Cuidado de Nuestros Ancianos: Importancia y Guía para Ayudar

El envejecimiento es un proceso natural de la vida humana, el cual es necesario afrontar como una realidad que involucra a toda la sociedad, y no solo a una parte de ella. Con el aumento de la esperanza de vida, surge un desafío fundamental para las familias: ¿cómo garantizar una vejez digna, activa y segura? Según la encuesta de CASEN 2015 del Ministerio de Desarrollo Social, el porcentaje de la población mayor en Chile es de un 17,6%, es decir, alcanza los 3.075.603 de personas con más de 60 años, posicionando a Chile como uno de los países más envejecidos de Latinoamérica.

Definiendo el Cuidado del Adulto Mayor: Un Enfoque Holístico

El cuidado de una persona mayor es un concepto holístico que va mucho más allá de administrar medicamentos; implica crear un entorno que respete su dignidad y fomente su independencia el mayor tiempo posible. Cuidar de una persona mayor implica proporcionar apoyo y atención en las áreas de su vida diaria, como la alimentación, higiene personal, medicamentos, transporte, actividades sociales y recreativas, entre otras.

Tener un apoyo constante permite que ciertas situaciones, como ir a una cita médica o vestirse, resulten más sencillas y seguras para la persona. Además de las tareas prácticas, cuidar de una persona mayor puede requerir empatía, paciencia y comprensión.

Foto de una persona mayor recibiendo apoyo en una tarea diaria, como vestirse o ir al médico, mostrando una interacción respetuosa.

Transformaciones en la Vejez: Desafíos Físicos, Cognitivos y Emocionales

El cuerpo cambia, y con él, sus requerimientos. Las personas mayores a menudo enfrentan desafíos físicos y mentales, como problemas de movilidad, dolor crónico, pérdida de memoria y depresión, que pueden afectar su calidad de vida. La salud mental es tan importante como la física.

Las personas mayores experimentan cambios físicos, cognitivos y sociales que pueden hacerlas sentir menos útiles o que no se las valora. Por ejemplo, la jubilación puede generar sentimientos de tristeza o inutilidad en algunas personas. La mayoría de las discusiones familiares surgen por la falta de comprensión de esta etapa vital, ya que a veces se olvida la cantidad de cambios que viven en poco tiempo y de manera simultánea.

Infografía sobre los cambios físicos, cognitivos y emocionales en la vejez.

Guía Práctica para el Cuidado Efectivo en el Hogar

Los cuidados del adulto mayor requieren paciencia y amor, pero también estrategia y prevención. Cuidar a un anciano en casa implica un compromiso a largo plazo y una atención continua en diferentes áreas de su vida.

Establecimiento de una Rutina

Las personas mayores suelen sentirse más seguras y cómodas cuando tienen una rutina establecida. Contar con una rutina establecida ayuda a que se sientan organizadas y tranquilas, incluyendo horarios fijos para levantarse, comer, descansar y realizar actividades.

Nutrición e Hidratación Óptimas

Una dieta equilibrada y saludable es esencial para mantener la salud de una persona mayor. Una buena alimentación es fundamental para mantener la salud, por lo que es clave ofrecer una dieta variada y equilibrada, rica en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Fomentar la ingesta de frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras es esencial. Con la edad, la sensación de sed disminuye, por lo que controlar la hidratación es crucial.

Para mejorar la alimentación, es importante adaptar la textura de los alimentos si hay dificultad para masticar, incluir nutrientes esenciales y asegurarse de que beba suficiente agua.

Fomento de la Movilidad y Actividad Física

El sedentarismo es el mayor enemigo de la salud en la vejez. Mantenerlos activos con ejercicio y actividad física puede ayudar a mantener a una persona mayor en buena forma física y mental. Realizar ejercicios suaves y adaptados a sus capacidades ayuda a mantener la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir caídas. Caminar durante unos minutos, subir o bajar escaleras o realizar ejercicios para estimular su mente pueden ser buenas opciones, siempre con supervisión mientras realizan las actividades.

