La situación de los niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (SENAME) en Chile ha sido objeto de constante preocupación y debate. Se han reportado numerosos casos donde menores, buscando escapar de las precarias condiciones o los malos tratos, huyen de las residencias colaboradoras. Estos incidentes revelan una profunda crisis sistémica, marcada por vulneraciones graves y sistemáticas de derechos, falta de fiscalización, caos estadístico y una urgente necesidad de reformas estructurales.
Fugas de Residencias del SENAME: Un Patrón Alarmante
El Caso de la Residencia Catalina Kentenich en Rancagua
Durante un domingo en Rancagua, nueve niños, con edades entre 7 y 12 años, escaparon de la residencia Catalina Kentenich, administrada por la fundación María Ayuda, una de las organizaciones colaboradoras del SENAME. El hecho ocurrió alrededor de las 17:00 horas.
Una mujer identificada como Camila Valenzuela (también mencionada como Camila Constanza en otro fragmento del borrador) los encontró a eso de las 20:00 horas en una plaza, semidesnudos y descalzos. Junto a su madre, decidieron llevarlos a su casa debido a las condiciones en que se encontraban los menores. "No podíamos dejarlos tirados, mi mamá me dijo que los lleváramos a la casa", relató la joven.
Los niños aseguraron haber escapado debido a agresiones sufridas en la residencia vinculada al SENAME. Además, señalaron que no querían llamar a Carabineros ya que los regresarían al hogar. Desde la residencia se informó que se "activaron los protocolos pertinentes a fin de generar las acciones de ubicación y rescate de los niños y niñas por parte del equipo profesional". Se trataba de niños pequeños, incluyendo hermanos mellizos. Algunos se refugiaron en el techo de la residencia por temor a las represalias. Esto generó la sensación de que el financiamiento entregado no se condice con el grado de acogida que deberían tener los niños y niñas, evidenciando un problema cuando el Estado se desentiende de la supervisión a las instituciones colaboradoras que carecen de la experticia o el interés adecuado.

La Fuga del Hogar Santa Teresita de Lisieux
En otro incidente, una menor salió del Hogar Santa Teresita de Lisieux, recinto dependiente del SENAME, durante un miércoles. Momentos más tarde, fue encontrada deambulando por un servicentro Shell en el sector de Yolanda. Desde la policía uniformada, indicaron que no era la primera vez que la niña salía sin permiso desde este centro, y se hizo una denuncia por oficio ante una eventual vulneración de derechos, según el teniente Claudio Fica, subcomisario administrativo de la Tercera Comisaria Norte.
Reacciones Políticas y Contexto de la Crisis
La realidad del SENAME ha provocado fuertes reacciones en el mundo político. El diputado Juan Luis Castro (PS) sostuvo que "la realidad del Sename de O’Higgins es escandalosa. Ya en Graneros hemos tenido sucesivos problemas recurrentes, incluso se secuestro de funcionarios y total ingobernabilidad". Cuestionó: "¿Qué está pasando? Porque parece que el Estado abandonó el Sename y en particular en la región de O’Higgins."
Por su parte, la diputada Natalia Castillo señaló que "nuevamente tenemos noticias de niños que, por arrancar de los malos tratos que reciben en una residencia colaboradora del Sename, deciden huir. Este sistema ya no da para más". Agregó que el Gobierno "le debe dar máxima celeridad a la Ley General de Garantías de la Niñez que su sector rechazó de manera mayoritaria hace algunas semanas. No podemos seguir esperando."
Es de público conocimiento las innumerables violaciones a los derechos de las niñas, niños y adolescentes por parte del Estado. Por lo mismo, no es raro toparse con noticias sobre casos en que los niños buscan escapar de los recintos colaboradores del SENAME, donde su integridad física y psicoemocional corre un grave peligro.
Reportajes 24: Sename, el infierno infantil | 24 Horas TVN Chile
La Crítica Internacional y el Historial de Vulneraciones
La grave situación del SENAME no es un fenómeno reciente. En el año 2018, el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas realizó un lapidario informe, señalando que el Estado de Chile ha violado grave y sistemáticamente los derechos garantizados en la Convención de Derechos del Niño en perjuicio de los niños y niñas a cargo de la supervisión del SENAME por más de 30 años.
Fue solo en el año 2016, tras la brutal muerte de Lissette en el centro Cread Galvarino en Estación Central, que la atención pública se volcó a la protección de la infancia. Aun así, la ayuda por parte de los gobiernos de turno junto a reformas estructurales a la institución no han llegado.
Casos Emblemáticos de Vulneración: Más Allá de las Fugas
El Trágico Caso de Guillermina
En agosto de 2012, Guillermina, de 16 años, llegó a "medio vestir" y con dinero al Centro de Protección Alborada del SENAME en Temuco, siendo reingresada por la policía a las 04:19 de la mañana. Según la querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia, Guillermina se resistió violentamente al reingreso. Menos de media hora después, la encontraron colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse.
Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, Guillermina no fue llevada a un hospital para determinar su estado ni para un chequeo completo. La única lesión constatada fue una herida en su rodilla. La querella no prosperó, y su muerte quedó registrada como un "egreso" más del sistema, un término que el SENAME utiliza para describir tanto escapes como la reinserción familiar o el fallecimiento.
Guillermina tenía un historial de consumo de alcohol, drogas y depresión, además de un embarazo adolescente. "El bebé fue a un proceso de adopción porque no estaba capacitada para ser madre", cuenta el abogado querellante, Oliver Pérez, quien calcula que la menor tenía 14 años. A pesar de haber estado mucho tiempo en situación de calle, nunca fue diagnosticada con ninguna patología psiquiátrica grave, ilustrando la falta de atención especializada.

