La discapacidad en la Antigüedad: desmitificando Esparta y analizando Roma

La historia de la discapacidad en las sociedades antiguas es un tema complejo, a menudo envuelto en mitos y malinterpretaciones. Si bien la Antigüedad a menudo se asocia con el abandono o el infanticidio de personas con discapacidades o deformidades físicas, estudios recientes y evidencias arqueológicas nos invitan a revisar estas concepciones, especialmente en el caso de Esparta y Roma.

El mito del Monte Taigeto y la discapacidad en Esparta

Alrededor del año 100 d.C., el filósofo Plutarco escribió su obra Vidas paralelas, una colección de biografías de grandes personajes, entre ellos el legislador espartano Licurgo. De esta obra procede la primera referencia a una idea que ha perdurado a lo largo de los siglos: que los espartanos descartaban a los niños con defectos físicos visibles y los abandonaban a la intemperie para que murieran o fueran devorados por los animales, “bajo la suposición de que no sería mejor para ellos ni para la ciudad que vivieran sin estar bien capacitados”. Esta visión de la cultura espartana no es más que un mito alejado de toda realidad histórica. La creencia popular de que la sociedad espartana, belicosa y militarizada, arrojaba desde el monte Taigeto a sus hijos deformes, es una imagen que ha arraigado profundamente en el imaginario occidental.

Orígenes y difusión del mito espartano

El mito de Esparta y el abandono de infantes se construyó desde la propia Antigüedad. Plutarco, al escribir sobre Licurgo, el legislador al que se atribuye la idiosincrasia espartana, contribuyó significativamente a difundir esta leyenda. "La tradición antigua, perpetuada de manera constante y pertinaz hasta el presente, atribuyó todo este kósmos u ‘orden’ idílico cimentado en un sistema de normas y valores a un legislador de más que dudosa historicidad, Licurgo, quien fue heroizado y objeto de culto en Esparta." Las leyes de Licurgo, que pretendían una mejora racial a ultranza, así como la pertenencia total del individuo al Estado, obligaban a eliminar a todo aquel que nacía con deformación física, según esta narrativa.

Evidencias arqueológicas que desmienten el mito

Un estudio reciente, publicado en la revista Hesperia, desmiente que el infanticidio por motivos de discapacidad fuera una práctica común en Esparta. Aunque el infanticidio o el abandono sucedieran de forma ocasional, no era algo aceptado ni normalizado por la sociedad. Las excavaciones realizadas alrededor de la zona donde supuestamente arrojaban a los bebés solo encontraron huesos de adultos, ningún recién nacido. En tumbas de toda Grecia, los arqueólogos han encontrado esqueletos infantiles con signos visibles de deformidades que pertenecen a infantes de varios meses de edad. Esto sería imposible si fueran abandonados nada más nacer, ya que morirían en cuestión de horas. En estas tumbas también se han hallado frecuentemente utensilios semejantes a biberones, que podrían haber servido para alimentar a bebés con dificultades para mamar, una prueba de que habían sido cuidados como cualquier otro recién nacido.

Debby Sneed, de la Universidad Estatal de California en Long Beach, explica en su investigación que estos hallazgos indican que los bebés con deformidades fueron cuidados y se hizo lo posible por salvarles. Además de las evidencias arqueológicas del cuidado de estos niños, se tiene constancia de personajes que habían llegado a posiciones de poder a pesar de tener algún problema físico, entre ellos un rey espartano del cual el propio Plutarco menciona que tenía una pierna más corta que la otra. Por ello, según los autores, no hay razón para pensar que los espartanos fueran más discriminatorios que los demás griegos en su tratamiento de las personas con defectos físicos, ya fueran bebés o adultos.

Documental ESPARTA, su historia legendaria en español

La discapacidad en la Antigua Roma

En la Antigua Roma, la situación de los recién nacidos y las personas con discapacidad también presenta particularidades. En esta época, las probabilidades de supervivencia para un niño con discapacidad eran escasas. El abandono o el infanticidio eran su presente y su futuro. Ya en Roma, los recién nacidos tenían que enfrentarse al veredicto del padre: sublatus (tomarlo) o expositus (abandono).

