Incontinencia Urinaria en Perros Ancianos: Causas, Síntomas y Manejo Integral

La incontinencia urinaria se produce cuando el perro pierde involuntariamente el control de su vejiga. Se define como la pérdida involuntaria del control sobre la vejiga, lo que provoca escapes o goteos de orina, incluso cuando el perro está en reposo. Esto puede ocurrir en una gama de severidad, desde pequeñas fugas hasta grandes cantidades de orina. Es la incapacidad para controlar voluntariamente la micción, con un paso involuntario constante o intermitente de la orina. Los animales incontinentes pueden dejar un charco de orina en el lugar de reposo o pueden producir un goteo de orina al andar. A diferencia de los problemas de micción relacionados con el comportamiento, la incontinencia es causada por una condición médica, y tu perro probablemente no es consciente de lo que está ocurriendo.

Aunque la incontinencia urinaria puede afectar a cualquier perro, es mucho más común en perros mayores. Después de pasados los diez años, es normal que se consideren perros ancianos a las mascotas, especialmente si son de tamaño grande. A medida que tu perro envejece, los músculos de la uretra no son tan fuertes como solían ser, y el control nervioso sobre diferentes partes del cuerpo puede disminuir, lo que podría dificultarle retener la orina. Es en este momento en que los canes necesitarán más de tu cariño y comprensión.

Esquema del sistema urinario canino

Síntomas y Signos de Alerta

El signo más visible de que tu perro tiene incontinencia es el goteo de la orina. Puedes observar irritación y enrojecimiento en la piel debido al goteo. También puedes notar que tu perro se lame el pene o la vulva más de lo habitual. El pelo alrededor de la vulva o del prepucio puede estar húmedo y se puede producir una dermatitis perivulvar o periprepucial como resultado de la irritación provocada por la orina.

Si tu perro es de edad avanzada, comenzarás a observar que orina dentro de la casa como si hubiese olvidado su adiestramiento, y es posible que notes que la cama de tu perro está mojada, e incluso que él mismo tiene olor a orina. Es importante que tengas claro que, en estos casos, tu perrhijo no lo hace por castigo ni por problemas de educación. La incontinencia es totalmente involuntaria en perros ancianos, por tanto, no servirá de nada que le regañes, castigues o trates de corregirlo, ya que el refuerzo negativo no es efectivo y, además, puede traer penosas consecuencias.

Si notas estos síntomas, considera llevar a tu perro al veterinario. Algunas observaciones que debes tener en cuenta son:

  • Cuándo y dónde encuentras orina.
  • Cuándo comenzó el problema y si está empeorando o mejorando.
  • Si tu perro necesita salir frecuentemente.
  • Si tu perro está bebiendo más agua de lo habitual.
  • Si has notado micciones frecuentes o dolorosas fuera de lo normal.
  • Si tu perro tiene algún otro síntoma inusual.

La detección temprana y el tratamiento de la incontinencia urinaria pueden ayudar a prevenir complicaciones más serias. Las fugas de orina pueden provocar infecciones en la vejiga o en los riñones, o en la piel de tu perro.

Factores de Riesgo y Predisposición

Edad Avanzada

Las pérdidas de orina no son algo inusual en los perros mayores. Esto se debe a que los músculos de la uretra no son tan fuertes como solían ser. A medida que tu perro envejece, podría tener dificultades para retener la orina.

Sexo y Esterilización

Las perras son más propensas a desarrollar incontinencia que los machos. Las perras esterilizadas de mediana edad o mayores son propensas a lo que se conoce como "incontinencia por esterilización". Esta es una forma de incontinencia causada habitualmente por la disminución de los niveles de estrógeno, lo que puede provocar una pérdida de tono muscular en la uretra. Es la causa más común de incontinencia urinaria en las perras esterilizadas. Una pequeña proporción de las perras sometidas a castración se vuelven incontinentes durante unos meses o años después de la intervención. En los perros machos castrados también pueden presentarse desequilibrios hormonales.

Razas Predispuestas

Algunas razas de perros también son propensas a la incontinencia urinaria, entre ellas: Pastor alemán, Rottweiler, Springer spaniel inglés, Doberman pinscher, Weimaraner, Antiguo pastor inglés, Dálmata, Collie barbudo, Bóxer, Schnauzer gigante y Gran Danés.

