Desafíos del Trabajo Social ante los Cuidadores de Personas Mayores

El cuidado de personas adultas mayores (en adelante PAMs), especialmente aquellas que se encuentran enfermas o en una etapa terminal de sus vidas, es una labor que, aunque a menudo invisible, demanda un compromiso exhaustivo y prolongado. La experiencia de convivir con mujeres cuidadoras en un entorno hospitalario de Sevilla revela una realidad de dedicación intensiva, donde estas mujeres dedican largos años, meses, días, horas, minutos y segundos a la atención de sus seres queridos.

La Realidad del Cuidado de Personas Mayores: Un Esfuerzo Silencioso

El Rol Exigente de las Mujeres Cuidadoras

Las tareas que cumplen las cuidadoras incluyen una simultaneidad de roles tangibles e intangibles, incluso en un hospital, donde deben dar soporte afectivo y paliar el dolor. Los horarios son intensos e interminables, sobre todo cuando se trata de mujeres que, por tradición, no cuentan con apoyo familiar y tampoco tienen otra opción. En muchos casos, las mujeres que cuidan a sus familiares lo hacen como una expresión amorosa de su rol de género en la familia.

Sin embargo, las condiciones de cuidado no siempre son las más justas y equitativas. Estas se entrecruzan, además del género, por variables como la posición económica, la etnia o el país de origen. Como lo expresa una cuidadora de Sevilla en 2017: "Soy cuidadora desde los 17 años para ganarme la vida. Pero es más difícil cuando los cuidados lo realizas en tu familia, cuando lo haces sola (…) a pesar de que mi padre tiene varios hijos, ninguno viene y algunos se resisten a cuidarlos porque argumentan que el padre no fue buen padre. Desde hace un mes, me fui a cuidarlo a mi padre a su casa porque vivía sólo, desde ese entonces sigo cuidando a mi padre en el hospital. Me siento muy cansada y agotada (…) he dejado mi trabajo por cuidar a mi padre".

Otra mujer compartió su testimonio: "Hace seis meses murió mi mamita a quien también cuidé con mucho cariño, pese a que fue duro porque corría entre el trabajo, los estudios y la atención de mi casa. No tenía tiempo para descansar lo suficiente y tampoco para cuidar de mí." La percepción de un rol impuesto y agotador es común: "Desde niña soy una esclava porque mi padre me controlaba mucho, luego mi esposo y ahora mi nieto, toda una vida me he pasado cuidando. Y ahora mi padre me pide que lo cuide que no lo deje, pero a mis hermanos les dice que vayan a descansar porque “ellos trabajan”. No he dormido tres noches seguidas, estoy tan cansada. Mi padre estuvo muy mal pero ahora ya está mejor."

En suma, el cuidado es un trabajo cotidiano, exigente y agotador que se suma a otras tareas profesionales y domésticas, exponiendo a una mayor vulnerabilidad femenina, especialmente en el caso de mujeres inmigrantes. Una cuidadora reflexiona sobre su vida dedicada a esta labor: "Son más de 23 años cuidando a mis padres, realmente toda una vida. Mi mamá murió hace 5 años y ahora cuido a mi padre, lo hago con todo el cariño."

Foto temática: Mujer cuidando a una persona mayor en un ambiente hogareño o hospitalario, reflejando cansancio y dedicación.

El Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones Sociales

Crecimiento de la Población Adulta Mayor en América Latina y el Caribe

La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) señala que el aumento de la proporción de personas mayores es cada vez más significativo en los países de la región. Entre 1975 y 2000, el porcentaje de la población de 60 años y más pasó de un 6,5% a un 8,3% en América Latina y el Caribe. Para el año 2025 se espera que esta cifra sea cercana al 15,1%, lo que sin duda hará que este grupo adquiera una mayor notoriedad al interior de la población.

En valores absolutos, la población de 60 años y más, formada en la actualidad por unos 76 millones de personas, tendrá un período de fuerte incremento que la llevará a alcanzar 147 millones de personas en 2037 y 264 millones en 2075. Este panorama demográfico plantea importantes desafíos sociales.

Un estudio de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la promoción y protección de los derechos de las personas adultas mayores pone de manifiesto los principales asuntos que preocupan a los Gobiernos y las oficinas nacionales de derechos humanos. Para los Gobiernos de los Estados Miembros, el mayor problema que afrontan las personas de edad es el relativo al cuidado, seguido por las pensiones, el trabajo, la falta de toma de conciencia, la salud, la discriminación y el maltrato. Para las oficinas nacionales de derechos humanos, el problema principal es la falta de toma de conciencia, seguido por los problemas relativos al cuidado, la salud, la discriminación, el maltrato, las pensiones y el trabajo.

