Las deposiciones pastosas, caracterizadas por una consistencia semisólida o blanda, son un cambio común en el patrón intestinal. Aunque a menudo se consideran un problema menor en adultos jóvenes, en las personas mayores pueden ser un indicador de afecciones subyacentes significativas y pueden conducir a complicaciones graves. Es fundamental comprender sus causas, síntomas asociados y las opciones de tratamiento para garantizar la salud y el bienestar de este grupo vulnerable.

Definición y Significado en el Adulto Mayor
Las heces blandas o pastosas se caracterizan por tener una consistencia pastosa o semisólida. A diferencia de la diarrea líquida, la persona puede evacuar una o dos veces al día sin la urgencia o la frecuencia extrema de una diarrea típica. Sin embargo, cuando las heces blandas ocurren consecutivamente en varias ocasiones durante el día, esto se describe como diarrea. En los adultos sanos, la diarrea suele ser un problema intranscendente y de corta duración. Sin embargo, en las personas mayores, puede originar complicaciones, llegando en algunos casos a constituir causa de muerte por las pérdidas de agua y electrolitos.
Los mayores y los niños son los colectivos que más diarrea sufren, hasta el punto que la mitad de las gastroenteritis se suelen presentar en personas mayores de 75 años. Esto hace que debamos extremar las precauciones para detectarlas y corregirlas a tiempo. La presencia de heces blandas o líquidas es más común en las personas mayores, por lo que a veces es difícil darse cuenta de que se está ante un caso de diarrea.
Causas de las Deposiciones Pastosas y Diarrea en Ancianos
Las causas de las deposiciones pastosas o la diarrea en personas mayores pueden ser múltiples y a menudo son complejas, dada la polifarmacia y las comorbilidades. Se clasifican generalmente según su duración (aguda o crónica) y mecanismo.
Factores Dietéticos y de Estilo de Vida
- Tendencias alimenticias: Las heces blandas pueden ser causadas por dietas altas en café y alcohol. Ciertos alimentos, bebidas o suplementos pueden aumentar la posibilidad de tener heces blandas o diarrea.
- Azúcares de difícil digestión: Algunas veces, el cuerpo puede tener problemas para digerir ciertos tipos de azúcares, como alcoholes de azúcar (en frutas, vegetales y sabores artificiales) y lactosa. El intestino delgado no puede digerir grandes cantidades de alcoholes de azúcar de forma eficiente, lo que puede causar diarrea.
- Intolerancia a la lactosa: Las dietas altas en lactosa, un azúcar que se encuentra en los productos lácteos, también pueden causar heces blandas. Las personas con intolerancia a la lactosa, común en adultos y mayores por déficit de lactasas, pueden experimentar diarrea por intolerancia a la lactosa después de consumir cualquier producto lácteo.
- Alimentos irritantes: Las dietas altas en alimentos pesados y condimentados pueden contribuir.
- Magnesio: El consumo excesivo de magnesio, a menudo presente en suplementos, puede causar heces blandas.
Medicamentos
Algunos medicamentos también pueden ser responsables de cuadros diarreicos o deposiciones pastosas. Los más comunes incluyen:
- Antibióticos: Al alterar la flora intestinal, pueden causar diarrea, por ejemplo, la diarrea inducida por Clostridioides difficile.
- Laxantes: Ciertos laxantes, con el tiempo y su uso crónico, pueden volverse inefectivos o causar diarrea al evitar que el cuerpo sepa cuándo es el momento de defecar.
- Antihipertensivos: Como los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA) y los ARA II.
- Antidepresivos: Inhibidores de la recaptación de serotonina.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP).
- Alopurinol.
- Suplementos y antiácidos: Los antiácidos que contienen magnesio, suplementos minerales y vitamínicos, especialmente en dosis excesivas de vitaminas A, D, E, K, pueden causar molestias gastrointestinales y diarrea.
Infecciones e Intoxicaciones Alimentarias
Más del 90 por ciento de las diarreas agudas se deben a agentes infecciosos, con antecedentes de ingesta de comida o bebida en mal estado, o frutas verdes. Estas pueden manifestarse de forma brusca, casi inmediata, o a las pocas horas de la ingestión del alimento.
- Gastroenteritis vírica: Los virus, especialmente el Norovirus, representan el 60-70 por ciento de las infecciones, transmitiéndose fácilmente persona a persona, incluso por el personal cuidador si relaja las medidas higiénico-sanitarias estándares.
