Con el paso de los años, las funciones del cuerpo pueden deteriorarse y las personas pueden perder capacidades, lo que hace que los adultos mayores sean más vulnerables a experimentar algún tipo de discapacidad. Es fundamental identificar a tiempo el tipo de condición para realizar las transiciones necesarias y asegurar que la vida del adulto mayor no se vea alterada. Cada discapacidad requiere una atención y un cuidado diferente por parte del cuidador y del entorno.

¿Qué es la Discapacidad?
La discapacidad se define como una condición que impide o limita a una persona en su vida diaria, presentándose como dificultades para realizar acciones o tareas que para el resto de las personas resultan naturales. Esto puede complicar la participación e interacción en la sociedad. Sin embargo, no significa que no puedan ser parte activa de ella; con la ayuda necesaria, las personas con discapacidad pueden potenciar otros aspectos de su vida. El apoyo del cuidador es esencial para ayudarles a vivir con normalidad.
Más de mil millones de personas, es decir, el 15% de la población mundial, padece alguna forma de discapacidad. Para que exista una discapacidad, primero debe haber una deficiencia, entendida como un trastorno orgánico que produce una limitación funcional que se manifiesta objetivamente. La discapacidad es una condición que se "tiene", y la persona "está" discapacitada, no "es" discapacitada.
Enfoque Social y de Derechos de la Discapacidad
El análisis de la discapacidad en personas mayores se aborda desde un enfoque social y de derechos, buscando potenciar el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, y promover la inclusión social. Esto se basa en principios como la vida independiente, la no discriminación, la accesibilidad universal, la normalización del entorno y el diálogo civil.
Causas de las Discapacidades en Adultos Mayores
Existen diversas causas que contribuyen a la aparición de discapacidades en adultos mayores. El desgaste natural del cuerpo es un factor, pero hay otros elementos que pueden aumentar la propensión. Aquellos adultos que trabajaron por temporadas prolongadas en labores que requerían mucho esfuerzo físico, o que estuvieron expuestos a ruidos altos y dificultades para mantener una rutina de alimentación adecuada, pueden ser más propensos a sufrir discapacidades físicas.
Además, existen factores hereditarios que, aunque pueden ser complejos de tratar, con anticipación y un acompañamiento adecuado, disminuyen la probabilidad de padecerlos. El envejecimiento como proceso natural implica un conjunto amplio de procesos biológicos, psicológicos y sociales que pueden llevar a un deterioro molecular y celular, resultando en un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas y aumentando la probabilidad de adquirir enfermedades.
Tipos Principales de Discapacidad en el Adulto Mayor
Los tipos de discapacidad se clasifican según el deterioro de la parte corporal del paciente, y cada caso es específico, requiriendo atención personalizada. A continuación, se describen los cinco principales tipos:
Discapacidad Física o Motora
También conocida como discapacidad motora, se refiere a las limitaciones en la movilidad del paciente, que pueden ir desde una dificultad para moverse hasta la imposibilidad total. Esto puede ser resultado de la pérdida de alguna extremidad, problemas óseos o articulares, accidentes cerebrovasculares, artritis o malformaciones. Es una de las discapacidades más comunes en adultos mayores. La artrosis, por ejemplo, aparece por la degeneración del cartílago articular generada por la edad, causando dolor al moverse y dificultades motoras, afectando a casi todas las personas mayores en alguna de sus articulaciones. En los últimos años, se ha observado un crecimiento en las propuestas de inclusión, como la construcción de rampas y la implementación de ascensores en el transporte público para facilitar la movilidad.
Discapacidad Sensorial
En este tipo de discapacidad, la persona ha perdido total o parcialmente sus capacidades en alguno de los sentidos, comúnmente la vista o el oído, lo que dificulta su comunicación. Las patologías sensoriales son importantes de considerar debido a sus graves efectos psicosociales y los problemas de comunicación que generan con el entorno.
Discapacidad Visual
Las personas con discapacidad visual pueden tener ceguera total o, más comúnmente, una disminución parcial de la visión. Para el cuidador, es fundamental:
- Informarse sobre el caso específico del paciente.
