Jóvenes en Situación de Vulnerabilidad: Un Análisis Integral

La vulnerabilidad se erige como una categoría fundamental en la psicología social comunitaria, especialmente al abordar los procesos psicosociales de opresión y exclusión. Si bien la vulnerabilidad es una condición intrínseca del ser humano, que impulsa la necesidad de organización política para mitigar la indefensión inherente al estar en el mundo, esta se agudiza bajo determinadas circunstancias sociales y políticas. La exposición a la violencia y al sufrimiento no es equitativa, sino que se distribuye de manera diferencial según los condicionamientos de clase, género, etnia y generación.

Estos procesos implican considerar la interacción de un componente individual, relacionado con la capacidad emocional y simbólica; un componente social, referente a las relaciones con otros; y un componente programático, que abarca la disponibilidad y acceso a la protección de las políticas sociales. En el caso de niños, niñas y adolescentes, la progresiva constitución como sujetos autónomos revela una condición de vulnerabilidad originaria. Las limitaciones en su capacidad de autorrepresentación y participación plena como ciudadanos en la vida política subrayan su dependencia del mundo adulto para ejercer dichos derechos. Por ello, el papel de las instituciones sociales en la producción, protección y tutela de la infancia y adolescencia es crucial para generar o no espacios sociales y comunitarios que posibiliten la autonomía, la participación social y el desarrollo de prácticas de cuidado propio y hacia los demás.

Ilustración que representa la interconexión de factores individuales, sociales y programáticos en la vulnerabilidad infantil.

En este contexto, la exigibilidad de los derechos de niños, niñas y adolescentes implica cuestionar las situaciones de exclusión psicosocial a través del desarrollo de dispositivos de subjetivación sustentados por el mundo adulto. La exigibilidad de derechos es un proceso social que involucra a diversos actores comunitarios. En la infancia, esta exigibilidad impulsa la promoción de la agencia de niños, niñas y adolescentes, protegiéndolos de la hostilidad del mundo y valorando sus voces. Al habilitar su expresión, se generan sentidos y significados sobre su propia vida y el mundo, evidenciando identidades adoptadas y atribuidas, discursos sociales y relaciones de poder, y abriendo posibilidades para la resignificación de sus historias y la interpelación a marcos culturales y sociales restrictivos.

En el ámbito de la infancia, la exigibilidad de sus derechos frente a la vulnerabilidad constitutiva y los procesos de vulneración remite a la "toma de la palabra". Este es el primer paso de la acción política, que consiste en habilitar el espacio social para que los niños y niñas puedan afirmar su individualidad y reclamar su inscripción en los dispositivos subjetivantes de la comunidad o las políticas sociales.

Marco Normativo y Contexto Argentino

Instrumentos fundacionales en este campo incluyen la Declaración Internacional de los Derechos del Niño (1959), las Reglas de Beijing (1985) y la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN; 1989), siendo esta última el instrumento de derechos humanos más rápidamente ratificado a nivel mundial. Sin embargo, las políticas neoliberales de las últimas décadas han generado un proceso mundial de infantilización de la pobreza, poniendo en tela de juicio la adhesión de los Estados a estos tratados y el rol de las instituciones adultas en la garantía de los derechos de la infancia.

En Argentina, esta tendencia se manifiesta en diversas formas de vulneración de derechos. En 2013, la tasa de pobreza infantil alcanzaba el 46,26%, significativamente superior al 31,46% de la población general. El deterioro de las condiciones de vida se evidencia en el aumento de la explotación laboral infantil, niños y niñas en situación de calle, la maternidad adolescente temprana, y el secuestro y trata para la explotación sexual comercial infantil.

Gráfico comparativo de tasas de pobreza infantil y general en Argentina en 2013.

Para abordar esta problemática, en 2005 se creó en Argentina el Sistema de Protección Integral de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (SPIDNNyA), a partir de la ley 26.061. Este sistema establece principios normativos para el desarrollo de políticas sociales que garanticen los derechos de la infancia, con ejes centrales en el interés superior del niño y el enfoque de integralidad de derechos. Los programas sociales dentro del SPIDNNyA son evaluados en cuanto a su alcance y eficacia en la restitución de derechos vulnerados.

