El citomegalovirus (CMV), o herpesvirus humano tipo 5, es un virus muy común que pertenece a la familia de los herpesvirus. Infecta a personas de todas las edades, y la mayoría de la población lo ha contraído en algún momento de su vida, permaneciendo en el cuerpo de por vida en un estado de latencia.
¿Qué es el Citomegalovirus y cómo actúa en el organismo?
Una vez que el CMV ingresa en el organismo, la replicación viral es controlada rápidamente por el sistema inmunitario, tanto por la inmunidad celular (células) como por la inmunidad humoral (anticuerpos, proteínas del complemento). Este control evita que el virus se multiplique y disemine de forma descontrolada.
No obstante, una vez que el CMV ha entrado en nuestro organismo, es capaz de permanecer allí indefinidamente, manteniéndose como un virus latente, es decir, “dormido”, en el interior de células como los monocitos. A lo largo de la vida, el CMV se reactiva periódicamente, aunque en personas sanas no suelen aparecer síntomas, ya que la infección es rápidamente controlada por el sistema inmunitario. Sin embargo, cuando el virus está activo, una persona puede transmitirlo a otras a través de fluidos corporales como la sangre, la orina, la saliva, la leche materna, las lágrimas, el semen y los fluidos vaginales.
Transmisión y Factores de Riesgo
El CMV puede transmitirse de varias maneras:
- Contacto directo: Tocarse los ojos, o el interior de la nariz o la boca después de haber estado en contacto con los líquidos corporales de una persona infectada.
- Contacto sexual: Con una persona infectada.
- De madre a hijo: Una madre infectada puede transmitir el virus a su bebé antes o durante el nacimiento, o a través de la leche materna. El riesgo de transmitir el virus al bebé es mayor si la madre se contagia por primera vez durante el embarazo.
- Transfusiones y trasplantes: A través de transfusiones de sangre o trasplantes de órganos, médula ósea o células madre.
El CMV es un virus generalizado y frecuente que puede infectar a casi cualquier persona. En los Estados Unidos, casi 1 de cada 3 niños ya se ha infectado para cuando tiene 5 años, y más de la mitad de los adultos han sido infectados antes de cumplir los 40 años.
CMV en Pacientes Inmunodeprimidos y Neonatos
En pacientes inmunodeprimidos, cuyo sistema inmunitario no puede mantener al CMV bajo control, se pueden desencadenar síntomas graves. Estos pueden incluir un síndrome similar a la mononucleosis infecciosa, neumonía, hepatitis, encefalitis, colitis, retinitis, entre otros. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados por afecciones como el VIH o el cáncer, o aquellas que han recibido trasplantes de órganos, médula ósea o células madre, son quienes corren mayor riesgo de complicaciones graves o incluso mortales.
Otra característica importante del CMV es su capacidad de transmitirse al feto durante el embarazo, lo que se conoce como CMV congénito. Aproximadamente 1 de cada 200 bebés nace con esta infección, siendo la causa infecciosa más común de defectos de nacimiento. Aunque la mayoría de los bebés con CMV congénito parecen saludables al nacer, algunos desarrollan signos con el tiempo, a veces meses o años después del nacimiento. Los problemas de salud más comunes a largo plazo en estos bebés son la pérdida auditiva, problemas en el cerebro, el hígado, el bazo, los pulmones y problemas de crecimiento. El virus puede permanecer en los líquidos corporales del niño durante meses después de la infección.
¿SABÍAS QUÉ ES EL CITOMEGALOVIRUS?
Relación entre el CMV y el Envejecimiento
Una de las áreas de estudio más relevantes es la relación entre el CMV y el proceso de envejecimiento. Los linfocitos T son células del sistema inmunitario encargadas de la defensa ante los virus y tienen la capacidad de generar memoria para reconocer al "enemigo", lo que permite una respuesta más rápida a las reinfecciones.
Sin embargo, la infección crónica por CMV deteriora fuertemente el sistema inmunitario al exigir un control constante, lo que genera una gran cantidad de memoria inmune. Esta infección crónica puede contribuir a procesos inflamatorios asociados a la edad, un fenómeno conocido como inmunosenescencia. El envejecimiento del sistema inmune, por tanto, no es solo cronológico, sino que también depende de factores como la infección por CMV.