Otros Factores

El sobrepeso puede afectar al sistema urinario y empeorar problemas existentes, y la falta de actividad física aumentan las posibilidades de que un perro desarrolle incontinencia urinaria. Se cree que la obesidad puede tener un impacto en la probabilidad de incontinencia, sobre todo en las perras castradas. Los perros con antecedentes de enfermedades urinarias, hormonales o neurológicas, el envejecimiento natural del sistema urinario y lesiones previas en la vejiga también pueden agravar la condición. La predisposición genética también puede influir.

Infografía: Factores de riesgo de incontinencia urinaria en perros

Principales Causas de la Incontinencia Urinaria en Perros Ancianos

La incontinencia urinaria es, por lo general, causada por una condición médica. En perros ancianos, estas causas pueden ser diversas y a menudo multifactoriales.

Causas Comunes Relacionadas con la Edad

Incompetencia del Mecanismo del Esfínter Uretral (IMEU)

La causa más frecuente de incontinencia urinaria como consecuencia de la incapacidad para almacenar orina es la incompetencia del mecanismo del esfínter uretral (IMEU). Generalmente se atribuye a una deficiencia de hormonas sexuales en animales castrados, particularmente perras, y se conoce como incompetencia uretral sensible a las hormonas. En algunos casos, la incontinencia puede deberse a una vejiga débil; esta condición se conoce como incontinencia por debilidad del esfínter vesical. Varios factores juegan un papel en la IMEU, incluyendo el posicionamiento anormal de la vejiga, deficiencia o disminución del estrógeno, la genética y cambios en las estructuras de soporte vaginal.

Debilidad Muscular y Cambios en el Sistema Nervioso

A medida que los perros envejecen, su estado físico cambia. Los músculos se debilitan y el control nervioso sobre diferentes partes del cuerpo puede disminuir. El vaciado de la vejiga es un complejo proceso controlado por el sistema nervioso autónomo. El envejecimiento del sistema nervioso autónomo provoca una disfunción y pérdida de control sobre los músculos urinarios.

Disfunción Cognitiva (Demencia Senil)

Si se descartan causas físicas por las que el perro puede orinarse en casa, se suele determinar que nuestro perro padece demencia o síndrome de disfunción cognitiva. Esta patología, propia de la edad avanzada, puede ocasionar trastornos en la conducta, como no controlar el agua que beben o la micción.

Condiciones Médicas Subyacentes

Infecciones del Tracto Urinario (ITU)

Las infecciones del tracto urinario irritan la vejiga, provocando urgencia y escapes involuntarios de orina, además de la necesidad de hacer pis constantemente. La orina puede presentar mezcla de sangre o mal olor. Este estado es más habitual en cachorros con un sistema inmune aún no del todo desarrollado, pero en perros ancianos, las infecciones urinarias recurrentes requieren de un estudio de sus causas. En ocasiones, cuando aparecen infecciones y, como consecuencia, fiebre, suele aumentar también la cantidad de agua que bebe nuestra mascota y, en consecuencia, también la orina producida.

Enfermedades Renales

Cuando los riñones comienzan a fallar (patología renal), los síntomas que podemos observar son beber más agua y hacer mucho pis. A veces pueden aparecer vómitos, apatía y adelgazamiento. La enfermedad renal es una de las patologías que producen una intensificación de la sed.

Trastornos Hormonales (Diabetes y Enfermedad de Cushing)

Existen trastornos del sistema hormonal (patología endocrina), como la diabetes mellitus o el hiperadrenocorticismo (síndrome de Cushing) que cursan con aumento de la ingesta de agua y la producción de orina. Estas enfermedades que causan un consumo excesivo de agua pueden resultar en incontinencia por dificultad para retener la orina. Con estos cuadros se aprecian a menudo -aunque no siempre- otros síntomas, entre otros, la pérdida de peso, sibilancias y cansancio.

