Lo Negativo de las Escuelas Vulnerables: Una Mirada Profunda

Los términos “vulnerabilidad” y “grupos vulnerables” han ganado una notable prominencia en los círculos intelectuales y gubernamentales de América Latina, siguiendo la línea de Pizarro (2001). Esta creciente incorporación terminológica se ve influenciada por los profundos impactos sociales generados por los programas de ajuste económico.

Componentes de la Vulnerabilidad Social y su Impacto en la Escolarización

El concepto de vulnerabilidad social se desglosa en dos componentes explicativos fundamentales. Por un lado, se refiere a la inseguridad e indefensión que experimentan las comunidades, familias e individuos en sus condiciones de vida. Esto ocurre como consecuencia del impacto de eventos económicos o sociales de carácter traumático.

En este sentido, no solo el desempleo, sino también la precariedad e inestabilidad laboral observada por niños, niñas y adolescentes en sus cuidadores y educadores, tienen serias repercusiones en los procesos de escolarización. Estas circunstancias marcan de manera particular las trayectorias educativas de amplios sectores estudiantiles, incluyendo a aquellos de clases medias.

Es crucial considerar que la promesa de que el nivel educativo alcanzado garantizaría el acceso digno y justo al mundo laboral ya no parece ser una realidad. Si bien una cuota de incertidumbre puede ser un motor saludable para la vida, impulsando la investigación y el estudio, la persistente e intensa sensación de inseguridad puede transformarse en una condición incompatible con una vida saludable. Esto puede derivar en estados depresivos, ataques de pánico, angustia intensa, violencia, dificultades de aprendizaje, aislamiento, inhibiciones y baja autoestima.

Infografía que ilustra los factores de riesgo y las consecuencias de la vulnerabilidad social en la vida de los estudiantes.

El Sistema Educativo y las Demandas del Siglo XXI

Un aspecto no menor que afecta seriamente las condiciones actuales de escolarización es la dificultad del sistema educativo para actualizarse al ritmo de las demandas del Siglo XXI. Floreal Ferrara define la salud como “la capacidad individual y social de modificar las condiciones que limitan la vida”, concibiéndola como un proceso dinámico y en constante cambio, influenciado por el contexto.

Ferrara nos invita a una lectura del proceso salud-enfermedad desde una perspectiva colectiva, donde la enfermedad no puede ser explicada de forma unicausal o focalizada exclusivamente en los individuos, como a menudo proponen enfoques positivistas.

En esta misma línea, la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de 1978, convocada por la OMS y UNICEF, definió la salud como un derecho humano fundamental que requiere la intervención de múltiples sectores sociales y económicos. Desde un enfoque integral de la salud, y partiendo de una perspectiva de derechos, el trabajo se considera un derecho humano clave, cuya vulneración impacta directamente en el derecho a la salud.

La Construcción Social de la Juventud y el Papel de la Escuela

Margulis (2003) señala que la “juventud” es una “creación” relativamente reciente, y la escuela está intrínsecamente ligada a este proceso de “creación de juventud” como sujeto social. Reflexionar sobre los procesos subjetivos que se promueven en los jóvenes implica revisar la significación social de las adolescencias situadas.

Estudios recientes, como los realizados entre estudiantes de secundaria en Buenos Aires y su conurbano, sugieren que la escuela sigue siendo significativa para los estudiantes. Se articula con una idea de progreso, aunque este ya no se entienda como ascenso social, sino como una posibilidad de despegue de la fatalidad de origen. Estos aspectos cuestionan críticamente los procesos de escolarización en escuelas medias.

Flavia Terigi (2007) advierte que no solo las condiciones del presente generan un alto nivel de desafiliación con el proyecto escolar. El desafío para la escuela es proponer un futuro con categorías distintas a las históricas, alejándose de la concepción del futuro de la escuela de principios y mediados del siglo XX. Es necesario preguntarse qué futuro la escuela media puede ofrecer y sostener como proyecto para sus alumnos.

Fotografía de estudiantes interactuando en un aula, representando la dinámica escolar.

La Precariedad, la Vulneración de Derechos y la Crisis Institucional

En un momento histórico donde la precariedad de la vida se naturaliza, la vulneración de derechos se exacerba y las instituciones tradicionales como la familia y la escuela experimentan un quiebre, los soportes subjetivos que referencian el porvenir se ven interrogados. Esto genera una representación problemática de la juventud, convirtiéndola en el “enemigo” del orden social, tanto por la asociación de adolescentes excluidos con la violencia y delincuencia, como por la vulnerabilidad de los sectores medios a “caer” o “desviarse”.

