La creencia popular a menudo sugiere que el deseo y la actividad sexual disminuyen con la edad, particularmente en las mujeres. Sin embargo, investigaciones y testimonios de expertos y personas mayores desmienten este mito, revelando que la sexualidad puede ser una fuente de gran satisfacción y plenitud en las etapas avanzadas de la vida. Lejos de ser una etapa de declive, la madurez puede ofrecer una sexualidad más aventurera, confiada y profundamente conectada.

Desmitificando la Sexualidad con la Edad
Según la académica Iris Krasnow de la Universidad Americana de Washington, las mujeres mayores de 70, 80 e incluso hasta los 90 años pueden disfrutar de la mejor actividad sexual de sus vidas. Krasnow, autora y profesora de Periodismo y Estudios de la Mujer, entrevistó a 150 mujeres de diversas edades y orígenes para su libro "Sex After...: Women Share How Intimacy Changes as Life Changes". Su investigación reveló que las mujeres mayores tienden a ser más aventuradas y confiadas en su sexualidad en comparación con las más jóvenes.
Como afirmó Krasnow en una entrevista, "La gente piensa en sexo hasta el momento en que se muere", y sus entrevistadas no solo lo piensan, sino que lo practican y disfrutan. La noción de la "viejita frágil, arrugada y seca" es cosa del pasado. Este aumento en la actividad sexual en la tercera edad se asocia con una mayor esperanza de vida, mejores medicamentos, más vigor, ejercicio, dieta y salud en general.
La educadora sexual del norte de California, Joan Price, reitera que "El sexo no tiene fecha de caducidad". Ella enfatiza la importancia de ampliar la definición de "buen sexo", ya que muchas personas mayores reportan tener las mejores experiencias sexuales de su vida al no adherirse a definiciones estrictas.
Perspectivas Académicas y Profesionales
Los expertos coinciden en que los cambios fisiológicos, como la menopausia o cirugías, no impiden una vida sexual saludable. Krasnow compartió el ejemplo de una entrevistada cuya vida sexual mejoró tras una histerectomía a los 30, y otras mujeres de 90 años que inician nuevas relaciones.
La Dra. Marilyn Jerome, ginecóloga de Foxhall OB/GYN Associates, señala que casi el 90% de las mujeres posmenopáusicas pueden experimentar dolor durante el coito debido a la atrofia o sequedad vaginal, una condición tratable. Por otro lado, el Dr. Abraham Morgentaler, urólogo y autor de "The Truth About Men and Sex", aborda los problemas de erección en hombres mayores de 60, destacando que no impiden el orgasmo y existen diversas soluciones.
Cambios Fisiológicos y Soluciones en Mujeres
La menopausia, que ocurre en promedio alrededor de los 51 años, puede traer consigo sequedad vaginal y cambios en la libido. Para abordar la atrofia vaginal y el dolor durante las relaciones, la Dra. Jerome recomienda el uso de lubricantes de venta libre y la crema de estrógeno vaginal, que puede rellenar las paredes vaginales. Además, anima a sus pacientes a utilizar vibradores, destacando que "Está bien tener placer. Está bien que lo hagas tú solo. Puedes ser sexual hasta los 80 o los 90 años".
Es crucial permitirse disfrutar del placer y la excitación física a través de diferentes tipos de estimulación. Si estos problemas no se abordan, pueden afectar negativamente la vida sexual de la pareja.

Cambios Fisiológicos y Soluciones en Hombres
Después de los 60 años, muchos hombres enfrentan problemas de erección. Según el Dr. Morgentaler, esto puede llevar a una reticencia a mostrar afecto o iniciar la intimidad, por el temor de "no querer empezar lo que no pueden terminar". Sin embargo, existen soluciones eficaces como el Viagra y sus competidores, considerados "las pastillas más estudiadas del planeta", así como inyecciones directamente en el pene antes de las relaciones, que, aunque suenen intimidantes, son "realmente fáciles".
La deficiencia de testosterona también puede reducir la libido en hombres mayores, pero las nuevas formas orales de testosterona, aprobadas por la FDA, ofrecen opciones de tratamiento. El Dr. Morgentaler subraya que tener orgasmos es posible incluso sin erecciones firmes, y ha tratado a muchos pacientes mayores de 80 y 90 años que mantienen una vida sexual activa.
