Montes Submarinos: Ecosistemas Vulnerables y su Conservación

La creciente preocupación internacional por el manejo y la conservación de los ecosistemas marinos vulnerables (EMV), entre los que destacan los montes submarinos y los corales de aguas frías de las cordilleras de Nazca y Salas y Gómez, ha impulsado la necesidad de una revisión exhaustiva de los antecedentes científicos sobre estas cadenas montañosas. Esta revisión es crucial para la toma de decisiones, especialmente en vista de la inminente creación de la Organización Regional de Administración Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO).

Los estudios, aunque escasos y fragmentados en estas áreas, revelan una particularidad notable debido a sus altos niveles de endemismo, una alta diversidad de especies, una concentración significativa de montes submarinos, y la presencia de corales de aguas frías. Además, estas regiones presentan un mayor nivel de productividad en relación con las aguas circundantes y poseen potencial para actividades como la océano-minería y la pesca de fondo.

Características Únicas de los Montes Submarinos

Los montes submarinos son elevaciones de tierra cuya altura supera los mil metros sin sobrepasar la superficie marina. Albergan condiciones únicas para la habitabilidad de diversas especies vulnerables. Estas cumbres ostentan los niveles más altos jamás registrados de endemismo marino, lo que significa que muchas especies se encuentran allí y en ningún otro lugar del planeta.

  • Una especie rara, apodada el pulpo Casper, aún no ha sido descrita científicamente y ha sido avistada en la dorsal de Nazca.
  • Los corales chicle (Paragorgia), cubiertos de coral amarillo (Parazoanthidae), también se encuentran en la dorsal de Nazca y son particularmente vulnerables a la pesca de arrastre.
  • Entre la rica biodiversidad que reside en los distintos montes submarinos se encuentran corales, esponjas de mar, ballenas, tortugas y peces, algunos de los cuales pueden vivir por más de 120 años.

Las Naciones Unidas han instado a emprender acciones de investigación y, de ser necesario, a implementar normas de protección para los EMV de alta mar, incluyendo los montes submarinos. La información sobre la biodiversidad y ecología de estos ecosistemas es aún limitada, especialmente para aquellos con una profundidad mayor a 300 metros.

Esquema de un monte submarino mostrando diferentes zonas de vida marina y especies endémicas

Amenazas y Vulnerabilidad

A pesar de su lejanía y la dificultad de acceso, estos ecosistemas se encuentran en grave peligro. La pesca industrial, particularmente la pesca de arrastre de fondo, amenaza con despojar de vida estas aguas biodiversas antes de que puedan ser estudiadas o protegidas plenamente. Existe un consenso científico global sobre los graves impactos ambientales que este arte de pesca tiene sobre los fondos marinos.

Una vez que la pesada red de arrastre, equipada con un portalón macizo, pasa sobre el fondo marino, arrasa y destruye todo a su paso. La evidencia científica muestra que los fondos marinos destruidos por el uso de estas redes pueden tardar décadas o, incluso, siglos en recuperarse. Por ello, es fundamental proteger los Hábitats Marinos Vulnerables (HMV) de la pesca de arrastre y otros métodos igualmente destructivos.

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Esfuerzos de Conservación a Nivel Internacional y Regional

Ante estas amenazas, políticos y activistas han impulsado pasos significativos hacia la conservación de estos santuarios submarinos. La Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO), un organismo intergubernamental creado en 2012 para asegurar la sostenibilidad de las poblaciones de peces y el uso responsable de los recursos marinos, ha sido un actor clave. En una de sus reuniones celebrada en Santiago, los gobiernos acordaron un plan para garantizar la protección de este punto caliente de biodiversidad.

El gobierno chileno, por su parte, se ha comprometido a proteger las dorsales que se encuentran en sus aguas nacionales, designando Áreas Marinas Protegidas (AMP) a gran escala que cubren las zonas más críticas. Además, aboga por conservar la mayor parte de la cadena montañosa de Salas y Gómez y Nazca, que se extiende más allá de sus límites jurisdiccionales. Es importante diferenciar las zonas marinas: las aguas territoriales, la zona contigua, la zona económica exclusiva (ZEE) y la alta mar, donde esta última, más allá de las 200 millas náuticas, está fuera de la soberanía nacional.

Este esfuerzo de conservación en alta mar está respaldado por la Coalición de Arrecifes de Coral de Alta Mar, que incluye a organizaciones como Oceana, Conservación Internacional y el Centro Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas. Esta coalición sienta un precedente para iniciativas más amplias de protección en alta mar. En 2021, el gobierno chileno solicitó la protección de estas cadenas montañosas y, en 2022, propuso formalmente a la SPRFMO una prohibición permanente de pesca que cubriera tanto el jurel como el calamar volador de Humboldt. Un equipo de trabajo, con el apoyo de la Coalición, está recopilando información para que el comité científico recomiende medidas de conservación, incluyendo el cierre de pesquerías.