- Identificarse o decir el nombre de las personas presentes antes de empezar a hablar.
- Si el paciente tiene un perro guía, entender que está trabajando y no debe ser distraído.
Discapacidad Auditiva
Una persona es considerada sorda cuando tiene una pérdida profunda o total de la audición (cofosis), o hipoacusia si la pérdida es parcial y puede mejorar con dispositivos. Estas personas pueden ayudarse mediante el lenguaje de señas, la lectura de labios, letreros o audífonos. Como cuidador, se debe tener en cuenta:
- Hablar lento, claro y fuerte siempre que sea posible.
- Tener paciencia y flexibilidad ante situaciones confusas.
- Si no se comprende lo que la persona dice, se le puede pedir que lo escriba.
Discapacidad Intelectual o Mental
Estas personas suelen haber tenido esta discapacidad durante toda su vida, ya sea heredada (como el síndrome de Down), adquirida durante la gestación o por daños en el sistema nervioso. Se define como la dificultad cognitiva para aprender, adaptarse o socializar. La discapacidad intelectual se expresa cuando una persona con limitaciones significativas interactúa con su entorno, y su manifestación depende de las barreras u obstáculos que presenta dicho entorno.
A las personas con discapacidad intelectual les cuesta más aprender, comprender y comunicarse. Si se trata a una persona con este tipo de discapacidad, es mejor evitar cambios en el ambiente, ya que pueden estresarse fácilmente cuando se altera su rutina. La comunicación debe ser simple y clara. Generalmente, esta discapacidad es permanente y tiene un impacto significativo en la vida de la persona y su familia.
Discapacidad Psíquica o Psicosocial
También conocida como psicosocial, esta discapacidad se relaciona con alteraciones en el comportamiento del paciente, quienes generalmente padecen un trastorno mental como depresión, bipolaridad, esquizofrenia o ansiedad. Estas condiciones afectan la manera en que la persona piensa, siente y se relaciona. Lo primero es informarse a fondo sobre la enfermedad, ya que cada trastorno es diferente y requiere tratamientos distintos. La tolerancia y la paciencia son claves para cuidar a adultos mayores con esta condición.
Discapacidad Visceral
Aunque no es muy conocida, es frecuente en adultos mayores. Este tipo de discapacidad se refiere a la falla en alguno de los órganos internos. Quienes la padecen pueden presentar enfermedades cardíacas, respiratorias, diabetes, insuficiencia renal, incontinencia, entre otras. La diabetes es una de las enfermedades más comunes en los adultos mayores.

La Soledad y el Aislamiento Social en la Vejez
La soledad se ha convertido en un grave problema de salud para las personas mayores. Las situaciones de soledad pueden conducir al aislamiento social, provocando tristeza o miedo. Vivir solo en la vejez puede ser un gran desafío. Las familias deben ayudar a los mayores a no sentirse solos y a reconocer su importante papel en el hogar y la sociedad.
Prevención de las Discapacidades en el Adulto Mayor
La prevención de las discapacidades en la tercera edad es fundamental para promover un envejecimiento saludable.
Prevención de Discapacidades Físicas
Las discapacidades físicas se pueden prevenir de manera más efectiva con actividades que fortalezcan el cuerpo y favorezcan el buen funcionamiento de los órganos vitales. Es crucial tomar precauciones para evitar caídas, laceraciones o accidentes que puedan limitar la movilidad. El ejercicio tiene muchos beneficios para la salud: mejora la capacidad de realizar actividades diarias, ayuda a mantener un peso adecuado y previene o retrasa trastornos como enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes y deterioro cognitivo.
Los ejercicios de resistencia (caminar, montar en bicicleta, bailar, nadar, aeróbicos de bajo impacto) y los de fortalecimiento muscular son especialmente beneficiosos. Un programa de ejercicio completo puede incluir:
- Resistencia (aeróbica)
- Fortalecimiento muscular
- Ejercicios de equilibrio (por ejemplo, tai chi)
- Flexibilidad
Prevención de Discapacidades Sensoriales
Las discapacidades sensoriales se deben principalmente al desgaste de órganos como los ojos y los oídos por el esfuerzo y el abuso a lo largo de la vida. Es importante evitar la exposición a ruidos muy altos o el sobreesfuerzo de la visión (leer sin gafas o en lugares oscuros) para prevenir su deterioro.