Factores que Agravan la Situación de las Personas Mayores

En el proceso de envejecimiento, las condiciones inadecuadas en las etapas previas de la vejez, especialmente para las personas en situación de pobreza y extrema pobreza, pueden acelerar e incrementar un proceso de envejecimiento patológico, afectando su capacidad funcional y dificultando el ejercicio pleno de su autonomía e independencia. Al respecto, Etxeberria señala que "el envejecimiento se ve acelerado e incrementado por una historia de vida con relaciones y contextos sociales discriminatorios y marginadores". Asimismo, los estereotipos y los prejuicios contra las personas adultas mayores causan un impacto dañino en su vida y en la salud mental.

La CEPAL exhorta sobre "la necesidad de tener en cuenta que los problemas que afectan a la población adulta mayor en la actualidad tendrán efectos en el resto de la sociedad, sobre todo en un panorama de escasez de recursos, puesto que el rápido envejecimiento de la población en la región traerá consigo múltiples desafíos y exige acciones que garanticen la distribución justa de los recursos para responder adecuadamente a las necesidades de todos los grupos etarios". En este marco, se destaca que "la efectiva inclusión de las personas de edad se relaciona con la equidad en el acceso a diferentes servicios y beneficios sociales y económicos, así como con la garantía de sus derechos". Además, se enfatiza la necesidad de "crear nuevas oportunidades para ejercer la solidaridad intergeneracional", y "eliminar las barreras físicas y simbólicas entre niños, adultos y personas de edad, y facilitar el contacto y la comunicación entre ellos". Por ello, es fundamental avanzar hacia sociedades más inclusivas que, junto con habilitar, también cuiden.

Infografía: Datos demográficos sobre el envejecimiento poblacional en América Latina.

Impacto del Cuidado en la Salud y Bienestar del Cuidador

El Estrés del Cuidador: Factores y Manifestaciones

A medida que la población envejece, más personas se dedican a cuidar a otras. Los cuidadores, a menudo informales o familiares, declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan. Cuidar de personas enfermas puede ser gratificante, ya que para la mayoría de los cuidadores, atender a un ser querido les hace sentir bien y puede fortalecer la relación. Sin embargo, las exigencias del cuidado también causan un considerable estrés emocional y físico. Es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste, y también es común sentirse solo. El estrés de los cuidadores puede ponerlos en riesgo de presentar alteraciones en su propia salud.

Entre los factores que pueden aumentar el estrés de los cuidadores se incluyen:

  • Cuidar de un cónyuge.
  • Vivir con la persona que necesita cuidados.
  • Cuidar de alguien que necesita atención médica constante.
  • Sentirse solo, indefenso o deprimido.
  • Tener problemas de dinero.
  • Pasar muchas horas en las labores de cuidado.
  • Recibir muy poca orientación por parte de profesionales de atención médica.
  • No tener elección a la hora de ser cuidador.
  • No tener buena capacidad para afrontar una situación difícil ni resolver problemas.
  • Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.

Como cuidador, es posible estar tan centrado en el ser querido que no se perciba cómo esta actividad afecta la propia salud y bienestar. Entre los signos de estrés del cuidador se incluyen:

  • Sentirse abrumado o preocupado todo el tiempo.
  • Sentirse cansado a menudo.
  • Dormir mucho o poco.
  • Ganar o perder peso.
  • Enojarse o irritarse con facilidad.
  • Falta de interés por actividades que antes gustaban.
  • Tristeza.
  • Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
  • Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
  • Faltar a las citas médicas personales.

Demasiado estrés puede perjudicar la salud a largo plazo. Un cuidador puede sentirse deprimido o ansioso, no dormir lo suficiente o no hacer suficiente actividad física, o no llevar una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo de enfermedades como las cardíacas y la diabetes.

Infografía: Signos y síntomas del estrés del cuidador.

