Diáconos y Ancianos: Una Distinción Bíblica en el Liderazgo Eclesial

Los ancianos y los diáconos constituyen un nivel fundamental de liderazgo en la iglesia local. Pablo mencionó a estos dos grupos de líderes cuando escribió a los filipenses (Fil 1:1), reconociendo su participación especial en la fundación y organización de la primera comunidad cristiana en Europa. En su esencia, la Biblia presenta requisitos claros para ambas posiciones dentro del grupo de creyentes. Si bien ambos compartían la honra y la bendición de ser reconocidos como ministros de la ekklesía, sus tareas se complementan y no son intercambiables.

Es lamentable que, en la iglesia moderna, estos ministerios sean a menudo olvidados o mal utilizados. Muchas congregaciones carecen de uno de ellos o han creado una fusión, lo que termina desvalorizando su llamado y obstaculizando su progreso, sin un precedente claro para tal fusión en el Nuevo Testamento. La correcta implementación de estos roles es vital para cubrir eficientemente las necesidades espirituales y prácticas del cuerpo de Cristo, ya que una sola persona no es suficiente para atender el rebaño de manera apropiada.

El Rol del Anciano (Obispo/Pastor)

Origen y Terminología

El rol del anciano como líder en el pueblo de Dios no es exclusivo del Nuevo Testamento, sino que se presenta de diversas maneras a lo largo de toda la Biblia. Por ejemplo, durante el período de Israel en el desierto, Moisés seleccionó y estableció ancianos para ayudarle a dirigir y resolver los asuntos del pueblo (Números 11:16-17; Deuteronomio 27:1). Aun antes de que Cristo estableciera oficialmente su iglesia, aquellos que poseían alguna autoridad religiosa o espiritual eran llamados ancianos (Mateo 27:3, 41; Marcos 7:3; Lucas 22:52; Hechos 4:8).

En el Nuevo Testamento, a los ancianos también se les refiere como pastores (Efesios 4:11) y obispos (Hechos 20:28; Filipenses 1:1). La palabra griega que se traduce como "obispo" es episkopos, que designa al superintendente, el sobreveedor o el oficial encargado de todas las cosas de la congregación. Al Señor Jesús mismo se le llama el "pastor y obispo de vuestras almas" (1 Pedro 2:25). La palabra griega para pastor de ovejas, poimen, se usa metafóricamente para los pastores cristianos, quienes deben guiar el "rebaño" de Dios y alimentarlos con su Palabra.

Infografía: Paralelismos entre el pastor de ovejas y el anciano/pastor cristiano

Funciones Principales

Los ancianos estaban llamados a cuidar (1 Timoteo 3:5) y gobernar espiritualmente (1 Timoteo 5:17) el rebaño del Señor. Pablo declara que a los ancianos se los constituyó vigías del rebaño que el Señor "ganó por su propia sangre" (Hechos 20:28-31). Ellos presiden sobre el rebaño (1 Tesalonicenses 5:12) y lo guían a través de la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios (1 Timoteo 5:17). Además, cuidan e interceden ante Dios por el rebaño a través de la oración (Santiago 5:14), reconociendo que tendrán que rendir cuentas a Dios por el mismo (Hebreos 13:17). Estas responsabilidades deben ser las prioridades de todos los ancianos bíblicos.

Como líderes espirituales de la iglesia local, los ancianos no están sujetos espiritualmente a ninguna autoridad fuera o dentro de la iglesia, excepto a Dios y su Palabra. Esto no significa que tienen licencia para hacer lo que les plazca o ejercer poder dictatorial, sino que muestra que Dios es un Dios de orden y ha establecido un patrón para cómo deben hacerse las cosas.

Requisitos Bíblicos para el Anciano

Los requisitos para un anciano, obispo o pastor se encuentran en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9, siendo ambos pasajes muy similares. Podemos resumirlos en:

  • Un individuo de testimonio irreprensible.
  • Marido de una sola mujer.
  • Sobrio, prudente, decoroso, hospedador.
  • Apto para enseñar la Palabra de Dios. Esta última es una de las cualidades más importantes y distintivas del anciano.
  • No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro.
  • Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).
  • No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
  • Que tenga buen testimonio de los de afuera.

Debido al rol de líder y maestro espiritual sobre la congregación, y en línea con la prohibición de 1 Timoteo 2:12-15, el rol del anciano es reservado para líderes varones de la congregación.