Investigación y Voz de los Jóvenes

Desde la psicología social comunitaria, investigaciones previas han abordado las situaciones de vulneración de derechos y desventaja social de niños, niñas y adolescentes en contextos de pobreza y exclusión. Sin embargo, muchas de estas investigaciones han priorizado la perspectiva de los adultos referentes, ya sean familiares o institucionales, dejando en segundo plano la voz de los propios jóvenes. Otras investigaciones que sí recuperan la voz infantil y adolescente, han circunscrito los estudios sobre vulnerabilidad psicosocial a temáticas como el bienestar comunitario, la prevención de delincuencia juvenil, la sexualidad, el abuso sexual infantil, el embarazo adolescente, las trayectorias educativas vulnerables o las situaciones de institucionalización.

Algunos estudios también vinculan la pobreza material con las limitaciones en la proyección de futuro de los jóvenes. Ante este panorama, la presente investigación tuvo como objetivo analizar los sentidos y significados que niños, niñas y adolescentes participantes de programas sociales del SPIDNNyA en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) construyen sobre sus condiciones de vida y la situación de sus derechos. El enfoque dialógico buscó promover procesos de autoexpresión colectiva para contrarrestar las lógicas de control institucional.

Mapa del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) destacando la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y parte de la Provincia de Buenos Aires.

El AMBA, con una población de más de 12.800.000 habitantes, es un territorio complejo que concentra zonas industriales, de servicios y residenciales. El estudio adoptó un enfoque cualitativo, buscando comprender la realidad a través de su interpretación para, eventualmente, transformarla. La inclusión explícita del investigador en el proceso subrayó la importancia de las relaciones intersubjetivas en la producción de significación.

Metodología y Participantes

Los participantes del estudio fueron 16 jóvenes de entre 13 y 18 años (cinco varones y 11 mujeres), seleccionados intencionalmente de dos programas sociales de restitución de derechos en el AMBA. La muestra fue homogénea en cuanto a territorio y situación socioeconómica, pero heterogénea en género, edad, tipo de derechos vulnerados y tiempo de participación en el programa. Los instrumentos cualitativos incluyeron:

  • Relato de vida: Construcción autobiográfica a través de entrevistas en profundidad, permitiendo al participante narrar su trayectoria vital.
  • Grupo focal: Discusiones grupales para producir narrativas polifónicas y identificar tensiones, conflictos y consensos.
  • Observación naturalista: Perspectiva que supera la dicotomía observación-participación, enfatizando la reflexividad del investigador.

Se trabajó con consentimiento informado suscrito por los participantes, que incluyó la contextualización y objetivos de la investigación, tipo de participación requerida y derechos del participante. También se solicitó consentimiento de tutores/responsables e institucional. El trabajo de campo se desarrolló entre marzo de 2014 y junio de 2015, incluyendo:

  1. Contacto con programas, familiarización con el territorio y dinámicas institucionales.
  2. Elaboración participativa de un plan de actividades, incluyendo grupos focales y entrevistas biográficas en profundidad.
  3. Cierre del proceso con la elaboración de un informe audiovisual para los participantes.

El abordaje analítico se centró en los aspectos narrativos y de producción de sentido, utilizando una estrategia de enfoque biográfico para desprivatizar la experiencia personal y dar cuenta de la experiencia colectiva.

La Mirada Hacia los Jóvenes en Situación de Vulnerabilidad

La adolescencia es una etapa evolutiva compleja, marcada por cambios físicos, emocionales, morales y relacionales, en un contexto social a menudo excluyente y prejuicioso. Los jóvenes en situación de vulnerabilidad enfrentan estos desafíos desde una perspectiva agravada por sus circunstancias personales. La necesidad de huida, confrontación y búsqueda de un adulto referente se acentúa debido a la carencia de modelos claros. Los adolescentes buscan reafirmarse, demostrando su independencia de los adultos. Por ello, los acompañantes deben ser cercanos, disponibles, positivos, accesibles y convertirse en referentes sólidos.

Campaña de Salud Mental #NiSilencioNiTabú

Inclusión Educativa y Financiamiento Internacional

La inclusión de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad es una prioridad en la agenda educativa de la UNESCO en Ecuador. Un nuevo financiamiento de 7.410.000 dólares del Fondo ECW (Education Cannot Wait) permitirá implementar un Programa Multianual de Resiliencia para la inclusión educativa de más de 100 mil niños, niñas y adolescentes vulnerables durante tres años. Este programa, desarrollado en colaboración con las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, busca mejorar el acceso a una educación de calidad, equitativa e inclusiva, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4.

Incluso antes de la pandemia, aproximadamente 268.000 niñas, niños y adolescentes en Ecuador estaban fuera del sistema educativo. La educación es un derecho humano fundamental, y el compromiso de garantizarla para todas las personas sin discriminación se ha renovado constantemente.

