Eufemismos y Lenguaje Preferido en el Ámbito del Cuidado de Personas Mayores

En las últimas décadas, el incremento significativo de la población de adultos mayores ha generado una profunda reflexión sobre la manera en que nos referimos a estas personas y a las instituciones dedicadas a su cuidado. La evolución del lenguaje busca promover un trato más digno, respetuoso y centrado en la persona, alejándose de términos que pueden resultar estigmatizantes o desactualizados.

La Evolución del Término "Asilo de Ancianos" y sus Alternativas

El crecimiento de la población de ancianos ha originado la necesidad de personal preparado en el campo de la gerontología, lo que implica cambios de actitud hacia el adulto mayor, además del suministro de servicios. Las personas de edad avanzada necesitan tener un contacto estrecho con quienes los proporcionan, y que, en ocasiones, pueden actuar también como acompañantes o confidentes.

En países como México, aunque no existen estadísticas precisas acerca del número de adultos mayores confinados en instituciones, se puede suponer que la mayoría reside con su familia. Sin embargo, las instituciones que reciben sujetos añosos para estancia son, en primer lugar, los asilos para ancianos. Lo que mejor distingue al asilo para ancianos de otros confinamientos es que en estos últimos se pretende la rehabilitación de los recluidos, aunque solo sea a través de una intención legal.

En el asilo, en cambio, y a pesar de los apelativos recientes como “casa-hogar”, “albergue”, “residencia”, no parece existir otra finalidad que el agrupamiento y la reclusión, acompañado de una supervisión médica elemental. La mayoría de los ancianos recluidos en los asilos mexicanos viven este encierro debido a que sus familiares los consideraron un estorbo en el marco de la vida familiar, a lo que se agregan, a veces, razones de tipo económico.

La comunidad de internos muestra, por lo regular, un comportamiento regresivo. La tendencia natural de todo grupo humano a la regresión está acentuada en la comunidad del asilo por la organización jerárquica de la institución. La regresión se manifiesta por exageración de las conductas de sumisión, de las limitaciones psíquicas y físicas, y de la pasividad. Es favorecida, igualmente, por la falta de motivación y de preparación del personal que, en algunos casos, maltrata a los internos, saca provecho de ellos y comete hurtos, cuando la ocasión se presenta (Krassoievitch, 2001). Para afrontar estos problemas se hace necesaria la intervención de un equipo multidisciplinario y el uso de un lenguaje que refleje un enfoque humano y profesional.

Guía de Lenguaje Sensible y Preferido en Contextos de Salud

La elección de las palabras es crucial para fomentar un ambiente de respeto y dignidad en el cuidado de las personas mayores. La siguiente tabla, basada en las recomendaciones de Watt y Quinn (2024), presenta un contraste entre el lenguaje a evitar y el lenguaje preferido en un contexto de salud para personas mayores.

Infografía: Lenguaje respetuoso para personas mayores y centros de cuidado

Conceptos Clave en el Cuidado de Personas Mayores: Lenguaje a Evitar vs. Lenguaje Preferido

