La situación de los jóvenes que egresan de los hogares del Servicio Nacional de Menores (SENAME) en Chile es una problemática recurrente y profundamente preocupante. Las experiencias vividas por muchos de ellos al cumplir la mayoría de edad revelan una **arquitectura** de desprotección y falta de preparación para la vida adulta que requiere una atención urgente y estructural.

El Impacto de la Salida del Sistema Residencial de Protección
A nivel local, la realidad de la desprotección no es muy distinta ni menos escabrosa. El año 2000, en la ciudad de Valdivia, J.A. relata que el mismo día de cumplida la mayoría de edad una “tía de la residencia se acerca y le dice que tenía que irse del hogar, que fuera a buscar su ropa y la metiera en una bolsa de basura de esas negras, que ya no podía seguir en el hogar, que ya era grande”. Sin derecho a réplica, J.A. se encontró en situación de calle. Varios días estuvo en esta situación hasta que logró ubicar a familiares por cuenta propia, iniciando así su historia de transición de casa en casa, prácticamente mendigando un lugar donde dormir.
Una situación similar fue vivida también en Valdivia por S.N., quien en julio del año 2017 egresó del sistema residencial de protección con 18 años recién cumplidos y en pleno invierno. Sin redes de contención ni preparación para la vida adulta, se vio literalmente en situación de calle. Solo con lo puesto más una bolsa negra de basura que contenía todas sus pertenencias, sin saber dónde ir, a quién recurrir, con hambre, sin trabajo, sin dinero y con una adicción a la pasta base a cuestas.
Deficiencias en la Arquitectura Operacional y Financiera de SENAME
Para comprender la crisis de (mal) funcionamiento del sistema, se hace necesario prestar atención a dos aspectos fundamentales. El primero de ellos está relacionado con el sistema de financiamiento, el cual se encuentra ampliamente tercerizado hacia una red de **organismos colaboradores acreditados (OCAS)**, quienes administran el 90% del total de residencias.
El Modelo de Financiamiento y sus Consecuencias
Dicha “subvención por niño” se acaba una vez que el joven cumple la mayoría de edad, a menos que exista un comprobante de matrícula para la continuación de estudios. Esta política desconoce o relativiza la continuidad de quienes sí han “hecho bien” su proceso, y la experiencia demuestra que lo técnico y la buena trayectoria deberían ser prioridad al referirnos al proceso de cuidado, reparación y vinculación de los niños, niñas y adolescentes con los buenos equipos, su personal y la infraestructura que los cobija.

Vulneraciones Sistemáticas de Derechos: La Información Revelada por Informes Oficiales
Como segundo aspecto, se destacan las sistemáticas vulneraciones a derechos fundamentales, expuestas en dos informes clave que ofrecen información crítica sobre la **arquitectura** de protección del sistema. Estos son el Informe de la Comisión Investigadora de la situación de menores de edad del año 2017 y el Informe de la PDI fechado en diciembre de 2018. En ambos documentos se evidenció la existencia de delitos graves como adopciones ilegales, maltrato infantil institucionalizado, comercio sexual infantil, entre otros.
Las conclusiones de dichos informes son lapidarias: el Estado de Chile viola sistemáticamente los derechos de los niños que están bajo su tutela. Esta información, consolidada y verificada, es fundamental para entender la magnitud de la crisis estructural que enfrenta el sistema de protección.
Propuestas para una Nueva Arquitectura de Protección y Soporte
Conforme a lo anterior, se vuelve relevante la necesidad de aumentar la cobertura y el abordaje de esta problemática por parte de distintos organismos, tanto gubernamentales como de la sociedad civil. El medio para lograrlo, junto a las y los adolescentes, consiste en generar experiencias que faciliten la integración de conocimientos técnicos que permitan ingresar competitivamente al mercado laboral para quienes no tengan intenciones o medios de cursar educación superior o continuidad de estudios.
Así como también el desarrollo y fortalecimiento de habilidades cognitivas y de comunicación e interacción que faciliten la transición a la vida adulta. Mientras el Estado no resuelva esta problemática en el ámbito de protección de la infancia, será deber de la sociedad civil transformar a Chile en un mejor país para la niñez, ya que se hace insostenible eludir la responsabilidad por los altos costos y el amplio sentido que esto implica.
Transición a la Vida Adulta
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