Desafíos y Respuestas a la Vulnerabilidad Juvenil

La juventud se enfrenta a diversos desafíos que afectan su bienestar y desarrollo, incluyendo la escasez de recursos económicos, la falta de acceso a oportunidades educativas y laborales, y la exposición a la discriminación, violencia y abuso. Las situaciones de desigualdad y discriminación amplían la complejidad de la problemática, planteando el reto de acompañar en la soledad e intervenir en otras dimensiones vitales. La formación destinada a comprender la diversidad de factores de vulnerabilidad y a identificar respuestas efectivas, basadas en las fortalezas individuales y comunitarias, es fundamental.

En 2021, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, junto a Education Above All y Silatech, lanzó una asociación centrada en los derechos humanos de los jóvenes en situaciones vulnerables, incluyendo conflictos, violencia e inseguridad. El objetivo es empoderar y movilizar a los jóvenes para que defiendan sus derechos humanos, desarrollando y difundiendo recursos de aprendizaje.

Los resultados iniciales de esta asociación incluyen la creación de un Consejo Consultivo de la Juventud, consultas regionales y nacionales a jóvenes, y la elaboración de una herramienta sobre juventud y derechos humanos. El Consejo Asesor de la Juventud, compuesto por diez jóvenes de diversas regiones, aportó su opinión para garantizar la participación juvenil en el proyecto.

Análisis Psico-Social de la Vulnerabilidad Juvenil

La vulnerabilidad es un concepto que ha cobrado gran relevancia en las Ciencias Sociales, abarcando áreas como la educación, la sociología y la psicología. Se define como una condición de inseguridad y incertidumbre frente a la existencia, la historia cotidiana y el mundo circundante. Algo o alguien es vulnerable cuando es incapaz de resistir y absorber los efectos de un cambio ambiental. La vulnerabilidad presenta dos caras: una externa, referente a los riesgos y presiones a los que se está expuesto; y una interna, relacionada con la falta de estructura o recursos para afrontar la situación.

Hablar de vulnerabilidad implica considerar riesgos de tres tipos: el riesgo de exposición a una situación amenazante, el riesgo de no tener capacidad para afrontarla, y el riesgo de sufrir consecuencias graves o no recuperarse. La dinámica de la vulnerabilidad involucra la interrelación de factores de riesgo y vulnerabilidad; cuanto mayores sean, más grave será el desastre. Una situación solo se considera un riesgo si afecta a una persona o grupo vulnerable a ella.

La vulnerabilidad de las personas y grupos humanos no es estática, sino dinámica, fluctuando según las circunstancias e interactuando con factores internos y externos. Puede ser producto de múltiples factores que se refuerzan mutuamente, desde lo estructural a lo personal. Características como la edad, género, etnia, religión, clase social, lugar de residencia y estatus jurídico influyen en la vulnerabilidad individual. El medio social también puede generar situaciones de peligro y desprotección.

Existen diferentes tipos de vulnerabilidad, estrechamente interconectados. No hay dos vulnerabilidades iguales; cada persona o colectivo es susceptible a determinadas situaciones con un grado propio. Para la prevención, es esencial elaborar perfiles de vulnerabilidad, analizando los diversos factores y puntos fuertes y débiles de la persona o grupo.

Prevención y Mitigación de la Vulnerabilidad

La pregunta fundamental es si se puede evitar el daño. La respuesta radica en la ecuación de riesgo y vulnerabilidad: si uno de los factores tiende a cero, el desastre también lo hará. Se busca evitar la exposición a situaciones de riesgo o reducir la impotencia de las personas y grupos, ayudándoles a desarrollar estrategias de evitación o afrontamiento. Ante la posibilidad de que el desastre ocurra, se prepara a las personas y grupos para afrontarlo de la mejor manera posible, reduciendo el sufrimiento y acelerando la recuperación.

La actuación más eficaz articula medidas de prevención, mitigación y preparación. En la mayoría de los casos, es conveniente incidir de forma coordinada en el aspecto estructural (macro) y en el particular (micro).

Tipos de Vulnerabilidad

Se distingue entre vulnerabilidad social y vulnerabilidad personal.