Factores Determinantes de la Desigualdad Educativa

La desigualdad en la educación se manifiesta en el acceso inequitativo a recursos esenciales como libros, equipamiento, clases con docentes calificados, talleres variados, buenas instalaciones escolares y financiamiento adecuado. Esta desigualdad se fundamenta en una multiplicidad de factores, incluyendo la economía, la perspectiva de género, las políticas gubernamentales, la localización geográfica, la cultura, el origen étnico y las creencias.

El resultado directo de esta desigualdad es que las personas afectadas quedan marginadas de oportunidades futuras prometedoras debido a la imposibilidad de acceder a un proceso de aprendizaje exitoso. Diversos estudios confirman la estrecha relación entre la desigualdad educativa y la clase socioeconómica, así como el nivel de acceso a oportunidades: a menores condiciones socioeconómicas, menores oportunidades.

La desigualdad educativa se ve exacerbada por las diferencias en las oportunidades formativas, las cuales impactan directamente en las condiciones de vida futuras. Existe una brecha considerable entre las oportunidades educativas ofrecidas por las instituciones privadas y la realidad de las escuelas públicas.

El acceso a una educación de calidad y el entorno educativo desde el primer día de clases crean diferencias que pueden persistir a lo largo de la vida de una persona. Estas diferencias socialmente marcadas afectan los conocimientos, las relaciones sociales, el lenguaje, el desarrollo de habilidades y las oportunidades, traduciéndose en empleabilidad, éxito profesional y movilidad social.

Según datos de 2017, Chile presentaba uno de los índices más altos de desigualdad educativa entre los países de la OCDE, evidenciado en el índice Gini de 0,503. Esto significa que los ingresos del 10% más rico del país eran 26 veces superiores a los del 10% más pobre, una cifra alarmante.

A nivel universitario, el costo de una carrera en Chile puede oscilar entre 20 y 50 millones de pesos. Esto obliga a muchos estudiantes sin recursos suficientes, o que no obtienen becas o gratuidad, a recurrir a préstamos con altas tasas de interés, generando endeudamiento a largo plazo. Investigaciones recientes sobre educación mundial indican que Chile tiene uno de los porcentajes más bajos de educación universitaria y tasas de graduación dentro de la OCDE, posiblemente debido a las deficientes condiciones de educabilidad y los elevados costos de acceso y obtención de títulos universitarios.

Gráfico de barras comparando el acceso a recursos educativos en escuelas públicas y privadas.

Origen Étnico y Desventajas Educativas

Las niñas y niños de etnias minoritarias se ven afectados negativamente por la desigualdad educativa. Alicia Razeto, en su artículo “El involucramiento de las familias en la educación de los niños”, expone que las familias vulnerables se encuentran en desventaja para apoyar la educación de sus hijos y relacionarse con la escuela.

Las capacidades de las familias para cumplir su función educativa no están distribuidas equitativamente. La pobreza, el nivel educativo de los padres o cuidadores, y su capital social influyen en el desarrollo y el desempeño escolar de los niños, niñas y adolescentes.

Estudios internacionales, como los de Parcel, Dufur y Cornell (2010), coinciden en que la pobreza material es un factor de riesgo para los niños, ya que implica un menor acceso a recursos educativos que apoyen el proceso de aprendizaje.

Weiss y otros (2009) señalan que padres, madres o cuidadores que viven en condiciones de pobreza o estrés económico experimentan más problemas de salud mental, lo que puede limitar su capacidad para apoyar los estudios de sus hijos e incrementar la probabilidad de uso de prácticas punitivas.

La desigualdad educativa no solo es una consecuencia de la pobreza, sino que también contribuye a ella, creando un ciclo pernicioso. La educación, según expertos, tiene la función de adquirir habilidades y certificar conocimientos para una mayor participación social, además de cumplir un rol “socializador”. Esto se alinea con la teoría del capital humano, que postula que a mayor nivel educativo, mejor competencia por empleos e ingresos.

El Ciclo de la Pobreza y la Desigualdad Educativa

Las desigualdades sociales contribuyen a las desigualdades educativas al restringir la habilidad cognitiva y no cognitiva. Un estudio del Economic Policy Institute sobre niños en edad preescolar (1998-2010) reveló una brecha de desempeño persistente entre los niños de niveles socioeconómicos más bajos y más altos, brecha que se mantiene a lo largo del tiempo. Esto es relevante, ya que las habilidades cognitivas y no cognitivas son cruciales para el éxito escolar y en otros ámbitos de la vida.