Las caminatas de 30 minutos son excelentes para mantener la circulación y la movilidad articular, utilizando zapatos cómodos y de suela plana. Los estiramientos suaves ayudan a prevenir la rigidez muscular y mejoran la amplitud de movimiento; el yoga y el tai chi son prácticas favorables. El entrenamiento de resistencia y fuerza con pesas ligeras o bandas elásticas ayuda a fortalecer los músculos y huesos. La natación es una excelente alternativa, y practicar el equilibrio con ejercicios simples, como apoyarse en un pie, reduce el riesgo de caídas.

Estimulación Cognitiva y Actividad Mental

Mantener la mente activa es tan necesario como cuidar el cuerpo. Ejercitar el cerebro a través de la lectura, la música, los juegos de memoria y las actividades cognitivas puede preservar las funciones cognitivas.

Control Riguroso de Medicamentos

El uso de múltiples medicamentos es común. Llevar un control preciso de la medicación es esencial. Es recomendable utilizar pastilleros organizadores y seguir siempre las indicaciones médicas, evitando suspender o modificar los fármacos sin consultar con el especialista.

Higiene Personal y Salud Bucal

Ayudar a la persona mayor a mantener una buena higiene personal, como bañarse, cepillarse los dientes y peinarse, es imprescindible tanto por salud como por bienestar emocional, prestando atención a la piel, el cabello y las uñas.

Creación de un Entorno Seguro

El hogar debe adaptarse a las nuevas necesidades para evitar accidentes, siendo las caídas la principal causa de lesiones en este grupo etario. Es importante revisar la vivienda para evitar obstáculos, instalar pasamanos y barras en el baño, y asegurarse de que haya buena iluminación. Eliminar obstáculos como alfombras mejora la seguridad y reduce el riesgo de accidentes.

Esquema de adaptaciones de seguridad en un hogar para adultos mayores (pasamanos, buena iluminación, suelos antideslizantes).

Apoyo Emocional e Interacción Social

Las personas mayores pueden sentirse solas o aisladas, especialmente si tienen dificultades para salir de casa. Cuidar a los ancianos en casa también implica atender su salud emocional: acompañarlos, conversar, compartir tiempo y mantener el contacto con amigos o familiares mejora su estado de ánimo y reduce la soledad. Mantener conexiones sociales activas contribuye a una mente y un corazón saludables. Lo que más necesitan los ancianos es cuidado, compañía, respeto y seguridad. Tratar a las personas mayores con respeto, comprensión y apoyo es una forma de cuidar su salud y su dignidad.

Fomentar la Independencia

Aunque es importante estar allí para ayudar a la persona mayor, también es crucial fomentar su independencia siempre que sea posible. Hay que ponerse en su lugar y animarlos a que sigan moviéndose, relacionándose con otras personas y estimulando su mente.

Monitoreo Constante de la Salud

Estar atento a los signos de enfermedad o cambios en la salud de la persona mayor puede ayudar a prevenir problemas mayores. Si se observa que el familiar presenta cualquier limitación, ya sea física, cognitiva o emocional, lo más conveniente es acudir a la consulta médica. La atención a la salud y el bienestar en esta etapa es fundamental para mantener una buena calidad de vida, ya que la detección temprana de enfermedades puede prevenir complicaciones futuras y asegurar el bienestar.

Cuidado de Adultos Mayores Dependientes: Un Compromiso Intensificado

El cuidado de personas mayores, especialmente de aquellas con algún grado de dependencia, requiere una atención especial y constante. Cuando la persona mayor presenta una dependencia moderada o alta, los cuidados deben intensificarse. Cuidar a una persona mayor dependiente implica atender a su movilidad, higiene asistida, alimentación especial o el uso de ayudas técnicas como sillas de ruedas o camas articuladas. Además, se requiere vigilancia constante y, en muchos casos, asistencia profesional cualificada. Cuidar a un anciano dependiente en casa requiere atención continua a su higiene, movilidad, alimentación y medicación.

Es recomendable considerar servicios especializados cuando la persona mayor necesita cuidados permanentes que superen las posibilidades del cuidador, si hay un deterioro físico o cognitivo grave, o si el cuidador siente que no puede ofrecer la atención que se requiere. Hay que tener claro que necesitar ayuda de una persona para cuidar de nuestros mayores no significa quererlos menos. Si una persona mayor rechaza los cuidados, es importante dialogar, comprender sus motivos y buscar alternativas respetuosas.

