Calidad de la Atención a Personas Adultas Mayores

El envejecimiento de la población mundial es un fenómeno acelerado que presenta desafíos significativos para la sociedad, especialmente en lo que respecta a la atención y el bienestar de las personas adultas mayores. Para el año 2030, se estima que una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y esta proporción continuará aumentando, proyectándose que para 2050 representará aproximadamente una quinta parte de la población mundial.

Gráfico de barras que muestra el aumento proyectado de la población mundial de personas mayores de 60 años hasta 2050.

Panorama General del Envejecimiento Poblacional

En 2023, la cifra de personas con 60 años o más ascendía a 1100 millones, y se prevé que alcance los 2100 millones para 2050. A finales de la década de 2060, este grupo etario llegará a los 2500 millones, superando a la población de menores de 18 años a nivel global. Asimismo, se espera que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, llegando a 545 millones. Este crecimiento demográfico subraya la creciente importancia de abordar las necesidades específicas de este segmento de la población.

Contribuciones y Desafíos de los Adultos Mayores

Los adultos mayores son miembros activos y valiosos de la sociedad, contribuyendo a través de sus roles familiares y comunitarios, participation en voluntariado y, en muchos casos, continuando su vida laboral. Aunque la mayoría mantiene una buena salud, un número considerable enfrenta riesgos de afecciones de salud mental como la depresión y los trastornos de ansiedad. Además, muchos pueden experimentar movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud que requieren cuidados a largo plazo. La probabilidad de padecer múltiples afecciones simultáneamente aumenta con la edad.

Salud Mental en la Vejez

Prevalencia de Trastornos Mentales

Se estima que alrededor del 14,1% de los adultos de 70 años o más padecen un trastorno mental. Estas afecciones representan aproximadamente el 6,8% del total de años vividos con discapacidad en este grupo etario. Las afecciones de salud mental más comunes entre los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. A nivel mundial, cerca de una sexta parte de las muertes por suicidio ocurren en personas de 70 años o más.

A menudo, las afecciones de salud mental en personas mayores son subestimadas y reciben tratamiento insuficiente. La estigmatización asociada a estas condiciones puede disuadir a las personas de buscar ayuda.

Factores de Riesgo para la Salud Mental

La salud mental en edades avanzadas está influenciada por el entorno físico y social, así como por los efectos acumulativos de las experiencias de vida y los factores estresantes propios del envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida de capacidad intrínseca y la disminución de la capacidad funcional pueden desencadenar malestar psíquico.

Los adultos mayores son más propensos a experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de ingresos o una disminución del sentido de propósito tras la jubilación. A pesar de sus contribuciones, muchos sufren discriminación por edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente su salud mental.

El aislamiento social y la soledad, que afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. Asimismo, los malos tratos a las personas de edad, que abarcan maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, son un grave problema. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores, lo que puede tener consecuencias severas como depresión y ansiedad.

Muchas personas mayores asumen roles de cuidadores de cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar negativamente su salud mental. Algunos adultos mayores, debido a condiciones de vida precarias, mala salud física o acceso limitado a apoyo y servicios de calidad, corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad. Esto incluye a adultos mayores en entornos humanitarios y aquellos con enfermedades crónicas, afecciones neurológicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Infografía que ilustra los principales factores de riesgo para la salud mental en adultos mayores, incluyendo soledad, maltrato y discriminación por edad.

Promoción de la Salud Mental y Prevención

Las estrategias de promoción y prevención en salud mental para adultos mayores se centran en apoyar un envejecimiento saludable. Esto implica fomentar entornos físicos y sociales que promuevan el bienestar y permitan a las personas mantener sus actividades importantes a pesar de la pérdida de facultades.

Estrategias Clave para un Envejecimiento Saludable

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad de ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social para adultos mayores y sus cuidadores.
  • Promoción de comportamientos saludables, como una dieta equilibrada, actividad física regular, abstinencia del tabaco y moderación en el consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables (personas que viven solas, en zonas remotas o con afecciones crónicas).

La conexión social es fundamental para mitigar factores de riesgo como el aislamiento y la soledad. Las actividades sociales enriquecedoras pueden mejorar significativamente la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida, además de reducir los síntomas depresivos. Ejemplos de intervenciones incluyen programas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.

