Discapacidad Auditiva: Porcentaje, Causas y Clasificación

La discapacidad auditiva es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, impactando significativamente su comunicación, integración social y calidad de vida. Comprender los diferentes niveles de pérdida auditiva, sus causas y cómo se evalúa es fundamental para abordar este desafío de salud pública.

Esquema de las partes del oído humano, señalando las áreas que pueden ser afectadas por la pérdida auditiva.

¿Qué es la Hipoacusia?

La hipoacusia es un concepto general que engloba cualquier tipo de pérdida de audición. Sin embargo, no todas las pérdidas auditivas son iguales; es crucial determinar sus características, como el alcance (si afecta a uno o a ambos oídos) y las causas, que a su vez definen el tratamiento adecuado. Uno de los elementos fundamentales es el nivel de pérdida de audición, ya que las consecuencias para la calidad de vida y las soluciones disponibles varían considerablemente.

Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Alrededor del 5% de la población mundial (430 millones de personas, incluyendo 34 millones de niños) necesita rehabilitación por una pérdida auditiva discapacitante. Se estima que, para el año 2050, esta cifra superará los 700 millones de personas, es decir, una de cada diez.

Clasificación de la Hipoacusia según el Grado de Pérdida Auditiva

El grado de pérdida auditiva se determina midiendo la pérdida en decibelios (dBHL) mediante pruebas como la audiometría tonal. Esta clasificación es esencial para entender la profundidad de la hipoacusia y las intervenciones necesarias:

  • Audición normal: La persona puede oír sonidos suaves por encima de 20 dBHL.
  • Hipoacusia leve: La pérdida de audición se sitúa entre 21 y 40 decibelios (25 y 39 dBHL en el mejor oído). Implica dificultades para escuchar sonidos suaves y lejanos, o para distinguirlos en entornos ruidosos, y para entender el habla, especialmente susurros.
  • Hipoacusia moderada: La pérdida de audición se sitúa entre 41 y 70 decibelios (40 y 69 dBHL en el mejor oído). Dificulta considerablemente mantener una conversación, incluso sin ruidos de fondo, ya que en este umbral se sitúa la voz humana. Es muy difícil entender el habla a volumen normal y generalmente se requiere el uso de audífonos.
  • Hipoacusia severa: La pérdida de audición se sitúa entre 71 y 90 decibelios (71 y 90 dBHL en el mejor oído). A partir de este punto se habla de sordera. Solo se escuchan ruidos fuertes o gritos a corta distancia. Los audífonos pueden ser insuficientes, considerándose más efectivos los implantes cocleares, y la persona solo es capaz de percibir algunos sonidos fuertes.
  • Hipoacusia profunda: La pérdida de audición se sitúa entre 91 y 119 decibelios (más de 90 dBHL en el mejor oído). Se pierde por completo la audición del habla y solo se pueden llegar a percibir ruidos extremadamente altos. La persona no oye nada de lo que se habla, salvo algunos sonidos muy fuertes, por lo que debe recurrir a la lectura de labios, la lengua de señas, información visual complementaria o un implante coclear.

Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, suele decirse que la persona "es dura de oído". En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada; algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos.

Video explicativo sobre la Perdida Auditiva Neurosensorial | MED-EL

Datos y Cifras sobre la Hipoacusia

La incidencia de problemas auditivos es significativa y aumenta con la edad. Aproximadamente el 15% de los adultos estadounidenses (37,5 millones) mayores de 18 años refieren algún problema de audición.

Estadísticas por Grupo de Edad:

  • En Estados Unidos, entre 2 y 3 de cada 1000 niños nacen con un nivel detectable de pérdida de audición en uno o ambos oídos.
  • Alrededor del 5% de los adultos de 45 a 54 años presentan una pérdida auditiva incapacitante.
  • La tasa aumenta al 10% para los adultos de 55 a 64 años.
  • Aproximadamente el 22% de las personas de 65 a 74 años y el 55% de las personas de 75 años o más presentan una pérdida de audición incapacitante.

En la mayoría de los casos, la pérdida de la audición se desarrolla lentamente con el tiempo. Sin embargo, la pérdida súbita de la audición ocurre aproximadamente en 1 de cada 5000 a 1 de cada 10000 personas cada año en Estados Unidos. Según las previsiones, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición en 2050 y más de 700 millones necesitarán rehabilitación.

