Cuando nos comunicamos con alguien en persona, utilizamos innumerables gestos y expresiones faciales que nos ayudan a transmitir nuestros sentimientos y estados de ánimo, afianzando el mensaje. Sin embargo, en el mundo digital, carecemos de ese lenguaje no verbal. Para suplirlo, hemos intercalado en nuestros textos simpáticos dibujos conocidos como emojis o emoticonos, ya sea una carita sonriente, la que lanza un beso, un sencillo corazón o una bailarina de flamenco.
No obstante, el empleo de estos iconos digitales no es universal; la edad juega un papel muy importante. Recurrir a uno u otro puede decir mucho acerca de la generación a la que se pertenece.
El Lenguaje de los Emojis y las Diferencias Generacionales
Los tiempos cambian y, con ellos, el lenguaje. Los emoticonos han evolucionado con el paso del tiempo y también lo ha hecho su significado. Las nuevas generaciones necesitan maneras novedosas de expresarse, una comunicación que los haga diferentes.
El «Face with Tears of Joy» y su Desuso en la Juventud
El emoji cuyo nombre oficial es ‘Face with Tears of Joy’, que muestra una pequeña cara a la que se le saltan las lágrimas de tanto reír, seguramente ha sido utilizado en infinidad de ocasiones para demostrar que algo ha resultado muy gracioso. Sin embargo, en opinión de la juventud, este clásico de la mensajería instantánea solo es utilizado por la gente mayor. Por tanto, es un síntoma de ‘adultez’ y lo han desterrado de sus conversaciones. En su defecto, recurren también a expresiones como LOL, o su nueva versión mejorada, LMAO, para indicar que se están partiendo de risa, ambas siglas en inglés. O, en ocasiones, basta con un simple ‘POR FAVOR’, que equivaldría a decir, ‘por favor, para’. Pero ya no más caritas que ríen y lloran.
Los adolescentes suelen ser mucho más creativos a la hora de utilizar los emojis, mientras que las generaciones más mayores los emplean, por lo común, en un sentido bastante más literal. Además, a menudo los jóvenes les añaden dobles significados, en una nueva reinterpretación más irónica y sarcástica.
Nuevos Códigos y Significados Ocultos en los Emojis Juveniles
La interpretación de ciertos emojis por parte de las nuevas generaciones está bastante extendida:
- Para expresar carcajadas, que antes se hacían con el "Face with Tears of Joy", ahora suelen emplear una calavera para indicar que les han "matado de risa".
- Si quieren dar énfasis a una palabra o a algo de lo que se está hablando, usan el símbolo de los destellos brillantes.
- Las imágenes de frutas también están presentes en los códigos de las nuevas generaciones para referirse a la anatomía:
- Cuando envían la pareja de cerezas, están representando los pechos de la mujer.
- Si es la berenjena, se están refiriendo al pene.
- Aunque estuvo bastante extendida la utilización del melocotón para referirse al culo, ahora prefieren emplear el emoji de la tarta de cumpleaños. Si el culo es plano, el plato de tortitas es su forma de representarlo.
- Para indicar que una persona es atractiva o que tiene un buen cuerpo, suelen usar el reloj de arena.
- Algunos términos sexuales también tienen su propio reflejo mediante emoticonos. Por ejemplo, suelen poner el dibujo del cerebro para referirse al sexo oral y el del cacahuete para la eyaculación.
- No menos imaginativa es la iconografía destinada a demostrar sorpresa. La carita sorprendida quedó también atrás y ha sido sustituida por una combinación de ojo-labios-ojo.

La Persistencia de los Emojis Tradicionales
A pesar de estas nuevas tendencias, según un estudio realizado por Statista, empresa proveedora de datos de mercado e información sobre los consumidores, los emoticonos tradicionales siguen usándose mucho. El emoji llorando de la risa y el que está enviando un beso fueron los que los españoles emplearon con más frecuencia en mensajería y redes sociales durante 2020. Por franjas de edad, el primero fue también el más utilizado por todos los grupos de edad, salvo en el caso de los mayores de 55 años. También hay que destacar que un 6% de los encuestados afirmó no recurrir a ningún emoji para complementar sus textos.
La Iconografía del Adulto Mayor: Estereotipos y Realidad
La representación visual de las diferentes etapas de la vida, especialmente la vejez, no está exenta de controversia. Los iconos vectoriales, que son pictogramas bidimensionales que simplifican una realidad para que sea fácilmente identificable, tienen un gran impacto en cómo percibimos a los grupos de edad.