Cálculos Urinarios

Los cálculos urinarios pueden ocasionar pérdidas, abriendo la puerta a infecciones, o bien, si hay una gran cantidad de cálculos que ocupan espacio en la vejiga, reduciendo la capacidad de esta. Los cálculos pueden perturbar la expulsión de la orina, haciendo que el animal se abstenga de vaciar la vejiga por completo. Ten en cuenta que los cálculos, sobre todo en los machos, pueden bloquear la uretra, provocando una obstrucción urinaria, un cuadro potencialmente letal que ha de ser tratado de urgencia por el veterinario.

Anomalías Anatómicas (Uréteres Ectópicos)

Las anomalías anatómicas congénitas, como los uréteres ectópicos (es decir, la incorrecta ubicación del uréter que parte del riñón), pueden provocar que una o ambas aberturas ureterales desemboquen en un sitio distal al trígono vesical. Esto puede evidenciarse a través de la incontinencia. Aunque se producen con mayor frecuencia en perros jóvenes (con mayor frecuencia en hembras), pueden generar un goteo constante de orina de por vida si no se corrigen.

Lesiones o Degeneración Espinal (Causas Neurológicas)

En caso de producirse una lesión en el sistema nervioso autónomo a causa, por ejemplo, de un accidente de tráfico o una hernia discal, el proceso de micción puede dejar de funcionar. El perro muestra pérdidas involuntarias de orina. Las causas neurológicas de los trastornos de la micción se suelen clasificar como lesiones en la neurona motora superior (NMS) o en la neurona motora inferior (NMI). Los animales con incontinencia neurogénica pueden presentar pérdidas involuntarias de orina (en lesiones de las NMI) o incontinencia por rebosamiento, debida al goteo de orina asociado con la sobredistensión vesical (por cualquier causa neurógena). Por lo general, los animales afectados también presentan paresia o plegia en las extremidades posteriores, asociada con la lesión de la médula espinal.

Trastornos de la Próstata

Los trastornos de la próstata también pueden ser una causa de incontinencia en perros machos, especialmente en perros ancianos.

Efectos Secundarios de Medicamentos

Algunos medicamentos, como los corticosteroides, pueden causar incontinencia urinaria como efecto secundario, aumentando la ingesta de agua y, por tanto, la producción de orina.

Problemas de Almacenamiento y Evacuación de Orina

Los trastornos de la micción se deben a un almacenamiento o a una evacuación disfuncional de la orina.

Incapacidad para Almacenar Orina

La incapacidad para almacenar orina se caracteriza por una pérdida inadecuada de orina o incontinencia urinaria, debido a la falta de un tono uretral adecuado, a la dificultad para relajar la vejiga y a anomalías anatómicas. Los animales con trastornos del almacenamiento de orina tienen un volumen de orina residual normal en la vejiga después de la micción. La inestabilidad del detrusor o la vejiga hiperactiva suelen acompañar a la cistitis, pero también pueden ser idiopáticas.

Incapacidad para Evacuar Orina con Normalidad

La incapacidad para evacuar orina con normalidad se caracteriza por micciones frecuentes y dificultosas (estranguria), con la emisión de pequeñas cantidades de orina. Los animales con trastornos de la micción presentan un aumento del volumen de orina residual después de orinar o de intentar orinar. La incapacidad para orinar puede deberse a una obstrucción uretral mecánica por cálculos, neoplasias, estenosis u otras obstrucciones; a una atonía del detrusor por distensión excesiva prolongada de la vejiga; o a una obstrucción uretral funcional idiopática (disinergia refleja en perros / disinergia uretral del detrusor).

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Diagnóstico Veterinario

Ante los primeros síntomas de incontinencia en tu perro, lo ideal es solicitar una cita con el veterinario para descartar otros problemas e iniciar un posible tratamiento. Para hacer una buena valoración, no basta solo con observar los síntomas; el veterinario debe revisar exhaustivamente la historia de tu perro y realizar un examen físico.

Evaluación Inicial

El veterinario examinará a tu mascota y te hará preguntas basadas en lo que observaste. Es importante que compartas todo en detalle, ya que esta información ayudará al veterinario a hacer el diagnóstico correcto. Una historia clínica y un examen físico completos (incluido el examen neurológico) y la observación de la micción (incluida la estimación de los volúmenes iniciales y finales de la vejiga) son los componentes más importantes de un estudio para los trastornos de la micción.