El costo mundial asociado a los casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi USD 1000 millones al año. Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.

Gráfico de barras mostrando el porcentaje de pérdida auditiva por grupos de edad.

Causas de la Pérdida de Audición y la Sordera

La pérdida de audición tiene muchas causas y puede afectar diferentes partes de la vía auditiva. Se clasifica como de conducción, neurosensorial o mixta, según la parte afectada.

Tipos de Pérdida Auditiva por Ubicación del Daño:

  • Pérdida conductiva de audición: Ocurre cuando algo bloquea la llegada del sonido a las estructuras sensoriales del oído interno. El problema puede afectar al conducto auditivo externo, al tímpano (membrana timpánica) o al oído medio.
  • Pérdida auditiva neurosensorial: Ocurre cuando el sonido llega al oído interno, pero o bien no puede traducirse en impulsos nerviosos (pérdida sensorial) o los impulsos nerviosos no son transportados al cerebro (pérdida neural). La distinción es importante, ya que la pérdida sensorial a veces es reversible. Un tipo adicional es el trastorno del espectro de la neuropatía auditiva, donde se detecta el sonido pero la señal no se envía correctamente al cerebro.
  • Pérdida auditiva mixta: Es una combinación de pérdida de conducción y neurosensorial, causada por traumatismos craneoencefálicos graves, infecciones crónicas o trastornos genéticos raros.

Causas Comunes de la Pérdida de Audición:

  • Acumulación de cera (cerumen): La causa tratable más común, especialmente en personas de edad avanzada.
  • Ruido: Puede causar una pérdida de audición neurosensorial súbita o gradual. La exposición a un único ruido extremo puede causar un traumatismo acústico. La exposición a largo plazo a ruidos por encima de 85 decibelios (dB) provoca la mayor parte de la pérdida de audición inducida por ruido.
  • Envejecimiento: Junto con la exposición al ruido y los factores genéticos, es un factor de riesgo habitual. La pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia) limita más la capacidad de oír frecuencias más altas.
  • Infecciones del oído: Una causa habitual de pérdida de audición temporal entre leve y moderada, principalmente en niños. Las infecciones recurrentes pueden llevar a una pérdida permanente.

Causas Menos Frecuentes:

  • Trastornos sistémicos reumáticos y otros trastornos autoinmunitarios.
  • Trastornos congénitos.
  • Fármacos que dañan el oído (ototóxicos).
  • Lesiones.
  • Tumores (como el schwannoma vestibular, que puede ser mortal).
  • Deficiencias nutricionales.
  • Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
  • Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.

Factores según la Etapa de la Vida:

  • Periodo prenatal: Factores genéticos (hereditarios o no hereditarios), infecciones intrauterinas (rubéola, citomegalovirus).
  • Periodo perinatal: Asfixia perinatal, hiperbilirrubinemia (ictericia grave), bajo peso al nacer.
  • Infancia y adolescencia: Otitis crónicas, presencia de líquido en el oído, meningitis y otras infecciones.
  • Edad adulta y edad avanzada: Enfermedades crónicas, tabaquismo, otosclerosis, pérdida de audición neurosensorial debida a la edad, pérdida de audición neurosensorial repentina.
  • Factores a lo largo de la vida: Tapón de cerumen, traumatismos en el oído o en la cabeza, exposición a ruidos o sonidos fuertes, medicamentos ototóxicos.

Evaluación y Diagnóstico de la Pérdida de Audición

Verificar la calidad de la audición es una medida preventiva importante para la salud y el bienestar. Ante cualquier preocupación, es fundamental acudir a un médico.

Signos de Alarma que Requieren Atención Médica Inmediata:

  • Pérdida de audición en un solo oído.
  • Cualquier anomalía neurológica (dificultad para masticar o hablar, entumecimiento de la cara, mareos, pérdida de equilibrio).

Los médicos recomiendan realizar pruebas auditivas sistemáticas en niños y personas de edad avanzada. Las pruebas auditivas deben empezar al nacer para detectar y tratar los déficits antes de que interfieran con el desarrollo del lenguaje. En personas mayores, el cribado de rutina es importante, pero debe ir seguido de pruebas auditivas formales.

