Actrices chilenas en hogares de ancianos: el legado de Violeta Vidaurre y Myriam Palacios

La historia de las actrices chilenas en hogares de ancianos, a menudo marcada por el olvido o las complejidades de la edad y la salud, se hizo visible en los últimos años a través de figuras como Violeta Vidaurre y Myriam Palacios. Ambas, íconos de la televisión, el teatro y el cine nacional, pasaron sus últimos años en casas de reposo, enfrentando enfermedades como el Alzheimer y visibilizando una realidad que, para muchos, es parte de la vida diaria de los adultos mayores.

La partida de Violeta Vidaurre en el “Hogar Dulce Hogar”

Los planes para el personal y los residentes de la casa de reposo “Hogar Dulce Hogar” en Providencia eran celebrar el cumpleaños número 93 de Violeta Vidaurre, una de sus más ilustres inquilinas. Sin embargo, el destino dispuso otra cosa, y a las 3 de la mañana, la veterana actriz, una de las figuras más prolíficas y destacadas de las tablas y la pantalla chilena, falleció el 1 de mayo de 2021, luego de que su ánimo y salud decayeran significativamente.

Estado de salud y llegada al hogar

Vidaurre lidiaba hace años con el Alzheimer, lo que, sumado a su avanzada edad, le provocó problemas para desplazarse y dificultades en el lenguaje. No obstante, su estado de salud era relativamente bueno hasta hacía poco. Mónica de Calixto, cantante y dueña de la casa de reposo, relató a Culto: “Ella estaba bien de ánimo, se salvó del Covid, nunca tuvo neumonía ni nada. Pero ayer le empezó a bajar la presión, se descompensó, como parte del mismo Alzheimer y se fue apagando de a poco”. Desde su creación, el “Hogar Dulce Hogar” ha acogido a diversos actores y actrices del país.

Violeta Vidaurre llegó a vivir al recinto en mayo de 2017, hace casi exactos cuatro años, desde la casa en La Cisterna que compartía con su segundo marido, el también actor Pedro Villagra. Debido al deterioro en la salud de ambos -él sufría complicaciones a causa de la diabetes- sus familiares decidieron trasladarla al hogar de Providencia. “Ya no podían cuidarse el uno al otro”, comentó a El Mercurio ese mismo año José Ramón Salgado, el menor de los cuatro hijos de la actriz con su primer esposo, el marino Ramón Salgado. Un año después, en septiembre de 2018 y distanciado por varios kilómetros de su esposa, Villagra falleció en Los Ángeles, a donde llegó para ser asistido por una hija, producto de una falla multisistémica causada por la diabetes, a los 84 años.

Fotografía de Violeta Vidaurre junto a Mónica de Calixto en la casa de reposo

Controversia sobre su ingreso

La llegada de Vidaurre a “Hogar Dulce Hogar” no estuvo exenta de cierta controversia. La actriz Barrientos denunció: “Impotencia es el sentimiento que me da el visitar ya una segunda vez a nuestra querida compañera y amiga Violeta Vidaurre en un hogar de ancianos, en el que fue llevada contra su voluntad”. Barrientos agregó en la publicación: “Impotencia me da que hace un poco más de un mes estuvimos en su casa riéndonos, mirando fotos, mientras ella fumaba y comíamos helados. Impotencia que un día le dijeron que iba al teatro y en lugar de eso la dejaron ahí”. La actriz continuó: “Impotencia que estaba completamente autovalente, pero para su familia era ‘lo mejor’. Impotencia que como su familia teatral no podemos hacer más que ser espectadores de esta triste historia. Impotencia es ver que espera que la vayan a buscar gente que nunca va a llegar”.

