Enfoque territorial y vulnerabilidad socioespacial: información para una intervención social contextualizada

El Ministerio de Desarrollo Social y Familia, a través de la Subsecretaría de Evaluación Social, presenta una nueva herramienta que permitirá fortalecer el enfoque en el diseño, asignación, monitoreo y evaluación de programas sociales que son implementados por los distintos servicios y organismos del Estado. Este SIVUST complementa la mirada anterior centrada en la Calificación Socioeconómica (CSE) del Registro Social de Hogares y amplía la analítica hacia una clasificación territorial basada en siete dimensiones: Ingresos, Trabajo y Pensiones, Salud y Dependencia, Educación, Vivienda, Accesibilidad y Seguridad.

La ministra Javiera Toro subrayó que esta herramienta representa un cambio de paradigma al pasar de un foco exclusivamente en el hogar como unidad de análisis a uno con enfoque multidimensional y territorial en el Sistema de Apoyo a la Selección de Usuarios de Prestaciones Sociales. Paula Poblete, subsecretaria de Evaluación Social, destacó que promueve la cohesión social y permite identificar desigualdades, barreras estructurales y oportunidades de desarrollo para promover la movilidad y la integración social. El objetivo es superar la fragmentación y gestionar de manera más coordinada los recursos públicos y privados en función de las necesidades territoriales.

La discusión teórica sobre territorio y sociabilidad se nutre de un giro espacial en las ciencias sociales, que concibe el espacio no como contenedor neutro sino como una construcción social relacional y en constante transformación. Desde los aportes de Sassen, Massey, Harvey y otros, el análisis de las desigualdades se entrelaza con la geografía de las ciudades, el lugar y la región, invitando a entender la territorialidad como una dimensión disputada por múltiples actores: Estados, empresas, comunidades y movimientos sociales. En América Latina, este giro ha permitido vincular lo local con lo global y comprender las dinámicas de extractivismo, migración y urbanización en clave de poder y justicia territorial.

Dimensiones del enfoque territorial en la vulnerabilidad socioespacial

  • Dimensión Físico-Ambiental: indicadores que examinan la calidad ambiental, la disponibilidad de recursos y la resiliencia ante desastres, con énfasis en la sostenibilidad de los hábitats y la exposición a riesgos.
  • Dimensión Social: condiciones de educación, salud, integración social y cohesión comunitaria. Se prioriza la participación de la sociedad civil y de actores públicos y privados en la definición de parámetros y ponderadores.
  • Dimensión Económico: empleabilidad, ingreso, movilidad laboral y vulnerabilidad ante shocks económicos, con atención a las dinámicas de la economía local y regional.

La metodología para la evaluación de la vulnerabilidad social territorial (VST) propone un set de variables y sub-dimensiones que se estructuran en estas tres dimensiones. Se emplean encuestas y procesos de ponderación, utilizando herramientas como el Analytic Hierarchy Process (AHP) para trasladar la realidad percibida por los actores a una escala cuantificada y priorizar elementos con consistencia lógica. La normalización de datos permite operar con variables de diversa índole y facilita la comparación interterritorial a escala nacional, regional y comunal.

Aplicación práctica y gobernanza territorial

El sistema de protección social busca articularse a nivel regional y local, integrando a la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos municipales en la definición de políticas. La descentralización se propone como medio para mejorar la participación ciudadana, la eficiencia en la asignación de recursos y la pertinencia de las intervenciones. La gobernanza territorial post pandemia se orienta a la democratización de las decisiones y a la construcción de ciudades más inclusivas y democráticas, donde los municipios sean actores centrales y las políticas sectoriales se articulen con las realidades regionales.

La literatura sobre territorialidad en América Latina subraya que el desarrollo territorial requiere contrarrestar la fragmentación entre políticas sectoriales y territoriales, promoviendo cohesión y sostenibilidad ambiental. En este marco, ciudades intermedias pueden actuar como nodos de articulación entre lo rural y lo urbano, fortaleciendo redes de producción, movilidad y servicios para evitar la segregación y promover la equidad.