- Infecciones bacterianas y parasitarias: Salmonella y Shigella (menos del 20% de las diarreas agudas, pero con mayor trascendencia clínica), enterobacterias (como Escherichia coli) y Staphylococcus Aureus Meticilin Resistentes. Estas infecciones pueden causar inflamación en el estómago e intestinos, lo que resulta en heces blandas o diarrea, dolor abdominal, vómitos y náuseas.
- Toxinas alimentarias: Ingestión directa de la toxina del alimento contaminado.
Afecciones Crónicas y Malabsorción
La mayoría de las diarreas crónicas no son de origen infeccioso y pueden manifestarse como deposiciones pastosas. También pueden ser causadas por un aumento de los movimientos peristálticos intestinales.
- Síndrome del Intestino Irritable (SII): Es un trastorno que afecta el sistema digestivo, donde la diarrea y heces blandas son un síntoma común, junto con dolor abdominal, distensión abdominal, estreñimiento, gases e indigestión.
- Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII): Las más frecuentes en adultos y mayores son la colitis ulcerosa (una afección crónica que causa inflamación en el colon y el recto) y la enfermedad de Crohn (una afección de largo plazo donde el recubrimiento del sistema digestivo se inflama). Ambas causan heces blandas, diarrea, dolor abdominal, deposiciones frecuentes, fatiga, pérdida del apetito y peso, úlceras bucales, dolor en las articulaciones e irritación de la piel y el ojo.
- Enfermedad Celíaca: Una afección común en la que el consumo de gluten causa una inflamación del intestino delgado. Las personas que hayan consumido gluten pueden experimentar heces blandas y diarrea, junto con dolor abdominal, distensión abdominal, gases, estreñimiento, indigestión, irritación de la piel y pérdida de peso.
- Diarrea Secretora: Produce una alteración en el transporte de líquidos en el intestino. Suelen ser líquidas, muy voluminosas, persistentes (pese a no ingerir alimentos) e indoloras. Las causas más frecuentes son la ingesta de medicamentos (laxantes o antibióticos) y la colitis ulcerosa por enfermedad de Crohn. Ciertas toxinas, como la producida por el cólera o durante algunas infecciones víricas, así como algunos tumores raros y pólipos, también pueden causar estas secreciones.
- Diarrea Osmótica: Se produce cuando ciertas sustancias que no pueden ser absorbidas a través de la pared del colon permanecen en el intestino, atrayendo líquidos. Dentro de estas encontramos las diarreas producidas por un defecto congénito o adquirido de la absorción de los hidratos de carbono (lactosa) por déficit de lactasas, o por la falta de absorción de medicamentos o solutos no absorbibles (antiácidos, sulfato magnesio, suplementos minerales y vitamínicos). En estos casos la diarrea desaparece con el ayuno, o bien al interrumpir la ingestión del alimento o del medicamento que la originó. La sangre presente en el tubo digestivo también actúa como un agente osmótico.
- Diarrea por Malabsorción de Grasas (Esteatorrea): Se debe a un aumento de grasas en el intestino, por no digerirse correctamente debido a alguna enfermedad (pancreatitis, enfermedad celíaca). Cursan con pérdida de peso, déficits nutricionales y heces grasas y fétidas.
- Mala Absorción de Ácidos Biliares: Varios trastornos del hígado y de la vesícula pueden limitar la acción de la bilis, lo que previene la descomposición correcta de las grasas en el intestino. Por ejemplo, esto puede ocurrir en personas con cálculos biliares o cirrosis hepática. Otros procesos responsables de diarrea crónica en las personas mayores por malabsorción pueden ser el síndrome postcolecistectomía que se produce tras extirpar la vesícula biliar. Las heces pueden presentar un color verdoso o anaranjado.
- Hipertiroidismo: Una glándula tiroidea hiperactiva produce demasiadas hormonas, interfiriendo con su funcionamiento normal, lo que puede causar heces blandas o diarrea, junto con inestabilidad del ánimo, mala regulación del sueño, inflamación alrededor del cuello, temperatura corporal irregular, irritabilidad, pérdida de peso y temblores.
- Pancreatitis Crónica: Es un trastorno que causa inflamación en el páncreas. Puede afectar la descomposición de las grasas, almidones y proteínas, causando heces blandas o diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos.
- Fibrosis Quística: Aunque es una afección de largo plazo, en la que se acumula mucosidad en los pulmones y el sistema digestivo, puede interferir con la digestión y causar heces blandas y diarrea, junto con infecciones recurrentes del pecho, dificultad para respirar y para aumentar de peso, y tos persistente.