Esta situación despertó una bullada polémica alrededor de la familia de Vidaurre. Sin embargo, otros cercanos a la actriz aseguran que esta no fue abandonada por sus hijos y nietos, quienes la habrían visitado regularmente en el recinto -al menos hasta antes de la pandemia- y seguían pendientes de su bienestar. Lo mismo algunas colegas, como Gabriela Medina. Mónica de Calixto detalla: “Hace un año y medio que no entra nadie externo, pero antes de eso siempre fueron una familia muy cercana, sus hijos, sus nietos. Mientras pudieron, se preocuparon. De hecho, hoy una de sus nietas iba a traer la torta de cumpleaños”.

Gabriela Medina complementa: “La dejé de ver hasta hace poco, cuando empezaron las restricciones. La última vez fue en febrero de este año. Ahí ya estaba en la casa de reposo. Íbamos a verla con nuestro compañero del teatro, Jorge Burgos. Ahí, la Violeta todavía estaba bien. Nos entreteníamos mucho, él (Jorge) la maquillaba linda, siempre lo fue. Ella se dejaba maquillar por nosotros y conversar conmigo, que le llevaba galletas, chocolatitos. Pero no estoy muy segura de que ella supiera bien quiénes éramos, desgraciadamente, pero sí conversaba con nosotros. Nos veía entrar y se le alegraba la cara. Ese era mi pago”.

Legado artístico de Violeta Vidaurre

Tras pasearse durante seis décadas por el teleteatro, el cine, las series y las teleseries nacionales, Violeta Vidaurre terminó dedicada a su primera pasión, el teatro, interpretando en 2016 a la protagonista de Mamá Cora, una adaptación libre de la obra uruguaya Esperando la carroza, donde compartió escenario con colegas como Soledad Pérez.

Imagen de Violeta Vidaurre en una obra de teatro

El montaje, que durante ese año tuvo una temporada en el teatro Coca Cola City de Bellavista, además de presentaciones en recintos municipales de otras ciudades, terminaba cada una de sus funciones con un homenaje a la veterana actriz, quien a veces recibía un ramo de flores y siempre la ovación del público. Fue el último proyecto de una de las actrices más prolíficas y destacadas de las tablas y la televisión nacional, con un trabajo que comenzó a fines de la década del 50 y acumuló centenares de personajes. El actor y director teatral Mario Lorca agrega: “Ella corresponde a la etapa de la vieja guardia de nuestro teatro y la televisión, y por ende, tenemos un enfoque distinto en relación a lo que hacíamos. Nuestra labor era casi romántica, porque en aquella época no existían los sueldos que hay ahora, más vocacional. Actuábamos como profesionales, pero con sentido vocacional profundo. Lo hacíamos porque amábamos el teatro, la TV y el cine”.

Trayectoria en teatro, cine y televisión

El anhelo de Vidaurre era terminar su carrera en las tablas. Así al menos lo recuerda el también actor Alejandro Goic, quien compartió con ella en el primer capítulo de la serie 12 días. “Creo que dijo alguna vez ‘me gustaría morir como (la actriz chilena) Elena Moreno, quien se fue directo del teatro a la tumba’”, comenta Goic, cerrando con la exclamación “¡Violeta Atanathos!” (“Violeta inmortal”).

Goic también recuerda la grabación de 12 días: “Creo que la locación fue su propia casa y tengo el vívido recuerdo de su encanto, como actriz y anfitriona, su simpatía. Tenía un gran sentido del humor, nos hicimos cómplices de inmediato”. La carrera de Vidaurre incluyó la interpretación de más de 300 personajes. Tras casarse con Salgado y dedicarse a su casa y al cuidado de sus cuatro hijos, decidió entrar a estudiar actuación con 28 años, en la Academia de Arte Dramático del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, convencida por su primo, el destacado novelista y dramaturgo Luis Alberto Heiremans. De hecho, él mismo la dirigió en sus primeras incursiones en las tablas, en obras como Atahuicha, la reina de la selva y Esta señorita Trini (ambas en 1958).