Lissette: Un Símbolo de la Negligencia
De sus 11 años, Lissette pasó más de la mitad entrando y saliendo de centros dependientes del SENAME, tras la decisión judicial de que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo de ella. Las evaluaciones incluían maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. A pesar de ello, Lissette escribía cartas a su madre pidiéndole volver a casa, expresando su tristeza y la falta de un "pedacito de mi corazón".
En el centro donde estaba internada, Lissette era conocida por sus episodios de rabia y "pataletas". El lunes 11 de abril de 2016, pasadas las 20:00 horas, las cuidadoras pensaron que la crisis de Lissette era una más de sus "pataletas". Según el testimonio de una de ellas, Lissette se golpeó la cabeza y comenzó a sangrar, desvaneciéndose. "Ya es parte de la pega que lo que no es normal pasa a ser normal. Por eso es que no se le tomó el peso en realidad a lo que podía pasar", dijo la cuidadora.
Ni ella ni su compañera, a cargo de 20 niñas, tenían conocimientos en primeros auxilios ni estudios superiores o técnicos. Cuando se dieron cuenta de la gravedad, intentaron reanimarla, buscaron bomberos, llamaron a enfermeras y servicios de emergencia, pero Lissette ya estaba muerta. No se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales. La entonces directora del SENAME, Mariela Labraña, atribuyó el fallecimiento a una "crisis emocional" por la ausencia de un familiar, una explicación considerada poco satisfactoria y que le costó el puesto.

Fallas Sistémicas y Desafíos del SENAME
Caos Estadístico y Falta de Transparencia
La falta de claridad respecto al número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es alarmante. Según un informe del Ministerio de Justicia, 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016, pero un reporte de UNICEF reveló que la cifra de fallecimientos en 2010 era cinco veces mayor. El gobierno aclaró que su cifra solo incluía a menores del área de "protección", dejando fuera a los infractores de ley.
BBC Mundo analizó los anuarios oficiales del SENAME de 2010 a 2014, arrojando 318 fallecimientos, que sumados a los 77 del período por Justicia, darían 395. Sin embargo, el número oficial no parece confiable. Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del SENAME, señala: "No tengo ninguna confianza en las cifras. Es posible que esté replicada la información".
El diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del SENAME, afirmó: "El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales". Saffirio presidió la primera comisión investigadora del Congreso sobre las irregularidades del SENAME y presentó un informe con 200 medidas urgentes, "ninguna se han cumplido", asegura.

