El Solitario George, cuyo nombre en inglés es Lonesome George, fue el último ejemplar conocido de la subespecie Chelanoidis abingdonii, una tortuga gigante endémica de la isla Pinta en el archipiélago de Galápagos. Su descubrimiento en 1971, cuando se creía que su especie estaba extinta, lo convirtió en un símbolo de esperanza y, posteriormente, en un icono de la conservación.
Descubrimiento y Traslado
El 1 de diciembre de 1971, el zoólogo húngaro Joseph Vagvolgyi, de la Universidad de Harvard, encontró a George en la isla Pinta. Vagvolgyi, quien se encontraba en la isla estudiando caracoles, no se percató de la importancia del hallazgo hasta semanas después. En ese momento, la especie Chelanoidis abingdonii se consideraba desaparecida, con los últimos registros confirmados datando de 1906, cuando expedicionarios de la Academia de Ciencias de California capturaron tres machos de la especie.
Tras el descubrimiento, y alertados por los rumores del encuentro de Vagvolgyi, una expedición organizada por la Estación Científica Charles Darwin del gobierno de Ecuador se dirigió a la isla Pinta en marzo de 1972. Durante la búsqueda, dos técnicos encontraron a George alimentándose bajo un árbol. Se tomó la decisión de trasladarlo a la Estación Científica Charles Darwin en la isla Santa Cruz, donde se disponía de instalaciones adecuadas para su cuidado y posible reproducción en cautiverio.

Un Símbolo de Esperanza para Galápagos
La noticia de la supervivencia de George generó un gran impacto a nivel mundial, convirtiéndolo en un símbolo de esperanza para las Islas Galápagos y el planeta. La existencia de esta tortuga gigante de Pinta atrajo una considerable atención, y el quelonio se volvió reconocido por aproximadamente el 90% de los visitantes del archipiélago. La necesidad de recursos económicos para continuar con las investigaciones motivó al Fondo Mundial para la Naturaleza a difundir la noticia de su presencia, aumentando su reconocimiento.
Amenazas Históricas y Conservación
Desde la llegada de Charles Darwin en 1835, las islas del Pacífico fueron utilizadas por marineros y piratas como puntos de reabastecimiento. Las tortugas gigantes de Galápagos fueron cazadas en gran número para obtener aceite y como fuente de alimento, dada su capacidad para sobrevivir hasta seis meses sin comer. El capitán del Beagle, Robert Fitzroy, relató cómo varias tortugas fueron llevadas a bordo tras el segundo viaje del HMS Beagle.
La introducción de especies invasoras, como las cabras en la isla Pinta, también representó una seria amenaza. Estas cabras competían con los galápagos por el alimento, mermando considerablemente su población. Tras el establecimiento de la Estación Científica Charles Darwin en 1964, se inició el estudio de las poblaciones de quelonios en el archipiélago, buscando estrategias para su conservación.