Según un análisis de Oxfam basado en datos de la UNESCO, en países en desarrollo, los niños de familias pobres tienen siete veces menos probabilidades de completar la escuela secundaria que los niños de familias ricas. Incluso en países desarrollados, solo el 75% de los niños de familias más pobres se gradúan de la educación secundaria, en comparación con el 90% de los niños de familias ricas.

El artículo “Factores determinantes de la deserción escolar y expectativas de estudiantes que asisten a escuelas alternativas” recopila variables extraescolares como la pobreza, la vulnerabilidad, la situación socioeconómica, la búsqueda de trabajo, el origen étnico, la desintegración familiar y las limitadas expectativas familiares respecto a la educación. Se ha evidenciado que la deserción escolar se vincula con razones económicas, dado que el abandono de la escuela a menudo responde a la necesidad de ingresar tempranamente al mundo laboral para satisfacer requerimientos familiares.

El ausentismo y la deserción escolar implican pérdidas duraderas de oportunidades, afectando el desarrollo y el aprovechamiento de las oportunidades educativas, lo que constituye otro factor contribuyente a la desigualdad.

¿Por qué es tan difícil salir de la pobreza? - Ann-Helén Bay

Medidas para Abordar la Desigualdad Educativa en Chile

Se han implementado diversas medidas en Chile para intentar mitigar la desigualdad educativa:

Medida 1: Mejora de las Condiciones de Enseñanza

Chile ha informado a la OCDE sobre sus esfuerzos para mejorar las condiciones de enseñanza, comprometiéndose a proveer administradores y docentes competentes a las escuelas. Se ha priorizado el desarrollo de capacidades de administradores educativos, docentes y otros profesionales para promover la inclusión y diversidad estudiantil. Fortalecer las capacidades de administradores escolares locales y de nivel medio para mejorar la calidad y equidad de la educación es otra prioridad.

El gobierno chileno se ha comprometido a reducir las desigualdades y la segregación escolar mediante la gratuidad de la matrícula, la promoción de escuelas públicas y/o privadas no selectivas y sin fines de lucro, y el fortalecimiento de la educación pública a través de la transferencia de escuelas municipales a nuevos servicios locales de educación.

Medida 2: Política Nacional Docente (PND)

En 2016, el gobierno chileno aprobó la PND, que incluye reformas al acceso y retención de educadores en escuelas públicas y privadas subvencionadas. Estas reformas establecen altos requisitos de ingreso y una nueva acreditación para programas de formación docente, ofrecen un año de tutoría con pago adicional para maestros nuevos y mentores, y crean un sistema de desarrollo profesional para la promoción a largo plazo.

Medida 3: Educación en Sectores en Crecimiento

Si bien las tasas de educación y alfabetización aumentan a nivel mundial, no está claro si la desigualdad educativa está disminuyendo. Existe la necesidad de potenciar la educación en sectores en crecimiento, como la tecnología y las habilidades sociales específicas, adaptables al mundo actual y que faciliten la movilidad ocupacional.

Medida 4: Subsidio por Estudiante (Voucher)

El gobierno chileno intentó implementar un subsidio por estudiante, pero investigaciones de expertos indican que no tuvo éxito, ya que reforzó la segregación escolar. Las escuelas privadas podían admitir estudiantes por preferencia y ganancias, mientras que las escuelas públicas, sujetas a normativas más estrictas, no podían hacer lo mismo.

Medida 5: Responsabilidad de las Escuelas

Los sistemas educativos deben proveer recursos financieros y no financieros a los alumnos de menores recursos para asegurar altos niveles de aprendizaje para todos. Igualmente importante es responsabilizar a las escuelas por sus resultados académicos.

Medida 6: Apoyo a la Educación para el Desarrollo Sostenible

Se apoya que todos los niños y niñas adquieran conocimientos y habilidades en derechos humanos, igualdad de género, paz, diversidad cultural (ODS 4) y protección del medio ambiente, para que se conviertan en actores clave del desarrollo sostenible. Good Neighbors ha desarrollado un modelo de programa educativo alineado con la visión 2030 y el enfoque de desarrollo global.

