La universalización de la educación superior reafirma el derecho de todos los habitantes del país a acceder a una formación en este nivel educativo. En este sentido, la inclusión en las universidades es condición fundamental para que exista democratización en la educación superior, entendida como “la voluntad política de abrir canales, circuitos o niveles a nuevos actores del sistema que históricamente no habían accedido” (Mollis, 2019, p. 55). El presente trabajo tiene por objetivo compartir el análisis de datos estadísticos acerca de los procesos de ingreso, permanencia, deserción y egreso de estudiantes con discapacidad en la Universidad Nacional de Río Cuarto (en adelante UNRC).
El estudio se enmarca en una metodología cualitativa que contribuye a conocer la realidad a través de la interpretación y la comprensión (Taylor y Bogdan, 1992) y a estudiar el fenómeno educativo, a partir de la generación de esquemas conceptuales (Sirvent y Rigal, 2015). Respecto a la recolección de datos estadísticos en el contexto de una investigación cualitativa, Sirvent y Rigal (2015) exponen que “a veces, es necesario introducir el uso de números referentes estadísticos en investigaciones cualitativas que, por ejemplo, demandan caracterizar con material cuantitativo el contexto o el entorno del caso elegido” (2015, p.11).
Los datos analizados fueron proporcionados por la Unidad de Tecnología de la Información de la UNRC (UTI) en relación a los recorridos académicos de estudiantes en situación de discapacidad que han ingresado en el período comprendido entre los años 2019 y 2021 inclusive en las cinco Facultades que conforman la Universidad. En este contexto entendemos a las trayectorias educativas siguiendo los aportes de Bracchi (2016), como los recorridos particulares y diversos, caracterizados por la heterogeneidad y la diversidad, atravesados por un conjunto de condicionantes, como experiencias y saberes, que influyen en el proceso de educación de un individuo.
Las trayectorias educativas son diversas y heterogéneas (Bracchi, 2016) y se construyen a partir del capital que el estudiante va adquiriendo y acumulando, capital en estado incorporado, en estado objetivado y en estado institucionalizado. En estado incorporado: bajo la forma de disposiciones durables (habitus) relacionadas con determinado tipo de conocimientos, ideas, valores, etc.; en estado objetivado: bajo la forma de bienes culturales, cuadros, libros, instrumentos, etc.; y en estado institucionalizado: que constituye una forma de objetivación, como lo son los diferentes títulos escolares (Bourdieu, 1979 citado en Bracchi, 2016, p.).
Los jóvenes que llegan a la universidad integran un grupo social diverso, con un recorrido previo heterogéneo, lo que hace que “el modo subjetivo de relacionarse con el conocimiento y transitar los estudios superiores sea, no sólo diferente, sino también, decididamente desigual” (Arcanio, Falavigna y Soler en Ortega, 2011, p. 49). Estos procesos implican cambios significativos, ya que el estudiante debe apropiarse de las reglas de juego propias de la institución poniendo en juego su capital económico, cultural y simbólico, construyendo estrategias que le permitan conformar su oficio de estudiante universitario (Bracchi, 2016).
Es importante destacar que la apropiación del oficio de estudiante es un proceso colectivo articulado desde lo individual y atravesado por varias dimensiones: la historia social en su cruce con la historia personal; las relaciones que se dan entre profesores y estudiantes; la interacción entre pares (Baeza, 2002). El ingreso a la universidad es entendido como el proceso de transición entre la escuela de nivel secundario y el acceso a la universidad, contemplando el primer año de cursado e incluso el segundo (Ortega y otros. en Ortega, 2011).
En palabras de Bracchi (2016) el ingreso a la Universidad implica múltiples cambios que refieren a cuestiones institucionales y curriculares, pero también a aspectos personales definidos por Bourdieu (1979, en Bracchi, 2016) como habitus, que incluye los esquemas de percepción, de apreciación, valoración y de acción que aportan a la construcción oficio de estudiante universitario. En la UNRC es posible acceder a datos cuantitativos respecto del recorrido que cada estudiante realiza, a partir de la Unidad de Tecnología de la Información (UTI), donde se asume la tarea de sistematizar la información académica de los estudiantes, entre otras múltiples acciones.
Estos datos se encuentran dentro del Sistema de información de la UNRC (Sisinfo) y a través de un subsistema denominado Sistema Integral de Seguimiento de Personas con Discapacidad (SISPEDi). A partir del mismo es posible realizar el seguimiento de cada estudiante que declara encontrarse en situación de discapacidad. Con respecto a los datos específicos referidos a discapacidad en el proceso de inscripción a las carreras, es necesario señalar dos etapas, una desde el año 2009 y 2019 y otra desde el año 2020 a la actualidad.
La primera encuesta implementada entre los años 2009 y 2019 se sustentaba en conceptualizaciones del paradigma rehabilitador en el cual el sujeto es el portador del problema, siendo necesario identificar la deficiencia y sus características. Allí se puede observar el uso de terminología propia de esa época y de ese paradigma, ya que las preguntas versan alrededor de: “descripción de la discapacidad”, “descripción de acuerdo al tipo de patología (sordera, motriz, visual e intelectual y otra)”, “si la discapacidad generaba dificultad para adquirir contenidos académicos, si se utilizaba una herramienta tecnológica (referida a la discapacidad) para incorporar contenidos”.
