Incapacidad Funcional: Definición y Diferencias Conceptuales

Comprender la incapacidad funcional es fundamental para promover la inclusión efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. En ocasiones, es complicado establecer una diferencia entre discapacidad e incapacidad, así como entre discapacidad y dependencia. Por ello, este artículo explicará cuál es la diferencia entre estos conceptos.

Esquema comparativo entre discapacidad, incapacidad y dependencia

Diferenciando Discapacidad, Incapacidad y Dependencia

¿Qué es la Discapacidad?

Una discapacidad es una afección del cuerpo o la mente -una deficiencia- que hace más difícil que la persona realice ciertas actividades e interactúe con el mundo que la rodea. El concepto de discapacidad ha evolucionado a lo largo del tiempo y puede variar según el contexto. Antiguamente, se abordaba desde una perspectiva médica, aludiendo a las deficiencias individuales como algo que tratar o curar. Actualmente, la definición de discapacidad reconoce que es un fenómeno complejo que abarca tanto las deficiencias personales como las barreras impuestas por el entorno.

Según la Ley Chilena N°20.422, persona con discapacidad se define como “aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presentes en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende como Discapacidad a aquella restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano. La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria normal, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, a deficiencias físicas, sensoriales o de otro tipo.

Tipos de Discapacidad

Para una comprensión más integral, es importante reconocer los principales tipos de discapacidad:

  • Discapacidad Física: Se da cuando una persona tiene un estado físico que le impide de forma permanente e irreversible moverse con la plena funcionalidad de su sistema motriz. Puede estar asociada a Depresión, Trastorno de ansiedad, Psicosis, Trastorno bipolar, Esquizofrenia y Trastorno de Espectro Autista.
  • Discapacidad Intelectual: Es aquella discapacidad irreversible que presenta una serie de limitaciones en las habilidades diarias que una persona aprende y le sirven para responder a distintas situaciones en la vida. Las personas que la sufren tienen funciones mentales limitadas, que se manifiestan en los resultados por debajo del promedio que obtienen en los exámenes de inteligencia (IQ) y en su capacidad para comunicarse, socializarse y satisfacer sus necesidades diarias. Esta incapacidad comienza en la infancia.
  • Discapacidad Sensorial:
    • Auditiva: Personas que presentan en forma permanente deficiencias en las funciones sensoriales relacionadas con la percepción de los sonidos y la discriminación de su localización, tono, volumen y calidad. Estas personas, al interactuar con un entorno que le presenta barreras o es poco accesible, como consecuencia, presentan diferentes grados de dificultad en la recepción y producción de mensajes verbales y, por tanto, para la comunicación oral.
    • Visual: Cualquier manifestación física que conlleve problemas en la calidad de la visión de un individuo, pudiendo ser resultado de múltiples factores como traumatismos, infecciones virales, edad, causas hereditarias o congénitas.

Grados de Discapacidad

Las incapacidades pueden variar mucho de una persona a otra y se pueden clasificar en leve, moderado, grave o profundo. La clasificación de los grados de discapacidad permite entender de mejor manera la diversidad y los desafíos que enfrentan las Personas con Discapacidad (PcD). Reconocer estos grados es clave para proporcionar apoyos adecuados y adaptar las necesidades de manera individualizada. Es importante entender que cada persona es única y su experiencia se relaciona directamente con el entorno.

Con la promulgación de la Ley N° 20.422 en Chile, el Estado se vio en la necesidad de reformular la manera en que se califica y certifica la discapacidad, proponiendo un modelo basado en el estado funcional de las personas, donde se consideran diferentes elementos que interactúan e impactan en el desempeño de un individuo como lo son, por ejemplo, las barreras del entorno. Se define de esta manera el Sistema de Calificación y Certificación de la Discapacidad, el cual debe ser efectuado por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN), la que determina si una persona tiene o no una discapacidad a partir de una condición de salud previamente indicada por un profesional médico, que limita el desempeño de sus actividades de la vida diaria y social.

¿Qué es la Incapacidad?

La incapacidad (lat., incapax) es la situación en la que una persona sufre de una condición o trastorno, ya sea físico o mental, que evita que sea apta o que se encuentre limitada para llevar a cabo diversas actividades. Una persona que está incapacitada puede estarlo física o intelectualmente. Las personas con discapacidad, dependencia e incapacidad ven más complicado llevar su vida diaria y relacionarse con el entorno que les rodea con facilidad. Por este motivo, es fundamental que los países formulen leyes que igualen el reconocimiento de las personas con algún tipo de discapacidad ante la ley con el fin de evitar situaciones de discriminación y desigualdad. En España, existe la Ley General de la Discapacidad (LGD) que busca asegurar los derechos y poderes públicos reconocidos en la Convención Internacional de los derechos de las personas con discapacidad.