Características Físicas y Primeros Intentos de Reproducción
George, tras su descubrimiento, pesaba entre 75 y 88 kilogramos. Se distinguía por tener una cabeza pequeña, sin un hocico prominente, y una mandíbula superior bicúspide. Su prefrontal era pequeño y dividido, con una escama frontal, y el cuello era largo con la cuarta vértebra cervical biconvexa. Las extremidades anteriores presentaban una superficie cubierta de escamas grandes, solapadas y no solapadas.
Con la esperanza de que George tuviera congéneres en su isla de origen, se realizaron búsquedas sistemáticas para encontrar individuos. Incluso se ofreció una recompensa de USD$ 10,000 a los parques zoológicos por la confirmación de una hembra en la isla Pinta. En 1976, el zoólogo Graig MacFarland y el Fondo Mundial para la Naturaleza indagaron por posibles parejas a nivel internacional. Ante el fracaso de estos intentos, los investigadores se inclinaron hacia la solución de hibridación.
En 1983, la estudiante suiza Sveva Grigioni demostró que George era capaz de una erección, un paso preliminar en los intentos de reproducción. En 1992, hembras de las especies Chelanoidis becki y Chelanoidis nigra, de la isla Isabela, se unieron a George en la creencia de que, por proximidad geográfica, serían filogenéticamente más cercanas a su especie. Sin embargo, estudios genéticos posteriores revelaron que el parentesco más cercano con C. abingdonii era con Chelanoidis nigra hoodensis y Chelanoidis nigra chathamensis, de las islas Española y San Cristóbal, respectivamente, a pesar de la considerable distancia.
Desafíos y Esfuerzos de Conservación
En enero de 1995, surgió un conflicto entre pescadores y el sector de conservación por la disputa de los pepinos de mar, cuyas protestas se intensificaban contra las nuevas leyes de protección de especies. Esto generó una controversia sobre la percepción de los animales que simbolizaban la conservación de la naturaleza. En consecuencia, para la Fundación Darwin, era necesario establecer una imagen de su trabajo en las Galápagos que pudiera difundirse fácilmente, dando lugar a un marketing conservacionista.
En ese mismo año, fuerzas navales ecuatorianas intervinieron y capturaron un centro de acopio, lo que motivó el traslado preventivo de George. Se dispuso una tortuga hembra como señuelo para desviar posibles ataques, que finalmente no se concretaron. En marzo de 2011, George fue trasladado como precaución a una zona de tierras altas tras el terremoto y el tsunami que azotó la costa de Japón.
Documental de el solitario George
Intentos de Reproducción Fallidos y Puestas de Huevos
Durante el año 2008, se descubrió que una de las hembras que acompañaba a George desde 1993 había puesto un total de nueve huevos, de los cuales solo tres eran fértiles. Estos fueron colocados en incubadoras, dos a 29.5 °C para obtener hembras y uno a 28 °C para obtener un macho. Sin embargo, tras 130 días de incubación, los ocho huevos analizados no resultaron viables. En 2009, ocurrió una segunda puesta de cinco huevos, considerados en condiciones óptimas para su desarrollo, pero tampoco llegaron a eclosionar.
El Fallecimiento del Solitario George y su Legado
El Solitario George falleció el 24 de junio de 2012, marcando la extinción de su especie. Se estima que nació a principios del siglo XX (aproximadamente entre 1903 y 1919), lo que indicaría que murió a una edad de alrededor de 100 años. Fausto Llerena, su cuidador desde 1971, lo encontró muerto en su corral. El cuerpo del quelonio fue trasladado a una cámara de refrigeración para su conservación.
La necropsia, a cargo de la Dra. Marilyn Cruz y el Dr. Joe Flanagan, detalló que el fallecimiento se debió a causas naturales. Se detectó que el ducto espermático de la tortuga no estaba completamente formado y estaba disminuido en longitud, lo que explicaba sus problemas de reproducción. Se determinó que George tenía problemas fisiológicos que impidieron su reproducción, un hallazgo que se conoció tras su muerte.

Investigación Genética y Clonación
En 2012, científicos del Zoológico Congelado viajaron a Ecuador para tomar muestras de George tras enterarse de su muerte. Utilizando nitrógeno congelado, tomaron muestras para criogenizarlas e intentar su clonación. La idea de clonarlo generó críticas debido a las dificultades técnicas y cuestiones éticas. No obstante, estas muestras permitieron estudiar su material genético e identificar 17 especímenes híbridos con ancestros de C. abingdonii.
En 2018, la revista Nature Ecology & Evolution presentó un estudio que indicaba que el genoma del Solitario George fue descifrado por un equipo internacional de investigadores. Utilizando genómica bioinformática y comparativa, buscaron pistas sobre las características que hacen especiales a las tortugas gigantes. El genoma de George reveló variantes genéticas relacionadas con la reparación del ADN, la respuesta inmunológica y la supresión de células cancerígenas, ofreciendo información valiosa para el estudio de la longevidad en humanos.
Exhibición y Reconocimiento
Tras controversias sobre su ubicación de exhibición, se determinó que el cuerpo disecado de George sería expuesto en las Islas Galápagos. La Sala de Exhibición del Solitario George del Circuito Fausto Llerena cuenta con características especiales para su conservación, incluyendo control de temperatura y humedad, y vidrios que repelen los rayos UV.
El Solitario George es considerado un símbolo emblemático de la conservación, representando los esfuerzos nacionales e internacionales para evitar la extinción de su especie. Su imagen es ubicua en las Islas Galápagos, apareciendo como símbolo de empresas de ecoturismo, hostales y como punto destacado de la Estación de Investigación Charles Darwin.
George fue incluido en tres ocasiones en los Guinness World Records: en 2001 como la "criatura viva más rara del mundo", en 2004 como "el animal más solitario", y en 2009 como "el animal más amenazado". Periódicos como "The Guardian" y "Expreso" lo han considerado "la tortuga más famosa del mundo".