Desde el año 2019 hasta la actualidad, se implementan nuevas preguntas dentro de la encuesta de ingreso que refieren a: “¿te consideras una persona en situación de discapacidad?”, “¿tienes algún requerimiento de accesibilidad?”, “¿podrías describir cual es el requerimiento de accesibilidad que te sería de utilidad para estudiar en la universidad?”, “¿te interesa que un integrante de la Comisión de Atención a las personas con discapacidad, se comunique contigo para realizar una entrevista?” Se comienza entonces a hablar de “personas en situación de discapacidad” y se consulta acerca de requerimiento de accesibilidad. Esto constituye un cambio conceptual en cuanto a que se coloca el foco en los requerimientos y necesidades de los estudiantes por sobre la caracterización de un diagnóstico de la persona.
En cuanto a la cantidad de ingresantes en la UNRC, del año 2019 al 2021 fueron de 72 estudiantes (2019: 33; 2020: 17; 2021: 22). Interesa leer estos datos en comparación con el número total de ingresantes para conocer el porcentaje de estudiantes con discapacidad que forman parte del total de estudiantes. En 2019 representaban 0,68% y en 2021 0,60%. Como se puede advertir, los estudiantes con discapacidad representan una minoría con respecto al total de estudiantes de la UNRC.
En otras universidades nacionales se observan datos similares: la Universidad Nacional de Buenos Aires (0,7% de estudiantes con discapacidad en 2011, Observatorio Universitario de Buenos Aires, 2022) y la Universidad Nacional de Luján (0,23% de ingresantes que son personas con discapacidad entre 2010 y 2015, Oloriz, Librandi y Fernández, 2016). El porcentaje es muy bajo, pero en relación al relevamiento nacional no llega ni al 0,1% en la referencia más reciente. Un motivo podría ser que solo el 24% de las universidades nacionales identifican ingresantes con discapacidad mediante autorreconocimiento, mientras que el 76% identifica a través de docentes, centro de estudiantes u otras alternativas (Red Interuniversitaria de Discapacidad, 2014-2016 en Observatorio Universitario de Buenos Aires, 2022).
La RID ha presentado ante el CIN la propuesta de un apartado de preguntas para incluir la perspectiva de discapacidad y accesibilidad en los formularios de inscripción del SIU Guaraní para todas las universidades que cuentan con dicho sistema, con el objetivo de diseñar políticas y estrategias basadas en información estadística rigurosa a nivel nacional (Lucero C. y I. Montes, 2022). Es necesario reafirmar, a través de políticas institucionales y acciones concretas, los principios de derechos humanos y equiparación de oportunidades.
Frente a estos datos surgen preguntas como: ¿Qué condiciones y acciones favorecen el ingreso de las personas con discapacidad en la UNRC? ¿Qué condiciones construyen barreras? ¿Son suficientes los programas de ingreso? ¿La accesibilidad está garantizada o ausente? Las trayectorias estudiantiles no son lineales ni homogéneas, sino diversas y heterogéneas, por lo que conviene hablar de experiencias educativas en plural (Bracchi, 2016).
Para desarrollar estas categorías, se analizan los recorridos académicos de cada estudiante ingresado entre 2019 y 2021, hasta diciembre de 2023. Dentro de continuidad, se identifican situaciones como reinscripción constante, interrupciones seguidas de retomar, y egresos o abandonos. De los 72 estudiantes 2019-2021, 45% continúa sin interrupciones y 1% continúa tras una interrupción. El 64% de quienes llevan al menos dos años en la UNRC han aprobado entre 1 y 14 asignaturas.
Estas cifras se miran junto a relatos de prácticas inclusivas que facilitan el acceso: adaptar textos a formatos accesibles, lectores de pantalla, y prácticas docentes que permiten una participación autónoma en clase y evaluaciones, tal como palabras de las entrevistas recogidas en 2022. La AL o la tecnología pueden ser aliadas o barreras, dependiendo de si están diseñadas pensando en la diversidad funcional. En contextos de pandemia, la educación en línea expuso desafíos y oportunidades para la inclusión tecnológica en la enseñanza superior.
La deserción universitaria es un fenómeno multifacético con importantes implicaciones sociales y económicas. Para combatirla, es esencial un enfoque integral que atienda causas estructurales y sociales, mejore la educación secundaria y ofrezca orientación académica, mentoría, apoyo financiero, habilidades y promoción de la diversidad e inclusión, incluyendo la dimensión de la educación virtual. Symplicity y otras herramientas pueden apoyar la implementación de estas estrategias.

Resultados clave y comparaciones nacionales
- Ingresantes con discapacidad en UNRC 2019-2021: 72 estudiantes; proporciones anuales: 2019 - 33; 2020 - 17; 2021 - 22.
- Proporción respecto al total de ingresantes: 2019 - 0,68%; 2021 - 0,60%.
- Comparación nacional sugiere porcentajes similares o ligeramente superiores en algunas instituciones, con variaciones por métodos de identificación.
- Debate sobre necesidad de identificar ingresantes con discapacidad en formularios administrativos para evitar que queden trayectorias sin apoyo a la deriva.
Perspectivas y recomendaciones
La inclusión educativa requiere políticas institucionales y acciones concretas que garanticen accesibilidad, apoyo y reconocimiento de la diversidad de recorridos. Es crucial mover el foco de la mera caracterización diagnóstica hacia las necesidades y requerimientos de accesibilidad de cada estudiante, promoviendo una cultura institucional de inclusión y la participación plena.
La deserción se enfrenta mejor desde un enfoque multidimensional: mejoras en calidad educativa secundaria, programas de nivelación, apoyos financieros, orientación académica, mentoría, actividades extracurriculares y formación en habilidades, con una integración efectiva de herramientas digitales y proactividad institucional.
Experiencias de estudiantes con discapacidad en Medellín
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