El Hogar de Ancianos según Diversos Autores: Un Análisis Profundo de la Calidad Asistencial y de Vida

El envejecimiento poblacional es una de las prioridades y desafíos más importantes para la sociedad actual. Este fenómeno global, con un aumento significativo de personas mayores de 60 años, demanda una atención integral y de calidad. En este contexto, los hogares de ancianos, o centros residenciales, emergen como instituciones fundamentales para brindar cuidado y asegurar una vida digna a los adultos mayores. Sin embargo, la calidad de la asistencia en estos centros es un tema de constante evaluación y mejora, analizado desde diversas perspectivas y por múltiples autores.

Esquema sobre el envejecimiento poblacional y sus desafíos

El Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones

La demografía global está experimentando un proceso de envejecimiento acelerado. En 2017, aproximadamente el 13% de la población mundial superaba los 60 años, y se proyecta que esta cifra continúe en ascenso. Este envejecimiento no solo se refiere al aumento de personas mayores, sino también al "envejecimiento de la población mayor", con un incremento de aquellos que superan los 80 años. La vejez conlleva una serie de procesos fisiológicos que conducen a un deterioro progresivo, lo que aumenta la vulnerabilidad, el riesgo de enfermedades y, frecuentemente, situaciones de discapacidad. Rivera Casado (Geriatría, 1995) plantea que "El envejecimiento poblacional constituye el principal problema demográfico actual y perspectivo de la población cubana. Las proyecciones indican que el crecimiento del segmento de adultos mayores alcanzará 16,9% en la próxima década y 21% en el 2025, momento en que Cuba será uno de los países más envejecidos de la región”.

Contexto Cubano del Envejecimiento

La atención al adulto mayor es una de las prioridades de la sociedad cubana, desarrollada fundamentalmente a través del Sistema de Salud. En la provincia de Cienfuegos, Cuba, existen casas de ancianos en todos los barrios, incluso en la geografía más intrincada, junto con alternativas como la Universidad del Adulto Mayor y los círculos de abuelos. El incremento del número de personas mayores de 60 años en Cuba ha sido uno de los más rápidos a nivel internacional, atribuido a la disminución de la tasa de fecundidad (de 4,9 en 1950-1955 a 1,71 actualmente) y al descenso de la tasa de mortalidad (de 19,8 por 1000 habitantes a 10,2), lo que ha prolongado la esperanza de vida al nacer de 46,4 años a aproximadamente 77 años. El municipio de Cienfuegos, en particular, constituye un referente en materia de ancianidad, con resultados en la instalación de casas de abuelos, servicios de hospital geriátrico de día, formación de especialistas y la intervención comunitaria. La necesidad de desarrollar una política de atención al anciano ha llevado a la más alta dirección del Gobierno de Cuba a redoblar esfuerzos para brindar una calidad de vida óptima a este grupo etario. Fidel Castro Ruz, líder revolucionario, expresó en el Primer Congreso Centroamericano y del Caribe de Gerontología y Geriatría: "Lo más humano que puede hacer la sociedad es ocuparse de los ancianos".

Definición y Rol de los Centros Residenciales para Ancianos

Los centros residenciales son establecimientos destinados al alojamiento temporal o permanente de personas ancianas. Estos centros cuentan con servicios y programas adecuados a las necesidades de los ancianos y están dirigidos hacia la promoción de la autonomía personal y la mejora de la calidad de vida. Las residencias son las principales proveedoras de asistencia institucional de larga duración, brindando cuidados continuados. El número de residencias y plazas, así como su ocupación, ha aumentado en los últimos años debido al incremento de la demanda. En España, un 77% de los usuarios de estos servicios son personas con más de 80 años. Según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (2011), un reglamento aprueba los establecimientos de larga estadía para adultos mayores. Además, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) de Chile ha publicado protocolos y estándares de calidad para estos centros (2016).