Estrategias de Apoyo y Manejo del Estrés para Cuidadores

Recomendaciones para el Autocuidado del Cuidador

Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Es fundamental que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo, y que si no cuidan de sí mismos, no podrán cuidar de nadie más. Muchos recursos y medios pueden ayudar a cuidar al ser querido y a uno mismo. Para ayudar a controlar el estrés, se recomienda:

  • Pedir y aceptar ayuda: Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudarle y deje que elijan cómo hacerlo.
  • Concéntrese en lo que puede hacer: Nadie es un cuidador perfecto. Confíe en que está haciendo lo mejor que puede. Fíjese metas alcanzables, divida las tareas grandes en pasos pequeños y haga listas de lo más importante. Mantenga una rutina diaria y aprenda a decir no a peticiones que le resulten agotadoras.
  • Conectarse con recursos: Infórmese sobre los recursos asistenciales en su zona, como clases, servicios de cuidados (paseos, reparto de comidas, limpieza) y grupos de apoyo.
  • Buscar apoyo social: Manténgase en contacto con familiares y amigos que le apoyen.
  • Cuidar su salud: Encuentre formas de dormir mejor, muévase más la mayoría de los días, aliméntese de manera saludable y beba mucha agua. Si tiene problemas para dormir, consulte a un profesional de atención médica.
  • Consultar al profesional de atención médica: Aplíquese las vacunas necesarias y sométase a exámenes de detección periódicos. Informe a su médico que es cuidador y hable de sus preocupaciones o síntomas.

Técnicas de relajación para cuidadores respiraciones y movimientos corporales

Opciones de Cuidado Temporal y Apoyo Laboral

Puede ser duro dejar a un ser querido al cuidado de otra persona, pero tomarse un descanso puede ser una de las mejores cosas para el cuidador y la persona cuidada. Los tipos de cuidados temporales para proporcionar descanso a la familia incluyen:

  • Cuidado temporal en casa: Auxiliares de atención médica acuden al domicilio para pasar tiempo con el ser querido o prestarle servicios de enfermería.
  • Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Ofrecen atención diurna a personas mayores, y algunos cuidan también a niños pequeños, fomentando el tiempo compartido entre ambos grupos.
  • Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas o residencias aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias breves mientras los cuidadores están ausentes.

Para los cuidadores que trabajan fuera de casa y se sienten abrumados, es útil considerar solicitar un permiso para ausentarse de su trabajo si la situación lo permite. Las leyes laborales, como la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA) en algunos países, pueden ofrecer hasta 12 semanas de licencia por año sin goce de sueldo para cuidar de familiares. Es recomendable preguntar en la oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos.

Es importante recordar que no está solo. Además de familiares y amigos, existen recursos locales para cuidadores que pueden ser de gran ayuda. Puede buscar en directorios de servicios para personas mayores o contactar agencias locales especializadas en el envejecimiento y la discapacidad. También hay aplicaciones móviles y servicios en Internet que ofrecen apoyo a los cuidadores, ayudando a desarrollar la capacidad de afrontar situaciones difíciles y proporcionando información sobre el cuidado.

El Papel Crucial del Trabajo Social en la Atención a Personas Mayores y sus Cuidadores

Funciones Clave de los Trabajadores Sociales Geriátricos

Hoy en día, el problema del cuidado de las personas adultas mayores no es la cifra, puesto que está claro que son muchos y van a seguir incrementándose, sino la forma en que los profesionales, en particular las trabajadoras y trabajadores sociales, vamos a responder a la profunda transformación que está sufriendo el proceso de envejecimiento. Los trabajadores sociales desempeñan un papel crucial para ayudar a las personas mayores a acceder a la atención médica, a recursos y a afrontar los desafíos del envejecimiento.

Los trabajadores sociales en el cuidado de personas mayores ayudan a las personas y a las familias a abordar sus necesidades psicosociales, además de la atención médica. Ofrecen asesoramiento, orientación sobre recursos, coordinación de la atención y defensa. Su enfoque holístico aborda los aspectos emocionales, sociales y prácticos del envejecimiento y la enfermedad. Los trabajadores sociales de la salud trabajan en hospitales, clínicas, agencias de atención domiciliaria, hospicios y centros de enfermería; los trabajadores sociales comunitarios en agencias de servicios sociales; y los trabajadores sociales geriátricos se especializan en problemas que afectan a los adultos mayores.