Se busca que más niños, niñas y adolescentes tengan acceso a oportunidades educativas de calidad, independientemente de sus limitaciones socioeconómicas, basándose en los cuatro pilares de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). También se apoya a los niños para que crezcan no solo como sujetos de derechos, sino como ciudadanos globales capaces de compartir y empatizar con sus vecinos.

Good Neighbors mejora el ambiente de aprendizaje y ofrece oportunidades educativas diversas a niños, niñas y adolescentes que no gozan plenamente de su derecho a una educación de calidad. En más de 45 países, se han construido instalaciones educativas, radios populares, mejorado instalaciones higiénicas, proporcionado acceso a agua potable, distribuido libros de texto y útiles escolares gratuitos. Se han desarrollado programas de reciclaje y educación medioambiental, y se ha apoyado una clínica de equinoterapia e infraestructura de transporte.

De manera estratégica, se ha utilizado activamente la tecnología de la información y las comunicaciones (TICs) para desarrollar contenidos y aplicaciones, ampliando la oferta educativa a través de los medios de comunicación y apoyando a los niños para que continúen y disfruten su proceso de aprendizaje.

La Construcción Discursiva de la Vulnerabilidad Escolar

Se explora la producción, reproducción y circulación de los discursos de vulnerabilidad escolar a través de las narrativas de estudiantes en escuelas chilenas. El planteamiento se sustenta en la idea de que la vulnerabilidad no existe previamente a su sistema de producción y regulación, sino que los sujetos escolares definidos como vulnerables “emergen” a través de este esquema regulatorio. La vulnerabilidad se instala como un sistema de razonamiento, una verdad que produce sujetos, crea jerarquías y genera un conocimiento específico sobre las prácticas y significados escolares.

Este sistema de razonamiento se reproduce a través de mecanismos de regulación del sujeto (Foucault, 2005), como los instrumentos utilizados para fabricar el índice de vulnerabilidad en las escuelas. Por lo tanto, no existe un aparato de “vulnerabilidad” per se, y no hay una distinción clara entre lo que se produce y lo que se regula como tal.

Diversos estudios han destacado la relevancia de la producción de estudiantes construidos como “en riesgo” a partir de categorías como raza, género, sexualidad, etnia, nacionalidad o discapacidad, y cómo estas construcciones afectan las prácticas escolares.

Se problematiza la construcción de verdad alrededor del concepto de vulnerabilidad a través de narrativas y registros fotográficos de sujetos escolares imaginados y nombrados como “vulnerables”. Esto exige un cuestionamiento constante del aparato regulador que los construye.

La relación del sujeto con el espacio no es pasiva. El espacio no es un receptáculo vacío, sino que las formas en que se percibe y representa dependen de los objetos que lo componen y de las relaciones que el sujeto tiene con ellos. Los “objetos” que pueblan el espacio escolar vulnerable incluyen definiciones como la susceptibilidad física, emocional, económica, ambiental, social y cultural de los sujetos.

La escuela actúa como un punto de saturación de políticas que nombran y vigilan a los estudiantes vulnerables, y de las subjetividades que performan estas formas de ser nombrados. Las preguntas orientadoras son: ¿De qué manera los estudiantes nombrados como “vulnerables” narran los espacios que habitan? ¿Cómo, a través de estas narraciones, confirman (o no) los discursos de vulnerabilidad?

El análisis busca dar cuenta de las relaciones entre las narraciones de los estudiantes y la escuela, como espacio que reproduce discursos homogeneizantes sobre la subjetividad, y aquellos discursos y políticas que buscan hacer inteligibles a los sujetos.

Metodología y Participantes del Estudio

La metodología utilizada es cualitativa, enfocándose en las formas en que los estudiantes nombrados como vulnerables narran los espacios que habitan. Se emplean narrativas visuales (registros fotográficos) y narrativas orales, consideradas como efectos de los discursos de vulnerabilidad.

Se seleccionaron tres escuelas municipales con alto Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) en Chile. Se solicitó a sus directores y profesores la elección de 5 estudiantes por escuela, considerando su capacidad de comunicación y heterogeneidad en cuanto a género, nacionalidad y capacidades/discapacidades de aprendizaje. La muestra final consta de 15 estudiantes.

Se diseñaron dos talleres por escuela. El primero, grupal, orientó a los estudiantes en técnicas fotográficas básicas, exploración de temas relevantes para sus vidas, reflexión sobre aspectos éticos y establecimiento de plazos para el registro fotográfico libre. Se entregó una cámara a cada estudiante por siete días.