Actuación del Médico:

El médico recopilará el historial clínico del paciente y realizará una exploración física, centrándose en los oídos, la audición y una exploración neurológica. Se buscarán síntomas como dolor, congestión, zumbidos (acúfenos), secreción, problemas de equilibrio (vértigo) o síntomas neurológicos (cefalea, debilidad facial). En niños, se prestará atención a retrasos en el habla o el desarrollo del lenguaje.

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Pruebas Complementarias:

Las pruebas auditivas son el primer paso para comprender el tipo de pérdida auditiva y determinar qué otras pruebas pueden ser necesarias. Algunas de las más comunes incluyen:

  • Audiometría: La prueba auditiva más común para calcular el porcentaje de pérdida auditiva. La persona escucha tonos de diferentes frecuencias e intensidades a través de auriculares, indicando cuándo los oye. Se identifican los tonos más bajos que la persona puede oír en cada oído y se presentan en comparación con una audición normal.
  • Pruebas de audición con diapasón (acumetría): Ayudan a distinguir entre la pérdida auditiva de conducción y la neurosensorial.
    • Prueba de Rinne: Compara la audición por conducción aérea y ósea.
    • Prueba de Weber: Coloca un diapasón vibrante en la parte superior de la cabeza para determinar en qué oído el tono es más alto.
  • Audiometría del umbral de recepción del habla: Mide la intensidad requerida para percibir el habla claramente.
  • Discriminación: Determina la capacidad para percibir diferencias entre palabras que suenan de forma similar. Las personas con pérdida conductiva suelen tener una discriminación normal, mientras que las de pérdida neurosensorial suelen tener una discriminación anómala.
  • Timpanometría: Mide la facilidad con que el sonido atraviesa el tímpano y el oído medio. Es útil en niños, ya que no requiere la participación activa.
  • Prueba de respuesta auditiva del tronco del encéfalo (PEATC): Mide los impulsos nerviosos del tronco del encéfalo resultantes de las señales sonoras. Se usa para explorar a lactantes y monitorear funciones cerebrales.
  • Electrococleografía: Mide la actividad de la cóclea y del nervio auditivo. Se utiliza para medir la audición en personas que no pueden responder voluntariamente al sonido, como lactantes.
  • Prueba de emisiones otoacústicas: Utiliza sonidos para estimular el oído interno y registrar las emisiones que genera el propio oído. Se usa sistemáticamente en salas de recién nacidos para descartar sordera congénita y para monitorizar la audición en personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos.
  • RMN o TC: En algunos casos, se pueden realizar pruebas de imagen del oído si están justificadas.

Cálculo del Porcentaje de Pérdida Auditiva y Grado de Discapacidad

El porcentaje de pérdida auditiva es una media ponderada entre el déficit de ambos oídos a diferentes frecuencias. Este valor permite determinar la pérdida real del paciente, tomando en cuenta su mejor y su peor audición. Conocer este porcentaje es crucial para el audioprotesista al prescribir la mejor ayuda técnica, y para el paciente, que podrá entender si puede acceder o no a subvenciones públicas por discapacidad.

Cálculo de la Pérdida Auditiva en un Oído:

Para calcular la pérdida auditiva en un oído, se suman los porcentajes correspondientes al umbral de audición a las frecuencias de 500 Hz, 1000 Hz, 2000 Hz y 4000 Hz. Este procedimiento se realiza para ambos oídos.

Evaluación Binaural y Grado de Discapacidad:

Para calcular la discapacidad auditiva, se realiza una evaluación binaural (de ambos oídos), dando prioridad al oído que mejor funciona. Se pueden usar los criterios de la American Medical Association (AMA) o de la American Academy of Ophthalmology and Otolaryngology (AAOO), que son los más avalados actualmente y por los que se rige el Boletín Oficial del Estado (BOE) para la valoración de la discapacidad auditiva.