El Paciente Geriátrico en el Contexto Residencial

El paciente geriátrico se caracteriza por su edad avanzada, la presencia de una o varias enfermedades crónicas y evolucionadas que causan discapacidad. Suelen ser dependientes para una o más actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, y con frecuencia presentan alguna alteración mental y/o social. Los cuidados que necesitan los mayores son complejos; tradicionalmente, la familia se hacía cargo, pero la crisis del apoyo informal debido al aumento de personas mayores de 80 años, la disminución de la fecundidad y la incorporación de la mujer al trabajo, ha generado una mayor demanda de que instituciones externas o el estado respondan a esta necesidad. La dedicación a los ancianos ha pasado de ser un asunto familiar a un deber social, con el derecho de ser asistidos para llevar una vida digna.

La Calidad de Vida en el Adulto Mayor Institucionalizado

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la calidad de vida como la percepción que tiene un individuo de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive, en relación con sus objetivos, expectativas, normas e inquietudes. Es un concepto amplio, influido por la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales y la relación con el entorno. La Unión Europea se preocupa por la atención adecuada en las residencias, enfocándose en controles de calidad y estándares, aunque no existe una definición uniforme ni criterios consensuados de calidad, lo que sigue siendo un área desafiante.

LOS SECRETOS PARA TENER CALIDAD DE VIDA EN TU VEJEZ

Evaluación de la Calidad Asistencial en Hogares de Ancianos

Para analizar la calidad asistencial en los centros residenciales, se han utilizado diversos indicadores. El Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales y la Consejería de Bienestar Social exponen indicadores agrupados en cuatro dimensiones: atención al residente, relaciones y derechos de los residentes, entorno y confort, y organización.

Hallazgos sobre Indicadores de Calidad

  • Atención al Residente: Pileggi et al. (17) señalaron que la calidad de la atención para indicadores como la prevalencia de úlceras por presión (UPP), demencia, incontinencia, caídas y problemas de movilidad, estaba sustancialmente por debajo de los niveles adecuados, con la incontinencia como excepción. También la calidad del manejo de la diabetes carecía de calidad, especialmente en intervenciones preventivas. Schüssler y Lohrmann (29) mencionan un aumento significativo de la dependencia del cuidado después de dos años en una residencia, especialmente en personas con demencia, y a diferencia de Pileggi et al. (17), encontraron hallazgos negativos en cuanto a la incontinencia. En contraste, Whitehead et al. (30) hallaron valores dentro del rango normal para la prevalencia de UPP, caídas, infección del tracto urinario (ITU), uso de sujeciones, pérdida de peso y nuevas fracturas.
  • Prescripción de Medicamentos: La calidad de la prescripción de medicamentos en los estudios analizados está lejos de ser óptima. Las valoraciones de prescripciones de antipsicóticos (33) y antibióticos (22) resultaron ser en su gran mayoría muy inadecuadas. En general, la mayoría de los estudios que miden indicadores de calidad de atención al residente han encontrado valores por debajo de los niveles adecuados (17, 22, 29, 30, 31, 33), con la excepción de dos estudios (30, 32).
  • Relación Atención-Organización: No se encontraron relaciones significativas entre las horas de cuidado directo de la enfermera y los indicadores de calidad de atención al residente (30). Sin embargo, existe una asociación entre un menor número de enfermeras por cada 100 usuarios y un aumento de la prevalencia de caídas y UPP (32). Donald et al. (37) observaron que la calidad de la atención mejoraba con enfermeras de práctica avanzada.
  • Satisfacción de Usuarios y Familias: Rodríguez-Martín et al. (38) evaluaron los aspectos que condicionan la satisfacción de los usuarios, quienes percibían al cuidador como un pilar de calidad, tanto por sus competencias emocionales (trato empático, llamar por su nombre) como técnicas, priorizando el cuidado individualizado. Para los familiares, los aspectos institucionales como la seguridad, las actividades recreativas y la continuidad del profesional eran más importantes.
  • Calidad de Vida en General: Onunkwor et al. (23) señalaron que el aspecto peor valorado de la calidad de vida fue, con diferencia, las relaciones sociales, destacando la necesidad de mejorar las intervenciones sociales en las residencias. Wu et al. (35) demostraron que las personas institucionalizadas se sentían más solas y tenían menos familiares. Aunque Onunkwor et al. (23) indicaron que el mejor valorado era el estado físico, Doumit et al. (31) encontraron que la mayoría de los usuarios tenían un estado de salud deficiente, y Wu et al. (35) señalaron que los ancianos en residencias presentaban más problemas de incontinencia fecal, demencia y discapacidad.