- Síndrome de Evacuación Gástrica Rápida: Los alimentos pasan del estómago al intestino demasiado rápido. Suele ocurrir después de tener una cirugía para la pérdida de peso y puede causar heces blandas y diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos, mareos y ritmo cardíaco anormal.
- Diverticulitis: Este proceso también se acompaña de diarrea.
Impactación Fecal: Una Causa Paradoxal de Deposiciones Pastosas/Líquidas
La impactación fecal es un trastorno menos conocido que el estreñimiento y que, sin embargo, afecta a un alto porcentaje de mayores ingresados en instituciones geriátricas. Esta condición se caracteriza por tener una masa fecal seca y dura, que puede quedar retenida tanto en el colon como en el recto y que no se puede evacuar de forma natural. Las personas de edad avanzada, polimedicadas y con un grado considerable de inmovilidad, tienen más riesgo de sufrir este trastorno.
Una de sus manifestaciones puede ser la diarrea acuosa. Estas deposiciones se producen porque, al estar la masa atascada en la parte de arriba, el paciente pierde el control para poder expulsarla. Las heces más líquidas se filtran y salen por el ano sin que la persona lo pueda impedir. Este fenómeno se conoce como diarrea por rebosamiento o diarrea paradójica.

Síntomas Asociados y Complicaciones en Ancianos
En los mayores, los síntomas de las alteraciones intestinales a veces son poco elocuentes, apareciendo larvados o enmascarados por otras enfermedades que padecen. Esto hace que debamos extremar las precauciones para detectarlas y corregirlas a tiempo. La apatía, el decaimiento, la postración o la debilidad generalizada, así como la falta de ganas de orinar, la sequedad de piel o los ojos hundidos son signos de alarma.
- Deshidratación: El principal riesgo para los mayores que presentan diarrea o deposiciones pastosas persistentes es la deshidratación, que puede desembocar en casos extremos incluso en la muerte. La deshidratación provoca la pérdida de agua y minerales esenciales como el potasio, el sodio, el calcio, el fósforo, el hierro o el magnesio.
- Síntomas atípicos: Pueden presentarse en forma de manifestaciones atípicas como cuadros de desorientación, confusión, torpeza, caídas, apatía, aislamiento, inestabilidad del ánimo o sufrimiento emocional.
- Heces con mal olor: Las heces normalmente tienen un olor desagradable, pero un olor extremadamente desagradable y anormal puede deberse a ciertas afecciones como malabsorción, infecciones o cambios en la flora bacteriana. Pueden presentarse junto con heces líquidas o diarrea, heces suaves, deposiciones frecuentes, flatulencia y distensión abdominal.
- Incontinencia fecal: La evacuación accidental de heces sólidas o líquidas puede suceder cuando una persona tiene la necesidad repentina de evacuar y no puede llegar al baño a tiempo (incontinencia por urgencia), o bien de forma pasiva cuando la persona no se da cuenta de que necesita hacerlo. Las heces muy blandas o muy duras pueden derivar en incontinencia fecal, especialmente si hay daños musculares o nerviosos en el ano, el recto o el suelo pélvico.
- Dolor abdominal, náuseas y vómitos: Comunes en gastroenteritis, pancreatitis crónica o afecciones inflamatorias.
- Fiebre y escalofríos: Sugieren infección.
- Pérdida de peso involuntaria: Indica malabsorción o una afección crónica subyacente.
- Sangre o pus en las heces: Un signo de alarma grave que requiere atención médica inmediata.
- Irritación del tejido: El contacto reiterado con las heces puede derivar en dolor y picazón en la delicada piel que rodea el ano.
8 signos de deshidratación
Diagnóstico
El diagnóstico de la causa subyacente de las deposiciones pastosas o la diarrea requiere una evaluación exhaustiva, especialmente en los ancianos. Ante una diarrea aguda en la que se sospeche un proceso de esta naturaleza, se deben recoger muestras de heces para su estudio en laboratorio.
Historia Clínica y Exploración Física
- El médico preguntará sobre la duración, gravedad y frecuencia de las deposiciones, cuándo fue la última vez y si le resulta difícil evacuar. También querrá saber si la persona sufre estreñimiento con frecuencia y si habitualmente utiliza laxantes.
- Se indagará sobre las circunstancias en que se produjo el inicio de la diarrea (incluyendo viajes recientes, alimentos ingeridos y procedencia del agua bebida), así como el consumo de fármacos (incluyendo antibióticos en los 3 meses anteriores).
