La jubilación en el mundo académico, a menudo un tema tabú, se ha transformado en un proceso solitario, carente de planificación y acompañamiento institucional, a diferencia de los claros rituales universitarios para celebrar hitos como el ingreso o la titulación de los estudiantes. El trabajo académico está profundamente ligado a la identidad personal, lo que se refleja en frases comunes como “haré clases hasta que no pueda más” o “no me imagino haciendo otra cosa”. Estas expresiones ponen de manifiesto una cultura institucional que prioriza la productividad sobre el bienestar individual.

Factores que Influyen en la Decisión de Jubilarse
Diversas investigaciones en Chile revelan que la inseguridad económica es uno de los principales factores que retrasan la jubilación en el ámbito académico. Además, las experiencias de jubilación no son uniformes para todos; las desigualdades se acumulan a lo largo de la vida, influenciadas por la familia de origen, el acceso a la educación, las oportunidades laborales y las trayectorias profesionales. Lograr que la jubilación sea una etapa satisfactoria requiere un enfoque multisectorial que reconozca la diversidad de trayectorias laborales y entienda este proceso como algo continuo, no como un evento aislado.
Programas Universitarios para la Tercera Edad
La creación de programas universitarios o aulas para la tercera edad constituye una iniciativa fundamental para los jubilados. El término "universidad" no debe asustar, ya que estos programas están abiertos a personas de cualquier nivel de instrucción y preparación profesional previa, buscando proporcionar acceso o ampliación de conocimientos. Lejos de ser mediocre, la enseñanza impartida suele ser de un nivel excelente, con una gran diversidad de materias que explican el éxito de estas iniciativas. Ofrecen desde idiomas vivos hasta la historia de los aztecas, desde matemáticas hasta nutrición, y desde historia de Roma hasta nuevas tecnologías e internet, abarcando incluso botánica y filatelia. Cada centro elabora su programa con un afán de diversidad y coherencia, algunos enfocándose en ciencia, otros en actualidad o en cultura general.
Dada su popularidad, estas universidades y aulas no siempre disponen de plazas suficientes. Cada comunidad autónoma tiene sus propios programas y procedimientos de inscripción, por lo que es necesario consultar sus respectivas páginas web. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid cuenta con una página dedicada a la universidad para mayores.
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Estudiantes Sénior en la Universidad Española
Mientras muchos creen que la jubilación es un momento para detenerse, otros desean mantenerse más activos que nunca. Aunque el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España publica estadísticas anuales de matriculaciones, no se registran datos precisos por tramos de edad para mayores de 30 años, lo que dificulta un análisis detallado. Sin embargo, Rafael Puyol, sociólogo, catedrático en Geografía Humana y presidente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), señala que es posible observar ciertas tendencias.
Puyol asegura que, aunque modestas, las cifras muestran un crecimiento de los alumnos sénior en los estudios reglados de grado. Además, destaca el aumento de la formación continua, vital para que los mayores actualicen sus conocimientos y capacidades. Investigaciones indican que, cada año, un millón de profesionales ven desactualizados sus conocimientos y destrezas, haciendo la formación a lo largo de toda la vida algo indispensable.
Beneficios de la Educación Continua en la Jubilación
Estudiar de nuevo es una experiencia muy personal. Para la mayoría de las personas, permite mantenerse activas y realizar actividades que tengan sentido o que respondan a un anhelo de mucho tiempo. Esto proporciona la satisfacción adicional de lograr un objetivo y demostrarse a sí mismos que aún son capaces. Una persona envejece y afronta su envejecimiento de la misma forma en que ha vivido.
Experiencias Personales de Retorno a la Universidad
Conchi Cruz, al iniciar el grado de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) a los 55 años, sintió inicialmente que había cometido un error y se sentía fuera de lugar. A diferencia de sus compañeros más jóvenes, Conchi era madre, había trabajado y tenía responsabilidades. Sin embargo, su determinación la llevó a perseverar, inspirada por sus hijos, quienes la animaron a presentarse a la convocatoria de acceso a la universidad para mayores de 45. Conchi, quien tuvo que abandonar su carrera militar por una enfermedad autoinmune, descubrió su vocación de ayudar a las personas, pero sentía que le faltaban conocimientos formales.