La Pluralidad de Ancianos y el Anciano Principal

Aunque la Biblia no especifica un número exacto de ancianos por iglesia, la mayoría de las veces este oficio se menciona en el Nuevo Testamento como una pluralidad de ancianos (Hechos 14:23; Hechos 15:2; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 5:17; Tito 1:5; Santiago 5:14; 1 Pedro 5:1). Esto indica que el patrón de un solo pastor o anciano que prevalece hoy en día no era la norma en los tiempos bíblicos.

Aun en un sistema de múltiples pastores/ancianos, la Biblia tiende a enfatizar el rol de ciertos líderes sobre los demás en congregaciones específicas. Por ejemplo, la congregación en Jerusalén claramente estaba compuesta por una multiplicidad de ancianos, sin embargo, es claro si leemos Hechos 15 que Jacobo/Santiago ocupaba una posición preeminente en el liderazgo de la misma. Tito y Timoteo ciertamente ocupaban un rol mayor (y de más responsabilidad) en sus congregaciones, a pesar de que fueron instruidos a establecer ancianos en las iglesias (Tito 1:5). De modo que no es de extrañar que, a pesar de que todos los ancianos tienen el mismo rol y responsabilidad espiritual, exista un "anciano mayor" que modere o lidere al resto de los ancianos, siendo comúnmente el responsable de proveer la visión y dirección que Dios quiere para esa congregación local.

El Rol del Diácono/Diaconisa

Origen y Terminología

Ningún ministerio es quizás tan poco apreciado y al mismo tiempo mal interpretado como el oficio del diácono en la iglesia local. El término diácono proviene de la palabra griega διάκονος (diakonos), que en la mayoría de sus formas se refiere a alguien que está llamado a servir a los demás (diakonos = siervo; diakonia = servicio; diakoneo = servir). La palabra que se traduce para "servir" es diakonein, derivada de una palabra que significa "asistente, mesero o uno que ministra a otro". Por lo tanto, ser "diácono" es servir.

La institución de los diáconos tuvo su origen en Hechos 6:1-7. En esos días, debido al crecimiento exponencial de creyentes, surgió una queja en la congregación de Jerusalén: las viudas estaban siendo desatendidas en la distribución diaria de alimentos. "Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios, para servir a las mesas" (Hechos 6:2). Los apóstoles buscaron a siete varones "de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría" (Hechos 6:3) para encargarse de esta tarea, liberando a los apóstoles para dedicarse a la oración y al ministerio de la palabra. Los primeros diáconos fueron este grupo de siete hombres nombrados para trabajar en la distribución diaria de alimentos.

Representación del momento en Hechos 6 donde se nombran a los primeros diáconos

Funciones Principales

La función del diácono no es de autoridad sobre la congregación (esa era la función de los ancianos/obispos/pastores), sino de servicio. Se enfoca en atender las necesidades físicas y prácticas que surjan en la congregación. Son los diáconos los asociados con la labor de misericordia de la iglesia. El foco de la selección, al igual que los ancianos, se concentraba principalmente en la vida espiritual de las personas seleccionadas.

Aunque el rol del diácono es principalmente práctico, esto no significa que un diácono no pueda predicar, evangelizar o enseñar estudios bíblicos. Por ejemplo, Esteban y Felipe, considerados parte de ese grupo de proto-diáconos, predicaron y enseñaron.

Requisitos Bíblicos para el Diácono

La Biblia menciona los requisitos para el oficio del diácono en 1 Timoteo 3:8-13, y son muy similares a los de los ancianos:

  • Deben ser honestos, sin doblez. La palabra traducida por "honestos" (semnous) implica una combinación de seriedad y dignidad.
  • No dados a mucho vino.
  • No codiciosos de ganancias deshonestas.
  • Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
  • Que sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
  • Maridos de una sola mujer.
  • Que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

El único requisito que está ausente en esta lista, presente en la del obispo/anciano, es que sea apto para enseñar la Palabra de Dios. Esto es comprensible, dado que el rol del diácono en la iglesia local es práctico, no primariamente espiritual en cuanto a la enseñanza autoritativa.

El Rol de la Diaconisa

A diferencia del rol de pastor/anciano, la Biblia no ofrece ninguna prohibición sobre el oficio de diácono/diaconisa para mujeres. En 1 Timoteo 3:11, Pablo hace un aparte para describir cómo deben comportarse las mujeres después de hablar de los requisitos de los diáconos ("Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo"). Algunos argumentan que Pablo no usa "diakonos" sino "gunaikas" (palabra griega para mujer), pero el término "diakonos" no provee un distintivo de sexo, siendo simultáneamente masculino y femenino. Por lo tanto, para distinguir mujeres de hombres, era necesario usar una palabra diferente.

