El estreñimiento es un problema común en las personas mayores y se caracteriza por la evacuación infrecuente, escasa o dura de las heces. Esta condición puede generar molestias significativas y, en algunos casos, llevar a complicaciones graves como la impactación fecal, que consiste en la acumulación de una masa fecal dura en el colon o recto.
¿Qué es el estreñimiento y por qué afecta a las personas mayores?
El estreñimiento, también llamado constipación, se define como una disminución en la frecuencia habitual de las deposiciones, generalmente menos de tres veces por semana, acompañada de heces duras y sensación de evacuación incompleta. Afecta principalmente a mujeres, personas sedentarias, adultos mayores, pacientes con enfermedades como Parkinson y personas que toman ciertos medicamentos, como opioides o morfina.
Con la edad, diversas causas contribuyen al estreñimiento en personas mayores:
- Reducción de la actividad física que disminuye el movimiento intestinal.
- Dificultad de acceso frecuente y cómodo al servicio sanitario.
- Debilitamiento muscular abdominal y reducción del tono del colon.
- Uso crónico y excesivo de laxantes que puede ocasionar pérdida de la capacidad natural para evacuar.
- Cambios en la dieta con baja ingesta de fibra y líquidos.

Diagnóstico y evaluación médica
Es fundamental acudir al médico si se sospecha estreñimiento, sobre todo cuando dura más de tres semanas, o si hay síntomas de alarma como sangre en las heces, pérdida de peso o dolor abdominal intenso. El especialista realizará una revisión exhaustiva, que incluye:
- Valoración de frecuencia, consistencia y esfuerzo durante la evacuación.
- Examen físico para detectar obstrucciones, hemorroides o retención fecal.
- Revisión de medicamentos y hábitos de vida.
- Pruebas complementarias en casos necesarios, como colonoscopias o estudios manométricos.
Medidas no farmacológicas para el manejo del estreñimiento
El primer enfoque recomendado para combatir el estreñimiento en mayores es la modificación de hábitos de vida:
- Dieta rica en fibra: Se recomiendan entre 10 y 60 gramos diarios de fibra vegetal para aumentar el volumen fecal y facilitar el tránsito intestinal. Alimentos como la manzana, verduras, cereales integrales, frutas cítricas, fresas, y legumbres son fuentes importantes.
- Hidratación adecuada: Beber entre 1 y 2 litros de agua diarios ayuda a mantener la suavidad de las heces.
- Ejercicio físico adaptado: Actividades como caminar y deambular son esenciales para estimular el reflejo gastrocólico y favorecer el movimiento intestinal.
- Hábitos de evacuación: Se recomienda sentarse diariamente entre 10 y 15 minutos en el inodoro, preferiblemente tras el desayuno, y tratar de ir al baño siempre a la misma hora para reeducar el ritmo intestinal.

Laxantes en personas mayores: tipos y precauciones
Cuando los cambios en estilo de vida no son suficientes, se pueden utilizar laxantes bajo supervisión médica. Es importante evitar el uso crónico sin control para prevenir dependencia y pérdida de motilidad intestinal.
Laxantes osmóticos
Estos introducen agua en el colon para ablandar las heces y facilitar su paso. Entre los más utilizados están la lactulosa, lactitiol, hidróxido de magnesio y polietilenglicol. Son efectivos para aumentar la frecuencia y mejorar la consistencia fecal.
La lactulosa, en particular, se emplea para producir heces semisólidas. Actúa impulsando agua al intestino y ablandando las heces. Su uso debe ser cuidadoso y ajustado, pues dosis excesivas pueden causar diarrea y alteraciones electrolíticas. Se debe evitar en pacientes con insuficiencia renal o cardíaca sin supervisión médica.
Nota importante: Lactulosa puede interactuar con algunos medicamentos como antiácidos, diuréticos y mesalazina, disminuyendo su efectividad o aumentando riesgos.
Laxantes formadores de masa
Estos laxantes, como Benefiber o Metamucil, funcionan absorbiendo agua para formar heces blandas y voluminosas que estimulan los movimientos intestinales. Su uso debe ir acompañado de una ingesta adecuada de líquidos para evitar empeoramiento del estreñimiento.
Emolientes y ablandadores de heces
Ejemplos son el aceite mineral o aceite de parafina. No son recomendados de primera elección en personas mayores debido a que pueden interferir con la absorción de vitaminas liposolubles y tienen riesgos si se emplean de forma prolongada. Se usan puntualmente en casos de patologías anorrectales dolorosas.
Laxantes estimulantes
Incluyen bisacodilo, senósidos y dulcolax, que provocan contracciones rítmicas del colon para evacuar las heces. Deben usarse con precaución y no a largo plazo para evitar dependencia y daño intestinal.
Uso responsable y reeducación intestinal
Es fundamental enseñar a las personas mayores a reconocer su ritmo intestinal natural y a modificar actitudes que inhiben la necesidad de evacuar. Se recomienda fomentar la defecación habitual, especialmente matutina tras el desayuno, y evitar la supresión de la urgencia de ir al baño.
Además, tras iniciar tratamientos con opioides o medicamentos constipationantes, se debe pautar un laxante preventivo para evitar el estreñimiento inducido.
Si uso mucho laxante, ¿qué puede pasar?
Complicaciones asociadas al estreñimiento en personas mayores
El estreñimiento crónico puede derivar en complicaciones como:
- Fecaloma o impactación fecal: Acumulación de masa fecal dura en el colon o recto que bloquea el tránsito.
- Hemorroides y fisuras anales: Resultan del esfuerzo excesivo al defecar.
- Prolapso rectal: Protrusión del recto por el ano en casos severos.
- Enfermedad diverticular: Formaciones inflamadas en la pared del intestino causadas por daños provocados por heces duras.
- Diarrea por rebosamiento: Filtración de heces líquidas a través de masa fecal compacta, confundiendo el diagnóstico.
Recomendaciones finales para el cuidado intestinal en la tercera edad
Prevenir y manejar el estreñimiento en personas mayores requiere una combinación de medidas:
- Dieta adecuada rica en fibra vegetal y líquidos.
- Ejercicio físico diario acorde a las capacidades del individuo.
- Evaluación médica para diagnosticar y tratar causas subyacentes.
- Uso cauteloso y supervisado de laxantes, adaptado a la situación clínica.
- Fomentar hábitos de evacuación regulares y reeducación intestinal.
Es fundamental evitar el abuso de laxantes y buscar siempre la asesoría especializada para asegurar un tratamiento seguro, evitando complicaciones y mejorando la calidad de vida de las personas mayores.