La protección contra el edadismo y el maltrato es igualmente crucial. Las intervenciones clave incluyen políticas y leyes antidiscriminación, actividades educativas y programas intergeneracionales. Para los cuidadores, existen diversas intervenciones como el cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica y psicoterapia, que pueden ayudar a mantener una relación de cuidado saludable y prevenir el maltrato a las personas mayores.

Tratamiento y Atención de la Salud Mental en Adultos Mayores

Es esencial el reconocimiento y tratamiento temprano de las afecciones de salud mental, así como de las afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias asociadas, en adultos mayores. Se recomienda seguir normas para una atención integrada, comunitaria y centrada en los cuidados a largo plazo, así como en la educación y apoyo a los cuidadores.

La demencia es una preocupación importante que afecta la salud mental (desencadenando síntomas de psicosis y depresión) y requiere acceso a atención de salud mental de calidad. La respuesta al maltrato de adultos mayores es fundamental, e intervenciones como la notificación obligatoria, grupos de apoyo, líneas de ayuda, programas psicológicos para agresores y formación de profesionales de la salud son prometedoras.

Salud mental, la clase que nadie nos dió | Fernando Lemarroy | TEDxTecdeMty

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS colabora activamente en el desarrollo de estrategias, programas y herramientas para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de salud mental de los adultos mayores. La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa global liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores. Además, el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 promueve la mejora de la salud mental y la atención para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.

El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en evidencia para la evaluación y gestión de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias, incluyendo guías específicas para trabajar con adultos mayores. Durante la pandemia de COVID-19, la OMS desarrolló un conjunto de herramientas para ayudar a los adultos mayores a mantener su salud mental y bienestar.

Calidad de la Atención Sanitaria en Adultos Mayores

La calidad de la atención sanitaria para personas mayores es un tema de gran relevancia, definido por la OMS como "asegurar que cada paciente reciba el conjunto de servicios más adecuados para conseguir una atención sanitaria óptima, teniendo en cuenta todos los factores y conocimientos, y lograr el mejor resultado con el mínimo riesgo de efectos yatrogénicos y la máxima satisfacción del paciente con el proceso".

Aspectos Clave de la Calidad Asistencial

  • Financiación y Equidad: La forma de financiación de los servicios y la equidad en el acceso son determinantes. La edad puede ser un factor de riesgo en este aspecto.
  • Atención Domiciliaria: La mayoría de las personas mayores prefieren permanecer en sus hogares, lo cual requiere abordar deficiencias en la calidad de los cuidados básicos y asegurar que los problemas tratables sean diagnosticados.
  • Atención en Residencias: La calidad en residencias puede ser mejorable, con riesgos asociados a un techo asistencial demasiado alto para los recursos disponibles, lo que puede llevar a errores diagnósticos y enfermedades no tratadas.
  • Atención Hospitalaria: Aunque el ingreso hospitalario conlleva riesgos, cuando está bien indicado, ofrece beneficios. La fragilidad del paciente anciano exige servicios dotados y competentes para optimizar las ventajas y minimizar los efectos adversos. La edad avanzada se relaciona con una mayor incidencia de efectos adversos y negligencia en ciertos entornos hospitalarios.
  • Prevención: Existe un gran potencial en la prevención de caídas, úlceras por presión, malnutrición e inmovilismo. La exclusión de programas de detección precoz por edad es una manifestación de falta de calidad.
  • Proceso Diagnóstico: Diagnosticar a personas mayores es complejo debido a la pluripatología y manifestaciones atípicas. Los errores diagnósticos son más frecuentes, y la ausencia de diagnóstico es una deficiencia importante que impide la actuación.
  • Proceso Terapéutico: Los pacientes geriátricos suelen recuperarse y rehabilitarse satisfactoriamente, pero requieren más tiempo y ayuda. La literatura médica evidencia buenos resultados en diversas áreas médicas con pacientes mayores.
  • Manejo de Síndromes Geriátricos: Es crucial abordar déficits cognitivos no diagnosticados, el impacto del inmovilismo y la incontinencia urinaria. La yatrogenia medicamentosa representa un riesgo significativo, gran parte del cual podría ser evitable.
  • Docencia e Investigación: Existe una demanda creciente de conocimientos en asistencia a personas mayores, pero la calidad de la formación y la investigación puede ser heterogénea. La exclusión de ancianos en ensayos clínicos es un problema.