  • Vulnerabilidad Social: Situación de fragilidad derivada de factores sociales y condicionantes estructurales. Afecta a personas, hogares, colectivos e incluso países, exponiéndolos a alteraciones bruscas en sus niveles de vida e integración social.
  • Vulnerabilidad Personal: Consecuencia de características personales. Se pueden identificar diferentes niveles:
    • Nivel Externo (Primer y Segundo): Derivado de no considerar a la persona como tal (trato infrahumano) o de cuestionar su capacidad de raciocinio y libertad (primeros o últimos estadios de la vida, discapacidades). El entorno decide sobre estas personas, con raíces ideológicas en la situación.
    • Nivel Biológico (Tercer): Riesgo de enfermar corporal y mentalmente.
    • Niveles Internos (Cuarto y Quinto):
      • Vulnerabilidad Existencial: Incertidumbre y fragilidad frente al proyecto vital (sufrimiento, frustración, conciencia de la muerte).
      • Vulnerabilidad Psicológica o Incompetencia: Dificultad para afrontar las dificultades y estresores de la vida, con pensamiento negativo, sentimientos de indefensión y desesperanza.

Además, existe la vulnerabilidad generada por victimización, donde pensamientos distorsionados o una filosofía de vida poco sana favorecen la vulnerabilidad psicológica.

Sociedades y Vulnerabilidad

Las sociedades en su conjunto pueden ser más susceptibles a problemas. La cultura, ideología y estilo de vida imperantes pueden influir en el desarrollo de personalidades más vulnerables. A pesar de un mayor bienestar socioeconómico, se observa un aumento de desestructuraciones personales como depresiones, suicidios, adicciones y rupturas familiares. En una sociedad donde los riesgos tienden a cero, la vulnerabilidad se convierte en el factor que provoca los desajustes. El "Estado Postsocial", caracterizado por el individualismo, la incertidumbre y la debilitación de las relaciones sociales, puede contribuir a la vulnerabilidad.

La resiliencia, entendida como la capacidad de recobrar la forma original tras ser sometido a presiones, es clave. Sentirse vulnerable puede ser un acicate para la superación personal, y comprender el peligro puede reducir su impacto. Vivir una situación de riesgo, especialmente acompañado de adultos, puede convertirse en un factor de protección.

Vulnerabilidad Infantil y Juvenil

Todo niño, adolescente o joven es vulnerable por el simple hecho de serlo, dada su dependencia del entorno y las personas adultas. La infancia es un período de construcción de la existencia, donde las experiencias actuales influirán en el futuro. El factor clave de la vulnerabilidad infantil y juvenil reside en el ambiente y en los factores estructurales que modelan sus capacidades personales y sistemas de vida.

La familia juega un papel transcedental en la formación de la personalidad, actuando como útero de contención. Una familia estable, afectuosa y con criterios educativos claros es fundamental. La cultura y el éxito académico son factores protectores importantes, ya que los conocimientos dotan de competencia, las buenas calificaciones contribuyen a la autoestima y la cualificación profesional facilita la integración social.

En la sociedad actual, el barrio ha perdido protagonismo como espacio de socialización, y las comunidades se forman a menudo en espacios presenciales o virtuales de intereses comunes. En este mundo globalizado, la no-supervivencia es una amenaza constante, con millones de menores sufriendo desnutrición, enfermedades evitables, violencia, explotación y reclutamiento como soldados. En nuestra sociedad, la exclusión social es una amenaza de gran repercusión, impidiendo la participación normalizada en la vida económica, social y cultural.

Las conductas promovidas por ideologías y intereses adultos pueden afectar la salud de los jóvenes, incluyendo adicciones, enfermedades de transmisión sexual y muertes en carretera. Son especialmente vulnerables a la violencia: maltratos, abusos, violaciones y acosos, tanto como víctimas como agresores. Otra gran amenaza es la falta de razones para vivir, lo que impide tener proyectos ilusionantes sobre el presente y el futuro.

La juventud, al no tener ritos de paso definidos en nuestra sociedad, busca sensaciones en el riesgo o tiende a anestesiarse para huir de la frustración. Al aplicar criterios generales de vulnerabilidad a los jóvenes, estos no se cumplen linealmente debido a su etapa evolutiva.

Juvenilización de la Pobreza

En el contexto de crisis económica, diversas instituciones han alertado sobre un fenómeno de juvenilización de la pobreza. En España, por ejemplo, un porcentaje significativo de los pobres son menores de 25 años, y esta proporción aumenta en la pobreza extrema. Del conjunto de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad social, la mayoría son españoles, y la proporción de varones aumenta con la edad.

Los niños, niñas y adolescentes en mayor situación de vulnerabilidad (pobreza, discapacidad, migración) corren un mayor riesgo de abandonar el sistema educativo. Para evitarlo, el sistema educativo cuenta con normativas que eliminan barreras de acceso y promueven la inclusión. El "aprestamiento" es un período de preparación para estudiantes que ingresan tardíamente al año lectivo, y en Ecuador, la falta de requisitos no impide el acceso al sistema educativo.

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