A partir de entonces, inició una imparable trayectoria en el teatro -fue dirigida por Víctor Jara en Antígona y Alejandro Sieveking en La remolienda-, incluyendo además su rol de la señorita Laura Larraín en La pérgola de las flores, de Isidora Aguirre, a la que llegó en reemplazo de Silvia Piñeiro. El papel lo interpretó durante cinco décadas, logrando el récord de la actriz con mayor número de versiones de la célebre obra en el cuerpo hasta el 2010.

Durante la década del 60, fue una de las pioneras en actuar de manera permanente en los teleteatros de Canal 13 y luego en comedias para la pantalla chica como Juntos se pasa mejor y la mencionada Juani en sociedad, además de la adaptación televisiva de Martín Rivas para TVN. En cine, actuó en títulos tan diversos como El burócrata González (1964) y Como aman los chilenos (1984), además de Un concierto inolvidable, el filme de la Nueva Ola de 2014. Pasó además por las áreas dramáticas de cuatro canales de TV nacionales, y su última aparición en pantalla fue en Chipe libre, de Canal 13, en 2014.

Gabriela Medina, quien fue una gran amiga de Vidaurre, recuerda: “Recorrimos Chile varias veces en diferentes teatros y teleseries. El legado que me deja ella, es su gran señoría. La Violeta era una señora dentro del escenario y fuera del escenario. Una señora importante. Actuaba estupendo, no una señora no más. Terminábamos siempre en distintos hoteles durmiendo juntas, ella fumaba, yo no, pero lo había dejado. Fumaba en la noche en su cama, y conmigo no había problemas”.

Los últimos días y funeral

Según Mónica de Calixto, la familia de Violeta Vidaurre no tenía pensado hacer ningún tipo de ceremonia pública debido a las restricciones por el Covid y con el fin de darle cierta privacidad familiar al momento. “Va a ser trasladada al Cementerio General y mañana la van a cremar”, indicó de Calixto. Vidaurre fue internada en la casa de reposo de la ex cantante Mónica de Calixto, mientras que Villagra partió al sur para vivir con la familia de una hija. “Para que estuvieran juntos necesitaban de al menos dos cuidadores a tiempo completo”, explicó la dueña del hogar.

En mayo de 2017, la actriz Soledad Barrientos reveló que Violeta estaba internada en un hogar de ancianos sin su consentimiento. Posteriormente, uno de sus hijos afirmó: “Ese grupo de actores fue a verla y lo único que provocaron fue alterar lo que estaba viviendo mi madre. Ella quedó muy mal, le tuvieron que dar medicamentos y el doctor limitó sus visitas”. Finalmente, el hijo agregó: “Muchas personas opinan y critican, pero lo que hemos hecho como familia es cuidarlos y preocuparnos por el bienestar de Pedro y Violeta”.

Myriam Palacios: Una vida dedicada al arte y un final en el olvido

El sentido humorístico y sus lúdicas actuaciones, sin duda, son atributos por los que es recordada la actriz y comediante chilena, Myriam Palacios. Participó en la televisión, en el teatro y en el cine con un sello único en su forma de expresión. Nacida en Victoria, en la Región de La Araucanía, en 1933, fue hija de Héctor Palacios e Isabel Piña, y desarrolló todo su talento en el drama y la comedia hasta 2006, año en el que ya se encontraba en una etapa avanzada de un Alzheimer, con el que vivió hasta su muerte en 2013, olvidada en un hogar de ancianos.

Fotografía de Myriam Palacios en sus años de actriz

Trayectoria en humor y drama

Parte de su destreza artística la demostró en el clásico programa de Canal 13 con ocurrentes sketches “De Chincol a Jote”, donde interpretó a una “vendedora de humitas” junto a César Arredondo. En las escenas, en vez de vender el alimento, discutían con quienes eran los potenciales clientes, al más puro estilo del humor del espacio televisivo. Luego pasó a ser parte del elenco de “Jappening con Ja”, el famoso y longevo show que partió a fines de los 70, conocido por sus “gags”, en una tercera etapa a comienzos de los 90 por Megavisión. Entre los años 1995 y 1996 del show, interpretó en el sketch de “La Oficina” a la “Señora Olguita”.

