La muerte de un adolescente de 14 años en Arica, cuyo cuerpo apareció calcinado, ha puesto nuevamente el foco en el rol y las capacidades del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez. El caso de Benjamín, marcado por la adicción, el desamparo y una brutal violencia, revela las complejidades y los límites de las instituciones estatales frente a fenómenos como el crimen organizado.
Un Final Prematuro: El Hallazgo en Las Llosyas
La tercera semana de febrero, la madre de Benjamín, Jacqueline, ingresó una denuncia por presunta desgracia ante la Policía de Investigaciones (PDI) tras la desaparición de su hijo. El Servicio de Mejor Niñez también interpuso una denuncia con Carabineros, habiendo ya levantado doce alertas previas sobre el menor. Jacqueline tenía el presentimiento de que algo malo le había pasado, pero nunca imaginó que esa misma semana le confirmarían la trágica noticia: el cuerpo de su hijo de 14 años había aparecido calcinado en el sector Las Llosyas, en Arica.

La Vida de Benjamín: Adicción y Desarraigo
Benjamín era el menor de cinco hermanos. Jacqueline lo describe como un niño inquieto y “jodido” en su infancia, vivida en la localidad ariqueña de Acha. Posteriormente, su madre construyó una casa en el Valle de Azapa. Intentó jugar a la pelota con Deportes Arica, pero "después no le gustó más o se aburrió". Pasó por varios colegios antes de llegar a octavo básico, momento en que dejó los estudios de forma definitiva. Desde los 12 años, o quizás antes, Benjamín comenzó a escaparse de casa.
Su consumo de drogas se inició con la marihuana, según su madre, mientras aún estaba en el colegio. "Desde ese momento todo se salió de control", relata Jacqueline, quien culpa a sus amistades, chicos mayores, de la situación. La marihuana evolucionó a la pasta base. Benjamín pasaba la mayor parte del día en la calle, consumiendo, y se negaba a escuchar los consejos de su familia: "Él quería vivir la vida, que a él no le interesaba. Él quería vivir a su manera. A su corta edad, pero a su manera", recuerda su madre.
Aunque sus padres estuvieron presos antes de su nacimiento y el de sus dos hermanos menores, Jacqueline asegura que, tras tener a sus últimos hijos, "ya no existía nada: no existía droga, no existía trago, nada. Yo limpié mis antecedentes". Ella y el padre de Benjamín "se desvivían buscándolo" cuando él empezó a consumir en las calles.