Si un hombre mayor experimenta dificultades con la función eréctil o síntomas de andropausia (también conocida como hipogonadismo o "menopausia masculina"), es fundamental que hable con su médico. Un estilo de vida saludable y el apoyo emocional de la pareja son también claves para manejar estos cambios.
La Importancia de la Comunicación y la Intimidad
La ginecóloga de California, Lisa Webb, enfatiza que si las parejas dejan de hablar de sexo después de los 60, es probable que dejen de tenerlo. Invita a las parejas a ser "deliberadas" con respecto al sexo, preguntándose mutuamente qué necesitan. "La mecánica no importa realmente mientras te sientas satisfecho. El sexo y la intimidad pueden seguir siendo intensos y gratificantes".
Una buena comunicación es la base de cualquier relación íntima. Esto implica hablar abierta y honestamente sobre deseos, necesidades, fantasías y límites. La intimidad emocional, a través de caricias, abrazos y besos fuera del dormitorio, es tan crucial como la física. La clave es la conexión emocional; el buen sexo está vinculado a una emoción profunda. "La persona que diga que sólo quiere sexo sin amor, miente. Todo el mundo quiere amar y ser amado", afirmó Iris Krasnow. Si la química sexual se convierte en compromiso y amor, las posibilidades de una vida sexual duradera y exitosa aumentan.
A algunas parejas mayores les resulta difícil hablar de sexo debido a los tabúes de su educación. Sin embargo, mantener una conversación abierta permite adaptarse y explorar nuevas formas de intimidad, como cambiar de posición si las rodillas duelen.
Factores Clave para una Vida Sexual Plena en la Madurez
No hay una edad límite específica para que una mujer o un hombre puedan tener relaciones sexuales. La capacidad de tenerlas no se limita a la edad cronológica, sino que está influenciada por:
- Salud física: Una buena salud general, que incluye actividad física y una dieta equilibrada, es fundamental. Las personas en excelente condición física suelen reportar una mejor vida sexual, y el sexo, a su vez, contribuye a mantener el cuerpo activo.
- Salud mental y emocional: El bienestar psicológico juega un papel crucial en el deseo y la satisfacción sexual.
- Calidad de la relación: Una relación basada en la confianza, la comprensión y la comunicación mutua potencia la vida sexual.
- Cambios fisiológicos: Reconocer y abordar los cambios corporales propios del envejecimiento es importante.
- Actitud y deseo sexual: La actitud personal hacia el sexo y el deseo varían en cada individuo. Adaptar la mente a un cuerpo que envejece permite explorar nuevas posibilidades.
En resumen, la sexualidad en la tercera edad es posible y gratificante, siempre y cuando se consideren los factores que puedan influir en ella.
El VIH en Mujeres Mayores: Una Realidad Ignorada
Las mujeres mayores son a menudo pasadas por alto en los debates sobre prevención y atención del VIH. Aunque históricamente el VIH se asoció con hombres jóvenes, hoy afecta a personas de todas las edades. Las estadísticas muestran que más de la mitad de las personas viviendo con VIH en EE.UU. en 2021, y el 25% a nivel mundial en 2023, tenían 50 años o más.
A pesar del mito de que las personas mayores no tienen relaciones sexuales, estudios indican que cerca de tres de cada cuatro personas entre 57 y 64 años, y más de la mitad de las de 65 a 74 años, fueron sexualmente activas en el último año. Las mujeres mayores pueden tener un mayor riesgo de adquirir el VIH debido a que sus paredes vaginales son más delgadas y su vagina más seca, lo que las hace más vulnerables a las microlesiones durante el sexo. Además, muchas mujeres posmenopáusicas no usan condones como anticonceptivo, pero estos son cruciales para prevenir las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) a cualquier edad.
VIH y SIDA
La información sobre el VIH a menudo no llega a las personas mayores, y los proveedores de atención médica pueden sentirse incómodos preguntando sobre la vida sexual de sus pacientes de edad avanzada, lo que lleva a un subdiagnóstico. Es fundamental que las mujeres mayores conozcan cómo se transmite el VIH y la importancia de las pruebas. La edad no protege de la adquisición o transmisión del VIH.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. recomiendan pruebas rutinarias para todas las personas de 13 a 64 años. Incluso si se es mayor de 64 y sexualmente activo, es vital hacerse la prueba. Si ha habido una posible exposición, la profilaxis postexposición (PPE) puede prevenir la adquisición del virus. Si el resultado es positivo, el VIH es hoy una enfermedad crónica manejable, y con el tratamiento adecuado, se puede vivir bien hasta la vejez. Además, un tratamiento eficaz puede hacer que el virus sea indetectable, lo que significa que no se puede transmitir a una pareja sexual.
