La discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y la conducta adaptativa, manifestándose en habilidades conceptuales, sociales y prácticas. Esta condición aparece antes de los 18 años.
Según la American Association on Mental Retardation (AAMR), los factores etiológicos de la discapacidad intelectual pueden ser biomédicos, sociales, conductuales o educativos. Se estima que un 30% de los casos de DI se deben a causa genética.
El movimiento y la reivindicación por los derechos de las personas con DI comenzó en los años sesenta por parte de un grupo social, con el objetivo de transitar hacia un modelo basado en la aplicación y reconocimiento de los derechos humanos. Sin embargo, hoy en día sigue habiendo barreras que obstaculizan la plena inclusión de este colectivo.
A pesar de los avances, aún se observan casos en los que estas personas son excluidas de la vida social, económica y política. La vulnerabilidad que padecen las personas con discapacidad ante la sociedad no es solamente de carácter biológico, sino que también está relacionada con el aspecto psicológico.
Se estima que el 36,1% de las personas con discapacidad se encuentran con grandes dificultades para poder llegar a fin de mes. Las personas con discapacidad intelectual tienen legalmente los mismos derechos que las demás, pero estos se ven impedidos por la discriminación que muestra la sociedad.
Factores que Afectan la Inclusión y Socialización
Existen varios factores de riesgo que pueden afectar la inclusión y socialización de las personas con discapacidad intelectual. Uno de estos factores puede estar vinculado con la dificultad de comunicar al entorno sus sentimientos y emociones, incluso en algunas ocasiones aparentando utilizar un lenguaje adecuado.
Otra de las causas de la exclusión de las personas con discapacidad intelectual en la sociedad es la baja autoestima. Muchos de estas personas acusan el haber sido apartadas desde la infancia en centros o aulas especiales, hecho que proyecta en ellas una imagen de “desviadas”. También sienten una falta de aprobación por parte de las demás personas, lo que aumenta el sentimiento de inefectividad e incompetencia.
Realizar un diagnóstico de discapacidad y evaluar su conducta adaptativa es imprescindible para prevenir y evitar situaciones de riesgo y discriminatorias. Es fundamental trabajar en temas como valores, hábitos saludables, socialización, manejo de emociones y afectividad, ya que estos factores influyen directamente en la personalidad y conducta de la persona. Por ello, la prevención es imprescindible para que las personas con DI sufran en menor medida posible la exclusión social.

Discapacidad Psicosocial: Un Enfoque Social
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera la discapacidad como el resultado de una relación entre la condición de salud de un individuo, sus factores personales y los elementos externos que determinan las circunstancias en las que se desenvuelve. Esta compleja relación desencadena un conjunto de señalamientos y consecuencias en el individuo deficitario, dadas las dificultades que experimenta para acceder, hacer parte y participar plenamente en la vida social.
La discapacidad hace referencia tanto a la deficiencia o alteración en las funciones o estructuras corporales, las limitaciones o dificultades en la capacidad de realizar actividades, como a las restricciones vitales en la participación efectiva de las personas que poseen dicho déficit o alteración. Esta noción genérica alude desde un marco taxonómico a las discapacidades cognitiva o intelectual, sensorial, física y psicosocial.
La discapacidad psicosocial, en particular, se inserta entre lo mental y lo social y solo en la última década ha sido reconocida como tal. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece una distinción entre discapacidad intelectual y mental, arguyendo características diferentes a las demás discapacidades.
Desde las ciencias de la salud, a menudo se da cuenta de una postura cuya estructura basal es el modelo médico, con un no reconocimiento del sujeto diagnosticado como una persona que puede padecer discapacidad psicosocial. Esto se debe a que tradicionalmente la psicopatología ha sido abordada desde una perspectiva de intervención individual remitida al contexto clínico, mas no como un proceso de relación entre el individuo y las barreras actitudinales, comunicativas-semánticas, psicológicas, sociales y culturales. Esto acarrea actitudes negativas, falta de apoyo, discriminación, estigma y exclusión.
Desde las ciencias humanas y sociales, lo psicosocial es un concepto susceptible de extrapolar a las diferentes situaciones y condiciones de discapacidad, ya que se evidencia como una perspectiva de abordaje que no es exclusiva de aquellos con padecimientos de índole mental. La discapacidad psicosocial se reconoce formalmente para hacer mención a las personas que, como resultado de su psicopatología, han sido invisibilizadas y excluidas producto de creencias, imaginarios, falta de apoyo, información y aislamiento.