La Intervención de Mejor Niñez y las Dificultades
El Tribunal de Familia intervino, derivando a Benjamín al Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia. Esta medida de protección, que implicaba un cuidado alternativo y residencial con intervención psicosocial y de salud, debía comenzar en abril de 2025. El director nacional de Mejor Niñez, Claudio Castillo, explicó que el modelo del servicio busca "replicar un ambiente familiar", donde los adolescentes "pueden asistir al colegio, reunirse con amigos, compartir con personas de su barrio", no siendo un sistema de privación de libertad.
Una de las medidas para Benjamín fue su ingreso a un centro para abordar sus problemas de salud, lo que lo mantuvo internado en psiquiatría un total de 176 días. Sin embargo, no fue un proceso lineal; Benjamín era internado, salía y el ciclo se repetía.
Incidentes y Discrepancias en la Protección
La primera internación en psiquiatría duró aproximadamente dos meses. Después, se acordó su ingreso a la residencia Alonso Sánchez, pero Benjamín no llegó a ingresar. En medio de ese proceso, le dispararon en un pie. Jacqueline relató que había advertido a Mejor Niñez sobre una amenaza, la cual fue acogida por la fiscalía antes de concretarse el ataque. A pesar de sobrevivir, Benjamín pasó casi un mes más internado. Durante ese tiempo, su madre critica que "nunca jamás se acercó ni el director, ni la asistente social, ni la psicóloga, nadie, nadie".
Tras recibir el alta, funcionarias de la residencia fueron a buscarlo al hospital sin el apoyo de Carabineros. Según Jacqueline, en el furgón, Benjamín se "desreguló", comenzó a gritar e insultar, y fue bajado del vehículo para "deshacerse de él". El director Claudio Castillo, por su parte, afirmó que Benjamín "con violencia descendió del auto sin autorización" y que se le realizó un "seguimiento a distancia, sin lograr disuadirlo". Benjamín, aún con muletas, se quedó en medio del camino, y finalmente su madre lo llevó a casa. El siguiente mes lo pasó con ella, con el pie herido y sin salir tanto. Una asistente social lo visitaba en casa.
Protección de Derechos de Infancia: "Sugerencias desde la práctica"
Posteriormente, se le asignó un cupo en "Los Olivos", un programa ambulatorio de tratamiento de drogas perteneciente a SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol). Jacqueline señala que esta residencia era abierta, y Benjamín "se salió de Los Olivos porque no había protección".
Las Doce Alertas y la Desaparición
La situación de Benjamín era decadente en sus últimos días; "se quedaba dormido en las calles". Su madre lo buscaba de madrugada y llamaba a Mejor Niñez, pidiendo su internación o traslado a Santiago, pero "ellas nunca llegaron. Carabineros tampoco nunca se lo quiso llevar".
Desde abril del año pasado, Mejor Niñez emitió un total de doce alertas por el caso de Benjamín, informando al Ministerio Público, Carabineros y al Tribunal de Familia sobre sus desapariciones. Claudio Castillo detalló que se "impulsaron denuncias por presunta desgracia ante Carabineros, así como acciones de búsqueda realizadas directamente por los equipos en zonas de riesgo".
Sobre su permanencia en el sistema, existe una contradicción: según Mejor Niñez, Benjamín solo alcanzó a estar tres días en una residencia antes de perderle el rastro. Su madre, sin embargo, insiste: "Benjamín estaba en el sistema pero nunca pisó una residencia. Siempre estuvo en la casa. Yo lo entregaba y no lo iban a buscar".
El lunes 16 de febrero, Benjamín no llegó a casa, lo que alarmó a su madre, ya que él solía regresar para ducharse y cambiarse de ropa. "El martes nos amanecimos buscando al Benja. No lo pudimos encontrar. Nadie sabía dónde estaba".
La Investigación del Homicidio
El lunes 2 de marzo, el cuerpo de Benjamín apareció en el sector de Las Llosyas, amarrado y calcinado. La autopsia determinó que su muerte había ocurrido el 16 de febrero a causa de un paro respiratorio por asfixia mecánica por ahorcamiento. Unos días después del crimen, unos vecinos encontraron el cuerpo.
El fiscal regional de Arica, Mario Carrera, expresó a Radio Bío Bío que la muerte de Benjamín evocó los "peores recuerdos de la época que vivió Arica hace unos años atrás", cuando crímenes de esa brutalidad eran comunes, aunque actualmente no es la realidad de la ciudad. De hecho, Benjamín fue el único homicidio en Arica durante febrero, pero su brutalidad causó gran revuelo.
"Por la forma del homicidio y las circunstancias en que se produjo el hallazgo del cadáver, se da cuenta que no se trató de un homicidio que calificamos como ocasional. Aquí claramente hablamos de una muerte planificada, hablamos de elementos que pudiésemos vincular a torturas", pormenorizó el fiscal. Aunque el cuerpo no se ocultó, sí se borraron las huellas del asesinato para evitar dar con los responsables. Una de las líneas de investigación, según fuentes cercanas al caso, se vincula con el narcotráfico, específicamente una deuda por drogas que Benjamín habría tenido. Hasta el cierre de esta publicación, no había detenidos.

Cuestionamientos a Mejor Niñez y el Crimen Organizado
La muerte de Benjamín generó duras críticas hacia el Servicio de Mejor Niñez. El director Claudio Castillo, al respecto, manifestó: "Por supuesto que frente a casos como este, vemos sobrepasadas nuestras capacidades, ya que el mandato para el que fuimos creados no incluye la persecución ni el combate al crimen organizado".
Sobre las "salidas no autorizadas" de los menores, Castillo reiteró que las residencias son "espacios abiertos, integrados a la comunidad en que van a clases, juegan o tienen actividades deportivas con gente de su entorno y barrio, por lo tanto, no es un sistema cerrado". Explicó que "lo que ocurre es que a veces hay salidas no autorizadas, cuando un adolescente, por ejemplo, no quiere estar y quiere seguir vinculado con su familia". En estos casos, se activan protocolos que incluyen la búsqueda y las denuncias a Carabineros.
Castillo enfatizó que se activaron "todas las alertas, todas las denuncias, hicimos búsquedas más allá de nuestras competencias". Rechazó una "mea culpa" sobre alguna deficiencia institucional, argumentando que se hizo "todo lo que estaba a nuestro alcance, todo lo que plantean los protocolos. Hicimos todo y más de lo que correspondía". Añadió que la situación, como lo planteó el fiscal regional, "va más allá de lo que pueda hacer o no el servicio", dado el complejo escenario de violencia y crimen organizado.
Protección de Derechos de Infancia: "Sugerencias desde la práctica"
En cuanto a cómo el crimen organizado "permea" el servicio, Mejor Niñez ha levantado alertas y ha participado en coordinaciones interinstitucionales para "evitar el reclutamiento temprano de niños y adolescentes para bandas criminales" y "facilitar el desenganche de las mismas". La institución ha modificado su hoja de ruta para enfrentar estos nuevos desafíos en seguridad, trata de personas y explotación sexual, implementando medidas como encuestas en residencias y convenios con gobiernos regionales para monitoreo con drones en centros piloto.
Finalmente, al abordar las similitudes con el extinto SENAME, Castillo afirmó que hay "un gran avance desde lo que era el Sename al Servicio de Protección", aunque reconoció que los desafíos actuales son más complejos, especialmente en "situaciones de seguridad con adolescentes" debido al crimen organizado, un tema que "hace algunos años este no era un tema relevante en el país, hoy sí y nos obliga a tomar nuevas medidas".