La muerte del periodista Grant Wahl durante la cobertura del Mundial Qatar 2022, ocurrida en Nueva York, fue atribuida a un aneurisma aórtico. Según explicaciones médicas, este evento se produjo por la dilatación y posterior ruptura de la arteria principal, lo que provocó un sangrado interno fatal. El cardiólogo Jorge Bordenave señaló que las personas de mayor edad, con presión arterial alta, válvula aórtica bicúspide y afecciones cardiovasculares congénitas, presentan un riesgo elevado de padecer esta condición.

¿Qué es un Aneurisma Aórtico Abdominal?
Un aneurisma aórtico abdominal (AAA) se define como la dilatación de la arteria principal en la región del abdomen. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más común en hombres mayores de 60 años que poseen uno o más factores de riesgo. Estos aneurismas suelen desarrollarse de manera progresiva a lo largo de muchos años y, frecuentemente, son asintomáticos.
El diagnóstico de un AAA se establece cuando el diámetro de la aorta abdominal alcanza o supera los 3 cm. La causa es multifactorial, pero la aterosclerosis, o acumulación de placa en las arterias, juega un papel crucial al debilitar las paredes aórticas, provocando su abombamiento.
Los AAA representan aproximadamente tres cuartas partes de todos los aneurismas de la aorta y pueden afectar a entre el 0,4% y el 7,6% de la población, siendo su prevalencia tres veces mayor en hombres. Típicamente, se localizan en la parte distal de las arterias renales (infrarrenales), aunque en un 50% de los casos pueden extenderse a las arterias ilíacas. La mayoría de los AAA son de tipo fusiforme (ensanchamiento circunferencial) y a menudo presentan un trombo laminar en su interior.
Etiología y Factores de Riesgo de los AAA
La etiología de los aneurismas aórticos abdominales es compleja y multifactorial, involucrando generalmente un debilitamiento de la pared arterial. Las causas principales incluyen:
- Aterosclerosis: Es la causa más común, donde la acumulación de placa arterial debilita la pared de la aorta.
- Traumatismo: Lesiones directas en la aorta.
- Necrosis quística medial: Degeneración de la capa media de la aorta.
- Rotura posquirúrgica de la anastomosis: Complicación en uniones quirúrgicas arteriales.
- Vasculitis: Inflamación de los vasos sanguíneos, como la arteritis de Takayasu.
- Infecciones: De forma infrecuente, la sífilis o infecciones bacterianas/fúngicas (aneurismas micóticos), a menudo secundarias a sepsis o endocarditis infecciosa. *Staphylococcus aureus* es la causa más común de aneurismas micóticos, seguido por *Salmonella*.