Sobremedicación y Falta de Personal Especializado
Más allá de los números, las investigaciones han puesto en evidencia un sistema donde niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación (ni siquiera en primeros auxilios), y se han recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia.
El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, sostiene que Lissette estaba "sobremedicada". Le suministraban una benzodiazepina en una cantidad que actuaba como antipsicótico, y estuvo expuesta a antidepresivos por años, a pesar de que no está demostrado que hagan efecto en niños; de hecho, la sertralina puede volverlos "más agresivos, impulsivos e irritables".
Estrada asegura que la "poca prolijidad" en la manipulación de medicamentos es "generalizada" en los centros, con problemas graves en la dosificación. El senador Alejandro Navarro indicó que "el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención medica de personal especializado".
La situación se agrava por la escasez de psiquiatras infantojuveniles, con la mayoría prefiriendo el sector privado, dejando regiones sin este recurso esencial. "Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región y no tiene camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil", afirma Estrada.

Desconexión Social y Estigmatización de la Pobreza
María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, sostiene que "este no es un tema solo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños. Y en el caso especial de estos niños, menos todavía porque son los más pobres de los pobres. No marchan, no votan, no exigen".
Asimismo, se plantea la pregunta de por qué no hay niños de niveles económicos altos en el SENAME, a pesar de que el abuso sexual y la violencia son transversales, sugiriendo una estigmatización de la pobreza en el sistema.

Propuestas de Solución y la Nueva Institucionalidad
Según el análisis de Francisco Estrada, una solución definitiva para el problema se basa en tres pilares:
- Apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado: Necesidad de unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje con las familias, no que las aísle.
- Reunificación familiar como objetivo final: Muchos niños son internados por pobreza. La solución no es quitárselos, sino romper el círculo de la violencia y la precariedad, entregando herramientas y acompañamiento a las familias.
- Defensa jurídica adecuada para los niños: A diferencia de los "infractores de ley" que cuentan con buenos defensores, los niños vulnerados en tribunales de familia a menudo son vistos por abogados jóvenes para quienes el niño es más un "trámite burocrático".
El Consejo para la Infancia, a mediano plazo, pretende cerrar el SENAME y realizar una transición a un nuevo servicio, que Ortiz espera "dejar instalado" en este gobierno, es decir, antes de 2019. Sin embargo, los niños no pueden esperar.
Se ha propuesto una nueva institucionalidad con el nombre "Mejor Niñez", pero esta iniciativa ha sido cuestionada como un "efecto propagandístico" más que una real voluntad de cambio estructural. El cambio estructural del sistema implica no solo tener la ley de protección integral de derechos, sino generar políticas de garantías de derechos de carácter universal, invertir grandes recursos en el sistema de protección especializada, y apoyar a las familias para que los niños no ingresen al sistema por pobreza. Además, se requiere personal profesional especializado para tratar a los niños.
Finalmente, se enfatiza la necesidad de que el Estado asuma su rol de garante de derechos, ya que existe un problema cuando este se desentiende a partir de la entrega de recursos a instituciones colaboradoras que no siempre tienen la experticia ni el interés para trabajar con niños, niñas y adolescentes. Las subvenciones a centros residenciales administrados directamente por el SENAME tienen un precio mayor que las entregadas a privados, lo que también genera un desequilibrio. Es inaceptable que un niño esté en una residencia porque sus padres no tienen dinero o porque una madre víctima de violencia intrafamiliar no tiene adónde ir con sus hijos.