La Polémica del Icono del Adulto Mayor en Antena 3 Noticias
En el ámbito de los estereotipos sobre las personas mayores, una polémica reciente surgió con el desafortunado grafista de Antena 3 Noticias, quien usó un icono de una persona encorvada y con bastón para referirse a los mayores de 55 años. Este incidente generó un amplio debate sobre el estigma social tras el uso de este icono.
El presentador, Matías Prats, disculpó el error de su compañero de equipo poniéndose a sí mismo como ejemplo de una persona de 71 años que no se ve representada por el icono en cuestión. Prats trató de apaciguar los ánimos de los que se habían sentido ofendidos, diciendo: “Observen este icono; hace referencia al grupo de mayores de 55 años, donde yo me encuentro. Algo exagerado, ¿verdad? Carlos, nuestro grafista, tiene 55 años. No sé qué espera cuando cumpla 56.”
Críticas y Debate sobre el Icono Edadista
Las críticas se dividieron en varias categorías: un 60% eran quejas de opinantes anónimos mayores de 55 años que no se sentían representados por el icono. Aproximadamente un 30% eran denuncias de expertos que iban un paso más allá, matizando que el icono era edadista, capacitista y homogeneizante, se emplease a partir de la edad que se emplease, pues no todos los mayores andan chepados y requieren de la ayuda de un cayado para poder sostenerse en pie. Finalmente, el 10% restante eran mensajes de personas que referían no entender por qué se estaba produciendo semejante convulsión por un icono sin importancia.
El filósofo del lenguaje Gottlob Frege sostenía que la referencia de los signos que empleamos para comunicarnos está determinada por el sentido que los hablantes les otorgamos. Así, “viejo” y “persona mayor” hacen referencia a la misma realidad, pero tienen sentidos distintos en nuestra sociedad: el primero tiene connotación negativa, el segundo, positiva. Sin embargo, el signo visual del “icono del individuo giboso con bastón” parece difícil de resignificar. La imagen explícita no lo permite, impidiendo que imaginemos a quienes hace referencia de manera distinta a como seres frágiles, enfermos, estropeados o deformados.
La palabra “anciano” todavía puede dotarse de un significado distinto, haciendo valer el fenómeno del envejecimiento en su máxima heterogeneidad. Es cuestión de educar a las nuevas generaciones en la idea de que viejo, mayor o anciano son distintos signos para referir a quienes están en la última etapa natural de la vida con todo lo bueno y malo que ello conlleva. Pero contra el grafismo de un sujeto contrahecho y con dificultades para caminar, que muestra una situación indeseable de desahucio funcional, es difícil luchar.

La Función Práctica y los Desafíos de la Representación
Icono procede del griego bizantino eikón y significa, según la RAE, “signo que mantiene una relación de semejanza con el objeto representado”. Los iconos vectoriales vienen a representar una realidad, simplificándola con el fin de que sea fácilmente identificable en un solo vistazo. Cada etapa del desarrollo físico humano tiene su icono: bebés, infantes, niños, adultos, y finalmente, la vejez.
A las personas mayores se las representa con el icono del muñeco inclinado, casi sin cuello y con apoyo, desde hace décadas. Este signo visual cambia mínimamente en cada línea creativa, pero los elementos esenciales siempre son los mismos: curvatura de la espalda y necesidad de bastón. Los vemos en el autobús, en el metro, en salas de espera, en secciones de tiendas, cerca de escaleras mecánicas y ascensores, en zonas recreativas, en anuncios de productos y hasta en las puertas de los aseos.
Con la aparición de los emoticonos, ha habido una leve mejora, cambiando el bastón por canas, gafas, calvicie y arrugas; rasgos que a menudo se consideran negativos. Sin embargo, perder funcionalidad o tener arrugas es parte de la vida que hay que aceptar. Es un desafío encontrar un icono que satisfaga a todos, ya que cualquier representación tiende a homogeneizar un grupo diverso.
Lo positivo de envejecer, que a menudo tiene que ver más con lo espiritual que con lo físico, no se puede representar gráficamente de forma sencilla. Tal vez el problema está en separar lo positivo de lo negativo, en vez de considerar ambos aspectos como partes inseparables del conjunto. Soluciones alternativas, como las desarrolladas por el Ceapat y el Foro LideA en 2017, buscan variaciones más inclusivas.