Incapacidad Laboral

El día a día laboral presenta situaciones imprevistas e inesperadas ante las que es necesario un conocimiento amplio y robusto para saber cómo afrontarlas. Dependiendo del grado en que la imposibilidad afecte al desempeño en el trabajo, la incapacidad laboral se podrá clasificar con arreglo a una tipología concreta. Es importante diferenciar conceptualmente entre una incapacidad laboral y una discapacidad. La primera se circunscribe al escenario puramente laboral y cuando se refiere a las capacidades y aptitudes de una persona para desarrollar una profesión. Esto significa que una persona puede ver reconocida una incapacidad permanente absoluta y a la vez una discapacidad.

La incapacidad se considera aquella que inhabilita por completo al trabajador para toda profesión u oficio, una prestación de una jornada y atención a una tarea con normal diligencia (STS 4 de diciembre de 1989), que pueda o no comportar cuantificación aparte, pero sin emplear la pretendida tasa del 100%, ya que en casos graves esta tasa no existe y corresponde a la muerte. El artículo 136.6 L.G.S.S. establece que los que mantienen una eficiencia profesional total o, incluso la acrecentan, dedicarse a otra distinta, o dedicarse a otra distinta de forma continuada, como un diabético y ciego de 50 años o un presidente de sindicato tetrapléjico.

Según este criterio, hay incapacidades parciales, cuando afectan solo una parte de la función de un sentido, órgano o miembro, y totales, cuando afectan la totalidad de la persona humana. Según este modo de clasificación se separan las incapacidades en dos grandes órdenes: el de las incapacidades físicas y el de las incapacidades psíquicas.

¿Qué es la Dependencia?

Una persona dependiente es la que no puede valerse por sí misma y necesita asistencia de alguien o de algo para el desarrollo de su vida cotidiana. Al igual que la discapacidad, existen distintos tipos de dependencia.

  • Dependencia Social: Aparece cuando una persona tiene un grado alto de discapacidad o disfuncionalidad y necesita de la ayuda de terceros para subsistir.
  • Dependencia Personal: Es la incapacidad funcional para el desarrollo de actividades de la vida diaria y necesita ayuda para su realización, lo que corresponde a la humana convivencia y al ordinario vivir (TSJ Canarias 1991 6 junio).

Cuando somos mayores, nuestras capacidades y habilidades no son las mismas. La vista, la agilidad mental, la capacidad de relacionarse con el resto o la movilidad son algunas de las cosas que pueden verse afectadas por el envejecimiento. Además, se pueden producir cambios afectivos en la vejez que hagan más compleja esta etapa y que hagan que la persona necesite un mayor apoyo de su alrededor. Si, además, a todo esto se le suma una discapacidad, dependencia o deficiencia, el periodo de la vejez puede ser muy duro para la persona que lo sufre. Por este motivo, es importante buscar apoyos y soluciones que faciliten el día a día de estas personas mayores.

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Evaluación y Valoración de la Incapacidad Funcional

Criterios de Valoración

A pesar de las graves consecuencias mencionadas, no existe un criterio uniforme para su correcta valoración, lo que ha llevado a la proliferación arbitraria e indiscriminada de tablas para estimar el grado de incapacidad física en relación con la capacidad total de una persona, entendida como el 100% de sus posibilidades de acción corporal sobre el medio ambiente; tablas que han recibido el nombre de baremos. La cuantificación de la incapacidad debe ser fehaciente y acreditativa del historial clínico y pruebas realizadas. Presentando un símil, según C.I.D.D.M. (Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías) la actividad puede ser normal, ligera, severa o no existir ninguno.

Ejemplo de baremo para la valoración del daño corporal

Investigación sobre la Incapacidad Funcional en Personas Mayores

Un estudio epidemiológico transversal tuvo como objetivos conocer la prevalencia de incapacidad funcional en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria en una población de ancianos residentes en el medio comunitario, determinar aquellas actividades para las que se incapacitan un mayor número de sujetos e identificar aquellas variables que pudieran estar asociadas a la incapacidad funcional.