Lenguaje a Evitar Lenguaje Preferido
Ancianos, Pensionistas, Tercera edad Personas mayores/pacientes/adultos/individuos
Carga (como en «carga de enfermedad», etc.) Prevalencia, incidencia
Acopia Frase sin sentido - evitar su uso
Historial poco fiable Frase sin sentido - evitar su uso
Caída mecánica Frase sin sentido - evitar su uso
Senil/Senilidad Deterioro cognitivo/disminución cognitiva
Demente Tiene demencia. Persona/paciente que vive con demencia. Tiene demencia debido a… [causa conocida]
Incompetente Carece de capacidad mental para tomar decisiones
Bloqueador de cama Retraso en el alta/retraso en la transferencia de cuidados/aptitud médica para el alta; persona mayor que vive con fragilidad que ha sido evaluada y atendida de forma subóptima.
Debilidad en las piernas Inmovilidad/Deterioro repentino de la capacidad para caminar
Frágil Persona (mayor) con fragilidad/que vive con fragilidad
Enfermo crónico/enfermedad crónica Afecciones (múltiples) de larga duración/multimorbilidad
Admisión social Frase sin sentido - evitar su uso
La generación del baby boom La generación de personas nacidas entre 1946 y 1964. Solo debe utilizarse cuando se traten temas relacionados con generaciones.
Residencia de ancianos/Atención institucional Residencia geriátrica, Residencia (para residentes con mayores necesidades que reciben cuidados de personal de enfermería titulado), Centro de cuidados de larga duración
Incumplimiento, dificultad Lo encontré difícil debido a… [si se conoce la causa]/no concordante/no adherente
Sufrir con/de Vivir con/con síntomas de/con diagnóstico de
Fallecimiento/pasado a mejor vida Murió/muerte
Paciente con Parkinson/demencia/etc./enfermo Persona que vive con/Persona con diagnóstico de [enfermedad].
Retraso en el desarrollo No mejoría clínica/no mejoría física, cognitiva, fisiológica
“Caedor”/Persona que se cae Adulto (mayor) con riesgo de caídas/con experiencia vivida de caídas
Definir a las personas por un diagnóstico (por ejemplo, «diabéticos») «Las personas que viven con diabetes» puede ser más apropiado para las comunicaciones de cara al público
Paciente Solo es apropiado para describir a una persona que recibe atención médica hospitalaria. De lo contrario, es un término potencialmente reduccionista que es mejor evitar.
Discapacidad/minusvalía Considere el uso de «limitación de la actividad» o «restricción de la participación» como lenguaje alternativo cuando proceda.
Cuidador/trabajador sanitario «Cuidador» se asocia a alguien que proporciona apoyo informal o no remunerado. Otro término puede ser más adecuado para describir a un cuidador profesional
Geriátrico (cuando se utiliza para describir a una persona) Geriátrico/geriatría en el contexto de una especialidad médica; persona mayor cuando se describe a una persona.
Desgaste u otra descripción de la disminución de la masa corporal y la función Sarcopenia; desacondicionamiento; pérdida de masa muscular

Consideraciones Adicionales sobre el Lenguaje Visual y la Identidad

Además del lenguaje verbal, es fundamental considerar la representación visual de las personas mayores. Es importante evitar imágenes que no presenten caras ni identidad personal, como las manos de personas mayores o un bastón, ya que esto puede deshumanizar al individuo. La referencia a la persona debe ser completa.

Asimismo, es crucial comprender la distinción entre sexo y género, ya que estos términos a menudo se confunden históricamente. Puede ser importante aclarar o preguntar tanto por el sexo como por el género de una persona para asegurar un tratamiento y una comunicación adecuados y personalizados (Watt, J. and Quinn, T., 24 April 2024).

El Papel Crucial de los Cuidadores en Instituciones Geriátricas

El incremento que en los últimos años ha tenido la población de adultos mayores repercute en el número cada vez más alto de personas residentes en instituciones de cuidado. Estos lugares, que por lo regular dependen del estado, a menudo presentan características materiales e infraestructura en cuanto a personal especializado que dejan mucho que desear.

El rol de los cuidadores es el punto cardinal en el funcionamiento de estas instituciones, ya que, trátese de enfermeras, psicólogo, médicos, trabajadoras sociales, entre otros, realizan un papel crucial. Un cuidador, como cualquier otro ser humano, tiene una carga inherente a la labor que realiza y transita por todas las emociones o conflictos que implica desempeñar su puesto. Al igual que a quienes cuida, el cuidador necesita ser cuidado y atendido para el logro del bienestar de ambos, lo cual se ve reforzado por un ambiente de respeto y un lenguaje adecuado.

Tipos de Cuidadores

  • Cuidador: Aquella persona que asiste o cuida a otra afectada de cualquier tipo de discapacidad, minusvalía o incapacidad que le dificulta o impide el desarrollo normal de sus actividades vitales o de sus relaciones sociales (Flórez, Adeva y García, 1997).
  • Cuidador informal: Son aquellos que no son remunerados y tienen un elevado grado de compromiso hacia la tarea, caracterizada por el afecto y una atención sin límites de horarios. Es brindado por familiares, amigos y vecinos. Se diferencian en cuidadores principales o primarios y cuidadores secundarios según el grado de responsabilidad en el cuidado de los ancianos (Izal y Montorio, 1998).
  • Cuidador formal: Toda aquella persona que cuida en forma directa a ancianos en diversos ámbitos, esté o no capacitado, recibiendo un pago o beneficio pecuniario (dinero) por su trabajo. Solo el 3% de los pacientes adultos mayores discapacitados tienen cuidadores remunerados (Izal y Montorio, 1998). Idealmente, los cuidadores formales de ancianos son personas capacitadas a través de cursos teórico-empíricos de formación para otorgar atención preventiva, asistencial y educativa al senecto y, en caso de que exista, a su grupo familiar. Saber cuidar a los viejos es un verdadero arte denominado “gerontocomia” (Valderrama, 1997).
Foto: Equipo de cuidadores profesionales en un centro de atención a personas mayores