- Se valorará el estado de hidratación de la persona, se realizará una exploración abdominal completa (el doctor presionará el abdomen hacia abajo para palpar cualquier masa o área endurecida) y un tacto rectal para detectar la presencia de sangre o una impactación fecal.
Pruebas Complementarias
- Análisis de heces: Para detectar la presencia de sangre, marcadores de inflamación, microorganismos infecciosos (virus, bacterias como Campylobacter, Yersinia, amebas, Giardia, Cryptosporidium, Clostridioides difficile) o grasas (indicador de malabsorción).
- Análisis de sangre: Para detectar alteraciones electrolíticas, anemia, marcadores inflamatorios o disfunción tiroidea.
- Colonoscopia o sigmoidoscopia: Para examinar el revestimiento del recto y el colon y recoger muestras de tejido (biopsia) para detectar enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer.
- Pruebas de diagnóstico por imagen: Radiografías del pecho y abdomen para detectar la impactación fecal, o enterografía mediante tomografía computarizada (TC) en caso de sospecha de determinados tumores.
- Prueba del aliento de hidrógeno: Puede indicar que no se están absorbiendo los hidratos de carbono.
Tratamiento de las Deposiciones Pastosas y la Diarrea
El tratamiento va dirigido a combatir la causa de la diarrea o las heces pastosas, siempre que sea posible. Por ejemplo, se evitan los alimentos y los medicamentos que causan diarrea, se eliminan los tumores y se administran medicamentos para erradicar una infección parasitaria. En muchos casos el cuerpo se cura solo, especialmente en infecciones virales, pero en ancianos se requiere un manejo más proactivo y la valoración médica es crucial.
Manejo General y Dieta
- Evitar la deshidratación: Hay que garantizar una ingesta de líquidos y sales que repongan o superen las pérdidas. Debe tomar preferentemente agua o bebidas electrolíticas, en forma de preparados comerciales de sales para rehidratación oral. Beber lentamente a cada 15 minutos, a pequeños sorbos (a cada 2 horas debe tomar al menos un vaso de 200 mililitros) para favorecer su asimilación, hasta un total de 1,5-2 litros al día. No debe tomar bebidas gaseosas ni alcohólicas.
- Reposo digestivo: En casos agudos, no tomar alimentos durante las primeras 8-12 horas, solo rehidratar sin forzar. No administrar alimentos hasta que se observe que el número de deposiciones no superen las 3 o 4 al día.
- Dieta de progresión: Una vez superada la fase inicial, se introducirá gradualmente la dieta, inicialmente líquida, después alimentos blandos o triturados y finalmente sólidos, en pequeñas cantidades, fraccionando las tomas para comprobar así la tolerancia a la misma. Iniciar con alimentos astringentes como arroz blanco cocido, puré de zanahorias, patatas, cebolla y apio, pan blanco tostado, huevo duro o en tortilla, caldo de pollo sin piel, pollo hervido o a la plancha, pescado blanco magro hervido o a la plancha, jamón cocido, yogur, manzana asada o rallada, membrillo y plátano maduro.
- Evitar irritantes: Eliminar alimentos que resulten más irritantes como la leche y sus derivados (excepto el yogur), los fritos, picantes, precocinados, café y alcohol. Se recomienda reducir temporalmente el consumo de estos alimentos.
Tratamientos Específicos
- Rehidratación intravenosa o subcutánea (hipodermoclisis): En los casos de deshidratación intensa o en personas mayores más vulnerables y comprometidas, además de las medidas anteriores, puede ser necesaria la rehidratación por vía intravenosa o por vía subcutánea en los casos en los que no se pueda utilizar la vía intravenosa.
- Medicamentos antidiarreicos: Fármacos que relajan la musculatura intestinal y lentifican el tráfico intestinal pueden ser eficaces para disminuir la diarrea. La loperamida se dispensa sin receta médica. Los fármacos opioides, como la codeína, el difenoxilato y el paregórico (tintura de opio), se comercializan con receta y también pueden ser eficaces. Sin embargo, los cuadros de gastroenteritis causadas por bacterias, en particular Salmonella, Shigella y Clostridioides difficile, pueden agravarse con el uso de medicamentos antidiarreicos. Los médicos suelen recomendar dichos medicamentos únicamente a personas con diarrea acuosa y que no presentan signos de alarma, ya que en estos casos es improbable que se trate de este tipo de infecciones bacterianas. Eluxadoline y rifaximina son otros medicamentos que pueden administrarse a algunas personas con diarrea provocada por el síndrome del intestino irritable.
