La Discapacidad Intelectual y el Trastorno del Espectro Autista

La relación entre la discapacidad intelectual (DI) y el trastorno del espectro autista (TEA) es un tema de estudio complejo y constante en el ámbito clínico. A menudo, la línea que las diferencia es confusa, y existe una alta comorbilidad entre ambas condiciones, lo que puede llevar a diagnósticos erróneos o incompletos. Comprender las particularidades de cada una y cómo interactúan es crucial para proporcionar el apoyo y los servicios adecuados.

Definición de Discapacidad Intelectual

La discapacidad intelectual se entiende como una condición en la que las personas que la padecen presentan severas limitaciones y deficiencias significativas en el funcionamiento intelectual. Esto se traduce en problemas en el razonamiento, la planificación, la resolución de problemas y el aprendizaje.

Además de estas limitaciones cognitivas, las personas con DI presentan deficiencias en la adaptación al medio, necesitando asistencia en una o más dimensiones del funcionamiento humano para que su vida cotidiana no se vea limitada en su autonomía personal y participación social.

Infografía: Características clave de la Discapacidad Intelectual

Clasificación por Coeficiente Intelectual (CI)

Tradicionalmente, la DI se ha clasificado en grados según el coeficiente intelectual (CI), siendo un CI inferior a 70 puntos un indicador general. El modelo estadístico clásico de evaluación del CI considera que los valores entre 85 y 115 representan la media.

  • DI Leve: Se distingue con un CI entre 50 y 70 puntos.
    • Área Conceptual: Necesitan asistencia para las actividades académicas diarias y básicas.
    • Área Social: Presentan un lenguaje oral menos complejo que sus iguales. Al ser la herramienta clave para la comunicación, pueden sufrir más dificultades para la interpretación del lenguaje.
  • DI Moderada: Marca con un CI entre 35 y 50 puntos.
    • Área Conceptual: La limitación es bastante mayor. Aspectos como la comprensión del lenguaje, de los números, del tiempo o del uso del dinero generan muchas dificultades.
    • Área Social: Su lenguaje oral es muy limitado, tanto en vocabulario como en gramática. Así, su discurso suele constar de palabras sueltas o frases simples.
  • DI Grave: CI entre 20 y 35 puntos.
    • Área Conceptual: Suelen presentar problemas motores que impiden el uso funcional de los objetos, aunque pueden aprender a utilizar algunos muy básicos.
    • Área Práctica: Son dependientes en todos los aspectos.
    • Área Social: Existen grandes dificultades de comprensión, tanto verbal como gestual.
  • DI Profunda: CI inferior a 20 puntos.
    • Presentan dependencia total en la mayoría de las áreas.

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se caracteriza por una amplia variabilidad en las habilidades intelectuales y sociales. La relación entre el TEA y las habilidades cognitivas ha sido un tema de estudio constante en el ámbito clínico.

Esquema de las características principales del TEA

Mitos y Realidades sobre la Inteligencia en el Autismo

Una idea errónea frecuente en los medios de comunicación es que todas las personas con TEA tienen una discapacidad intelectual. Sin embargo, la prevalencia de personas autistas con discapacidad intelectual parece haber disminuido del 70% al 50% y hasta el 30% durante los últimos 50 años. Esta reducción puede atribuirse a la mejora de las pruebas de CI para niños autistas y a un mayor apoyo y educación que abordan sus necesidades de aprendizaje.

  • Heterogeneidad en la inteligencia: El autismo se caracteriza por una amplia variabilidad en las habilidades intelectuales. Algunas personas autistas tienen una inteligencia en el rango promedio o superior, mientras que otras pueden presentar discapacidades intelectuales.
  • Inteligencia promedio: Aproximadamente el 30% de las personas con autismo tienen una inteligencia en el rango promedio (CI entre 85 y 115).
  • Inteligencia superior: Se estima que alrededor del 10-15% de las personas con autismo tienen un CI en el rango superior (por encima de 115).
  • Discapacidad intelectual: Aproximadamente el 30% de las personas con autismo tienen discapacidades intelectuales (CI por debajo del promedio).
  • Inteligencia no verbal: En algunas personas autistas, las habilidades intelectuales no verbales pueden ser significativamente superiores a las verbales.
  • Influencia de la edad: La inteligencia en personas autistas puede cambiar con la edad, mostrando algunos un aumento en el CI debido a intervenciones y desarrollo de habilidades.