El Equipo Multidisciplinario en la Atención Geriátrica

Para afrontar la complejidad de los problemas de las personas mayores institucionalizadas, se hace necesaria la intervención de un equipo multidisciplinario conformado por médicos, geriatras y gerontólogos, enfermeras gerontólogas, gericulturistas, terapistas físicos, trabajadores sociales, psicólogos, dietistas, odontólogos y podólogos, entre otros (Hernández, y Muñoz, 2003). Todo este personal suele ser designado, en forma general y sin considerar su nivel o grado profesional, como cuidadores del adulto mayor.

Las Enfermeras: Un Pilar Fundamental

Las enfermeras y los enfermeros son el personal más numeroso dentro del equipo de salud. Su trabajo es difícil, estresante y delicado, ya que se enfrentan cotidianamente con el dolor humano, así como con la vida y la muerte. A pesar de la importancia de su trabajo y de las particularidades substanciales del mismo, son pocas las investigaciones que abordan su problemática. El personal de enfermería ejerce una profesión que favorece las condiciones para el desarrollo del estrés ocupacional y para la formación del desgaste profesional o burnout.

Entre los estresores más importantes se encuentran la sobrecarga cuantitativa de trabajo, dificultades con otros miembros del personal, problemas sindicales, tratamiento en condiciones críticas de enfermedad, casos sin esperanza o difíciles, subutilización de habilidades, ambigüedad acerca del futuro, falta de autonomía y tiempo, la escasez de recursos y bajos salarios. Otros estresantes son el sistema de turnos, las relaciones con los médicos, la imposibilidad de elegir a las compañeras de trabajo, la falta de reconocimiento, las fluctuaciones en la cantidad de trabajo, la desorganización de la institución y conflictos con la autoridad. La satisfacción en el trabajo se relaciona con la percepción de menor rutina, posibilidades de promoción, mayor edad, distribución equitativa de recompensas y no sentirse sobrecargadas de trabajo (Lara, Acevedo y López, 1996).

Rol del Psicólogo

Además de los exámenes psicológicos, el psicólogo deberá realizar otras actividades enfocadas al manejo del paciente psiquiátrico tales como manejo de la depresión, técnicas de modificación de conducta de individuos o grupal y de orientación terapéutica al personal de rehabilitación, enfermeras, trabajadoras sociales y personal no cualificado (Galinsky, 1994; Conde, 1998).

Rol del Médico

La base del trabajo profesional en psicogeriatría debe ser el equipo multi/interdisciplinario, en el que cada uno de los integrantes tiene una función definida. Es importante, en el caso del médico, que su formación básica sea de psiquiatría. La acumulación de información en el terreno de la psicogeriatría hace de esta una nueva e interesante rama de la especialización (Galinsky, 1994; Conde, 1998).

Rol del Rehabilitador

Su tarea principal es la capacidad de diagnosticar y tratar problemas cognitivos que acompañan a los trastornos mentales de la persona mayor. Al mismo tiempo, no hay que olvidar la rehabilitación física que contribuye a la independencia funcional de estas personas y que es el rol del fisioterapeuta. Debe mencionarse asimismo el terapeuta del lenguaje, cuya función está ligada a las afasias, sobre todo producto de accidentes cerebrovasculares (Galinsky, 1994; Conde, 1998).

Rol de la Trabajadora Social

El anciano institucionalizado suele presentar con frecuencia, debido a su soledad, trastornos de conducta, depresión o demencia. No se puede tratar la parte orgánica o funcional de estos enfermos sin el intento de solucionar la situación del paciente y de los familiares o amistades involucradas. Esto implica una alta participación de la trabajadora social y la necesidad de desarrollo y conexión con servicios sociales en la comunidad (Galinsky, 1994; Conde, 1998).