Desafíos y Estrategias para Mejorar la Calidad de Vida en Hogares de Ancianos

Los cambios biopsicosociales propios de la vejez, la prevalencia de síndromes geriátricos y la institucionalización plantean la necesidad de desarrollar estrategias de promoción y prevención para lograr un envejecimiento saludable. Es fundamental que los profesionales de los establecimientos de larga estadía centren sus cuidados y atención para influir positivamente en la calidad de vida de los residentes.

Infografía sobre estrategias de mejora en hogares de ancianos

Enfoque Integral y Multidisciplinario

Es muy importante ofrecer asistencia médica, de enfermería, psicológica y social dentro de un enfoque integral y multidisciplinario, que considere un sistema escalonado de evaluación geriátrica. Se debe conformar un equipo multidisciplinario encargado de la atención al adulto mayor, integrado por médicos geriatras, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, el director del centro y otros especialistas. Las decisiones deben tomarse pensando siempre en el bienestar del anciano y su familia, con participantes receptivos y cooperativos para establecer las acciones más adecuadas. Se deben desarrollar actividades que cubran las necesidades individuales de los ancianos, especialmente las espirituales, de compañía y afecto, contemplando la atención multidimensional y multidisciplinaria de especialistas e instituciones conectadas con la familia.

Acciones y Métodos de Intervención

Un plan de mejora de la calidad de vida en hogares de ancianos, como el implementado en Cienfuegos, Cuba, puede incluir las siguientes acciones:

  • Charlas para fomentar estilos de vida sanos: Promover hábitos alimentarios y costumbres saludables, reconociendo la responsabilidad individual en las desviaciones de la salud.
  • Sistema preventivo de salud: Basado en un examen periódico de salud, indispensable para lograr un equilibrio físico y psicosocial. La labor de enfermeras y enfermeros es fundamental en estas acciones.
  • Reflexión en grupos: Abordar cómo el jubilado puede contribuir a la sociedad (ej., ayudando a niños con tareas escolares, enseñando habilidades como coser, tejer, jugar ajedrez).
  • Contribución a las nuevas generaciones: Reflexionar sobre cómo los ancianos pueden contribuir a la formación de las nuevas generaciones en su familia y comunidad, y redactar proyectos para la Dirección de la Casa de Abuelos.
  • Sesiones de consulta familiar: Mejorar el manejo psicológico del anciano dentro del seno familiar.
  • Encuentros intergeneracionales: Fomentar la conversación sobre diferentes temas.
  • Tratamiento de adicciones: Facilitar el inicio de tratamientos, como para el alcoholismo, cuando sea necesario.

Es fundamental desarrollar acciones que estimulen al adulto mayor para que viva esta etapa llena de cambios psicológicos y sociales desde una perspectiva positiva y enriquecedora, logrando un envejecimiento en óptimas condiciones. La educación en la tercera edad debe tener como objetivo conservar la autosuficiencia, la adaptación social y los vínculos con su entorno, permitiendo que el anciano se interese por el futuro y se sienta parte de la sociedad, con funciones y roles definidos. Los centros que acogen a ancianos son lugares apropiados para desarrollar estos y otros contenidos educativos, logrando que el adulto mayor desarrolle su máximo potencial y viva plenamente la última etapa de su vida.

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