La Cuarta Edad: Etapa de Disfrute y Cosecha

La «cuarta edad» es un concepto que se ha utilizado para describir la etapa culminante de la vida, generalmente a partir de los 80 años en adelante. Aunque no hay una edad precisa en la que se inicie esta fase, se concibe como una edad de disfrute y cosecha. La atención a la salud y el bienestar en esta etapa es fundamental para mantener una buena calidad de vida.

El Rol Indispensable de los Cuidadores Familiares

Cuidar a un adulto mayor es una labor noble, pero exigente. Cuidar a un ser querido en casa puede ser una tarea difícil y agotadora, especialmente si es una persona mayor que requiere atención constante. Sin embargo, también puede ser una experiencia gratificante y enriquecedora si se hace con el cuidado y la atención necesarios.

Los familiares que cuidan al anciano influyen de forma significativa sobre el retraso y, tal vez, incluso sobre el rechazo a la institucionalización de pacientes ancianos con enfermedad crónica. Si bien los vecinos y los amigos pueden ayudar, alrededor del 89% de los servicios de cuidados de salud en el hogar (físicos, emocionales, sociales, económicos) es proporcionado por miembros de la familia (1, 2). En 2020, más de 40 millones de cuidadores en los Estados Unidos proporcionaron atención no remunerada a un miembro de su familia o a otra persona mayor de 50 años (1, 2).

Cuando el paciente presenta un compromiso leve o moderado, la pareja (esposa/esposo) o un hijo adulto suele hacerse cargo de su atención, pero cuando el paciente presenta un compromiso grave, lo más probable es que el cuidador sea la pareja, a menudo junto con otras personas pertenecientes o no a la familia. Alrededor del 38% de las personas mayores de 80 años y el 76% de las personas mayores de 90 años requieren ayuda de rutina con el cuidado personal y las tareas del hogar. En promedio, los familiares que cuidan adultos mayores dedican alrededor de 22 horas a la semana a la atención, y aproximadamente el 19% de estos cuidadores dedican más de 41 horas a la semana (1, 2).

La cantidad y el tipo de cuidados provistos por los miembros de la familia dependen de los recursos económicos, la estructura familiar, la calidad de las relaciones y otras demandas que requieren tiempo y energía de los miembros de la familia. El cuidado familiar abarca desde asistencia mínima (p. ej., controles periódicos) hasta un cuidado elaborado de tiempo completo.

Los cuidadores de adultos mayores que tienen más de 55 años informan que más del 66% de las personas a las que cuidan tienen condiciones físicas a largo plazo, y que más del 24% tienen problemas de memoria, cifras que casi se duplican a los 85 años (1, 2). Se sabe que el cuidado de adultos mayores con trastornos neurocognitivos es particularmente intenso y oneroso, y tiene efectos nocivos para los cuidadores.

Factores Demográficos que Reconfiguran el Apoyo Familiar

Aunque la sociedad tiende a considerar que los miembros de la familia son responsables del cuidado del otro, el límite de las obligaciones filiales y maritales varía en las distintas culturas, de acuerdo con la familia y cada miembro en particular. Los cambios en los valores demográficos y sociales han reducido el número de miembros de la familia disponibles para cuidar a un paciente mayor con compromiso de su salud debido a las siguientes causas:

  • Aumento de la expectativa de vida: Como consecuencia, la población de personas muy ancianas ha ido en aumento (3). Por consiguiente, sus hijos, que son sus cuidadores potenciales, también pueden ser ancianos.
  • Retraso en la procreación: Combinado con la mayor longevidad, esta demora generó un grupo de cuidadores "sándwich", que deben hacerse cargo simultáneamente de sus hijos y de sus padres.
  • Tamaño de familia más pequeño: La disminución del número de hijos en las últimas décadas ha dado como resultado un menor número de cuidadores potenciales para dedicar más cuidados a los miembros mayores de la familia.
  • Aumento de la movilidad de la sociedad en general, así como de la tasa de divorcios (en Estados Unidos): Como resultado, es más probable que las familias estén geográficamente separadas y que los lazos familiares sean más complejos. No obstante, el 76% de las personas mayores de 65 años vive a menos de 20 minutos de un cuidador familiar (1, 2).
  • Un mayor número de mujeres que trabajan: En el pasado, estas mujeres proporcionaban la mayor parte de la atención a sus padres mayores debido a las expectativas de roles para su género, pero las demandas laborales han disminuido su disponibilidad para hacerlo.
  • Mejor manejo de las enfermedades crónicas: El número de personas mayores dependientes muy enfermas es cada vez mayor.

