El Hogar de Ancianos en La Reina: Trayectoria y Contexto Histórico

La historia de los hogares de ancianos en la comuna de La Reina está intrínsecamente ligada a iniciativas de apoyo social y a la evolución de importantes instituciones en la zona. Particularmente, la presencia de un hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas y su relación con el histórico Fundo Lo Arrieta y figuras como José Arrieta, ha marcado un capítulo significativo en el desarrollo comunitario.

La Fundación Javier Arrieta: Programas de Apoyo a Adultos Mayores

La Fundación Javier Arrieta ha desarrollado diversos programas con un marcado compromiso social. Aunque su propósito no es simplemente proveer asistencia financiera a cualquier estudiante, sus programas abarcan distintos grupos vulnerables.

Un programa clave de la Fundación Javier Arrieta nació a mediados de los años 90 con la intención de ofrecer un espacio a sus adultos mayores patrocinados para que pudieran alimentarse durante el día en las dependencias de la Fundación. Hoy en día, este comedor atiende a alrededor de 35 a 40 adultos mayores que, de lunes a viernes, llegan desde las 9 am para compartir, conversar, tejer y leer. Si bien el comedor cubre la necesidad de brindar un plato de comida, indirectamente permite a los adultos mayores congregarse, acompañarse y formar lazos de amistad y compañía.

Foto de adultos mayores compartiendo y realizando actividades en un comedor comunitario de una fundación.

Adicionalmente, esta fundación cuenta con un programa de patrocinio para niños, jóvenes y adultos mayores, a quienes se les entrega una cuota mensual de dinero para ayudar a romper el círculo de la vulnerabilidad social. A través de este programa, los niños, jóvenes y adultos mayores patrocinados están obligados a enviar dos cartas anuales y una foto a sus patrocinadores, contándoles sobre sus vidas y sueños. Esta dinámica de correspondencia permite generar una comunicación continua y ha facilitado que jóvenes completen sus carreras universitarias con apoyo monetario de sus mismos patrocinadores, consolidando así varios casos de éxito.

La Fundación Javier Arrieta forma parte de una red global de organizaciones apoyadas por el programa de patrocinamiento liderado por Unbound en África, Asia y Latinoamérica. Enfocada en el trabajo comunitario, los Grupos de Apoyo Familiar (GAF) buscan reunir a las familias de los distintos niños, niñas y jóvenes patrocinados, e incentivar el trabajo grupal entre los tutores, consolidando los grupos a través del trabajo en conjunto y la orientación hacia metas comunes.

Orígenes del Hogar de Ancianos de la Fundación Las Rosas en La Reina

El Fundo Lo Arrieta y el Colegio Sagrado Corazón

El Colegio Sagrado Corazón de La Reina se estableció en 1991 como una institución particular, fundado por la Fundación Las Rosas de Ayuda Fraterna. En aquellos años, el padre Sergio Correa Gac, histórico director e impulsor de la Fundación Las Rosas, recibió del arzobispado de Santiago un terreno que previamente formó parte del Fundo Lo Arrieta y de la antigua Hacienda Peñalolén. Con el apoyo financiero del destacado empresario y expresidente de la Fundación Las Rosas, don Jaime Santa Cruz López, se levantó en este terreno un hogar de ancianos y una escuela, separados inicialmente por la histórica Capilla Nuestra Señora de Loreto.

Mapa antiguo del Fundo Lo Arrieta o la Hacienda Peñalolén en Chile.

En su primer año, la escuela funcionó únicamente con cursos de prebásica. Mediante la Resolución Exenta Nº 1555 del 9 de julio de 1992, se concedió autorización a la Escuela Básica Particular Nº 1456 “Colegio Sagrado Corazón de Jesús”. Para el año 2000, se concretó la esperada continuación de la Enseñanza Media, logrando el reconocimiento y la categoría de Colegio. En 2001, el Colegio optó por el régimen Particular Subvencionado con Financiamiento Compartido, buscando ampliar la participación de familias en su Proyecto Educativo. Durante estos años, el colegio fue liderado por diversos equipos directivos, entre los cuales destacaron las hermanas de la orden del Sagrado Corazón de Jesús, mayoritariamente de origen brasilero.

