El concepto de pobreza se asocia directamente a la insatisfacción de necesidades básicas. Para medir la pobreza monetaria, se establece una “línea” mínima de ingresos, a partir de la cual todo ingreso inferior a ese “umbral” se considera insuficiente para satisfacer necesidades fundamentales. Sin embargo, una persona puede encontrarse por encima del umbral de la pobreza monetaria y, aun así, presentar carencias significativas en ámbitos como la salud, la educación o la vivienda, lo que nos lleva al concepto de pobreza multidimensional.
La vulnerabilidad, por su parte, es un concepto complejo y multifactorial. Karlos Pérez de Armiño, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad del País Vasco, explica que la vulnerabilidad es el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades, y su sistema de sustento ante una posible catástrofe. Esta definición, referida al ámbito humanitario, puede ampliarse bajo otros enfoques. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la vulnerabilidad social como "el resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente" y de "la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos". Desde este punto de vista, la vulnerabilidad se relaciona con la pobreza, pero también con la inseguridad y la indefensión.
En términos generales, el tipo y la intensidad de la vulnerabilidad dependen de dos dimensiones: la exposición a una catástrofe o amenaza externa, y la indefensión o falta de capacidades de cada individuo para afrontar dicha amenaza externa.
Factores Socioeconómicos que Inciden en la Vulnerabilidad
Ingresos y Protección Social
Los ingresos autónomos son un determinante crucial. En muchos hogares pobres, estos ingresos han mostrado caídas significativas, haciendo que las personas de menores ingresos y mayor exclusión sean las más impactadas por crisis económicas o pandemias. Los subsidios monetarios complementan los presupuestos familiares y son una fórmula rápida para enfrentar emergencias, pero no aseguran su mantención a lo largo del tiempo, ya que están hechos para responder a contextos económicos específicos.
En este sentido, los sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos de las crisis y evitar que muchas personas caigan en la pobreza. La protección social incluye redes de protección (asistencia social y transferencias no contributivas, como transferencias de efectivo, alimentación escolar y asistencia alimentaria, y subsidios dirigidos a grupos específicos), y seguros sociales (como pensiones de jubilación, supervivencia y discapacidad, o seguros de desempleo).

Carencias en Servicios Básicos y Acceso a Oportunidades
La falta de acceso a servicios básicos es una de las principales causas de la vulnerabilidad. Más de la mitad de la población mundial en 2021 no tenía cobertura total de servicios esenciales de salud, y los elevados gastos sanitarios, cuando no existen servicios de salud pública gratuitos, generan que muchas personas gasten más de lo que pueden en temas médicos. Esta carencia de asistencia médica adecuada es un factor que perpetúa la pobreza.
Asimismo, la falta de acceso a educación es un determinante fundamental. La educación es una herramienta crucial para salir del círculo de la pobreza y romper su ciclo. Si todas las personas adultas completaran la educación secundaria, cientos de millones podrían salir de la pobreza. Garantizar el acceso a una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado es el primer paso para poner en sus manos un futuro lejos de la pobreza.
La falta de acceso a agua potable y saneamiento multiplica los riesgos de enfermedades, interrumpiendo el acceso a educación o empleo, lo que perpetúa la pobreza. Las deficiencias nutricionales en la alimentación también son críticas, ya que la nutrición es fundamental para el desarrollo de las personas y su participación en la vida económica y social. Una población enferma es menos productiva, y la malnutrición acarrea graves consecuencias en la salud de las personas adultas.
Desigualdad y Discriminación
La desigualdad se manifiesta a todas las escalas: entre regiones y países, dentro de los países y dentro de las ciudades y localidades. Esta desigualdad facilita que el riesgo de desastres se transfiera de aquellos a quienes beneficia la toma de riesgos a aquellos que asumen los costos, a través de una rendición de cuentas ineficaz y un aumento de la corrupción.
El acceso a los recursos que las personas necesitan para generar activos se ve obstaculizado por la desigualdad que surge de la discriminación por motivos de género, edad, discapacidad o etnia, o por el control legítimo o ilegítimo de los activos. Por ejemplo, la pobreza tiene rostro de mujer y la desigualdad de género es una barrera más que impide a las mujeres salir de la pobreza.
Además, la baja calidad e inseguridad de las viviendas en zonas desfavorecidas es un factor clave, que a su vez limita el acceso a los servicios básicos, como la atención de la salud, el transporte público y las comunicaciones, y a las infraestructuras, como el agua, el saneamiento, el drenaje y las carreteras.
Impacto de Factores Externos y Desastres
Cambio Climático y Riesgo de Desastres
Los efectos del cambio climático son un determinante creciente de la vulnerabilidad. Tormentas más fuertes, sequías más largas, inundaciones más frecuentes y olas de calor con temperaturas cada vez mayores hacen que, allá donde existe mayor vulnerabilidad, los efectos sean aún más graves. El cambio climático y la exposición a amenazas naturales son verdaderos obstáculos en los esfuerzos internacionales para acabar con la pobreza extrema.
La pobreza es, en conclusión, tanto una causa como una consecuencia del riesgo de desastres, especialmente del riesgo extensivo. Además, la sequía es la amenaza más estrechamente vinculada a la pobreza. Los desastres naturales -incrementados por los efectos del cambio climático- se traducen en pérdidas de cultivos, ganado e infraestructuras, lo que supone una reducción drástica de la producción de alimentos básicos. En el Corredor Seco de Centroamérica, por ejemplo, la extensión de la temporada seca y la irregularidad de las lluvias han agravado la situación de una población vulnerable que depende de la agricultura.