- Antibióticos: El uso de antibióticos debe restringirse solo para los casos seleccionados y siempre por prescripción médica, tras la determinación del microorganismo originario.
- Probióticos: Una variedad de probióticos está disponible y puede ser útil para restaurar la flora bacteriana normal, especialmente después de un tratamiento con antibióticos.
Tratamiento de la Impactación Fecal
Para los pacientes con impactación fecal, lo primero es aliviar los síntomas, limpiar el colon y restaurar el hábito intestinal normal.
- Laxantes osmóticos: El macrogol es una sustancia que pasa a través del intestino sin ser absorbida por el cuerpo. Alivia el estreñimiento porque consigue que el agua se mezcle con la masa retenida en el intestino, en vez de ser absorbida.
- Supositorios: Este tipo de medicamento se introduce en el ano. El supositorio se disuelve, poco a poco, debido a la temperatura del cuerpo e irrita el revestimiento del recto, provocando el movimiento intestinal.
- Enema: Este medicamento se introduce a través del ano mediante una botella pequeña llena de líquido que, con la ayuda de una boquilla, libera el fluido en el recto y en el colon para lograr ablandar las heces.
- Riego con agua: El riego con agua implica introducir una pequeña manguera a través del recto hasta el colon. La manguera se conecta a una máquina que emite agua a través de un tubo para desalojar la masa.
- Eliminación manual de las heces: Cuando el recto está muy lleno, a veces, se necesita que la enfermera extraiga la masa de forma manual. Para ello, es necesario ponerse unos guantes y lubricar el dedo antes de introducirlo en el ano. A veces hay que introducir dos para romper suavemente la masa en trozos pequeños. Después se mueve el dedo de manera circular, se dobla ligeramente y se retira, extrayendo las heces con él. Puede que, de forma temporal, la diarrea y la incontinencia empeoren, pero es importante mantener el tratamiento para desatascar la obstrucción.
Prevención
Adoptar medidas preventivas es clave para evitar las deposiciones pastosas y sus complicaciones en los ancianos.
- Higiene alimentaria: Es esencial la higiene alimentaria, el consumo de productos adecuadamente conservados y elaborados, y una manipulación correcta de los mismos. Cocinar completamente los alimentos crudos (carne de res, aves de corral, carne de puerco, huevos) y no preparar carne y verduras en la misma tabla de cortar.
- Dieta equilibrada y rica en fibra: Consumir alimentos con alto contenido en fibra puede ayudar a evitar o reducir las heces blandas.
- Hidratación adecuada: Garantizar la ingesta de entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
- Evitar irritantes: Reducir o suspender el consumo de alcohol, cafeína, alimentos pesados, condimentados o aquellos que se sabe que causan molestias.
- Gestión de medicamentos: Revisar periódicamente la medicación con el médico para identificar fármacos que puedan contribuir al problema. Dado que muchos adultos mayores están polimedicados, hay que tener especial cuidado con los medicamentos que se les prescriben para evitar que puedan agudizar su estreñimiento.
- Hábitos intestinales regulares: La inactividad favorece el estreñimiento y la retención fecal. Promover la actividad física y establecer rutinas para ir al baño.
- Atención temprana al estreñimiento: Si se detecta estreñimiento, convendría valorar añadir a la dieta un ablandador de heces que recete su médico.
- Controlar el estrés: El estrés puede provocar síntomas gastrointestinales como heces blandas.
Cuándo Consultar al Médico
Es importante distinguir entre heces blandas que ocurren con frecuencia y las que son crónicas. Los casos poco frecuentes de heces blandas generalmente no requieren tratamiento médico. Sin embargo, heces blandas o diarrea que no mejoran después de 1 semana deberán recibir atención médica de inmediato. Esto puede ser una señal de una afección médica más grave y puede empeorar sin tratamiento. Además, se debe buscar atención médica de inmediato si se presentan los siguientes síntomas:
- Sangre o pus en las heces.
- Heces negras (melena) o pálidas frecuentes.
- Fiebre o escalofríos.
- Dolor abdominal intenso o cólicos.
- Signos de deshidratación: Disminución de la micción, letargo o apatía, sed extrema, sequedad de boca, ojos hundidos, decaimiento o debilidad generalizada, confusión, caídas, torpeza o desorientación.
- Diarrea crónica (más de 4 semanas) o nocturna.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Si el estreñimiento está causando dolor o si no ha podido evacuar durante varios días.
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