En distintos medios de comunicación y en el lenguaje cotidiano escuchamos diferentes términos para definir a las personas con discapacidad. La forma en que nos expresamos define y difunde maneras de ver el mundo y de entender a las personas. Aunque a menudo se utilizan de manera intercambiable, términos como discapacidad, incapacidad e invalidez tienen significados distintos y se refieren a diferentes aspectos de las limitaciones que puede experimentar una persona.

El lenguaje adecuado y el modelo social
Cuando hablamos de personas con discapacidad, es importante referirnos a su condición solo cuando esto sea pertinente. Al referirnos a una persona en particular, lo correcto es llamarla por su nombre, como a cualquier otro individuo. En caso de que debamos referirnos a la discapacidad, la expresión correcta es la de «persona con discapacidad».
Esta expresión proviene del modelo social, que pone en primer lugar a la persona. Desde esta visión, la discapacidad queda definida por la relación de la persona con las barreras que le pone el entorno. Por su parte, hablar de «capacidades diferentes» es un eufemismo que no reconoce la diversidad, ya que, al fin y al cabo, todos tenemos capacidades diferentes.
Definiciones técnicas y diferencias fundamentales
Para comprender mejor las limitaciones que una persona puede experimentar, es necesario desglosar los conceptos:
- Deficiencia: Se refiere a la pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Es un término que describe la alteración en el funcionamiento del cuerpo o la mente, y puede ser de naturaleza temporal o permanente.
- Discapacidad: Es un término más amplio que abarca las deficiencias, las limitaciones en la actividad y las restricciones en la participación. Según la OMS, resulta de la interacción entre personas con deficiencias y las barreras ambientales y sociales que dificultan su plena participación en la sociedad.
- Minusvalía: Es un término que describe la desventaja social que una persona puede experimentar. Se refiere al impacto negativo que una discapacidad tiene en la interacción con su entorno y en su capacidad para cumplir con roles sociales esperados (como trabajar o estudiar).
- Incapacidad: Se refiere a la falta de aptitud o habilidad para realizar una determinada actividad o trabajo debido a una limitación física, mental o sensorial. Este término se utiliza generalmente en contextos legales, laborales o médicos.

Discapacidad vs. Incapacidad
La incapacidad se deriva de la relación entre las condiciones de salud de la persona y el trabajo, mientras que la discapacidad lo hará de la relación entre dichas condiciones de salud y el medio ambiente en el que la persona desarrolla su vida. La incapacidad debe exponerse de forma escalonada:
- Incapacidad física o lesional: Consecuencia de un estado nosológico que afecta la integridad del sujeto sin considerar aspectos profesionales.
- Incapacidad profesional: Trastorno que impide el desarrollo del trabajo específico realizado.
- Incapacidad de ganancia: Imposibilidad del ejercicio de una actividad lucrativa o remunerada.
Marco institucional y evaluación
El reconocimiento oficial de la discapacidad y la invalidez requiere procesos administrativos y médicos específicos. En España, por ejemplo, el Real Decreto 1971/1999 regula el procedimiento para el reconocimiento y calificación del grado de minusvalía, siendo necesario un porcentaje igual o superior al 33% para acceder a ciertos beneficios, ayudas fiscales o laborales.
Por otro lado, la invalidez, en el contexto de la seguridad social, se refiere a la pérdida o disminución de la capacidad laboral. Su determinación es un proceso médico-administrativo que puede dar lugar a prestaciones económicas, como las pensiones, las cuales son gestionadas por organismos como el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Procesos administrativos y judiciales en formato accesible para las personas con discapacidad
Hacia una inclusión real
Cuidar adecuadamente a las personas con discapacidad es fundamental para garantizar su bienestar y calidad de vida. A lo largo de la historia, este grupo ha enfrentado rechazo, pero hoy en día, gracias al impulso de asociaciones, el uso correcto del lenguaje y el apoyo tecnológico, se busca promover su inclusión plena. Es necesario escuchar sus necesidades, tratando con respeto y evitando cualquier forma de discriminación en todos los ámbitos de la vida social y laboral.
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