Diagrama de las 7 dimensiones del IGVUST y su relación con la vulnerabilidad social territorial

La experiencia chilena ilustra un movimiento hacia la vulnerabilidad social territorial como marco analítico para identificar lugares con carencias persistentes y diseñar intervenciones que fortalezcan la cohesión territorial. En la bibliografía citada, se destacan definiciones operativas y metodologías para medir la vulnerabilidad, así como la necesidad de integrar indicadores ambientales, sociales y económicos en una matriz de diagnóstico y planificación.

En el plano metodológico, la construcción de indicadores se apoya en la participación de estamentos públicos, privados y sociedad civil. Se enfatiza la necesidad de estandarización, proyección y normalización de la información para asegurar la comparabilidad y la representatividad de los ponderadores, evitando sesgos por desequilibrios en la muestra territorial.

Implicaciones para políticas públicas y prácticas profesionales

Las políticas con enfoque territorial exigen no solo capacidades técnicas y fiscales, sino también habilidades de gestión, comunicación y diferenciación para grupos específicos dentro del territorio. La descentralización debe ir acompañada de mecanismos de transparencia, financiamiento adecuado y presencia de actores locales en la toma de decisiones. La gobernanza urbana, entendida como coordinación entre actores y niveles de gobierno, se propone como un marco para enfrentar retos como envejecimiento poblacional, migración y desigualdad de género, entre otros.

El Trabajo Social desempeña un rol estratégico en este nuevo marco: aporta una visión holística de las condiciones geográficas y socioculturales que determinan el desarrollo de barrios, ciudades intermedias y áreas metropolitanas. Su ética de derechos humanos y su enfoque intercultural contribuyen a diseñar intervenciones inclusivas y democráticas, que promuevan la cohesión social y el acceso equitativo a servicios y oportunidades.

La literatura regional también señala que la urbanización acelerada demanda enfoques que integren lo local con lo global, que reconocen la diversidad y que previenen la exclusión de grupos vulnerables. La migración, el envejecimiento y las identidades urbanas diversas requieren políticas específicas para su integración, fomentando una gestión territorial que acompañe el cambio demográfico con planificación participativa y sostenible.

Ejemplos y evidencia regional

Estudios y prácticas en América Latina muestran que la vulnerabilidad socioespacial se manifiesta en territorios con acceso desigual a servicios, empleo precario y vivienda inadecuada. El marco VST propone un diagnóstico que incluye dimensiones ambientales, sociales y económicas, con subdimensiones como calidad ambiental, accesibilidad-conectividad, educación, hábitat, salud, integración social y socioeconómica. La articulación entre encuestas, ponderadores y métodos de validación (como AHP) facilita la construcción de un índice robusto para la planificación local y regional.

En el caso de Manta y otros territorios ecuatorianos, investigaciones recientes muestran la importancia de analizar la vulnerabilidad socioespacial con indicadores que permitan entender la interacción entre condiciones de vida, el entorno físico y las redes de apoyo social. Estas experiencias destacan la necesidad de herramientas que permitan monitorear cambios en el tiempo y orientar intervenciones centradas en el fortalecimiento de la movilidad, la inclusión y la equidad.

Mapa conceptual del Enfoque Territorial y la Vulnerabilidad Socioespacial

Tabla de conceptos clave y relaciones

ConceptoDescripciónEjemplos de indicadores
Enfoque territorialPolítica pública que interviene en espacios públicos y promueve cohesión social a partir de la ubicación geográficaPresencia de servicios, conectividad, gobernanza local
Vulnerabilidad social territorialCapacidad de un territorio para resistir, adaptarse y recuperarse ante shocks sociales y ambientalesCalidad ambiental, educación, empleo, vivienda
Giro espacialConcepción del espacio como construcción social relacional, no como contenedor pasivoRedes de producción, flujos migratorios
AHPMétodo de toma de decisiones multicriterio que asigna ponderaciones con consistencia lógicaJerarquía de variables, consistencia de juicios

La implementación práctica de estos enfoques implica una coordinación entre el sector público y la sociedad civil, con una atención especial a las diferencias regionales y a la necesidad de políticas diferenciales que atiendan a grupos específicos, como migrantes, adultos mayores y comunidades rurales en transición. El objetivo es superar la parcialidad sectorial y lograr una integración territorial que fortalezca la protección social y mejore la calidad de vida de las personas en distintos entornos geográficos.

Territorio y enfoque territorial

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