El Icono del Niño en el Arte Medieval: Una Mirada Histórica
La imagen del Niño Jesús o Niño Dios es muy significativa para la religión católica. Es la primera representación conocida de Jesucristo en su forma física y puede verse después del milagro de Navidad, cuando María dio a luz. Sin embargo, el concepto del “hijo de Dios” ha tenido diversos cambios en la historia del catolicismo alrededor del mundo.
El «Homúnculo» en las Pinturas Medievales
La etapa conocida como Edad Media (del año 476 a 1491) se caracterizó por un gran poder e influencia de la iglesia católica. Durante este periodo, las pinturas del Niño Jesús tenían una apariencia distinta al arte actual, mostrando características de un anciano u hombre adulto que podían llegar a verse deformes y burlescas para los estándares recientes.
Según explica el divulgador español de arte Cristian González, la apariencia madura del Niño Jesús en las pinturas medievales no se debía a una falta de técnica, sino a las creencias e interpretaciones de la época. El clero interpretaba que Jesús, el hijo de Dios, había nacido como un hombre completo en cuerpo y alma y, por lo tanto, no podía lucir una apariencia tierna o ignorante como la de cualquier infante.
Las pinturas medievales del Niño Jesús buscaban representar a un ser humano plenamente desarrollado y que demostraba conocimiento a pesar de su corta edad. Por ello, en ocasiones se le podían observar rasgos característicos de un adulto y, en otras, los de un anciano, como podía ser la calvicie, arrugas o incluso una vestimenta similar a la que usaban los sacerdotes más sabios de ese entonces. “Estaban hechos al propósito de parecer hombres adultos, y es que había una especie de consenso iconográfico, que decía que el hijo de Dios no podía parecer un bebé, porque los bebés son tiernos, indefensos y no muy listos… y ¿cómo ibas a predicar luciendo como un bebé?”, comentó González.

El Mensaje Teológico sobre el Naturalismo
La extrañeza en el arte medieval se debe a la falta de interés por el naturalismo, inclinándose más por las convenciones expresionistas y la expresión teológica. Los artistas medievales no buscaban captar fielmente la realidad; importaba el mensaje, no la fidelidad. El arte occidental de la época se guiaba por una interpretación clave: Jesús era “perfectamente formado”, plenamente humano y divino.
Si hay una palabra que ayude a entender esos inquietantes "niños-hombre" que descansan en el regazo de María, es homúnculo, que significa "hombre pequeño". Esta representación buscaba eliminar la respuesta emocional que uno tiene hacia el bebé y, en cambio, atraer al espectador hacia una comprensión más importante de la acción de Dios al hacerse humano. Un Niño Jesús, por más que se representase en su más tierna infancia, no debía ser adorable, sino que debía transmitir sabiduría y poder.
Representaciones medievales de la Virgen María y el Niño Jesús. #ArteSacro #ElGlosario Medieval.
La Transición al Niño Adorable en el Renacimiento
No hay convención que dure eternamente, y la de los homúnculos medievales no fue una excepción. Durante el Renacimiento, floreció una nueva clase social que demandó retratos con una vocación distinta: querían representaciones reconocibles y adorables de sus hijos, no imágenes empapadas de teología. Hubo un nuevo interés por observar la naturaleza y representar las cosas tal como se ven en realidad, y la idea de la infancia también cambió, volviéndose los niños símbolos de inocencia.
Con la llegada del Renacimiento a Italia a partir del siglo XIV, la representación del bebé se volvió mucho más realista y bella, una imagen que ha perdurado a lo largo de los siglos posteriores. El auge del naturalismo y el realismo en el arte también cambió las representaciones del Niño Jesús.

Tradiciones del Niño Dios en México
En México, cada 2 de febrero se celebran dos tradiciones ligadas a la imagen de Jesús como infante. La primera es vestir las figurillas del Niño Dios para ser bendecidas en una iglesia, con vestimentas que pueden variar desde lo tradicional (ropa blanca) hasta trajes de profesiones u oficios que representen a la familia. La otra tradición es el “festín” de atole y tamales que deben ofrecer aquellos familiares que encontraron el muñequito del Niño Dios en la rosca de reyes que se partió el 6 de enero.