  • Fórmula de la AMA:
    ( % mejor oído x 7 + % peor oído ) / 8 = Porcentaje de pérdida binaural
  • Fórmula de la AAOO:
    ( % mejor oído x 5 + % peor oído ) / 6 = Porcentaje de pérdida binaural

Para poder ser considerada una discapacidad, el porcentaje de pérdida auditiva binaural debe ubicarse entre el 69% y el 73%. Un porcentaje de pérdida auditiva entre el 68.6% y el 73% podría valorarse como un grado del 33% de discapacidad por pérdida auditiva. Para acceder a ayudas, es necesario alcanzar al menos el 33% de discapacidad por hipoacusia. La hipoacusia unilateral (en un solo oído) también puede ser considerada una discapacidad.

En el caso de una hipoacusia moderada, el grado de minusvalía suele rondar entre el 20% y el 25%.

Consecuencias de la Pérdida de Audición no Tratada

Cuando no se trata, la pérdida de audición repercute en diversos aspectos de la vida, incluyendo:

  • Dificultades para la comunicación y el habla.
  • Efectos negativos sobre la cognición.
  • Aislamiento social, soledad y estigmatización.
  • Consecuencias sociales y económicas.
  • Dificultades para acceder a la educación y al empleo.
  • Mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
  • Disminución de la actividad social.
  • Alteraciones emocionales como la depresión.
  • Disminución del autocuidado.

Prevención y Rehabilitación

Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. Cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en niños se deben a causas evitables. En los adultos, también pueden prevenirse causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.

Estrategias de Prevención:

  • La vacunación.
  • Buenas prácticas de atención materna y de puericultura.
  • Asesoramiento genético.
  • Detección y tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
  • Programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo.
  • Estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
  • Uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.

Detección y Tratamiento:

Es fundamental diagnosticar tempranamente la pérdida de audición y las enfermedades del oído. Se recomienda el tamizaje sistemático en personas con mayor riesgo, como recién nacidos, niños en edad preescolar y escolar, personas expuestas al ruido o a productos químicos, personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos y personas mayores.

Una vez detectada la pérdida de audición, el tratamiento debe iniciarse lo antes posible. La rehabilitación permite que las personas con pérdida de audición mantengan el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana, ayudándoles a participar en actividades educativas, laborales y recreativas.

Infografía mostrando consejos para la prevención de la pérdida auditiva.

Programas y Garantías de Salud

Diversos países han implementado programas y garantías de salud para abordar la hipoacusia. Por ejemplo, el Ministerio de Salud de Chile ha incorporado al listado de Garantías Explícitas en Salud (GES) la Hipoacusia bilateral en personas de 65 años y más que requieren uso de audífono (Patología GES N°56); la Hipoacusia neurosensorial bilateral del prematuro (N°59); y el tratamiento de hipoacusia moderada en menores de 4 años (N°77).

Cobertura GES en Chile:

  • Adultos mayores (65 años o más): Aquellos con pérdida auditiva moderada (mayor a 40 dB en ambos oídos) o mayor a 35 dB con alteración de la calidad de vida, tienen acceso a tratamiento con audífono y seguimiento en un plazo de 45 días. Pueden acceder a un segundo audífono después de un año.
  • Hipoacusia en prematuros: Los recién nacidos prematuros menores de 32 semanas y/o con peso menor a 1500 gramos tienen acceso a tamizaje auditivo. Si se confirma una hipoacusia neurosensorial bilateral mayor a 35 dB, acceden a tratamiento con audífono bilateral o implante coclear, y seguimiento.
  • Hipoacusia moderada, severa o profunda en menores de 4 años: Niños con diagnóstico confirmado de hipoacusia neurosensorial uni o bilateral mayor a 40 dB tienen cobertura de uno o dos audífonos, hasta el implante coclear si es necesario.

Adicionalmente, la Ley Ricarte Soto (Ley 20.850) en Chile incluye el "Dispositivo de Implante Coclear unilateral para Hipoacusia Sensorioneural Bilateral Severa o Profunda Postlocutiva" para personas mayores de 4 años con lenguaje oral desarrollado, que presenten hipoacusia sensorioneural bilateral mayor a 70 dB sin beneficio con audífonos, o mayor a 90 dB. Esta ley garantiza el implante coclear unilateral, recambio de accesorios y reemplazo del procesador cada 5 años.

La hipoacusia es una enfermedad frecuente con importantes implicaciones. Es fundamental que tanto los profesionales de la salud como la población en general estén al tanto de estas garantías y opciones de tratamiento.

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