El veredicto paterno y el abandono de infantes

Si el padre recogía al recién nacido del suelo, significaba que lo aceptaba, lo legitimaba y pasaba a gozar de todos los derechos y privilegios como miembro de la familia. Si por el contrario no eran aceptados, el hijo era expuesto, es decir, era abandonado. En tal caso, los recién nacidos o bien morían, o bien eran adoptados por otras familias. En muchos casos eran recogidos por tratantes de esclavos que los criaban para posteriormente venderlos o, en el caso de niñas, por algún leno (proxeneta) que regentaba un lupanar para ponerlas a trabajar en cuanto pudiese. El abandono de niños fue una práctica común tanto en ricos como en pobres, sin ir más lejos los fundadores de Roma fueron dos bebés abandonados (según la mitología).

Los criterios usados para abandonar a los recién nacidos podían ser por alguna discapacidad o deformidad física, por dudar de que fuesen suyos o, en el caso de los más pobres, por no poder alimentarlo y, en el de los patricios, por cuestiones testamentarias. Los romanos a partir de la Ley de las Doce Tablas (540 A. C.) conceden al padre todos los derechos sobre sus hijos, muerte incluida. En la Roma Imperial, asimismo, la Roca Tarpeya cumplía igual propósito con los niños y los inválidos congénitos y ancianos, ya que por ella se los empujaba al vacío, igual que en Esparta.

El filósofo Séneca justificaba estas prácticas, señalando: “Exterminamos a los perros rabiosos y matamos al buey desmandado y bravo y degollamos a las reses apestadas para que no inficionen todo el rebaño; destruimos los partos monstruosos, y aun a nuestros hijos, si nacieron entecos y deformes, los ahogamos; y no es la ira, sino la razón, la que separa de los inútiles a los elementos sanos.” Por su parte, el filósofo Aristóteles, en su obra Política, también se pronunciaba sobre el abandono: “sobre el abandono y la crianza de los hijos, una ley debe prohibir que se críe a ninguno que esté lisiado.” Por su carácter ofensivo, no permitía miembros no válidos en su comunidad. Los lanzaban desde un monte.

Quinto Pedio: Un ejemplo de superación en la adversidad romana

A pesar de estas circunstancias, es posible encontrar historias de personas con discapacidad que lograron prosperar. Un ejemplo notable es Quinto Pedio, el primer sordo del que tenemos su nombre en la historia romana (siglo I a.C.). Su historia nos ha llegado a través de la obra Naturalis Historia de Plinio el Viejo, quien nos cuenta que Quinto, sordo de nacimiento, era hijo del senador Quinto Pedio Publícola y nieto del cónsul Quinto Pedio.

Como su discapacidad le impedía seguir el plan de educación del resto de los niños de su edad, su padre buscó una alternativa específica en la que las limitaciones de su hijo no fuesen un problema: la pintura. Además de demostrar cierto talento en esta disciplina, al joven Quinto le sirvió como terapia para vivir en un medio hostil, una sociedad que no estaba preparada para albergar a los débiles o los «no iguales». Su destino habría sido otro muy distinto de no haber nacido en el seno de una familia tan poderosa.

Pintura que represente a Quinto Pedio pintando o una escena familiar romana

Contraste con otras civilizaciones antiguas: el Antiguo Egipto

Es importante señalar que no todas las civilizaciones antiguas compartían las mismas actitudes hacia la discapacidad. Las primeras dinastías del Antiguo Egipto, por ejemplo, han sido más comprometidas con los derechos humanos que civilizaciones posteriores, sin diferenciar color, género, forma, construcción física o circunstancias especiales. Es decir, los valores del antiguo Egipto han sido más adelantados a su tiempo comparado con otros imperios o culturas a lo largo de la historia.

La civilización egipcia está a la vanguardia de las civilizaciones que respetan a los seres humanos y las inscripciones muestran que los discapacitados son tratados como un individuo normal en la sociedad. Muestra de ello es el Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos y de farmacopea conocidos, escrito cerca del 1500 a.C. Contiene un capítulo titulado “Medicinas para el oído con audición débil”. También destaca el famoso alto funcionario Seneb, un enano del que ha sobrevivido un grupo de estatuas finamente talladas junto a su familia en excelente estado de conservación. Seneb trabajó a finales de la Dinastía IV o a principios de la Dinastía V, muy posiblemente bajo el rey Shepseskaf y sus sucesores. Seneb estaba casado con una mujer no enana adulta llamada Senet-ites y ocupó una posición destacada en la sociedad egipcia.

tags: #discapacidad #roma #monte #taigeo