El cambio climático afecta la lucha contra la pobreza
Las personas más pobres tienen más probabilidades de vivir en zonas expuestas a amenazas y tienen menos posibilidades de invertir en medidas de reducción del riesgo. Esto se evidenció en el huracán Harvey en 2017 en el condado de Harris (Texas), donde los daños per cápita sufridos por personas latinas fueron mayores, aunque el valor de la vivienda es más alto en los barrios blancos.
Conflictos y Crisis Globales
Los conflictos bélicos y la violencia son una causa principal del aumento del hambre y la pobreza en el mundo. Además, las consecuencias de la pandemia de COVID-19 y la crisis del coste de la vida han agravado la lucha contra la pobreza. Desde 2020, el 1% más rico acaparó una porción desproporcionada de la nueva riqueza generada, mientras que el resto de la población mundial recibió una fracción menor, exacerbando la desigualdad.
Grupos Especialmente Vulnerables
Ciertas poblaciones enfrentan una vulnerabilidad acentuada. Los resultados de estudios como la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) en Chile, aunque específicos, reflejan la persistencia de brechas en grupos particularmente vulnerables:
- Niños, niñas y adolescentes: Presentan una mayor proporción en situación de pobreza por ingresos en comparación a la población mayor de 18 años.
- Adultos mayores: A pesar de contar con ingresos mensuales suficientes para satisfacer necesidades básicas (a menudo gracias a pensiones y subsidios como la Pensión Garantizada Universal), una proporción significativa de este grupo se encuentra en situación de pobreza multidimensional. Esto refleja que el ingreso resulta insuficiente para resolver aspectos fundamentales de la inclusión social y el desarrollo de capacidades.
- Personas migrantes: Se observa una desproporcionada concentración en situación de pobreza tanto por ingresos como multidimensional.
- Personas en situación de calle: Son los más pobres entre los pobres y a menudo están invisibilizados en las estadísticas.
- Hogares en campamentos y zonas rurales desfavorecidas: La baja calidad e inseguridad de las viviendas y la invisibilización de los riesgos en zonas rurales, dada la baja densidad del capital producido y la disminución de la población, incrementan su vulnerabilidad.
- Mujeres: La desigualdad de género es una barrera crucial que impide a las mujeres salir de la pobreza.

Estrategias para Reducir la Vulnerabilidad y la Pobreza
Acabar con la pobreza en el mundo sigue siendo uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos. La lucha contra la pobreza es imprescindible desde un punto de vista ético y humanitario. Diversas estrategias se han identificado como clave:
- Fortalecer los Medios de Subsistencia: Consiste en crear activos humanos, sociales, políticos, físicos, financieros y naturales. Los hogares con más activos son menos vulnerables porque estos amortiguan las pérdidas por desastres. Sin embargo, las estrategias de afrontamiento al alcance de los hogares pobres (que se enfrentan a una situación de escasez) como el sobrepastoreo o la deforestación, aunque a corto plazo proporcionan alimentos e ingresos, a largo plazo intensifican las amenazas y aumentan el riesgo de desastres. Proyectos innovadores, como las viviendas anfibias en Bangladesh, demuestran cómo se pueden adaptar los medios de vida para afrontar las inundaciones recurrentes.
- Sistemas de Protección Social Robustos: Son esenciales para mitigar los efectos de las crisis. Muchos países han logrado avances sustanciales en la reducción de la pobreza y los objetivos de desarrollo, lo cual se ha vinculado a una reducción de la mortalidad relacionada con los desastres. Es fundamental integrar la protección social con protocolos de acción anticipatoria para responder a eventos como sequías.
- Garantizar Acceso a Educación de Calidad: Es la herramienta más importante para romper el círculo de la pobreza y un impulso significativo para generar más y mejores oportunidades en la infancia y adolescencia.
- Asegurar Acceso a Servicios Básicos: Proporcionar asistencia médica adecuada, acceso a agua potable y saneamiento, y combatir las deficiencias nutricionales son vitales, ya que una población sana es más productiva.
- Gestión de Riesgos y Prevención de Desastres: Apoyar a las poblaciones más empobrecidas para que reduzcan su vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático, desarrollando planes de gestión de riesgos y prevención de desastres. Esto implica invertir en medidas de reducción del riesgo y adaptar infraestructuras.
- Cooperación Internacional y Proyectos de Desarrollo: Este tipo de acciones a medio y largo plazo tienen por objetivo atajar las causas de la pobreza desde diversos frentes, fomentando la agricultura sostenible, el cuidado de los suelos y la reforestación, y garantizando el acceso a fuentes de agua segura.
- Enfoque de Género Transversal: Abordar la desigualdad de género, ya que la pobreza tiene rostro de mujer y esta desigualdad es una barrera más que impide a las mujeres salir de la pobreza.
- Participación Ciudadana y Voluntariado: La erradicación de la pobreza no depende únicamente de la administración pública, instituciones y ONG. La realización de actividades como el voluntariado es imprescindible para alcanzar metas concretas, y las donaciones permiten afrontar proyectos a largo plazo.
- Rol del Sector Privado y la Ciencia: El sector privado tiene un papel crucial en determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y contribuye a la reducción de la pobreza. La contribución de la ciencia también ha sido significativa en la búsqueda de soluciones.
Las desigualdades crecerán si no se pone freno a las causas y factores que alimentan la pobreza. La lucha contra esta lacra no es una utopía y la participación de todos es fundamental para generar nuevas oportunidades que permitan a las familias obtener ingresos y construir un futuro más resiliente.
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