Pruebas Diagnósticas Adicionales

Para obtener más información, el veterinario puede realizar pruebas adicionales, como por ejemplo:

  • Análisis de orina: puede demostrar que tu perro tiene una infección de vejiga o evaluar la concentración de la orina.
  • Análisis de sangre: pueden ser necesarias para descartar causas subyacentes como la diabetes o la enfermedad de Cushing.
  • Ultrasonido (ecografía): puede descartar tumores o crecimientos en la vejiga, o evaluar las vías urinarias en busca de anomalías concurrentes.
  • Cultivo de orina: para identificar el tipo específico de infección bacteriana.
  • Radiografía: pueden excluir cálculos urinarios o evaluar el sistema urinario.
  • Pruebas urodinámicas y cistoscopia: la cistoscopia es la forma más sensible y específica de diagnosticar uréteres ectópicos y puede utilizarse para inyectar agentes de carga uretral.
  • Tomografía Computarizada (TC): para evaluar las vías urinarias.

En función de los resultados de estas pruebas, pueden ser necesarios otros exámenes también. Los trastornos de la micción también deben diferenciarse de otros trastornos que provocan una micción inadecuada, como la poliuria/polidipsia, las infecciones urinarias y los problemas de conducta.

Manejo y Opciones de Tratamiento

El tratamiento depende de la causa subyacente y de la gravedad de la incontinencia urinaria. En la mayoría de los casos, el perro dejará de manifestar incontinencia o sus síntomas se controlarán significativamente si recibe el tratamiento adecuado. No hay que alarmarse, es un problema bastante común, especialmente en perros mayores o en perras esterilizadas. Lo que sí puedes hacer es ayudarle mucho en el día a día.

Tratamiento Farmacológico

La intervención farmacológica es la mejor manera de sobrellevar los efectos de la incontinencia urinaria en la salud. El veterinario, basándose en el diagnóstico, puede recetar:

  • Antibióticos: Si se diagnostica una infección bacteriana, se recetarán antibióticos.
  • Agonistas α-Adrenérgicos: Un esfínter uretral débil se trata con fenilpropanolamina (2 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas). Este fármaco está aprobado para su uso en perros.
  • Terapia Hormonal: Si el perro sufre de un desequilibrio hormonal, el veterinario puede recomendar la terapia hormonal.
    • Estrógenos: La suplementación con estrógenos es una opción, en la que el veterinario puede recetar medicamentos como el estriol (2 mg/perro, por vía oral, cada 24 horas, durante 14 días, luego se disminuye a 1 mg/perro, cada 24 horas) o dietilestilbestrol (0,1-1 mg/perro, por vía oral, cada 24 horas, durante 5 días, luego se disminuye a una vez por semana o a la dosis y frecuencia eficaces más bajas). Estos medicamentos aportan una dosis muy baja de estrógeno para aumentar el tono uretral y aliviar la incontinencia urinaria en muchos perros. El estriol está aprobado para su uso en perros, mientras que el dietilestilbestrol solo está disponible mediante formulación magistral. Si el tratamiento con un solo fármaco no es eficaz, se puede combinar la fenilpropanolamina con un compuesto de estrógeno.
    • Testosterona: La testosterona puede administrarse a perros machos con incontinencia urinaria.
  • Fármacos Anticolinérgicos: La inestabilidad del detrusor o vejiga hiperactiva se trata con fármacos anticolinérgicos, como el cloruro de oxibutinina (0,2-0,3 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas, indefinidamente, para mantener la continencia urinaria).
  • Antagonistas α-Adrenérgicos: La obstrucción uretral funcional idiopática (disinergia refleja/disinergia uretral del detrusor) se trata con el antagonista α-adrenérgico tamsulosina (0,4-0,8 mg/perro, por vía oral, cada 24 horas o, en algunos casos, cada 8-12 horas) o prazosina (0,5-3 mg/perro, por vía oral, cada 8-12 horas) indefinidamente o hasta que se resuelva la afección.
  • Betanecol: La atonía del detrusor, como consecuencia de la distensión excesiva y prolongada de la vejiga, podría responder al betanecol (2,5-25 mg/perro, por vía oral, cada 8-24 horas) para promover la contracción de la vejiga. El betanecol debe administrarse después de que se haya aliviado la obstrucción uretral que provocó la sobredistensión vesical.

