Se define como paciente inmunodeficiente a aquel que presenta una alteración en la inmunidad humoral o celular, o en la capacidad de fagocitosis o de complemento, lo que conlleva un aumento del riesgo de contraer enfermedades infecciosas. Las enfermedades por inmunodeficiencia ocurren cuando existe una disminución o ausencia de la respuesta inmunitaria del cuerpo, la cual es vital para protegernos de agentes dañinos como bacterias, virus, toxinas y células cancerígenas.

Clasificación de las inmunodeficiencias
Las inmunodeficiencias se dividen principalmente en dos categorías: primarias (de origen genético) y secundarias (adquiridas).
- Inmunodeficiencias primarias (IDP): Son errores congénitos de la inmunidad. Se han identificado más de 300 tipos y suelen manifestarse en la infancia mediante infecciones recurrentes o inusuales.
- Inmunodeficiencias secundarias: Son mucho más frecuentes y resultan de factores externos, tales como el VIH/sida, la desnutrición, la diabetes, el uso de quimioterapia, corticoides o inmunosupresores, y enfermedades graves prolongadas.
Consideraciones en pacientes ancianos
A medida que el ser humano envejece, el sistema inmunitario se vuelve menos eficiente. El timo disminuye de tamaño y se reduce la actividad de los glóbulos blancos. Además, la mala nutrición -común en esta población- deteriora las respuestas inmunitarias, siendo críticos los niveles de calcio, zinc y vitamina E.
Manejo y cuidados del paciente inmunodeprimido
El objetivo principal del tratamiento es prevenir infecciones y tratar agresivamente cualquier patología que se desarrolle. En el entorno hospitalario y doméstico, se deben seguir protocolos estrictos.
Medidas de higiene y entorno
La higiene de manos es la medida más importante para reducir la transmisión de microorganismos. Otras recomendaciones incluyen:
- Habitación individual en el hospital, si es posible.
- Uso de objetos de uso personal y juguetes lavables.
- Evitar flores y plantas, ya que son fuentes de contagio de hongos (como la aspergillosis).
- Mantener el hogar libre de alfombras y cortinas que acumulen polvo.
- Restringir las visitas a personas sanas y educarlas sobre el riesgo que representan.

Manejo del agua y la alimentación
La dieta debe ser supervisada meticulosamente para evitar la exposición a patógenos:
| Acción | Recomendación |
|---|---|
| Agua | Beber agua envasada o hervida durante al menos un minuto. |
| Alimentos | Evitar frutas frescas y vegetales crudos; preferir siempre productos cocidos. |
| Carnes | Manipular con extrema precaución; alto riesgo de bacterias en carnes crudas. |
Vacunación en pacientes con inmunodeficiencias
La vacunación es una herramienta preventiva esencial, pero su aplicación requiere criterio médico especializado:
- Vacunas vivas: Generalmente contraindicadas (trivírica, varicela, BCG, polio oral), debido al riesgo de producir la enfermedad.
- Vacunas muertas (inactivadas): Se pueden utilizar, aunque la respuesta inmunológica puede ser menor que en individuos sanos.
- Calendario: Es fundamental vacunar a los contactos cercanos del paciente contra gripe y varicela para crear un "efecto rebaño" protector.
Recomendaciones recreativas y mascotas
Se debe sopesar el apoyo psicológico de tener una mascota frente al riesgo biológico. En pacientes con inmunosupresión profunda (como trasplantados recientes), se recomienda evitar tener mascotas y no realizar actividades como jardinería, limpiar jaulas, jugar con tierra o nadar en aguas naturales (lagos, ríos o piscinas públicas), debido al alto riesgo de infecciones por hongos, parásitos y bacterias multirresistentes.