Estudiar a los 55 años, a diferencia de los jóvenes que recién terminan el instituto, conlleva no solo mérito, sino a menudo una historia personal detrás. José Antonio Ruiz San Román, profesor de Sociología y Opinión Pública en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, identifica varias razones que motivan a los sénior a estudiar: la pérdida de empleo, la búsqueda de una titulación para mejorar profesionalmente, el salto a un grado universitario tras una FP, un divorcio, la jubilación, la disponibilidad de más tiempo libre, el deseo de salir de casa o, simplemente, la soledad. Aunque el cerebro puede ejercitarse a cualquier edad, Conchi reconoce que la brecha digital y la agilidad mental son pequeños hándicaps. "Me está costando", admite, a pesar de comprender bien los contenidos en clase.

Raimundo Navarro, a sus 67 años, lleva 12 apuntándose a cursos y ciclos formativos en universidades de mayores de la Complutense, Rey Juan Carlos y Carlos III en Madrid. No busca un nuevo grado ni una carrera profesional, sino aprender por amor al conocimiento. Raimundo, un ingeniero en telecomunicaciones prejubilado a los 61 años tras 35 años de vida laboral, considera que "lo de jubilarse y no hacer nada es una muerte en vida". En estos años, ha realizado cursos de historia, filosofía, literatura, y asiste como oyente a asignaturas de grado, concentrándose en áreas humanistas que le motivan. Marcos Roca, director de la Universidad para Mayores de la UCM, destaca que estos programas no son solo académicos.
Las universidades de mayores ofrecen flexibilidad: pocas horas, posibilidad de elegir materias y sin la exigencia de una evaluación tradicional. Generalmente, hay un ciclo con el único requisito de tener más de 50 años y prioridad para quienes no tienen formación universitaria, y otro con cursos cortos y monográficos para mayores de 50 años con titulación universitaria o que hayan superado el primer ciclo.

Estudio a Distancia y Conciliación
Juan Antonio Blanco Ramos, funcionario de la Comunidad Autónoma de La Rioja, está cursando el último año de Psicología en la Universidad Internacional de La Rioja a distancia. Por diversas situaciones personales y laborales, no pudo iniciar sus estudios superiores antes. Los inicios fueron complicados, pues llevaba muchos años sin estudiar y le costó cambiar sus rutinas. Sin embargo, logró progresar, lo que impulsó sus motivaciones sociales y educativas, así como otras necesidades personales de mantenerse activo y participativo. Juan Antonio ha adoptado hábitos de estudio nocturnos y establecido expectativas realistas, contando con el apoyo incondicional de su mujer e hijos.
La Amistad Intergeneracional en el Aula
La presencia de adultos mayores en el aula crea un diálogo intergeneracional enriquecedor, siempre que cada uno aporte su experiencia con respeto y sin arrogancia. Aunque los objetivos al formar grupos de estudio pueden diferir (los jóvenes buscan socializar, mientras que los mayores como Conchi tienen otras responsabilidades), se generan dinámicas interesantes. Raimundo, que no se identifica con su edad en el DNI, comparte con compañeros y profesores tanto de las universidades de mayores como de los grados tradicionales.
Los profesores aprecian la participación de los alumnos mayores. Rafael Puyol de la UNIR, señala que "los más jóvenes son más pasivos, escuchan, pero participan poco. En cambio, los mayores intervienen más, preguntan y opinan, hacen sus trabajos, cumplen con sus tareas, son estudiantes con actitud y con asistencia muy alta y rendimientos que ellos mismos consideran satisfactorios." Esta simbiosis intergeneracional enriquece el aula.
El Sistema de Pensiones en Chile y sus Impactos en Académicos
El debate sobre las pensiones en Chile ha puesto en el centro la posibilidad de retirar todos los fondos al momento de jubilar. El caso de una profesora antofagastina que intentó, sin éxito, obtener la totalidad de sus ahorros tras una brusca caída de su sueldo al jubilar, generó gran interés y movilizaciones ciudadanas masivas, aunque aún sin soluciones concretas.
Jorge Sandoval, académico de la Universidad de Concepción campus Los Ángeles, enfatiza la urgencia de que los parlamentarios modifiquen la legislación actual que rige a las administradoras de fondos de pensiones (AFP). Sandoval relató su propia experiencia al intentar acceder a una pensión anticipada por vejez, donde a pesar de tener un monto acumulado "más que suficiente" y estar a solo diez meses de cumplir los 65 años, se encontró con trabas que lo obligaban a permanecer cinco años más en el sistema.
La normativa chilena (artículo 68 D.L. 3500) estipula que la pensión anticipada solo es posible si se logra financiar una pensión igual o superior al 70% del promedio de las remuneraciones imponibles de los últimos 10 años, y al 80% de la pensión máxima con aporte solidario. A pesar de haber cotizado ininterrumpidamente por 38 años, Sandoval fue informado de que no cumplía el requisito y necesitaba aportar un capital adicional de UF 3.555,08, lo que equivalía a casi cinco años más de cotización. Esta "letra chica" parece forzar a los hombres a pensionarse a los 70 años.
