflamación del tejido pulmonar causada por bacterias, virus u otros agentes. No existe ninguna diferencia médica entre "pulmonía" y "neumonía". Es la primera causa de muerte por infección en España y en el mundo, y en nuestro medio supone la sexta causa de muerte y el cuarto diagnóstico más frecuente al alta de los hospitales de agudos en mayores de 65 años.
Clasificación y Tipos de Neumonía
La neumonía puede afectar a uno o ambos pulmones y se clasifica según su origen y extensión:
- Neumonía adquirida en la comunidad (NAC): Se produce fuera de un entorno hospitalario.
- Neumonía intrahospitalaria o nosocomial (NAH): Afecta a pacientes hospitalizados por otras patologías, a sus familiares o a los trabajadores sanitarios.
- Neumonía asociada a cuidados de salud (NACS): Este concepto agrupa a pacientes no hospitalizados pero con frecuente contacto con el sistema sanitario y mayor riesgo de infección por gérmenes multirresistentes. Se define en pacientes hospitalizados 2 o más días en los 90 días previos, residentes en centros asistidos (residencias o sociosanitarios), en tratamiento ambulatorio endovenoso, con quimioterapia, hemodiálisis, o curas de lesiones cutáneas en los últimos 30 días, o convivientes de portadores crónicos de patógenos resistentes.
- Neumonía unilateral: La infección se localiza en un solo pulmón. Detectarla pronto es crucial para evitar que la inflamación progrese o se extienda.
- Neumonía bilateral: La infección afecta simultáneamente a ambos pulmones, comprometiendo la respiración desde fases tempranas. En ancianos, puede derivar en insuficiencia respiratoria, necesidad de oxígeno o ventilación asistida, sepsis, afectación cardíaca o un deterioro súbito de su autonomía habitual. La recuperación también tiende a ser más lenta.
- Bronconeumonía: Un tipo de infección pulmonar que aparece en múltiples zonas dispersas del pulmón, afectando tanto a los bronquios como a los alvéolos. Sus síntomas pueden ser más irregulares o fluctuantes. Es más frecuente en mayores con problemas para tragar (riesgo de aspiración), personas encamadas o con movilidad reducida, o en entornos con poca ventilación.
- Neumonía por aspiración (NAS): Definida como una neumonía con factores previos de aspiración y aspiración demostrada o sospechada. El principal factor patogénico es la presencia de disfagia orofaríngea, frecuente y no siempre diagnosticada en ancianos.

Principales Causas de la Neumonía en Ancianos
Las principales causas de la neumonía en ancianos son variadas e incluyen infecciones bacterianas, virales y fúngicas. El microorganismo causante se transmite de persona a persona y se contrae por aspiración orofaríngea. Entre los agentes causales más frecuentes se encuentran:
- Bacterias: La más frecuente es el Streptococcus pneumoniae o neumococo, que constituye el principal agente causal en el 50-65% de los casos. Otros incluyen bacilos gram negativos, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus y gérmenes de la flora oral.
- Virus: Como el de la gripe y el virus respiratorio sincitial, especialmente en los períodos de invierno.
- Factores de riesgo adicionales:
- El reposo prolongado en la cama tras una operación.
- Sistema inmunitario debilitado o desnutrición.
- Tabaquismo, infecciones víricas o determinadas inmunodeficiencias que alteran los mecanismos defensivos.
- Disfagia orofaríngea.
- Mala salud oral y periodontitis crónica.
- Enfermedades respiratorias de base, diabetes mellitus, demencia grave, enfermedad de Parkinson.
- Tratamiento con antipsicóticos e inhibidores de la bomba de protones.
Síntomas de Neumonía en Ancianos
La neumonía en ancianos puede manifestarse de dos formas principales: neumonía atípica y neumonía típica, cada una con síntomas y características particulares. La neumonía atípica es más difícil de diagnosticar debido a que sus síntomas no son específicos del sistema respiratorio y pueden confundirse con otras afecciones. En las personas mayores que sufren enfermedad de Alzheimer o demencia, los síntomas pueden ser aún más difíciles de distinguir.