Un estudio publicado en la revista Immunity & Ageing en 2016 demostró que, con la edad, aumenta la carga viral del CMV en los monocitos de la sangre, llegando a encontrarse en el 100% de los individuos mayores de 70 años. También se observa un aumento en el número de anticuerpos contra el virus y en la respuesta inmune celular en esta población.
Impacto del CMV en Adultos Mayores
Investigaciones recientes han puesto de manifiesto que las adultas mayores con altos niveles de anticuerpos a una infección viral común, como el CMV, podrían ser más vulnerables a la fragilidad y presentar una menor esperanza de vida que otras mujeres de su edad. Un estudio liderado por el doctor George C. Wang de la Johns Hopkins University analizó a 635 mujeres de entre 70 y 80 años.
Los hallazgos indicaron que aquellas con los niveles más altos de anticuerpos del CMV eran más propensas a desarrollar fragilidad o a morir en los años siguientes, en comparación con aquellas con resultados negativos en el análisis de anticuerpos. Esta relación sugiere una influencia directa del CMV en la fragilidad y la mortalidad en adultos mayores. El aumento de los anticuerpos precedió a estos resultados, y se encontró una relación "dosis-respuesta" entre el nivel de los anticuerpos y la fragilidad y mortalidad.
Según Wang, el nivel de anticuerpos podría indicar que el CMV "dormido" se ha reactivado varias veces, o que la persona ha tenido el virus durante más tiempo o ha sufrido múltiples infecciones por distintas cepas. En el estudio, el 8% de las mujeres (543 participantes) tenían anticuerpos del CMV. Al dividir este grupo en cuatro según los distintos niveles, aquellas con la mayor cantidad de anticuerpos fueron dos veces más propensas a volverse frágiles en los tres años siguientes. Mientras que el 3% de las mujeres sin anticuerpos desarrollaron fragilidad cada año, esta cifra ascendió al 9% en el grupo con los niveles más altos.
Incluso al considerar otras variables como la edad, etnia y diagnósticos de enfermedad cardíaca o diabetes, los altos niveles de anticuerpos se mantuvieron asociados con un mayor riesgo de fragilidad. Además, este grupo tuvo el triple de riesgo de morir en los siguientes cinco años. La mortalidad anual fue del 1,4% en el grupo sin anticuerpos y del 5,3% en el grupo con el nivel más alto. En teoría, una mayor cantidad de reactivaciones del CMV o una exposición más prolongada a la infección podrían causar más inflamación corporal, contribuyendo a estos efectos adversos en la salud.
Diagnóstico del Citomegalovirus
Las pruebas de CMV detectan signos del virus en la sangre, el esputo u otros fluidos corporales. Se sospecha una infección por CMV en diferentes escenarios:
- Personas sanas con síndromes seudomononucleósidos.
- Pacientes inmunocomprometidos con síntomas gastrointestinales, pulmonares, del sistema nervioso central (SNC) o de la retina.
- Recién nacidos con enfermedad sistémica.
La mononucleosis por CMV se puede distinguir de la mononucleosis infecciosa por el virus Epstein-Barr (EBV) por la ausencia habitual de faringitis, una prueba de anticuerpos heterófilos negativa y una evaluación serológica negativa de CMV. La infección por CMV que afecta el hígado puede diferenciarse de otras hepatitis virales mediante pruebas serológicas.
Las pruebas de laboratorio son útiles para confirmar la enfermedad grave y se basan en el cultivo, pruebas serológicas, biopsia o detección de antígenos o de ácido nucleico. La seroconversión puede demostrarse a través de la medición de anticuerpos contra CMV, lo que indica una infección nueva. Sin embargo, la enfermedad por CMV también puede ser el resultado de la reactivación del virus latente en huéspedes inmunocomprometidos.
Métodos de Diagnóstico Específicos
La presencia de CMV en los líquidos corporales y los tejidos no siempre indica enfermedad activa, ya que podría solo representar una descamación viral. Por lo tanto, en muchos casos, es necesaria una biopsia para mostrar las alteraciones inducidas por el CMV en el tejido infectado y confirmar la enfermedad invasora.
La detección cuantitativa del antígeno del CMV o del ADN en sangre periférica también puede ser útil, ya que una carga viral elevada o creciente de CMV a menudo es altamente sugestiva de enfermedad invasora. Este tipo de detección es particularmente útil en pacientes con inmunocompromiso grave y síndromes clínicos compatibles, donde la obtención de una biopsia podría no ser posible.