Sandoval cuestiona la imposibilidad de optar por un monto menor de pensión si este es aceptable para el afiliado, si las AFP pueden garantizar una pensión similar a la última remuneración imponible, y por qué los parlamentarios no abordan esta situación. También plantea la posibilidad de permitir a los afiliados retirar hasta un 5% de sus fondos para pagar deudas y mejorar su calidad de vida, una medida que beneficiaría a los trabajadores de los últimos tramos de ingresos.
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Considerando que las AFP cumplen estrictamente la normativa, Sandoval critica la demora o desidia de las autoridades en modificar una ley que estudios de opinión y la Consulta Municipal reflejan como la primera prioridad para los chilenos: mejorar las pensiones. Urge un acuerdo transversal del Estado en materia previsional para cumplir con el derecho a la seguridad social establecido en la Constitución.
Testimonios de Académicos Jubilados en Chile
En el contexto de las movilizaciones contra el sistema de AFP, se recogieron las experiencias de académicos de la Universidad de Concepción. El Dr. Benito Rodríguez, quien jubiló recientemente a través de las AFP, compartió su frustración. Antes de jubilar, intentó volver al Instituto Previsional Social (IPS) creyendo haber cotizado en el sistema antiguo cuando era ayudante en la Universidad de Chile, pero sus cotizaciones no aparecían. Se quedó en la AFP por falta de alternativas, y descubrió años después, a través de un compañero, que sí les habían impuesto en el sistema antiguo.
El Dr. Rodríguez trabajó 10 años en Suecia, y esas imposiciones le otorgan una jubilación mayor que la chilena, recibiendo alrededor de 500 mil pesos mensuales por la mitad del tiempo cotizado. Además, recibió una indemnización de la Universidad de Concepción al retirarse. Su experiencia con las AFP lo lleva a concluir que el sistema "no ofrece mucho", entregando jubilaciones que apenas alcanzan el 20% de su sueldo.

La historia del Dr. Eduardo Tarifeño Silva, doctor en Biología, con las AFP y el IPS, parece de Kafka. Fue funcionario público hasta 1975 en la Universidad de Chile, luego realizó su doctorado en EE. UU. sin cotizar, y al regresar en los 80, empezó a cotizar como empleado particular en la Pontificia Universidad Católica (hoy UCSC) antes de la aparición del sistema de AFP. Sus problemas comenzaron al tramitar una pensión no contributiva para exonerados políticos. Tuvo que renunciar a su bono de reconocimiento, lo que inició una larga batalla burocrática. Aunque la AFP inicialmente rechazó su solicitud de traspaso, la Superintendencia de AFP la aceptó, amparándose en otros casos similares y en una ley de 1940 (Ley n° 6755).
Al materializar el traspaso en 2005, a pesar de las advertencias de su AFP sobre una diferencia en las imposiciones, Tarifeño descubrió que el dinero en su AFP era suficiente para cubrir lo que teóricamente debía haber impuesto en el IPS, e incluso recibió un cheque por excedentes. Además, su solicitud de pensión no contributiva fue aceptada al regresar al sistema antiguo. Tarifeño concluye que la Ley n° 6755 debería ser analizada para ver si abre la opción para que otros funcionarios de la Udec puedan volver al IPS, especialmente aquellos que sí impusieron en las cajas antiguas. Aunque la ley que ayudó a Tarifeño consideraba a los funcionarios de la Udec como empleados públicos para efectos previsionales, los DL 3500 y 3501 eliminaron las cajas antiguas. Marcelo Troncoso Romero, abogado y docente de la Udec, explica que algunos trabajadores pueden volver al sistema antiguo si cumplen ciertos requisitos, como haber sido trabajadores al inicio del nuevo sistema, tener derecho a bono de reconocimiento y 60 cotizaciones, o haber cotizado al menos 12 veces en el sistema antiguo sin tener el bono. Sin embargo, esto no aplica a quienes nunca cotizaron en el sistema antiguo, ya que las AFP se volvieron obligatorias.
La Jubilación del Profesorado Universitario en España
La tardía incorporación del Personal Docente e Investigador (PDI) a la universidad pública española (superior a los 49 años de media) genera efectos patentes (salud mental, conciliación, consolidación docente, déficit en habilidades gestoras) y otros latentes relacionados con la jubilación.