Diferenciación y Comorbilidad entre DI y TEA

La Discapacidad Intelectual y el Trastorno del Espectro Autista difieren en algunas cuestiones, pero comparten características, lo que hace que la línea que las diferencia sea confusa. Ambos tienen su origen en la infancia temprana y presentan limitaciones en áreas específicas o globales de la conducta adaptativa. Esto significa que, en ambos casos, la persona tiene dificultades para desarrollarse en el ámbito personal, social, académico y ocupacional de la forma esperada para su edad cronológica.

Criterios Diagnósticos y Desafíos

La revisión de Audrey Thurm, Cristan Farmer, Emma Salzman, Catherine Lord y Somer Bishop (2019) se centra en el impacto de la discapacidad intelectual sobre el diagnóstico de los TEA. Analiza las distinciones entre DI y TEA a partir del criterio diagnóstico que exige que no se debe diagnosticar TEA si los síntomas pueden ser atribuidos a una DI o retraso del desarrollo.

El concepto de déficits en la comunicación social, un pilar del diagnóstico de TEA, implica dificultades inesperadas o claramente más incapacitantes que los retrasos habitualmente observados en el contexto de las demás habilidades funcionales del individuo. Hacer operativos estos criterios es de enorme valor para establecer la distinción clínica entre la DI con y la DI sin TEA.

Las últimas versiones de los manuales diagnósticos, como el DSM-5 y DSM-5-Intellectual Disability-2 (DM-ID-2, 2017), presentan dificultades en los criterios diagnósticos para establecer TEA en la DI, en buena parte debido al grado de gravedad de la propia DI.

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Aspectos Distintivos y Compartidos

Aunque comparten algunas similitudes, existen diferencias clave:

  1. Manifestación de la DI: Se manifiesta en tareas como el razonamiento, la solución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, la toma de decisiones, el aprendizaje académico o el aprendizaje por la propia experiencia.
  2. Independencia personal en DI: Es notoria la dificultad para alcanzar el nivel de independencia personal que se espera según la edad cronológica.
  3. Comportamiento adaptativo del TEA: Se manifiesta a través del poco interés por compartir el juego imaginativo o por una poca disposición hacia el juego imitativo. El seguimiento de normas sociales en el caso del TEA se puede ver obstaculizado por la presencia de intereses restringidos, estereotipias motoras simples, o inflexibilidad hacia el cambio de rutinas.
  4. Sensibilidad sensorial en TEA: Algo que también es importante en el diagnóstico de TEA es la presencia de hiporreactividad o hiperreactividad sensorial.
  5. Método de diagnóstico: Para diagnosticar Discapacidad Intelectual, anteriormente se utilizaban escalas cuantitativas que medían el Coeficiente Intelectual. En el caso del TEA, el diagnóstico ocurre principalmente por medio de la observación y el criterio clínico del profesional.

Para cualquier nivel de DI, los déficits en comunicación y la interferencia ocasionada por las conductas repetitivas y la restricción de intereses, que originan el diagnóstico de comorbilidad con TEA, terminan en reducciones aún mayores de la independencia funcional que si el individuo solo tuviera un diagnóstico de DI.

La buena práctica promueve la decisión del juicio clínico basado en algoritmos prescriptivos para diferenciar TEA y DI, teniendo en cuenta las etapas de edad cronológica y edad mental. Es necesario conocer bien la capacidad cognitiva del niño (basada en el CI o puntuaciones en los test de desarrollo), y comprender cualquier origen o manifestación clínica, aparte de su capacidad cognitiva, que haya podido influir sobre tales puntuaciones.

En el síndrome de Down, en concreto, habrá que tener en cuenta sus intrínsecas dificultades para el desarrollo del lenguaje y sus formas habituales de comunicación social, así como la edad y el entorno socio-familiar en que la persona se encuentra.

Evaluación de la Inteligencia en Personas con TEA

La evaluación de la inteligencia en niños y adolescentes con autismo es un proceso que requiere un enfoque especializado y adaptado a las particularidades de cada persona. Pueden presentar diversidad de condiciones y características que afectan su funcionamiento cognitivo, por lo que la evaluación debe ser sensible, flexible y centrada en sus necesidades específicas.

Aspectos Clave para la Evaluación

  • Evaluación multidimensional: Debe ser integral y considerar diversas habilidades cognitivas, incluyendo habilidades verbales y no verbales.
  • Pruebas adaptadas: Es esencial utilizar pruebas adaptadas y adecuadas para la población con autismo, incluyendo pruebas visuales, de ejecución y otros enfoques no verbales.
  • Flexibilidad y paciencia: Las personas con autismo pueden necesitar más tiempo para procesar la información y responder a las preguntas.
  • Comunicación alternativa: Es importante utilizar estrategias de comunicación alternativa, como el uso de sistemas de comunicación aumentativos y alternativos (SAAC).
  • Observación directa: Además de las pruebas estandarizadas, la observación directa del comportamiento y las interacciones sociales puede proporcionar información valiosa.
  • Considerar factores sensoriales: Los evaluadores deben ser conscientes de la hipersensibilidad o hiposensibilidad a estímulos sensoriales y crear un entorno de evaluación cómodo.
  • Evaluación cualitativa: Considerar las fortalezas y desafíos individuales, así como intereses y motivaciones.
  • Colaboración con familia y profesionales: Es esencial para obtener una visión integral de su desarrollo intelectual.

La Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC-V)

La Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC-V) es una prueba ampliamente utilizada para evaluar la inteligencia en niños y adolescentes de 6 a 16 años y 11 meses, y se usa frecuentemente en personas con TEA. Ofrece una medida integral de las habilidades cognitivas.

Índices Primarios del WISC-V

  • Índice de Comprensión Verbal (ICV): Evalúa las habilidades verbales y la comprensión verbal.
  • Índice Visoespacial (IVE): Mide la habilidad para entender relaciones visoespaciales e identificar detalles visuales.
  • Índice de Razonamiento Fluido (IRF): Evalúa la habilidad para detectar relaciones conceptuales subyacentes y aplicar el razonamiento.
  • Índice de Memoria de Trabajo (IMT): Mide la habilidad para registrar, mantener y manipular información visual y auditiva.
  • Índice de Velocidad de Procesamiento (IVP): Mide la capacidad para focalizar la atención, explorar, ordenar y/o discriminar información visual con rapidez y eficacia.

Tabla de resultados de WISC-V con ejemplo de interpretación

Índices Secundarios del WISC-V

Estos índices permiten ajustar el diagnóstico a situaciones clínicas específicas y proporcionan información adicional sobre las capacidades cognitivas:

  • Índice de Razonamiento Cuantitativo (IRC): Indicador de la capacidad de razonamiento cuantitativo.
  • Índice de Memoria de Trabajo Auditiva (IMTA): Estimación de las habilidades de memoria de trabajo auditiva.
  • Índice no verbal (INV): Medida global de la aptitud intelectual que no requiere respuestas expresivas en pruebas con contenido verbal, útil en casos de dificultades de comunicación.
  • Índice de Capacidad General (ICG): Estimación de la aptitud intelectual general menos dependiente de la memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.
  • Índice de Competencia Cognitiva (ICC): Indicador de la eficiencia con la que se procesa la información cognitiva.

Interpretación de los Resultados del WISC-V

El WISC-V proporciona un puntaje compuesto de CI (CIT) que representa una medida general de la inteligencia. Sin embargo, un profesional cualificado analizará las fortalezas y debilidades en las distintas áreas evaluadas. Por ejemplo, un CIT medio-bajo con un Índice Visoespacial medio-alto sugiere una fortaleza en el procesamiento visual, lo que indica que el aprendizaje debe potenciar el uso de materiales visuales, diagramas y esquemas. Es estratégico enseñar en las áreas de fortaleza y, terapéuticamente, mejorar las áreas más débiles, ya que el cerebro es plástico y los niveles de inteligencia pueden mejorar con estimulación.

El Concepto Social de la Discapacidad

El concepto de discapacidad, según la OMS, se refiere a aquellas deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar la participación plena y efectiva de las personas en la sociedad en igualdad de condiciones.

La Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad (ONU, 2006) consagra el enfoque de derechos, reconociendo a las personas con discapacidad como sujetos titulares de derechos. Este marco legal obliga a los poderes públicos a garantizar el ejercicio pleno y efectivo de estos derechos.

El nuevo baremo reconoce específicamente el trastorno generalizado del desarrollo (trastorno del espectro del autismo conforme a las clasificaciones diagnósticas internacionales actualizadas), de manera independiente y diferenciada del diagnóstico de discapacidad intelectual. Este reconocimiento visibiliza el impacto que las características nucleares del TEA tienen por sí mismas en el funcionamiento adaptativo y en la calidad de vida de las personas que lo presentan a lo largo de todo el ciclo vital.

Más allá de la legislación, la decisión de las personas, empresas y profesionales en diferentes contextos (educativo, laboral, de ocio, social, cultural) tiene la última palabra en el respeto a los derechos de todas las personas autistas, con y sin discapacidad intelectual o con y sin discapacidad oficial.

Como señaló Jim Abbott, activista de la discapacidad, todos, personas con y sin discapacidad, tenemos retos, especialmente con nosotros mismos. Es fundamental comprender la heterogeneidad de la inteligencia en personas con TEA, su variabilidad y la posibilidad de mejora con tratamientos especializados.

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