El segundo taller, realizado individualmente, tuvo como propósito profundizar en la información recopilada a partir del primer taller.

Factores de Éxito en Estudiantes de Sectores Vulnerables

A pesar de estar insertos en liceos con alta vulnerabilidad social, bajos resultados en pruebas nacionales y serios problemas de gestión, convivencia y directiva, existen alumnos que logran un buen rendimiento y acceden a Educación Superior. Un proyecto de investigación indagó en los factores predictores de éxito en jóvenes de buen rendimiento de liceos prioritarios.

Una conclusión preliminar es que los buenos estudiantes de sectores vulnerables poseen proyectos de vida, han tenido un adulto significativo en su vida, presentan un mayor nivel de autoestima, redes focalizadas, familia estructurada y reconocimiento a nivel escolar. Son el “chiche” familiar y son capaces de aprender de sus errores.

Las pruebas administradas indicaron que estos estudiantes poseen un nivel intelectual mayor, cuentan con mayor apoyo docente y una familia más estructurada. En cuanto al bienestar psicológico, presentan mayor aceptación y una clara proyección hacia el futuro, no viviendo solo el día a día.

En relación a la resiliencia, la diferencia radica en la satisfacción y en cómo logran enfrentar los problemas cotidianos. Su objetivo es alcanzar la Educación Superior y aprenden de las situaciones problemáticas y los errores, siendo más conscientes de ello que el resto de los estudiantes.

Las entrevistas en profundidad revelaron factores como el encuentro con un adulto significativo, la superación de situaciones no normativas, una familia más estructurada, deseos de aprender, de “ser alguien en la vida” en el ámbito profesional, tener un buen trabajo y poder ayudar a su familia.

El proyecto busca, a través de programas de fortalecimiento, potenciar las áreas débiles de estos estudiantes y mejorar su calidad académica. El desarrollo de estos alumnos también depende de que la apertura de las universidades vaya acompañada de un apoyo al estudiante que ingresa.

La Violencia Escolar y la Perspectiva de los Estudiantes

La violencia escolar debe comprenderse en su relación con las personas, organizaciones y culturas que la enmarcan. Es relevante conocer la perspectiva de los niños y niñas de enseñanza primaria, especialmente en los segmentos sociales marginados y vulnerados por la injusticia y la pobreza, cuyas voces suelen estar menos representadas.

En una investigación cualitativa realizada en una escuela básica donde el 100% de los estudiantes presentaban condiciones de vulnerabilidad social y educativa, y donde ocurrían hechos de violencia, el objetivo fue conocer los significados construidos respecto a la violencia y su gestión en la escuela. Los resultados se discuten en relación con las necesidades de reconocimiento identitario y cultural de los estudiantes.

Los participantes manifiestan propuestas para mejorar la convivencia en la escuela y el aula. Se observa una experiencia diaria de aburrimiento en el aula, ante la cual algunos estudiantes se resignan, mientras otros buscan escapar de las clases o interrumpirlas mediante peleas o destrucción de mobiliario.

Los estudiantes que protagonizaban estas acciones eran atendidos por profesores y profesionales de apoyo, a diferencia de aquellos que observaban o recibían agresiones.

¿Qué son las Situaciones de Vulnerabilidad en la Escuela?

La vulnerabilidad educativa se refiere a todas las dificultades y obstáculos que interfieren en la trayectoria académica del estudiante. Según Busso (2001), es “un proceso multidimensional que confluye en el riesgo o probabilidad del individuo, hogar o comunidad a ser herido, lesionado o dañado ante cambios o permanencia de situaciones externas y/o internas adversas”.

En la mayoría de los casos, esto deriva en fracaso escolar, sumado a una interferencia en el bienestar y la calidad de vida del alumno.

Factores que Influyen en la Vulnerabilidad Educativa:

  • Circunstancias familiares: Influyen enormemente en el rendimiento, bienestar, relaciones, frustraciones y calidad de vida del alumno. El alcoholismo en uno de los padres, por ejemplo, puede generar estrés, culpa e impotencia en el hogar.
  • Dificultades con profesores: Pueden interferir negativamente en la trayectoria académica del alumno.
  • Problemas de conducta: Constituyen otra situación de vulnerabilidad en la escuela.
  • Necesidad de apoyos específicos: El alumno requiere ciertos apoyos y atenciones educativas específicas durante un período o la totalidad de su escolarización.
Diagrama que ilustra los diversos factores que contribuyen a la vulnerabilidad educativa.

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