El profesorado universitario funcionario, enmarcado en el Régimen de Clases Pasivas del Estado (RCP) hasta 2011, tenía una edad de jubilación ordinaria a los 65 años con un mínimo de 15 años de servicios efectivos. En cambio, para los profesores del Régimen General de la Seguridad Social (RGSS), la edad es entre 65 y 67 años según los años cotizados. Los profesores RCP podían acogerse a la jubilación anticipada a los 60 años con 30 años de servicios efectivos.
Desde 2022, el cálculo de la pensión se basa en las cotizaciones de los últimos 25 años, a diferencia de los 15 años anteriores. Un profesor RCP alcanza la pensión máxima con 33 años de cotización, mientras que los profesores RGSS necesitan al menos 38 años. Los profesores RGSS pueden optar por la jubilación demorada, prolongando su vida laboral hasta los 70 años y recibiendo un complemento económico por cada año completo cotizado después de los 65 años, que puede llegar hasta 570 euros.
Las universidades públicas españolas ofrecieron "incentivos" de jubilación anticipada hasta 2012, amparadas por la Ley 30/1984. Sin embargo, los "premios" de jubilación forzosa para el funcionariado, que inicialmente tenían un espíritu de asistencia social, fueron declarados por los tribunales como retributivos para los funcionarios docentes y requerían una ley explícita que no existía, lo que llevó a su paralización en 2023. Todo funcionario, incluido el profesorado universitario, tiene derecho a jubilarse dignamente, en condiciones equiparables a sus predecesores, independientemente de las coyunturas políticas, económicas o sociales.
Uno de los principios de la LOSU (Ley Orgánica del Sistema Universitario), concretado en los nuevos criterios del programa ACADEMIA de la ANECA, es la reducción en la edad de acceso al cuerpo docente universitario.
Programas de Apoyo a la Jubilación en la Universidad de Chile
La Universidad de Chile, a través de su Dirección de Recursos Humanos, inició en 2018 un programa integral para acompañar el proceso de jubilación, con énfasis en la educación financiera. La Caja de Compensación La Araucana presentó el programa "Club Tiempo Pleno", y se abordó el sistema de pensiones chileno, basado en los tres pilares del Decreto Ley 3500: solidario, obligatorio contributivo de capitalización individual y contributivo voluntario. Se expusieron también los distintos tipos de pensiones: anticipada de vejez (financia hasta el 70% de las rentas), de invalidez total (subsidia al menos dos tercios de la renta) y de invalidez parcial (financia más del 50%).
Fanny Villa, administrativa del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, valoró la información, destacando que es "fabuloso que nos hayan podido orientar, porque en estos temas siempre hay confusión y poca información al respecto".
"¿Y después de la jubilación qué?": Conversatorio en la FES Zaragoza
Para compartir experiencias sobre el proceso que viven las personas mayores al dejar sus actividades laborales, la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza organizó el evento "¿Y después de la jubilación qué?", un conversatorio sobre proyectos de vida al jubilarse, posibilidades y retos. El evento, organizado por la licenciatura de Desarrollo Comunitario, contó con la participación de la Población Mayor del DIF Nezahualcóyotl y el grupo Ayuda a la Ancianidad AP.
La licenciada Tania Gabriela Lima Robles y la estudiante Benita Elvira López Sánchez explicaron la diferencia entre jubilación (cese del trabajo) y pensión (cantidad periódica vitalicia). Invitaron a los asistentes a verse más como personas que como trabajadores, enfatizando que la jubilación no es el fin de la vida social. La profesora Guadalupe Elguera Galicia, la enfermera Guadalupe Cruz Colunga y el entrenador Miguel Ángel Flores Juárez compartieron sus experiencias.
Miguel Ángel, instructor de Taekwondo, vio en los cambios y nuevas reglamentaciones de su deporte la señal para retirarse y dar paso a nuevas generaciones. La maestra Guadalupe indicó que llega un momento de "querer descansar", pero luego surge la duda de qué hacer. En su caso, buscó cortar de tajo con su vida laboral y "retomé mi labor de madre". La doctora Guadalupe Cruz actuó rápidamente: "no lo pensé, porque si lo hubiera pensado no me hubiera jubilado. Es fundamental hacer un plan de vida y uno de muerte". Los ponentes coincidieron en la importancia de tener rutinas, círculos de socialización y actividad física. La jefa de la licenciatura, doctora Gabriela Aldana González, resaltó el objetivo de la carrera de construir espacios donde la población mayor pueda mostrar sus capacidades.