Investigación sobre Percepciones y Realidades
Una investigación cualitativa y descriptiva, desarrollada en dos fases, tomó como población objeto de estudio a profesionales de las ciencias humanas, sociales y de la salud, así como a estudiantes de psicología. El objetivo fue indagar sobre la percepción, conocimiento y significado que tienen sobre la discapacidad psicosocial y la enfermedad mental en relación con la exclusión social y el estigma.
Los principales hallazgos de la investigación revelaron que, si bien la mayoría de los participantes tienen claridad sobre el concepto de enfermedad mental, existe una diferencia sustancial en el conocimiento y abordaje de la discapacidad psicosocial. Se percibe que la enfermedad mental se presenta por una alteración biológica, mientras que la discapacidad psicosocial es producto de factores externos.
Los profesionales y estudiantes refieren un mayor conocimiento de trastornos como esquizofrenia, trastorno afectivo bipolar, depresión y ansiedad, los cuales son de alta prevalencia. Respecto a los obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad psicosocial, se indica que el entorno social es el mayor obstáculo, evidenciándose prácticas como la discriminación, los estereotipos y los prejuicios.
A través de una encuesta, se evidenció que las personas con enfermedad mental y/o discapacidad psicosocial son discriminadas por la sociedad, producto de creencias sociales relacionadas con las afectaciones mentales. Esto incide en la no aceptación y la vulneración de sus derechos. Las etiquetas sociales más comunes son “locos”, “peligrosos” o “enfermos”, generando reacciones emocionales negativas como “miedo” y “desconfianza”.
La ausencia de participación de ciertos grupos poblacionales en la esfera social da lugar a la exclusión social, siendo el entorno un factor que impide y dificulta la participación plena a personas con un diagnóstico de enfermedad mental, puesto que se evidencian circunstancias que vulneran su condición humana dado el estigma social imperante.
Los hallazgos de este estudio permiten acercarse de forma cualitativa a la percepción que tienen estudiantes y profesionales sobre la discapacidad psicosocial. Es importante reconocer que la discapacidad psicosocial es una derivación de la enfermedad mental, relacionada con el proceso de estigma y la exclusión social.
Aunque el concepto de discapacidad psicosocial no es nuevo a nivel internacional, a nivel nacional y regional es un tema reciente, debido a la falta de formación académica, divulgación e información.
Según el proyecto Euro-social, la discapacidad psicosocial se entiende como “un producto social que resulta de la interacción entre una persona con un ‘proceso psicoafectivo’ y las barreras actitudinales y del entorno que la sociedad genera; y que, teniendo como base el estigma, el miedo y la ignorancia, limitan su participación plena en igualdad de condiciones con las demás”.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la discapacidad psicosocial como una condición de vida temporal o permanente que afecta directamente las funciones mentales de interrelación de la persona y limita su capacidad para ejercer una o más actividades esenciales de la vida.
Modelos de Abordaje y Representaciones Sociales
Históricamente, la discapacidad ha estado ligada a la exclusión y discriminación. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) define a la persona con discapacidad como aquella que tiene alguna deficiencia física, mental, intelectual o sensorial a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, impide su participación plena y efectiva en la sociedad.
Existen distintas concepciones que determinan la Representación Social (RS) de la discapacidad, influyendo en las conductas y actitudes de la sociedad. La Discapacidad Psicosocial, también llamada discapacidad de origen psíquico, psiquiátrica, mental o psíquica, se asocia a la incapacidad derivada de prejuicios arraigados, especialmente en discapacidades intelectuales y cognitivas, como la carencia de capacidad para el ejercicio de la libertad y autonomía individual y moral.
Las representaciones sociales que tiene el personal sanitario de las personas con discapacidad psicosocial han sido influenciadas por corrientes teóricas del paradigma médico rehabilitador, lo que determina el predominio de intervenciones paternalistas y una carga estigmática hacia personas con trastornos de salud mental.
Modelos de Discapacidad
- Modelo Médico: Orientado a la rehabilitación, sostiene que la causa de la discapacidad radica en la deficiencia estructural y funcional del individuo. Envuelve el diagnóstico y la patologización, estableciendo la necesidad de rehabilitación.