En 2006, Cristóbal Elton Subercaseaux y Tomás Ariztía Correa, ingenieros civiles de la Universidad Católica, se unieron a la Sociedad Educacional Sagrado Corazón de Jesús, sostenedora del colegio. Asumieron su administración con el objetivo de ejecutar un ambicioso plan de desarrollo, acompañado de una profunda transformación en el modelo de enseñanza y gestión académica. En ese momento, el colegio contaba con 330 alumnos y un curso por nivel desde prekínder hasta cuarto medio.

Entre 2007 y 2013, los resultados de la PSU del colegio mejoraron significativamente, pasando de un promedio de 450 puntos (equivalente al promedio de colegios subvencionados) a un promedio de 611 puntos (similar al promedio de colegios particulares pagados). Paralelamente, gracias al creciente prestigio del colegio y su cuerpo docente, el Sagrado Corazón de La Reina se expandió de uno a dos cursos por nivel, desde prekínder hasta cuarto medio.

La Capilla Nuestra Señora de Loreto y su Legado

La Capilla Nuestra Señora de Loreto, que originalmente separaba el colegio del hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas, posee una intensa historia, estrechamente vinculada a la concepción de la república chilena. Fue parte de una capilla jesuita levantada en la Hacienda Peñalolén en el siglo XVII, sobre tierras que pertenecieron a la familia del sacerdote jesuita Alonso de Ovalle, quien cedió sus derechos de herencia a la Compañía de Jesús.

El Monasterio de Santa Clara adquirió la Hacienda a los Jesuitas en 1686, manteniendo la capilla hasta su venta al comerciante español Miguel Antonio de Vicuña en 1730. En 1813, la Hacienda pasó de la familia Vicuña a manos de Juan Egaña, autor de la primera Constitución de la República de Chile en 1823, quien años después erigió la Capilla Nuestra Señora de Loreto, convirtiéndola en el centro de culto de toda la comunidad del sector. Cuando José Arrieta, insigne ministro uruguayo, adquirió la propiedad en 1870, su esposa María Mercedes Cañas se encargó personalmente del mantenimiento y la refacción de la capilla, convirtiéndose en una devota de Loreto.

Grabado o ilustración antigua de la Capilla Nuestra Señora de Loreto en Chile.

El Terremoto de 2010 y la Reubicación del Hogar

En el año 2010, el colegio aún colindaba con el hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas, separados por la capilla Nuestra Señora de Loreto. Sin embargo, el terremoto del 27 de febrero de 2010 redujo a escombros esta histórica capilla y una parte importante del hogar de ancianos. Tanto el colegio como el Hogar de la Fundación Las Rosas fueron conminados por la Municipalidad a demoler lo que quedó en pie para permitir el inicio de clases.

Sismólogo analiza el terremoto de Chile

Como resultado de esta devastación, la Fundación Las Rosas tomó la decisión de trasladar el hogar de ancianos a otro lugar. Esta reubicación permitió al colegio duplicar su terreno hacia el oriente en el año 2016. En 2014, el país enfrentó una profunda reforma educacional que impactó el desarrollo de los colegios particulares subvencionados y el financiamiento aportado por las familias. Tras varios años de incertidumbre, en diciembre de 2017, el colegio se adaptó a la nueva normativa, cambiando la personalidad jurídica de su entidad sostenedora, pero manteniendo la misma administración. Así, la calidad de sostenedor del colegio fue traspasada por la Sociedad Educacional Sagrado Corazón S.A. a la recién constituida Fundación Educacional Tupungato.

En sus casi 30 años de existencia, el colegio ha experimentado un crecimiento significativo en el número de alumnos, infraestructura y áreas verdes. A pesar de estos avances, el desafío fundamental sigue siendo proporcionar una sólida formación que permita a sus alumnos acceder a las mejores alternativas de educación superior, preparándolos para desarrollarse con verdadera libertad.

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