Personal No Cualificado

Este grupo debe ser motivado y alentado permanentemente. Los estímulos y gratificaciones que los guían son distintos a los del tipo profesional. Reuniones permanentes y explicaciones a nivel de su comprensión son esenciales para mantenerlos motivados y mantener su interés. Constituyen el personal básico sin los cuales no podría darse una adecuada atención al adulto mayor institucionalizado (Galinsky, 1994; Conde, 1998).

La "Carga del Cuidador": Un Aspecto Ignorado

El proceso de atención a personas mayores, especialmente aquellas con demencia o alta dependencia, implica una gran carga física y mental para quienes la realizan. Un aspecto bastante olvidado es la tarea del cuidador; el resto de las personas se limitan a criticarlos o juzgarlos, sin pensar en lo arduo de su labor, en que muchas veces son agredidas física y verbalmente por aquellos a quienes atiende, y en lo absorbente que es el trabajo de cuidar a adultos mayores. De ahí que estos trabajadores también requieran atención.

Cuidar tiene consecuencias para quien lo hace, ya que el cuidador invierte una dosis, en mayor o menor medida, de recursos emotivos y físicos en la persona que cuida. En la medida que el tiempo transcurre y la enfermedad o la dependencia avanzan, la tarea puede ser realizada con menor entusiasmo, independientemente de la relación afectiva o de trabajo.

Garrid y Sansburi (1963, véase Molina, Iañez e Iañez, 2005) introdujeron el término “carga” para referirse al impacto que produce el cuidado de personas enfermas en sus cuidadores. Esta “carga del cuidador” fue definida como “el conjunto de problemas de orden físico, psíquico, emocional, social o económico que pueden experimentar los cuidadores de adultos incapacitados” (George y Gwiter, 1986).

Dimensiones de la Carga del Cuidador

Resulta importante enfatizar el trabajo realizado por Martín, Salvadó, Nadal y cols (1996), en el que detectan tres factores de carga: impacto del cuidado, carga interpersonal y expectativas de la autoeficacia. La "carga" es un elemento crucial en el análisis de las repercusiones del cuidado de las personas mayores. Hay que destacar una distinción importante sobre el concepto de carga, que son las dimensiones "objetiva" y "subjetiva" de la misma (Valderrama, 1997).

  • La carga subjetiva: Son las actitudes y reacciones emocionales que se presentan ante la experiencia de cuidar, "cómo se siente". Es la percepción del cuidador de la repercusión emocional de las demandas o de los problemas relacionados con el acto de cuidar (Evans, Connis y Haselkorn, 1999).
  • La carga objetiva: Es el grado de perturbaciones o cambios en diversos aspectos de la vida de los cuidadores (Evans, Connis y Haselkorn, 1999). Es la cantidad de tiempo invertido en cuidados, problemas conductuales del enfermo, disrupción de la vida social, etc.

No obstante lo anterior, la evaluación de la carga y de los problemas psicológicos, entre otros, que los cuidadores de enfermos adultos revelan, no suele hacerse con frecuencia (Martín y cols, 2002). Empero, es necesario recalcar que tal evaluación es crucial para prevenir futuros problemas emocionales en el cuidador y hasta el posible maltrato de la persona a quienes cuidan, pues no existen hasta este momento evidencias certeras de la eficacia de intervenciones terapéuticas en la asistencia a la salud mental del cuidador.

La ansiedad, que en gran parte de los casos suele ir asociada al estrés, puede aparecer con frecuencia en el ámbito laboral. Este estrés es de tipo organizacional, crónico y cotidiano, aparece generalmente en los trabajadores asistenciales: médicos, enfermeras, profesores, terapeutas o psicólogos y surge en situaciones de un trabajo no lo suficientemente recompensado que exige entrega en situaciones emocionales de alta demanda. Causa detrimento psicológico y es el principal componente de una moral baja o ausentismo.

LAS 5 LEYES QUE TODO CUIDADOR DEBE SABER PARA CUIDAR TU SALUD MENTAL Y EMOCIONAL.

tags: #eufemis #de #hogar #de #ancianos