El dolor de espalda es una de las dolencias más extendidas entre la población trabajadora, especialmente en aquellas profesiones que implican posiciones sentadas prolongadas o levantamiento de pesos. Particularmente, la zona lumbosacra es propensa a lesiones, como las hernias discales.
¿Qué es el Síndrome de Espalda Fallida?
El síndrome de espalda fallida, también conocido como cirugía fallida de columna o de espalda, se produce cuando una persona sigue padeciendo dolor severo, incapacitante y no controlado después de una o varias intervenciones quirúrgicas en la columna vertebral, o después de haber pasado por múltiples tratamientos que no han resultado satisfactorios. Es una patología que no solo genera dolor, sino que limita cualquier actividad, afectando la productividad y eficacia en el desempeño laboral.
Causas y Desarrollo
Una hernia discal ocurre cuando un disco intervertebral se sale de su anillo, parcial o completamente, debido a presión, una mala postura o la edad. Las hernias lumbares, como la hernia L5-S1 (entre la vértebra lumbar 5 y la sacra 1), son las más comunes y generan dolor, incomodidad y debilidad.
Cuando una hernia lumbar se vuelve crónica, es decir, no se cura o no retrocede a pesar de los tratamientos, puede dar lugar a una incapacidad permanente. El síndrome de espalda fallida implica que, aun después de tratamientos como analgésicos potentes, rehabilitación física o intervenciones quirúrgicas, las secuelas siguen presentes y la lesión es crónica. Este padecimiento de dolor severo, incapacitante y no controlado, limita la realización de cualquier tipo de trabajo.
Síndrome de ESPALDA FALLIDA ¿Cuáles son las causas y cómo evitarlo? - Dr. Radovan Sancevic
Grados de Incapacidad Permanente
La incapacidad permanente se clasifica en varios grados:
- Parcial: Disminución no inferior al 33% en el rendimiento para la profesión habitual.
- Total: Inhabilita al trabajador para su profesión habitual, pero puede dedicarse a otra distinta.
- Absoluta: Inhabilita al trabajador para toda profesión u oficio.
- Gran Invalidez: Requiere la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida.
En el caso del síndrome de espalda fallida, si los síntomas son graves y afectan significativamente la capacidad para trabajar, puede justificarse una incapacidad laboral. Si las limitaciones impiden la realización de la profesión habitual, se puede reconocer una incapacidad permanente total. Sin embargo, si el dolor es severo, incapacitante y no controlado, y las limitaciones son tales que impiden la realización de cualquier actividad laboral, incluso aquellas que no requieren esfuerzos leves o son sedentarias, se considera una incapacidad permanente absoluta.
Requisitos para el Reconocimiento
Para que se reconozca una incapacidad permanente por síndrome de espalda fallida, es crucial contar con informes médicos que demuestren las limitaciones en cuanto a movimientos físicos. Además, la enfermedad debe ser crónica y se debe haber pasado por todos los tratamientos posibles, demostrando que las secuelas persisten. Es importante obtener un informe del especialista que certifique que no se asegura la recuperación funcional, especialmente si se rechaza una intervención quirúrgica.

Caso de Éxito: Incapacidad Permanente Absoluta por Síndrome de Espalda Fallida
Un caso relevante es el de una trabajadora de 52 años que, a pesar de someterse a una intervención quirúrgica y múltiples tratamientos, vio intensificarse su dolor debido a un síndrome de espalda fallida. Esta situación le impedía realizar cualquier tipo de trabajo, incluso los considerados livianos.
Inicialmente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le concedió una incapacidad permanente total, sin reconocer la verdadera gravedad de su situación. Tras presentar la demanda, el Juzgado de lo Social de Madrid revocó la resolución del INSS y le otorgó la incapacidad permanente absoluta, con una pensión del 100% de su base reguladora, retroactiva desde marzo de 2024.
Esta decisión judicial subraya que la patología lumbar, catalogada como “síndrome de espalda fallida” tras varios procedimientos quirúrgicos sin resultado satisfactorio, generaba una situación de salud mucho más precaria de lo que el INSS había reconocido. La deambulación era extremadamente penosa debido al dolor neuropático, impidiendo la marcha continuada y la tolerancia a posiciones bípedas o sedestaciones prolongadas. Los dolores importantes, crónicos y refractarios al tratamiento médico, impedían incluso el desplazamiento al centro de trabajo y cualquier actividad laboral.
Este caso es un ejemplo claro de cómo el padecimiento de dolor severo, incapacitante y no controlado, que no requiere la realización de esfuerzos físicos relevantes, puede justificar una incapacidad permanente absoluta.
Valoración del Grado de Discapacidad
El baremo de discapacidad contempla diversas tablas para evaluar la afectación de la columna vertebral, distinguiendo entre hernias discales con y sin radiculopatía (afectación nerviosa). El análisis de estas tablas y sus mediciones incluye varios factores para el cálculo del porcentaje de discapacidad.
- Las hernias con radiculopatía suelen ser más graves.
- La movilidad reducida se evalúa considerando la necesidad de usar apoyos (bastones, muletas, sillas de ruedas) y dificultades para subir escaleras o usar transporte público, lo que puede aumentar el porcentaje de discapacidad.
En casos moderados, el porcentaje mínimo de discapacidad suele ser del 33%, mientras que en casos graves, con complicaciones adicionales, puede superar el 65%. Los Servicios Sociales de las Comunidades Autónomas analizan y suman estos resultados para emitir una resolución.
Solicitud de Revisión
Si la situación de salud de una persona empeora, generando mayores limitaciones funcionales, es posible solicitar una revisión del grado de discapacidad otorgado.
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