Los adultos mayores y los ancianos pueden presentar una sintomatología más inespecífica que incluye la desorientación y la confusión, a diferencia de los síntomas típicos que incluyen:
- Disnea (falta de capacidad para respirar o falta de aire).
- Esputos o flemas de color marrón o verde, incluso tos con sangre.
- Fiebre alta y escalofríos febriles.
- Dolor punzante en el tórax al respirar hondo o toser.
- Cefalea.
- Piel sudorosa y color azulado de labios (cianosis).
- Falta de apetito.
- Dolor muscular o articular.
- Cansancio.
- Náuseas y vómitos.
Es importante destacar que en las personas mayores que sufren neumonía, no siempre se presentan todos estos síntomas. El diagnóstico temprano de la neumonía es muy importante para evitar secuelas a largo plazo, sobre todo en pacientes de edad avanzada o personas inmunodeprimidas.
Complicaciones y Secuelas de la Neumonía
Cuando no se trata a tiempo, la neumonía en ancianos puede causar graves complicaciones, debido a la menor capacidad de recuperación de los mayores. Algunas de las complicaciones que puede causar la neumonía son:
- Derrame pleural: Acumulación de líquido entre los pulmones y la pared torácica.
- Absceso pulmonar: Formación de bolsas de pus dentro o alrededor de los pulmones.
- Sepsis: Una respuesta inflamatoria desproporcionada de todo el organismo que puede causar un fallo orgánico.
- Insuficiencia respiratoria: Puede requerir ventilación mecánica.
La recuperación puede ser un proceso largo en personas mayores. Incluso tras la mejora clínica inicial, es habitual que se mantengan la fatiga, la tos o la sensación de falta de aire durante semanas. Los pacientes hospitalizados pueden necesitar un mes o más para reanudar su vida cotidiana. Si el organismo no se recupera debidamente, las repercusiones pueden incluir un aumento del riesgo cardiovascular hasta una década después de haber padecido la enfermedad.
¿Por qué la neumonía es tan peligrosa? - Eve Gaus y Vanessa Ruiz
Prevención de la Neumonía en Ancianos
La prevención de la neumonía es esencial para reducir el riesgo en personas mayores y es la mejor estrategia para reducir su incidencia. Las medidas claves para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir complicaciones incluyen:
- Vacunación: Es muy importante que las personas mayores de 65 años, o con factores de riesgo, se pongan la vacuna de la neumonía (vacuna antineumocócica) y la vacuna contra la gripe.
- Higiene bucal: El cuidado de las piezas dentales es un factor esencial, ya que cualquier infección en la boca debilita el sistema inmunitario y puede extenderse al tracto respiratorio.
- Estilo de vida saludable: Seguir una dieta equilibrada rica en antioxidantes, realizar ejercicio moderado de forma habitual y evitar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol.
- Evitar cambios bruscos de temperatura y mantenerse bien hidratado.
- Seguimiento médico regular: Para las personas mayores de 80 años, estas medidas deben complementarse con atención a cualquier signo que indique una posible infección pulmonar.
Mortalidad e Impacto a Largo Plazo de la Neumonía en Ancianos
La incidencia de la neumonía aumenta con la edad, y contribuye a la morbilidad y mortalidad de los ancianos. Se estima que casi la mitad de los ancianos, a los 5 años de sufrir un episodio de neumonía, habrían fallecido. Este impacto se relaciona con la respuesta inflamatoria y el deterioro de la capacidad física y funcional que deja la neumonía, de forma más importante en el paciente anciano que tiene menor reserva funcional y capacidad para recuperar su estado basal. La neumonía en el anciano representa un reto para los servicios de urgencias, siendo, junto con la infección urinaria, la causa más frecuente de ingreso, sepsis, sepsis grave y choque séptico y de mortalidad en el paciente anciano atendido en urgencias.
Los cuidadores y familiares tienen un rol esencial en la detección precoz de la neumonía y en la prevención de complicaciones, ya que comprender y aplicar estrategias preventivas y de manejo es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.