- Modelo Social: Impulsado desde las ciencias sociales, entiende la discapacidad como un componente de la diversidad humana. Las actitudes públicas, culturales e institucionales deben lidiar con las demandas de las personas con discapacidad en la promoción de la justicia social.
- Submodelo del Modelo Social (Diversidad Funcional): Propone la diversidad funcional como concepto superador a la discapacidad, argumentando que la diferencia es inherente al ser humano. Promueve el mismo valor a todas las vidas y garantiza los mismos derechos y oportunidades. Considera la autonomía moral y física de manera diferenciada.
La discapacidad psicosocial es una expresión derivada del modelo social que intenta visibilizar la condición social de las personas que padecen enfermedades mentales. La OMS hace alusión a aquellas personas que, con diagnóstico de trastorno mental, sufren los efectos sociales negativos del estigma, la discriminación y la exclusión.
La enfermedad mental en sí misma no constituye una discapacidad. Para llegar a tener discapacidad psicosocial, se necesita que la persona cumpla con otros requisitos propios de la discapacidad, como un diagnóstico clínico de gravedad, una duración del diagnóstico igual o mayor a dos años, o que cause malestares clínicamente significativos y un funcionamiento psicosocial que refiere a "las personas que la padecen tienen graves y duraderas limitaciones para afrontar las demandas de la vida diaria".

El Estigma y la Vulnerabilidad
El estigma es un constructo social relacionado a numerosos factores históricos, psicológicos y sociológicos. A lo largo de la historia, el término "persona con discapacidad psicosocial" se ha utilizado peyorativamente para identificar a personas descritas como "imbéciles", "simplones" o "locos", lo que refleja que el estigma y la discriminación basado en la condición sigue siendo una barrera.
Estas actitudes negativas han contribuido directa o indirectamente a la exclusión de la sociedad, vulnerando la autonomía de las personas al momento de tomar decisiones. Tanto el estigma como la discriminación concomitante violan los derechos fundamentales a la igualdad y la dignidad humana, deshumanizando y reduciendo el respeto a la autonomía.
Esta situación diferenciada de autonomía coloca en desventaja a ciertos grupos, que se les califica como grupos vulnerables, lo que implica que hay ciertos sujetos que comparten una debilidad personal que los aleja de la normalidad y los hace acreedores de especial protección y cuidado. Bajo este supuesto, se acostumbra a encasillar dentro de la categoría vulnerable a un sin número de sujetos: mujeres, niños, adultos mayores, pueblos originarios, diversidad sexual, etc.
La ideología de la normalidad, tal como ha sido esbozada en Argentina, define a las personas con discapacidad por su déficit, naturalizando este déficit al asignarle un carácter biológico, individual y ahistórico, dejando intactas las relaciones sociales que lo producen. El Estado, a través de sus dispositivos, ejerce el poder de clasificar y reproduce las condiciones para que dicha clasificación se sostenga y legitime mediante leyes, diagnósticos y certificados de discapacidad.
Los mecanismos ideológicos detrás de la percepción, como los planteados por Goffman, revelan cómo la división entre lo normal y lo anormal responde a un complejo proceso ideológico que se manifiesta en nuestros actos perceptivos cotidianos. La sociedad establece categorías y criterios para asignar estatus a partir de los atributos percibidos en los encuentros interpersonales.
Las cualidades corporales son un producto social aprendido mediante categorías de percepción y sistemas sociales de clasificación que distribuyen cualidades diferenciadas entre los cuerpos según su estatus social. La falta de categorías clasificatorias es rápidamente subsanada por una operación del pensamiento que etiqueta a las personas como "diferentes" o con "algo raro", basándose en percepciones aprendidas y socializadas.
La percepción, aunque influenciada por experiencias y socialización, no está completamente determinada. Las cualidades percibidas sobre algo nunca son absolutas y definitivas, constantemente se anexan nuevas experiencias perceptivas y nuevos puntos de vista.
La ideología de la normalidad, como narrativa de un modelo de persona y de sociedad, se instala en el cuerpo desde el propio proceso perceptivo, evidenciando los límites del lenguaje y la ausencia de significantes que hablen del cuerpo desde una perspectiva no normativa.
LO INCORRECTO - Una nueva mirada hacia la discapacidad
tags: #discapacidad #intelectual #desde #una #mirada #social