Más contundentemente, en Romanos 16:1, el apóstol Pablo menciona a la hermana Febe y la llama "diaconisa (diakonon) de la iglesia en Cencrea". Este es el mismo término que se utiliza para el oficio de diácono en otros lugares, y no hay nada en la Biblia que impida que una mujer ocupe este oficio. Su nombramiento como diaconisa no contradice la prohibición de 1 Timoteo 2:12-15, ya que el rol del diácono no es de autoridad espiritual sobre la congregación.

Ilustración de la diaconisa Febe viajando o sirviendo a la iglesia

Distinciones Clave y Complementariedad

Mientras que el anciano se encarga de las necesidades espirituales y la supervisión del rebaño, el diácono se ocupa de las necesidades prácticas y la labor de misericordia de la iglesia. Los primeros actúan como supervisores del rebaño; los segundos, en su atención de los necesitados. Esta distinción es fundamental para una iglesia funcional.

La diferencia más notable entre ambos oficios radica en la función de enseñanza: el anciano debe ser "apto para enseñar", mientras que este requisito no se impone explícitamente al diácono. Sin embargo, no debería haber una diferencia esencial en la espiritualidad y el carácter moral de ambos grupos de servidores. Tanto el diácono como el anciano deben ser irreprensibles, maridos de una sola mujer (en el caso de los hombres), de carácter ejemplar y gobernar bien su casa.

Esta complementariedad de roles permite a los ancianos dedicarse a la oración, la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios, mientras que los diáconos aseguran que las necesidades prácticas de la congregación sean atendidas, evitando que la enseñanza se vea negativamente afectada. Esta estructura de liderazgo dual garantiza una supervisión eficaz y una organización eficiente por parte de los ancianos, equilibrando la labor de ambos y fomentando la confianza de la congregación.

Desafíos y la Importancia de la Claridad Bíblica en la Iglesia

La falta de claridad bíblica en los roles puede llevar a situaciones donde los diáconos asumen funciones pastorales sin el título, o donde los líderes son seleccionados apresuradamente sin estar debidamente calificados. Esto puede generar dificultades en la iglesia y problemas a quienes se ubican precipitadamente en cargos de liderazgo. La desobediencia a los preceptos de no imponer "con ligereza las manos a ninguno" (1 Tim. 5:22), de no ser "un neófito" (3:6) y de "ser sometidos a prueba primero" (3:10) produce inestabilidad. Cuando los roles de ancianos y diáconos se fusionan o se entienden mal, se desvaloriza el llamado de ambos y se entorpece el progreso de la iglesia.

Para abordar estos desafíos, es crucial enseñar pacientemente la distinción bíblica entre las responsabilidades de los dos oficios y establecer expectativas claras para cada uno. Los líderes deben ser cultivados con miras a servir, reconociendo a aquellos hombres que están "por encima del reproche" (Tito 1:6), nutriéndolos en la Palabra de Dios y la sana doctrina, y concediéndoles oportunidades para enseñar y pastorear el rebaño. De igual forma, los candidatos a diáconos deben ser sometidos a prueba y recibir instrucción adecuada sobre el fundamento bíblico de su función. Todos los ancianos y diáconos, después de ser elegidos y antes de ser ordenados, deberían recibir enseñanza para poder ejercer correctamente sus funciones. Esto reduce el número de candidatos a diáconos, pero garantiza su cualificación.

La mayoría de las iglesias carecen de claridad bíblica sobre estos roles. Si se desea un cambio, es necesario enseñar pacientemente el sistema de gobierno bíblico en diversos contextos: el púlpito, estudios bíblicos, grupos pequeños, reuniones de hombres y discipulado individual. Se debe dar a la congregación espacio para trabajar hacia una comprensión bíblica de la política eclesiástica, con paciencia y oración, hasta que la iglesia se deleite en el evangelio y comprenda la naturaleza y misión de la iglesia, conectando los puntos estructurales para ellos. Solo así se puede avanzar hacia el reconocimiento de los hombres calificados como ancianos, siguiendo el método prescrito en los documentos rectores de la iglesia para reflejar el liderazgo de los ancianos en la congregación.

¿Cuál es la tarea de los diáconos en una iglesia? – Dr. Josías Grauman

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