El Tratado de Alta Mar, acordado en 2023, representa un hito histórico que permitirá designar AMP en todos los océanos del mundo fuera de las jurisdicciones nacionales. Para que entre en vigor y se convierta en derecho internacional, el tratado debe ser ratificado por 60 países; actualmente, 21 naciones lo han hecho. La alta mar cubre el 43% de nuestro planeta, y su protección, a través de AMP u otras medidas eficaces de conservación basadas en áreas (OECM), es esencial para alcanzar el objetivo global de proteger al menos el 30% de los océanos para 2030 (conocido como 30×30). A pesar del aumento de los compromisos, solo el 8.3% de los océanos del mundo están actualmente protegidos.

Mapa global mostrando las áreas de alta mar y las AMP existentes y propuestas

Acciones de Conservación en Chile

En Chile, la Ley de Pesca, aprobada en 2013, reconoció la importancia de los montes submarinos y estableció, como medida de protección, la prohibición de pesca de arrastre en cuatro estructuras geológicas ya conocidas, ubicadas en el Parque Marino Motu Motiro Hiva, en la isla Sala y Gómez. Además, se realizaron estudios de mapeo en el resto de la costa para localizar otros sitios. La Subsecretaría de Pesca ha identificado 117 de estos sitios en Chile, lo que representa el 0.84% de los casi 14 mil que existen en el mundo.

El área protegida de los 117 montes submarinos abarca 68,065.63 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a 4.4 veces la de la Región Metropolitana. La Isla de Pascua lidera en número de sitios, con un total de 33, seguida por la zona norte del país (21) y las Islas Desventuradas (18). El subsecretario de Pesca, Raúl Súnico, afirmó que "lo que estamos haciendo no tiene precedentes. Chile está conservando el 100% de los ecosistemas marinos que se desarrollan en sus montes submarinos". Esta medida, con la publicación del decreto en el Diario Oficial, eleva a 372,565 kilómetros cuadrados la superficie no autorizada para la pesca de arrastre en el país, consolidando una "medida de sustentabilidad que cautela la integridad de los ecosistemas marinos vulnerables".

Desde Oceana, una organización internacional dedicada exclusivamente a la protección de los océanos, se mostraron satisfechos con la implementación de esta regulación. Alex Muñoz, director ejecutivo de la entidad, recordó: "Hicimos esta propuesta en 2009, cuando se necesitaba proteger urgentemente aquellos llamados ecosistemas marinos vulnerables frente a la pesca de arrastre, que casi no tenía limitaciones."

Un proyecto financiado por el Fondo de Investigación Pesquera, denominado “Levantamiento oceanográfico para elaborar la línea base de los montes submarinos Juan Fernández 5 (jf5), Juan Fernández 6 (jf6) y monte O´Higgins”, se encuentra en su segunda de tres fases. Este tipo de expediciones son fundamentales para descubrir nuevas especies y comprender la criticidad de estos ecosistemas para la salud planetaria.

Buque de investigación oceanográfica durante una misión científica en un monte submarino

Fiscalización y Perspectivas Futuras

Tras la publicación del decreto, la primera tarea es informar a los pescadores sobre la vigencia de esta medida, especialmente a los barcos industriales, que serán los más afectados. La Subsecretaría de Pesca, junto al Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA), mantiene un contacto directo y permanente con todos los sectores involucrados, apoyándose en el rol fundamental de los Directores Zonales de Pesca en sus regiones. La fiscalización del cumplimiento de estas normativas estará a cargo de SERNAPESCA.

Aunque Chile ha avanzado significativamente en la protección de sus HMV, el país debe seguir dando muestras serias de cumplimiento de sus compromisos internacionales para un manejo sustentable y sistémico de los recursos marinos. La SPRFMO no es solo un foro político, sino un espacio para demostrar que la conservación y la pesca sostenible pueden coexistir en alta mar.

Actualmente, en el Congreso chileno se discute un proyecto de ley que prohíbe la pesca de arrastre en Chile, lo que representaría un avance adicional en la protección de estos valiosos ecosistemas. Sabemos que aún existen en Chile HMV de inigualable riqueza natural en buenas condiciones de conservación, o cuya integridad todavía no ha sido del todo comprometida, lo que subraya la urgencia de una acción rápida para salvaguardar estos entornos especiales bajo la superficie del océano.

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