Para el diagnóstico en lactantes, el urocultivo es una opción preferente. Las pruebas de saliva u orina son preferibles para recién nacidos con presunta infección por CMV y deben realizarse dentro de las 2 o 3 semanas después del nacimiento para confirmar el CMV congénito.

Procedimientos para la toma de muestras:
- Análisis de sangre: Un profesional de la salud toma una muestra de sangre de una vena del brazo.
- Punción lumbar (punción espinal): Para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo, un profesional de la salud realiza una punción lumbar, generalmente en un hospital.
- Muestra de esputo: Si la persona no puede toser suficiente esputo, se puede realizar una broncoscopia para extraer una pequeña muestra de tejido.
- Biopsia: Se toma una muestra pequeña de tejido para analizarla, el tipo de biopsia depende de la ubicación del tumor o la infección.
- Amniocentesis: Durante el embarazo, se extrae una muestra de líquido amniótico.
Los riesgos asociados a estos procedimientos son generalmente mínimos. Es importante que el paciente informe a su profesional de la salud sobre cualquier síntoma o molestia inusual después de la prueba.
Tratamiento y Prevención del Citomegalovirus
No existe una cura para el CMV, pero hay medicamentos que pueden ayudar a tratar los síntomas, especialmente en casos de enfermedad grave.
Tratamiento Antiviral
En la enfermedad grave, se utilizan antivirales como ganciclovir, valganciclovir, foscarnet, cidofovir y maribavir. El valganciclovir, un antiviral, podría mejorar la audición y los resultados en el desarrollo de los bebés con CMV congénito, aunque puede tener efectos secundarios graves y solo se ha estudiado en bebés con signos de infección congénita.
Para la retinitis por CMV, que aparece con mayor frecuencia en pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el tratamiento principal es con antivirales sistémicos. Los fármacos utilizados en los regímenes de inducción y mantenimiento incluyen ganciclovir o valganciclovir, foscarnet (con o sin ganciclovir) y cidofovir. Maribavir es un medicamento oral más reciente, activo contra el CMV resistente al ganciclovir, con un mecanismo de acción novedoso.
Los efectos adversos de algunos de estos tratamientos pueden ser significativos, como la nefrotoxicidad del foscarnet y el cidofovir, lo que limita su uso. En pacientes con VIH que reciben terapia antirretroviral (TAR) y tienen un recuento de CD4 ≥ 100 células/mL durante 3 meses, se puede considerar la interrupción de la terapia de mantenimiento después de 3 meses de tratamiento.
La terapia antiviral intravítrea se utiliza en combinación con la terapia sistémica en pacientes con retinitis por CMV que amenaza la vista de inmediato.
Microinmunoterapia
En casos de infección por CMV, la Micro-Inmunoterapia puede actuar como un apoyo del sistema inmunológico. Esta inmunoterapia a bajas dosis ayuda al organismo a hacerse cargo de la infección y a evitar el desgaste inmunitario. Su composición, basada en citoquinas y otros mensajeros inmunológicos propios del organismo, permite controlar el virus, frenar su propagación y evitar posibles recidivas. Además, al mantener el sistema inmunitario en equilibrio y con un funcionamiento óptimo, este será capaz de hacer frente a otras enfermedades relacionadas.
Prevención
Una higiene cuidadosa es la mejor manera de prevenir el citomegalovirus, especialmente al tener contacto con niños pequeños y sus secreciones:
- Lavado de manos frecuente: Con agua y jabón durante 15 a 20 segundos, especialmente después de cambiar pañales o tener contacto con saliva u otras secreciones.
- Evitar el contacto con lágrimas y saliva: Por ejemplo, besando a los niños en la frente en lugar de en los labios. Esto es especialmente importante para mujeres embarazadas.
- No compartir utensilios: Evitar compartir alimentos o beber del mismo vaso que otras personas.
- Limpieza de superficies: Limpiar todas las superficies que entren en contacto con la orina o la saliva de los niños.
- Relaciones sexuales seguras: Usar condones de látex correctamente.
En personas con inmunidad debilitada, los medicamentos antivirales pueden ser útiles para prevenir la enfermedad por CMV. Además, se están probando vacunas experimentales para mujeres en edad fértil con el fin de prevenir la infección en madres y bebés, así como reducir las posibilidades de discapacidades en los hijos de madres infectadas.

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