Intervenciones Quirúrgicas y Procedimientos

En casos como los cálculos en la vejiga, las anomalías congénitas (como los uréteres ectópicos) y ciertas obstrucciones, el veterinario puede recomendar una cirugía. El tratamiento quirúrgico es importante sobre todo cuando la medicación por sí sola no resuelve el problema.

  • Agentes de carga uretral (colágeno reticulado): Se pueden inyectar en la uretra proximal con guía cistoscópica en perros que no responden a la intervención farmacológica.
  • Esfínter uretral artificial: La colocación quirúrgica de un esfínter uretral artificial puede restaurar la continencia en casos resistentes al tratamiento médico.
  • Cirugía para uréteres ectópicos o cálculos: Los uréteres ectópicos no se pueden tratar eficazmente mediante terapia médica y requieren procedimientos intervencionistas o quirúrgicos (ablación cistoscópica de uréteres ectópicos intramurales o reimplantación quirúrgica de uréteres ectópicos extramurales). Las obstrucciones mecánicas totales de la uretra constituyen una urgencia médica y deben aliviarse mediante el sondaje y la retropulsión del material obstructivo dentro de la vejiga urinaria o mediante cirugía.
Esquema de las opciones de tratamiento para la incontinencia urinaria canina

Manejo y Cuidados en el Hogar

Además del tratamiento médico, puedes tomar medidas para manejar los efectos de la incontinencia de tu perro en tu hogar, lo que contribuirá a su bienestar y a mantener la higiene del entorno. Esto es especialmente importante para un perro anciano postrado, cuya movilidad limitada hace que la limpieza y el confort sean prioritarios.

  • Uso de pañales y empapadores: Adquirir pañales especiales para perros puede ser una acción esencial en casos avanzados y graves. Coloca los empapadores para perros en sus zonas de descanso o en los lugares donde sueles encontrar pérdidas. También sirve cubrir otros lugares de descanso del can, tal como harías con un cachorro. Puedes poner empapadores en otras áreas de la casa para que tu perro tenga un lugar apropiado para orinar de emergencia.
  • Aumento de la frecuencia de paseos: Pasea a tu perro con más frecuencia. Si es posible, ayudará al vaciado de la vejiga que salgas con tu perro después de comer, de beber y de despertarse. Para un perro postrado, esto puede significar sacarlo con ayuda o colocarlo en un área designada con empapadores más a menudo.
  • Higiene adecuada: Mantén una higiene adecuada para prevenir infecciones en la piel. Lava el área genital de tu mascota de forma frecuente con fórmulas suaves, es decir, con productos especializados que no sean dañinos para la piel. Limpiar la zona con toallitas para perros específicas y asegurarse de que esté seca ayuda a prevenir molestias y mantener la piel sana. Puedes usar un limpiador enzimático, que es aquel cuya formulación contiene enzimas y pH Neutro, lo que contribuye a descomponer y eliminar cualquier resto orgánico y suciedad incrustada.
  • Manejo del peso y dieta: Mantener un peso saludable es crucial, ya que el sobrepeso puede afectar al sistema urinario y empeorar problemas existentes. Consulta con el veterinario sobre posibles modificaciones en su alimentación, incluyendo vitaminas para perros mayores, ya que son esenciales para reanimarlo si presenta dificultad para caminar, falta de apetito o decaimiento.
  • Camas confortables y protegidas: Facilítale un colchón mullido y una manta adecuada. Poner cubiertas impermeables o empapadores en la cama de tu mascota puede ser una buena idea, ayudando a mantener su descanso seco y confortable. Las articulaciones se irán resintiendo con la edad, por lo que un condroprotector y un colchón adecuado son importantes.

Cuidar a un perro con incontinencia puede ser un reto, pero no significa que tu compañero esté sufriendo. La paciencia, el cariño y la observación son tus mejores aliados. La incontinencia no es una sentencia, sino una señal de que tu perro necesita atención extra. Tu misión será darle todos los cuidados que necesite, además de hacerlo sentir feliz y querido.

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