Pero todo este trabajo había empezado en el teatro, después de haberse formado en el Teatro Universitario de Concepción y en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile (1960). Una de sus primeras actuaciones fue en la obra dramática de Raúl Osorio, a fines de los 70, fundamental en la cultura chilena, “Tres Marías y una Rosa”, donde hizo el rol de “María Luisa”. Con aquel papel, y su sentido del humor frente a la representación de una complicada realidad social, llegó a tener un gran éxito a nivel nacional e internacional, presentándose en ciudades de Latinoamérica y Europa, sumando más reconocimiento en compañía de las actrices Soledad Alonso, Luz Jiménez y Loreto Valenzuela.

Fue tal el éxito, que en 1982 inmediatamente la llamó Canal 13 para debutar en el mundo de las teleseries en “Celos”, con un rol secundario. Así también lo haría como “Elcira” en “La Villa” (1986), en Televisión Nacional de Chile. Y posteriormente, recordados personajes como “Chela” en “Marrón Glacé” (1993); como la asesora del hogar alemana “Helga” en “Amor a Domicilio” (1995); y la “Tía Lydia” en “Playa Salvaje” (1997).

Pero además incursionó en el cine chileno, siendo una de sus primeras películas la exitosa “Sussi” (1987); uno de los filmes emblemáticos de la transición a la democracia, “Caluga o menta” (1990), como la madre del protagonista; y en el largometraje de Silvio Caiozzi “Coronación” (2000), por nombrar algunos de sus trabajos más relevantes. Toda esta trayectoria en la ficción la llevó a ganarse los premios a “Mejor Actriz” en el 2000, reconocimiento entregado desde el Sindicato de Actores Teatrales (SIDARTE) y dos galardones del Apes tras su desempeño en los dramas teatrales “Chiloé cielos cubiertos” y una adaptación en la década de 1990 de “La pérgola de las flores”.

Relación con Jorge Gajardo y los primeros síntomas del Alzheimer

Palacios tuvo una relación de ocho años con Jorge Gajardo (conocido por “Los Venegas”) a mediados de los 70, de la que tuvieron dos hijos. Y si bien hubo una separación, y el matrimonio se concretó para resguardar a los niños, nunca confirmó anular el matrimonio, aunque el ex edil de La Florida haya hecho una nueva vida con Mónica Carrasco a comienzos de la década de los 80.

Una carrera que en los primeros meses de 1999 decayó poco a poco, pero por temas de salud, ya que empezaron a expresarse los primeros síntomas de un Alzheimer. Esto se supo en el momento en que se rodaba la teleserie “Fuera de Control” en el ex canal del angelito. “Había que ayudarla”, comentó Oscar Rodríguez, director de TV del mismo programa, en un archivo recogido por La Tercera, donde además se indicó que “olvidaba gran parte de lo que hablaba”.

Los últimos años y el documental "La desmemoriada"

Después de su última cinta “Las Golondrinas de Altazor” (2006), su Alzheimer ya estaba más grave, y fue llevada en 2008 a un hogar. En el lugar, quedó completamente abandonada, y con una pensión de gracia que ni siquiera superaba los 200 mil pesos, a sabiendas por sus colegas, de acuerdo a un archivo de La Cuarta en dicha fecha. Ni del mundo actoral, ni de su familia le habían visitado, tal como lo pudo averiguar el notero Francisco “Pancho” Saavedra, quien era parte del matinal “Juntos” en Canal 13. Solo algunos de ellos habían sido Liliana Ross y Jorge Burgos, según dio a conocer La Tercera.