Las mujeres mayores deben informar a sus proveedores de atención médica sobre cualquier uso de drogas inyectables, experiencias sexuales o situaciones de violencia física o sexual que puedan aumentar su vulnerabilidad al VIH.
Más allá de la Penetración: Explorando la Intimidad
No todo en el sexo se limita a la penetración. La intimidad puede explorarse de múltiples maneras, especialmente en la tercera edad, donde la comodidad y la conexión emocional toman un papel protagónico. La educadora sexual Joan Price sugiere que las personas de 70 años a menudo citan ejemplos de sexo que no implican el coito.
Considerando las capacidades y limitaciones físicas de cada pareja, como la falta de movilidad o problemas de salud, existen diversas posturas y prácticas que pueden ser muy placenteras:
- La cucharita: Una postura romántica e íntima que permite el abrazo, las caricias y los besos mientras ambos están tumbados.
- El misionero: Clásico por su comodidad y contacto cara a cara. Una almohada debajo de la espalda o la pelvis de la mujer puede hacerlo más confortable.
- El surfero: Ideal para el sofá, permite al hombre penetrar desde atrás con la mujer apoyada e inclinada.
- El sexo oral: Una magnífica forma de disfrutar de la intimidad, no limitada a la penetración, y plenamente disfrutable en la vejez.
La experimentación con nuevas posiciones, técnicas o juguetes sexuales también puede enriquecer la vida sexual. El enfoque debe estar en el placer mutuo y la comodidad, sin la presión de alcanzar siempre el orgasmo o la penetración.

Experiencias Personales y Consejos
Las experiencias personales demuestran la diversidad de la sexualidad en la tercera edad:
- Una mujer de 64 años, soltera, siente deseo y se masturba, y se siente atraída por un hombre más joven y casado.
- Un hombre de 62 años, activo, con una pareja de 52 que solo recibe placer y tiene orgasmos prolongados, pero que se niega a dar caricias. La comunicación es vital para abordar estas disparidades.
- Una mujer de 41 años, casada con un hombre de 69, comparte cómo han cultivado el amor, la confianza y la comunicación para superar problemas de erección y eyaculación del esposo. Para ella, la intimidad va más allá del acto físico, incluyendo caricias, conversaciones y sentirse amada y valorada. "El amor es de dos, no puede luchar uno solo. Debe ser recíproco si de verdad se ama", afirma.
- Una mujer de 56 años, tras años de depresión y sin actividad sexual, lucha por alcanzar el orgasmo con pareja, solo lo consigue sola. Esto sugiere la necesidad de explorar si es un bloqueo mental o atrofia vaginal, y buscar ayuda.
- Parejas enfrentan la sequedad vaginal y la falta de libido, como en el caso de Ricardo, cuya esposa de 60 años sufre dolor con la penetración. La sugerencia es explorar otras prácticas sexuales, como el sexo oral, que no dependen de la penetración.
- Existen relaciones con grandes diferencias de edad, como un hombre de 65 con una pareja de 25 y un hijo pequeño, o un hombre de 43 considerando la intimidad con una mujer de 67. Estos casos, aunque inusuales, reflejan que la edad no es una barrera para el deseo o la conexión, si hay un acuerdo mutuo.
- Los desafíos también incluyen la disminución de la capacidad sexual por problemas de salud, como un hombre de 66 años que no puede tener relaciones debido al consumo previo de alcohol. En estos casos, se recomienda buscar la ayuda de un especialista.
- Conflictos de deseo en parejas de muchos años, como un hombre de 67 cuya esposa ya no quiere relaciones. La solución a menudo implica un entendimiento mutuo o buscar la asesoría de un sexólogo.
- Fabiana Gómez, de 54 años, que se casará con un hombre de 85, expresa su amor y deseo de una vida sexual plena, demostrando que la pasión no tiene edad.
Los consejos reiteran la importancia de la comunicación abierta, la empatía, la paciencia y el respeto por los límites y las decisiones del otro. Es fundamental explorar juntos qué actividades sexuales son más placenteras y recordar que el objetivo no siempre tiene que ser el orgasmo, sino el placer mutuo y la conexión íntima.