Entre sus funciones específicas, destacan:

  • Apoyo psicosocial: Ofrecen asesoramiento para los desafíos emocionales que acompañan al envejecimiento y la enfermedad, como la adaptación a enfermedades crónicas, el duelo y la pérdida, la depresión, la ansiedad y los conflictos familiares. El apoyo a los cuidadores es una función importante, ayudándolos a gestionar el estrés, encontrar recursos y tomar decisiones difíciles.
  • Navegación de recursos: Conocen los recursos comunitarios y ayudan a las personas mayores a acceder a ellos, conectándolas con programas de vivienda, alimentación, transporte, asistencia financiera y otras necesidades. También asisten con la gestión de seguros y beneficios (ej. Medicare y Medicaid), solicitudes a programas y trámites burocráticos.
  • Coordinación de servicios de salud: Coordinan la atención entre proveedores y entornos, garantizando la comunicación entre profesionales de la salud, agencias y familiares. La planificación del alta hospitalaria es fundamental, evaluando las necesidades posthospitalarias y organizando los servicios para una transición segura al hogar.
  • Activismo: Defienden los derechos e intereses de los pacientes, asegurando que sus voces se escuchen en las decisiones sobre su atención y ayudando a resolver conflictos. A nivel de sistemas, trabajan para mejorar las políticas y prácticas que afectan a las personas mayores.
  • Intervención en crisis: Responden a situaciones como abuso, emergencias de salud mental y cambios repentinos en las condiciones de vida, evaluando la seguridad y conectando a las personas con los servicios adecuados.
Infografía: Roles y responsabilidades del trabajador social en gerontología.

Cuándo Buscar Ayuda del Trabajo Social

Se recomienda solicitar una consulta de trabajo social cuando se enfrente a decisiones de atención complejas, necesite ayuda para acceder a recursos, experimente angustia emocional relacionada con problemas de salud, lidie con conflictos familiares sobre la atención o navegue por las transiciones en entornos de cuidado. La mayoría de los hospitales cuentan con trabajadores sociales, y las agencias de atención médica a domicilio los incluyen en sus equipos. Las agencias de servicios sociales comunitarios atienden a personas que no tienen acceso a centros de salud. Es importante saber que instituciones especializadas ofrecen estos servicios como parte de una atención integral para personas mayores.

Desafíos y Estrategias para el Trabajo Social en el Futuro del Cuidado

La Adaptación del Trabajo Social al Envejecimiento Poblacional

La sociedad se enfrenta a una profunda transformación del proceso de envejecimiento, lo que requiere que el trabajo social desarrolle funciones relacionadas con estrategias preventivas, asistenciales, promocionales y educacionales, tomando como unidad de atención a la PAM y a la estructura familiar en su conjunto (no solo a las mujeres). En el proceso de atención, tanto las PAMs como su familia transitan por esta nueva experiencia de distintas maneras y situaciones. Para la trabajadora social, esto significa identificar las necesidades y demandas desde un enfoque de género y generacional, como primer paso de la intervención.

Fortalecimiento de la Práctica del Trabajo Social en Gerontología

Es importante tener en cuenta que, por las propias exigencias del Trabajo Social en esta área, la formación ha de ser permanente, además del intercambio con otras colegas del sector, así como la evaluación de experiencias comparativas y del desempeño profesional.

Por otro lado, se deben elaborar estrategias y diseñar programas de atención integral a las PAMs, garantizando el trabajo en equipo donde el trabajador o la trabajadora social debe jugar un rol importante. Cabe subrayar la importancia de considerar las propias necesidades personales y profesionales de los trabajadores sociales, a fin de que puedan llevar a cabo su trabajo con las PAMs de manera eficaz y eficiente. Ello implica:

  1. Que el trabajador o la trabajadora social identifique sus potencialidades para afianzarlas y acepte sus límites para trabajarlas.
  2. Un posicionamiento del trabajador o la trabajadora social en la estructura organizativa, no solo como gestor de recursos, sino como un profesional que investiga, diseña, ejecuta, evalúa y transforma políticas, programas y proyectos para promover un envejecimiento activo.
  3. La necesidad de una coordinación a nivel de los sistemas de cuidado para ofrecer una respuesta integral a las necesidades que presentan las PAMs.

No se debe perder de vista el desarrollo de diagnósticos participativos para la intervención profesional, así como la realización de investigaciones sobre la situación de las PAMs, desde un enfoque de género e intergeneracional, a fin de desarrollar propuestas de políticas sociales para el envejecimiento activo. Para promover un envejecimiento activo es importante visibilizar y valorar el trabajo de cuidado de las cuidadoras, quienes juegan un rol sustancial no solo en el cuidado de las PAMs, sino además en el funcionamiento de las familias, las empresas, el mercado y la sociedad.

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