Factores de Riesgo Principales
Diversos factores incrementan significativamente la probabilidad de desarrollar un AAA:
- Tabaquismo: Considerado el factor de riesgo más importante. Fumar debilita las paredes de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de aneurisma y su ruptura.
- Hipertensión arterial: La presión arterial elevada ejerce una tensión constante sobre las paredes arteriales.
- Edad avanzada: La incidencia máxima se observa entre los 70 y 80 años.
- Antecedentes familiares: Presentes en un 15% a 25% de los casos.
- Sexo masculino: La prevalencia es 3 veces mayor en hombres.
- Etnia: Más común en personas de raza blanca.
- Trastornos hereditarios del tejido conectivo: Como el síndrome de Marfan, síndrome de Ehlers-Danlos, y síndrome de Loeys-Dietz.
Signos y Síntomas de los Aneurismas Aórticos Abdominales
La mayoría de los aneurismas aórticos abdominales son asintomáticos. Cuando los síntomas se manifiestan, suelen ser inespecíficos y a menudo resultan de la compresión de estructuras adyacentes. A medida que el aneurisma se expande, puede generar:
- Dolor: Agudo, profundo, terebrante y visceral, percibido principalmente en la región lumbosacra.
- Sensación pulsátil abdominal: Algunos pacientes pueden notar una pulsación anormalmente prominente en el abdomen, especialmente si son delgados.
Los aneurismas que crecen rápidamente y están a punto de romperse pueden ser hipersensibles. El aneurisma puede ser palpable como una masa pulsátil, aunque su detección depende del tamaño y la complexión del paciente. La probabilidad de que una masa palpable pulsátil sea un aneurisma pequeño (menor a 4 cm) es aproximadamente del 55%, aumentando a más del 80% si la masa mide más de 5 cm de diámetro.
En ocasiones, se puede auscultar un soplo sistólico sobre el aneurisma. Los pacientes con un AAA oculto pueden ser diagnosticados ante la aparición de síntomas de complicaciones, como fiebre, malestar general o pérdida de peso, indicativos de infección o vasculitis.
Complicaciones de los AAA
Las principales complicaciones asociadas a los aneurismas aórticos abdominales son:
- Rotura: Es la complicación más temida. Ocurre con mayor probabilidad en la pared posterolateral izquierda, a 2-4 cm por debajo de las arterias renales. Si un AAA se rompe, la mayoría de los pacientes fallecen antes de llegar a un centro médico. Los supervivientes inmediatos suelen experimentar dolor abdominal o dorsal característico, hipotensión y taquicardia. La mortalidad en pacientes que llegan vivos al hospital sigue siendo alrededor del 50%.
- Embolia distal: Fragmentos de trombos o material ateromatoso pueden desprenderse y obstruir arterias en riñones, intestino o miembros inferiores, causando dolor repentino, palidez y pérdida de pulsos.
- Coagulación intravascular diseminada (CID): Infrecuente, pero puede ocurrir en aneurismas grandes debido a la estimulación de la trombosis rápida y el consumo de factores de coagulación.
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Diagnóstico de los Aneurismas Aórticos Abdominales
El diagnóstico de un AAA a menudo es un hallazgo incidental durante un examen físico o un estudio de imágenes. Sin embargo, cuando los síntomas sugieren su presencia, las pruebas de diagnóstico deben realizarse de inmediato para prevenir una ruptura catastrófica.
Métodos Diagnósticos
- Ecografía abdominal: Es una prueba de elección, precisa para medir el tamaño del aneurisma y examinar el flujo sanguíneo mediante ecografía Doppler.
- Tomografía Computarizada (TC) abdominal: Muy precisa para determinar el tamaño y el alcance del aneurisma. En casos de sospecha de ruptura con inestabilidad hemodinámica, la TC es rápida, aunque la presencia de gas intestinal puede limitar su precisión.
- Angiografía por TC o Angiografía por Resonancia Magnética (ARM): Utilizadas para caracterizar con mayor detalle el tamaño y la anatomía del aneurisma, especialmente si se sospecha enfermedad de la arteria renal o aortoilíaca, o si se considera la corrección endovascular.
- Aortografía: A veces necesaria si se sospechan afecciones arteriales concomitantes o para planificar la colocación de endoprótesis.
- Radiografía simple de abdomen: No es sensible ni específica, pero puede revelar calcificaciones en la pared del aneurisma.
Se deben solicitar pruebas de laboratorio como hemograma completo, electrolitos, nitrógeno ureico en sangre, creatinina, tiempos de protrombina y tromboplastina parcial, además de pruebas de agrupación y compatibilización sanguínea, como preparación para una posible cirugía.
En pacientes con dolor abdominal o dorsal agudo, especialmente ancianos, debe sospecharse un AAA, independientemente de la presencia de una masa pulsátil palpable. El cribado con ecografía abdominal en varones mayores de 65 años que hayan fumado alguna vez puede disminuir la mortalidad, aunque la reducción absoluta es pequeña en varones de bajo riesgo.
Tratamiento de los Aneurismas Aórticos Abdominales
El tratamiento de los aneurismas aórticos abdominales se enfoca en el manejo médico y, en casos indicados, la intervención quirúrgica o endovascular.
Manejo Médico
El control de los factores de riesgo es fundamental:
- Dejar de fumar: Es la medida más importante.
- Control de la tensión arterial: Uso de fármacos antihipertensivos cuando sea necesario.
- Control del colesterol: Mantener niveles saludables.
- Dieta saludable y ejercicio regular.
Reparación Quirúrgica o Endovascular
La reparación del aneurisma aórtico abdominal está indicada cuando:
- El aneurisma alcanza un diámetro mayor de 5 cm en mujeres o 5,5 cm en hombres.
- El riesgo de complicaciones perioperatorias es menor que el riesgo estimado de rotura.
- Se observa un aumento del tamaño del aneurisma > 0,5 cm en 6 meses, independientemente del tamaño.
- El paciente presenta dolor abdominal crónico.
- Existen complicaciones tromboembólicas.
- Hay un aneurisma ilíaco o de la arteria femoral que causa isquemia del miembro inferior.
- Aneurismas > 4,5 cm en pacientes con síndrome de Marfan.
Los aneurismas aórticos abdominales rotos requieren cirugía urgente, ya sea abierta o colocación de prótesis intravascular. Sin tratamiento, la tasa de mortalidad se aproxima al 100%. La reparación quirúrgica consiste en reemplazar la porción aneurismática de la aorta con un injerto sintético. La colocación de una prótesis intravascular (endoprótesis) es una alternativa menos invasiva que excluye el aneurisma del flujo sanguíneo.
La reparación electiva se recomienda para aneurismas de > 5 cm en mujeres y > 5,5 cm en hombres, a menos que existan contraindicaciones médicas. Antes de la reparación electiva, es crucial considerar la enfermedad coronaria y, en algunos casos, realizar una evaluación adicional.
En pacientes con shock hemorrágico por rotura, se requiere reposición hídrica y transfusiones, manteniendo una hipotensión permisiva (tensión arterial media no mayor a 70-80 mmHg) para no incrementar el sangrado.

Aneurismas en Otras Localizaciones
Un aneurisma puede presentarse en cualquier parte de una arteria, no solo en la aorta abdominal. Otros lugares comunes incluyen la aorta torácica, las arterias cerebrales (aneurisma cerebral), la arteria poplítea (detrás de la rodilla), la arteria mesentérica (intestino) y la arteria esplénica (bazo).
Los síntomas varían según la localización. Los aneurismas cercanos a la superficie corporal pueden manifestarse con dolor e hinchazón con una protuberancia pulsátil. Los aneurismas intracraneales o dentro del cuerpo a menudo son asintomáticos hasta que crecen y presionan nervios, causando visión doble, vértigos o dolores de cabeza. Un aneurisma cerebral roto provoca un dolor de cabeza súbito y extremadamente intenso, con alto riesgo de lesión neurológica, coma o muerte.
El tratamiento depende del tamaño, localización y síntomas. Puede incluir chequeos regulares, cirugía abierta, embolización endovascular (con espirales o stents metálicos para inducir coagulación en aneurismas cerebrales), o colocación de clips para cerrar aneurismas cerebrales. Los aneurismas de aorta pueden ser reforzados quirúrgicamente.