Estos factores predicen un aumento de la demanda de servicios de cuidados de salud domiciliares a cargo de un individuo que no es un miembro de la familia, un amigo ni un vecino.

La Carga del Cuidador: Efectos y Consecuencias

Si bien el cuidado de un individuo puede ser muy satisfactorio, también puede asociarse con efectos negativos. El "síndrome del cuidador" es real. Los individuos que cuidan a un miembro de su familia pueden experimentar grandes tensiones (denominada carga del cuidador) y, en consecuencia, problemas de salud, aislamiento, fatiga y frustración, que a veces generan una sensación de desasosiego y cansancio extremo (agotamiento del cuidador) o promueven el abuso de los adultos mayores. El aislamiento es uno de los problemas más grandes de los cuidadores.

Es probable que el impacto en el cuidador sea mayor cuando la persona mayor cuidada tenga una carga de enfermedad y discapacidad más elevadas y se requiera una atención de mayor intensidad. El estrés generado por esa situación es realmente muy incómodo para todos. Además, el cuidado de una persona anciana puede convertirse en una carga económica. Las parejas en las cuales uno de los miembros cuida al otro por lo general presentan un gran malestar. Los hijos adultos o sus cónyuges pueden necesitar reducir las horas de trabajo o tomar licencias prolongadas para proporcionar cuidados. La pérdida de los ingresos es una realidad seria para muchos cuidadores.

Durante la pandemia de COVID-19 (como resultado del aislamiento y la interrupción de la atención formal), los individuos encargados del cuidado de otros familiares informaron aumentos significativos en el estrés, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño, la fatiga, la inseguridad alimentaria y las preocupaciones financieras. También experimentaron una disminución en la participación social, así como en su sentido de bienestar financiero (5).

Apoyo y Estrategias para los Cuidadores Familiares

Para cuidar bien a otro, primero hay que cuidarse a uno mismo. Cuidar a un adulto mayor en la familia es una gran responsabilidad, y es útil saber que no se está solo. Millones de personas brindan ayuda de alguna manera a los adultos mayores. Las políticas recientes tienen como objetivo identificar los pasos que el gobierno, las comunidades, los profesionales de la salud, los empleadores y otros pueden realizar para ayudar a los familiares y socios que brindan atención a sus seres queridos (4).

Servicios de Apoyo y Complementarios

La disposición de los miembros de la familia para atender a un paciente anciano puede reforzarse con la contribución de servicios de apoyo (p. ej., asistencia técnica en el aprendizaje de nuevas habilidades, servicios de asesoramiento, servicios de salud mental familiar) y servicios complementarios (p. ej., cuidado personal [asistencia con la atención, la alimentación y la vestimenta], atención domiciliaria, cuidado diurno de adultos, programas alimentarios). Los servicios complementarios pueden ser proporcionados de forma regular o en apoyo al familiar durante algunas horas o días (cuidado subrogante).

En Chile, la Atención Primaria de Salud (CESFAM) cuenta con el programa del adulto mayor que ofrece atenciones ambulatorias para pacientes autovalentes y también atención domiciliaria para personas con dependencia severa. Algunos adultos mayores con importantes necesidades de atención no tienen familiares o amigos disponibles, dispuestos o capaces de brindar atención y viven con necesidades insatisfechas y, a veces, en aislamiento social. Todos los cuidadores de adultos mayores deben estar conectados con asistentes sociales para evaluar sus necesidades de apoyo, para su derivación a servicios y para su asesoramiento y evaluación en relación con su elegibilidad para capacitación, relevo, apoyo financiero y otros servicios disponibles para cuidadores.

Intervenciones Eficaces y Medidas para Evitar el Agotamiento

Las intervenciones eficaces para los cuidadores incluyen coordinación de la atención interdisciplinaria; optimización de beneficios; educación sobre enfermedades y tratamientos; apoyo emocional inmediato y continuo; asesoramiento individual, familiar y grupal; servicios de cuidado de relevo (como en geriátricos); y asistencia práctica en las tareas de cuidado. Lo más importante que se debe señalar es que los cuidadores suelen poder recibir apoyo y aprender información o estrategias útiles sobre el cuidado de médicos, enfermeros, asistentes sociales y administradores de casos.