Estaba en una casa de reposo para actores ubicada en la comuna de Providencia, llamada “Hogar dulce hogar”. Tiempo después, un 18 de marzo de 2013 a las 20:45, falleció. La dueña del “Hogar dulce Hogar”, Mónica de Calixto, comentó al canal 24 Horas cómo había sido la vida de la figura de televisión como huésped. “Ella llevaba cinco años acá. Es una enfermedad de mucho abandono. Están en otro mundo, son guaguas”, dijo en la entrevista, recogida por SoyChile. En la ocasión, agregó que había llegado “caminando y terminó postrada”. “Se fue con mucha dignidad y mucho cariño. Fue una larga agonía, ha sido difícil”, declaró al noticiero de la señal estatal.

En 2018, después de cinco años desde su fallecimiento, se estrenó “La desmemoriada”, un documental sobre la vida de Palacios. En el filme, de acuerdo a la sinopsis de Cinechile, se le rindió un homenaje a la actriz con escenas de participaciones en largometrajes, entrevistas que brindó, fotos, recuerdos de parte de sus colegas, y archivos encontrados en su hogar. Es “un collage” y un “retrato poético” donde se relata “su mundo de improvisación alucinante”, tal como destacó su director Mauricio Álamo. A lo largo de sus 62 minutos de duración, se muestra una vida normal en su casa en el Cajón del Maipo con su fiel gato, donde también hacía meditaciones con Violeta Parra de fondo, hasta que le surge un Alzheimer que cambia por completo su diario vivir. Una frase que se repite en la cinta es: “La que no tiene memoria recuerda. La que no tiene memoria recuerda”, tal como si fuera un pensamiento sagrado de la actriz. El director señaló a La Tercera, en fechas de su estreno, que el trabajo lo pensó “como un relato fragmentado que se asemejara al cuaderno de estudio de una actriz que intentaba memorizar sus textos aún cuando sabía que no le iba a ser fácil”.

"El Agente Topo": Un reflejo de la vida en los hogares de ancianos

La pandemia del coronavirus aisló a las personas, pero para algunos esa soledad ya era parte de sus vidas diarias hace años, se trata de los habitantes de las residencias de ancianos. La directora chilena Maite Alberdi, cuenta esta realidad a través de su aplaudida cinta “El Agente Topo», preseleccionada para los Óscar en las categorías de mejor película internacional y documental. La pandemia visibilizó el tema para los que estamos afuera de las residencias, pero no para los adultos mayores que están adentro. La directora de ese hogar le dijo algo muy significativo cuando empezó la pandemia: “mi vida no cambió nada; tuve que cerrar las puertas, pero acá las puertas estaban cerradas hace mucho tiempo”, afirmó la realizadora del documental.

Fotograma de la película

Sergio Chamy, un viudo de 83 años, se convierte en el espía que se infiltra en una residencia de ancianos para indagar si una de las mujeres es maltratada y sufre supuestos robos como acusa su familia. Maite Alberdi pronto abandonó la historia del espía y comenzó a acompañarlo en su propio recorrido para revelar la vida cotidiana del lugar, con una mirada amable y empática que permite reflexionar sobre la vejez, la soledad y cómo son tratados hoy los adultos mayores. “En Chile es raro ver a un señor mayor hablar de sus sentimientos abiertamente”, dice Alberdi. Alberdi filmó durante semanas al interior del hogar San Francisco de la comuna de El Monte, en las afueras de Santiago. La cinta comenzó su ascenso internacional en el Festival de Sundance, donde se estrenó en enero del año pasado hasta llegar ahora al streaming a través de Netflix.

El realismo de los personajes ha sorprendido tanto que ha despertado dudas sobre si son o no actores. “Son reales, ellos viven ahí, todos ellos padecen lo que están contando. La historia es real. Lo que pasa es que hay una estilización donde se tomó un género de la ficción, que es el género negro; y se cuenta en un estilo que tenemos habituado a la ficción, pero la experiencia que están viendo y los personajes, son totalmente reales”, respondió la directora a esta incógnita. Alberdi dice que no tiene una única mirada sobre la vejez. Ya había propuesto otro documental sobre esta temática en 2014, “La Once», que cuenta la historia de un grupo de mujeres que se juntan desde hace 60 años a tomar el té.

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