Muerte de adolescentes en centros del Sename y la responsabilidad del Estado

La historia de los centros de menores en Chile está marcada por relatos de negligencia y desprotección. Uno de los casos más emblemáticos es el de Priscilla Donoso Gutiérrez, una joven que se quitó la vida al interior del Centro de Régimen Cerrado CIP-CRC de Limache -ex-Lihuén- el 2 de diciembre de 2008. Priscilla tenía diecisiete años y, pese al peligro evidente al que estaba expuesta (ideación suicida, depresión y urgencia de tratamiento psiquiátrico), no recibió la atención adecuada, fue maltratada y permaneció encerrada en una pieza con barrotes.

Esquema infográfico que detalla la cronología del caso de Priscilla Donoso y las omisiones del sistema de salud y protección estatal

Origen y entorno familiar en la Población Chorrillos

Priscilla vivió en una casa de madera color verde agua flanqueada por eucaliptus, ubicada en la parte más alta de un largo sendero sinuoso en la Población Chorrillos de Viña del Mar. La vivienda queda, literalmente, en la punta del cerro, un lugar al que se accede a pie por un camino empinado y escaleras construidas a pulso.

Su madre, Rosa, crió sola a sus hijos (Ana, Fabiola, Gonzalo, Javier y Priscilla) hasta que inició una relación con José Donoso, quien reconoció a Priscilla al año y medio. Rosa sacó adelante a su familia recolectando cartones, vendiendo ropa en la feria e incluso trabajando como empleada doméstica. Priscilla, conocida cariñosamente como «la Pachi», era descrita como la niña más linda de la población, con ojos pardos y una carcajada contagiosa.

Fotografía temática de la Población Chorrillos en Viña del Mar, mostrando la geografía de cerros y las viviendas humildes de la zona alta

El camino hacia la vulnerabilidad y la crisis profunda

A pesar de su personalidad divertida, Priscilla escondía momentos de rabia y una sensibilidad voluble. Desertó del colegio en octavo básico y comenzó a trabajar con las mujeres de su familia en la feria de las pulgas. Sin embargo, su vida cambió drásticamente tras enfrentar tres situaciones críticas:

  • El inicio del consumo de pasta base tras conocer a "malas juntas".
  • La revelación familiar de que José no era su padre biológico a los quince años.
  • La pérdida de un embarazo en septiembre de 2008, lo que la sumió en una crisis profunda de aislamiento.

Internación en el CIP-CRC Limache y señales de alerta ignoradas

El 13 de octubre de 2008, Priscilla ingresó al CIP-CRC Limache por una internación provisoria. Desde el primer día, las advertencias sobre su estado de salud mental fueron ignoradas por las autoridades del centro:

Fecha Suceso / Advertencia
14 de octubre de 2008 Priscilla reconoce ante una asistente social intentos previos de suicidio.
22 de octubre de 2008 Sename recibe informe de la Corporación Prodel enfatizando el alto riesgo de suicidio y abuso sexual previo.
Octubre de 2008 Tres ingresos de urgencia al Hospital Santo Tomás de Limache por abstinencia e idea suicida persistente.
28 de octubre de 2008 Conace solicita ingreso urgente a unidad psiquiátrica por descompensación, el cual no se concreta de forma efectiva.

Dentro del centro, la joven fue víctima de violencia por parte de otras internas y castigos por parte del personal, quienes la mantenían aislada. Un médico le prescribió Diazepam y Clorpromazina por el cuadro de abstinencia, pero no se implementó un plan de contención integral.

Informe Especial: "Los sobrevivientes del Sename en riesgo" | 24 Horas TVN Chile

El diario de vida: un testimonio de dolor y encierro

Priscilla llevaba un cuaderno donde relataba su cotidianidad. En sus páginas, con una prosa de tintes infantiles y faltas de ortografía, alternaba entre el cariño por su familia y la desesperación del encierro. El 4 de noviembre escribió: «Bueno mamita y hermanitos, me estoy despidiendo con un gran dolor en mi alma, cuídense y les encargo a mi viejita linda, ya». El diario reveló los castigos sufridos y su deseo de no querer salir al patio tras haber sido encerrada injustamente.

El desenlace y la condena judicial

A la 01:30 de la madrugada del 2 de diciembre de 2008, Priscilla fue encontrada ahorcada con los cordones de sus zapatillas en los barrotes de su ventana. Años después, la Corte Suprema condenó al Fisco a indemnizar con $160 millones a su familia, estableciendo que el Sename, conociendo los antecedentes de la menor, «no desplegó una mínima diligencia a fin de evitar el resultado dañoso».

Patrones de negligencia: El caso de «K» en Molina

El caso de Priscilla no es un incidente aislado. En junio de 2019, una joven de 16 años identificada como «K» murió en Molina tras ingerir una alta dosis de medicamentos en una residencia colaboradora (María Ayuda). Al igual que Priscilla, «K» arrastraba un historial de abandono materno e intentos de suicidio previos.

El equipo médico del hospital local, liderado por el doctor Oscar Castro, categorizó a la paciente como C3 (mediana complejidad), retrasando su atención a pesar de las convulsiones y las advertencias de Carabineros. Testigos aseguran que el médico cuestionó la veracidad de la intoxicación, gritándole a la menor mientras ella agonizaba. «K» falleció horas después por falla multiorgánica.

Fallas sistémicas en la red de protección

Existen graves limitaciones administrativas y operativas que perpetúan estas tragedias:

  • Falta de facultades: El Sename no puede realizar sumarios administrativos a organismos colaboradores privados (como residencias externas), quedando "de manos atadas" ante negligencias.
  • Infraestructura inadecuada: Informes del Ministerio de Justicia revelaron que en centros como Limache se utilizaban celdas de castigo sin luz natural y colchones sucios para "contener" crisis.
  • Discriminación en salud: Existe una invisibilizada discriminación en el sistema público hacia niños dependientes de la red estatal, donde sus síntomas son frecuentemente minimizados.
Mapa de ubicación de los principales centros de la red Sename mencionados y diagrama de los protocolos de derivación de salud mental en la Región del Maule y Valparaíso

Violencia persistente en Limache

A pesar de las sentencias y los años transcurridos, la violencia en el CIP-CRC de Limache ha continuado. Recientemente, se registró la muerte de un joven de 18 años tras una riña al interior del recinto, recibiendo una herida cortopunzante en el tórax. Otro menor de 17 años falleció en circunstancias similares durante un enfrentamiento, lo que movilizó a personal de Gendarmería para intentar mantener un orden que parece esquivo para el sistema de protección de menores.

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