Los cuidadores también pueden implementar las siguientes medidas a fin de prepararse para su tarea y evitar el agotamiento:

  • Ocuparse de sus propias necesidades físicas, emocionales, recreativas, espirituales y financieras.
  • Siempre que se considere apropiado, solicitar ayuda con el cuidado o apoyo de otros miembros de la familia y amigos. Aprender a pedir ayuda directamente, por ejemplo: "Mamá necesita que alguien la lleve al médico el jueves a la 1:00".
  • Buscar grupos externos que puedan ofrecer sostén psicológico (p. ej., grupos de apoyo) o que contribuyan al cuidado (asesoramiento, atención domiciliaria, cuidado diurno del adulto, programas de provisión de comidas, atención sustituta temporaria).
  • Si el familiar es hostil o difícil, se deben aprender estrategias para no tomar esta actitud como algo personal y sobrellevar la tensión emocional.

Intenta salir y descansar un rato. Es muy fácil quedarse en el papel de cuidador, lo que puede llevar a preguntarse por qué nadie más se ofrece a ayudar. Los grupos de apoyo para el cuidador pueden ser una gran fuente de respaldo y consejos; puedes preguntar a tu médico, hospital local o departamento de salud pública sobre estos grupos para recibir el respaldo de otras personas que entienden por lo que estás pasando. Algunas comunidades cuentan con programas de asistencia diaria para adultos mayores, muchos de los cuales también ofrecen transporte, lo que permite al familiar salir un poco de casa y socializar. Es fundamental ser intencional en hablar con otras personas fuera de casa regularmente y no dudar en obtener consejería si se siente agotado.

La Profesión del Cuidado: Impacto y Oportunidades

Como cuidador de personas mayores, se tiene la oportunidad de hacer una diferencia significativa en la vida de alguien. El trabajo de cuidar de personas mayores es muy significativo, ya que ayuda a las personas a mantener su independencia y dignidad en la vejez. La mayoría de los trabajos de cuidado de personas mayores ofrecen una gran flexibilidad en cuanto a horarios y turnos. Debido al envejecimiento de la población, hay una creciente demanda de cuidadores de personas mayores. Trabajar como cuidador de personas mayores puede ayudar a desarrollar habilidades valiosas en el cuidado de la salud, la atención al cliente y la resolución de problemas.

Cuidar de personas mayores puede ofrecer muchas oportunidades para interactuar con personas y hacer nuevos amigos. Cada día puede ser diferente y presentar nuevos desafíos, lo que puede hacer que el trabajo sea emocionante y variado, ideal para aquellos que buscan una ocupación que les mantenga motivados. Cuidar de personas mayores puede ser muy gratificante a nivel personal.

Un buen cuidador de personas mayores debe tener ciertas características para proporcionar un cuidado efectivo y de calidad a la persona a su cargo. La empatía es una habilidad esencial, y la paciencia es indispensable en este trabajo. Existe un Certificado de Profesionalidad en Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en Instituciones Sociales, que se obtiene a través de la realización de un curso de formación y la aprobación de un examen.

Planificación para el Futuro y Aprovechamiento de la Tecnología

Planificar el futuro es el mejor acto de amor hacia uno mismo y hacia la familia. Entender las necesidades de esta etapa y ofrecer alternativas que acompañen tanto al adulto mayor como a quienes velan por su bienestar es fundamental. Algunos seguros, por ejemplo, tienen como edad límite de contratación los 75 años y ofrecen cobertura vitalicia, lo que significa que no hay que preocuparse por que la cobertura se acabe con los años.

La tecnología puede marcar una diferencia en la salud y felicidad. Por ejemplo, servicios de telemedicina pueden apoyar en este viaje, ya sea para monitorear el estado de salud, ajustar tratamientos o proporcionar orientación en tiempo real. Con solo unos clics, se puede conectar con profesionales comprometidos en mejorar la calidad de vida.

Esta información es meramente informativa y no sustituye la opinión de un profesional de salud. Ante cualquier síntoma o molestia, se recomienda consultar con el médico.

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