Método

El estudio incluyó a sujetos mayores de 74 años registrados en el padrón municipal del Concejo de Gozón del año 1996. La población de estudio se obtuvo del total de sujetos mayores de 74 años empadronados (n=1.277), extrayendo una muestra de 348 sujetos mediante un muestreo aleatorio simple. Se analizaron variables sociodemográficas (edad, sexo, estado civil, convivientes, nivel de estudios y puntuación en la escala sociofamiliar de Gijón), clínicas (existencia de enfermedades potencialmente incapacitantes y número de enfermedades y fármacos), asistenciales (utilización de ayuda a domicilio formal, teleasistencia y centro de día), funcionales (evaluadas mediante los índices de Barthel y Lawton) y mentales (puntuaciones en la escala de Pfeiffer y la escala de depresión geriátrica).

Resultados

275 personas mayores fueron incluidas en el estudio (81,4 años, 62,5% mujeres). La prevalencia de incapacidad funcional en actividades básicas de la vida diaria (ABVD) fue de 22,9% y en actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) del 73,5%, siendo las actividades más afectadas las relacionadas con la movilidad y las labores de la casa. En el análisis de regresión logística se mostraron como predictoras de incapacidad funcional en ABVD las variables: edad (OR 1,14), sexo femenino (OR 5,51), número de enfermedades (OR 1,42) y puntuación en el índice de Lawton (0,52). Asimismo, permanecieron como predictoras de incapacidad en AIVD las variables: edad (OR 1,2), sexo femenino (OR 0,03), número de enfermedades (OR 1,38) y puntuación en el Pfeiffer (1,53).

Conclusión

Para esta población de estudio, las variables edad, sexo, número de enfermedades y puntuaciones en el índice de Lawton y la escala de Pfeiffer, parecen comportarse como variables independientes capaces de predecir el riesgo de incapacidad funcional en ABVD y AIVD. Estas variables podrían ser útiles para seleccionar grupos de personas mayores.

Programas de Gestión Laboral de Discapacidades

En países de la OCDE, la proporción de la población en edad de trabajar que depende de beneficios por discapacidades y enfermedades ha tendido a aumentar, lo que ha repercutido negativamente en las personas afectadas, sus familias, sus empleadores y la sociedad en general. La gestión laboral de discapacidades (WPDM, por sus siglas en inglés) es un enfoque integral y cohesivo, que ofrece una amplia variedad de prácticas para los empleados que se lesionan o enferman.

Una revisión sistemática de 13 estudios (ocho realizados en Estados Unidos y cinco en Canadá) evaluó la efectividad de los programas laborales de gestión de discapacidades para fomentar el regreso al trabajo. Sin embargo, no encontró evidencia adecuada para realizar una síntesis cuantitativa de los resultados, por lo que no fue posible llegar a una conclusión general acerca de la efectividad de estos programas. Tampoco se pudo determinar si son algunos componentes específicos de un programa o si es el conjunto de estos componentes los que están impulsando la efectividad.

Reeducación Profesional

La reeducación profesional es la prestación a que tiene derecho un trabajador inválido que se encuentra imposibilitado de desarrollar la función o labor habitual que tenía al momento del accidente o antes de diagnosticársele la enfermedad, de ser instruido en algún oficio o profesión que le permita utilizar su capacidad funcional residual, mediante un proceso de aprendizaje, en alguna de las áreas que solicite. No obstante, esta prestación debe otorgarse siempre dentro de los márgenes racionales.

El Lenguaje Inclusivo

El lenguaje que usamos tiene un impacto significativo en cómo construimos la realidad y percibimos a los demás. Cuando hablamos de personas con discapacidad, es esencial emplear un lenguaje preciso y libre de connotaciones negativas. Por ejemplo, en lugar de decir "sufre de una discapacidad", es mejor decir "tiene una discapacidad". Esto evita asociar la discapacidad con sufrimiento o algo negativo.

Es importante evitar la victimización (y a su vez el heroísmo). Por ejemplo, en lugar de decir "es increíble que puedas trabajar a pesar de tu discapacidad", simplemente se puede decir "haces un gran trabajo". Esto evita resaltar la discapacidad como algo extraordinario o fuera de lo común. Asimismo, se debe evitar referirse desde la lástima o la caridad para despertar la empatía. Por ejemplo, en lugar de decir "Pobrecito, tiene una discapacidad", se puede decir "Es una persona que enfrenta desafíos como todos nosotros". Esto evita un enfoque desde la lástima y promueve la empatía y el respeto.

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