Prevención de Discapacidades Intelectuales
Para prevenir las discapacidades intelectuales, es importante mantener la mente en constante funcionamiento, realizando actividades que requieran pensar y esforzarse, como crucigramas, sudokus o memorizar números de teléfono e información diversa.
Prevención de Discapacidades Psíquicas
Las discapacidades psíquicas pueden requerir un acompañamiento profesional de salud mental para un tratamiento adecuado y personalizado. Para su prevención, se necesita autoconocimiento y asistencia constante a terapia psicológica a lo largo de la vida. Las enfermedades mentales son condiciones graves que influyen en el humor, pensamiento, sentimientos y actuaciones diarias.
Prevención de Discapacidades Viscerales
Las discapacidades viscerales pueden prevenirse con cambios en los hábitos, como una mejor alimentación y ejercicio físico. Seguir una dieta baja en grasas, rica en frutas y verduras, como la dieta mediterránea, está asociada con una mejor salud y mayor longevidad. Esta dieta, que prioriza cereales integrales, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, ha demostrado reducir infartos, accidentes cerebrovasculares y la aparición de diabetes.

El Rol del Cuidador y el Apoyo Familiar
Las personas mayores con discapacidad a menudo residen en hogares nucleares o extendidos, viviendo con sus parejas, hijos e incluso nietos. Sin embargo, algunos viven solos, lo que significa que carecen de apoyo y cuidados a largo plazo en su hogar. Los hogares con personas con discapacidad suelen presentar mayores niveles de pobreza y desigualdad, debido a los elevados gastos asociados a servicios de salud, terapias, rehabilitación, movilidad, accesibilidad y adaptaciones en la vivienda.
El cuidado ha sido una parte esencial de la humanidad. Cuidar de las personas es una actividad humana con un componente no profesional que, en el caso del adulto mayor, implica una responsabilidad significativa, paciencia, respeto y compromiso. El autocuidado se vuelve una variable importante, asociada a niveles de autonomía, independencia y responsabilidad personal.
Centros de Día como Opción de Cuidado
Los centros de día, también llamados estancias diurnas, son una alternativa intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar del adulto mayor y los casos de institucionalización. Sus objetivos generales son incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores, ofreciéndoles descanso y orientación.
Para el adulto mayor sano, los centros de día son una opción de actividad, recreación y dignificación. Para aquellos con condiciones de salud (envejecimiento patológico o discapacidad), ofrecen terapias de estimulación para retrasar procesos neurodegenerativos, fomentar la autonomía, potenciar capacidades físicas, cognitivas y funcionales, estimular actividades de la vida diaria, fortalecer relaciones sociales y brindar apoyo multidisciplinario.
¿Por qué y cómo desarrollar centros de día para personas mayores?
Impacto Demográfico y Social de la Discapacidad en Adultos Mayores
La probabilidad de tener alguna discapacidad aumenta con la edad. La población de 80 años y más es el grupo con mayor demanda de cuidados y atención, y su crecimiento es más rápido que el de la población de 60 años y más. En países con información censal reciente, entre el 40% y el 52% de la población con discapacidad se ubica en el grupo de edad de 60 años y más.
La prevalencia de la discapacidad entre las personas de 60 a 79 años varía del 10.5% al 23.3%, y entre la población de 80 años y más, supera el 50% en algunos países. En ambos grupos de edad, la prevalencia es mayor entre las mujeres, lo que se atribuye a su mayor esperanza de vida, aumentando la posibilidad de desarrollar discapacidades asociadas a enfermedades crónicas o accidentes en etapas avanzadas de la vida. Las personas de 80 años y más con discapacidad a menudo presentan una alta dependencia de cuidados y baja autonomía, requiriendo apoyo constante.
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