La calidad de vida relacionada con la salud en adultos mayores se ve influenciada por la prevención de síntomas incómodos, el bienestar emocional, la capacidad para realizar actividades diarias, las relaciones sociales y la satisfacción con la atención sanitaria. Factores como el deterioro mental, la discapacidad, el dolor crónico, la dependencia y el aislamiento social impactan negativamente en esta calidad de vida.

La comunicación con los profesionales de la salud es fundamental. Las personas deben discutir abiertamente su calidad de vida y cómo sus problemas de salud los afectan. Es importante evitar el lenguaje y las actitudes edadistas, que pueden conducir a cuidados inadecuados y afectar negativamente la calidad de vida.

Diagrama que ilustra los componentes de la calidad de vida relacionada con la salud en adultos mayores, incluyendo factores positivos y negativos.

Satisfacción con la Atención de Salud Pública en Adultos Mayores

En Chile, el envejecimiento demográfico ha experimentado un crecimiento acelerado. Para el año 2025, se proyectaba una población de 3.825.000 adultos mayores, representando el 20% de la población del país. Dada esta realidad, determinar el grado de satisfacción de los adultos mayores con la salud pública se vuelve crucial.

Estudios han investigado la satisfacción de los adultos mayores con la atención de salud pública, considerando aspectos como el acceso a la atención y el trato al usuario. En general, los adultos mayores que asisten a centros de salud familiar manifiestan sentirse satisfechos con el servicio recibido. Sin embargo, persisten carencias en el sistema, y es necesario seguir abordando las desigualdades en salud y los retos del envejecimiento poblacional.

La comunicación efectiva con el personal de salud, el uso de un lenguaje comprensible y la adaptación a las características del paciente son elementos centrales para medir la satisfacción. Otros factores importantes incluyen la limpieza y comodidad de los centros de salud.

Desafíos y Mejores Prácticas en la Atención Primaria de Salud (APS) para Adultos Mayores

En Brasil, se han implementado esfuerzos en el Sistema Único de Salud (SUS) para reorganizar la práctica asistencial y la salud de las personas mayores, considerando la Atención Primaria de Salud (APS) como puerta de entrada. La Política Nacional de Salud del Adulto Mayor (PNSPI) establece lineamientos para la atención integral, promoviendo el envejecimiento saludable y activo.

Sin embargo, la implementación de la atención al adulto mayor en la APS enfrenta desafíos como la falta de integralidad de las acciones, la desfragmentación de la atención, la ausencia de equipos interprofesionales y dificultades en el acceso al sistema de salud. La calidad de la atención percibida por los adultos mayores se asocia con la discusión sobre el impacto de enfermedades en su calidad de vida, servicios adaptados a sus deseos, y el mantenimiento de su autonomía en la toma de decisiones.

La continuidad de la atención por los mismos profesionales de la salud y la construcción de relaciones de confianza y afecto son valoradas. La provisión de educación en salud y el acceso a información confiable también son importantes. No obstante, se observa una falta de modelos de atención dirigidos específicamente al adulto mayor en muchos servicios de APS, que a menudo replican modelos de atención para adultos sin considerar las necesidades específicas de los ancianos.

La estratificación del riesgo, la valoración del grado de fragilidad y la valoración multidimensional del anciano son aspectos a menudo desatendidos. Los profesionales pueden ver a los ancianos como enfermedades a tratar en lugar de individuos con necesidades complejas. La falta de interés, el juicio de valor o la descortesía por parte de algunos profesionales de la salud también son aspectos negativos reportados.

Para mejorar la calidad de la atención, se sugiere institucionalizar la estratificación de riesgos, el uso de indicadores epidemiológicos y la evaluación continua de la calidad de los servicios de APS. A pesar de los esfuerzos, estos no siempre son suficientes o no se aplican de manera integral a los profesionales en atención directa.

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