Guía integral para el bienestar del cuidador: Salud física, mental y estrategias de prevención

Cuidar es la labor de proporcionar apoyo y acompañamiento tanto físico como emocional a quien, por razones multicausales, no puede cuidar de sí mismo. Esta labor puede ser muy gratificante, pero también implica un ejercicio constante y progresivo de gestión, aprendizaje y trabajo físico que puede resultar altamente desgastante.

Infografía sobre las áreas de impacto en el cuidador: física, mental, social y económica.

El rol del cuidador y la "escisión" del sujeto

Cumplir con las tareas que exige ser el cuidador informal implica dividirse en dos ámbitos distintos: mantener el cuerpo al lado del enfermo, mientras que la mente sigue afuera, ocupándose de las otras esferas de la vida, como la familia o el trabajo. Ser cuidador es un trabajo de tiempo completo que genera una sobrecarga de responsabilidades con graves implicaciones en el estado dhtml

El Rol del Cuidador y la Importancia de su Salud Muscular

Cuidar es la labor de proporcionar apoyo y acompañamiento tanto físico como emocional a quien, por razones multicausales, no puede cuidar de sí mismo. Esta tarea, aunque muy gratificante, es también altamente desgastante, pues implica un ejercicio constante y progresivo de gestión, acompañamiento, aprendizaje y trabajo físico y emocional. Frecuentemente, quienes asumen labores de cuidado no están familiarizados con el proceso de la enfermedad, lo que puede provocar angustia, ansiedad o miedo. La sensación de pérdida de control y de importancia ante las conductas del enfermo es común, y pueden aparecer dificultades económicas que afectan la salud mental del cuidador.

El hecho de la hospitalización y los cuidados que conlleva una alteración de la salud que afecte el autocuidado representa una experiencia importante en las personas, por lo que supone la alteración de los patrones que rigen la vida diaria. De manera conceptual, el cuidador es aquel que acompaña en sus labores a un enfermo, brindándole asistencia básica en todo momento. Generalmente, este cuidador posee un vínculo afectivo con el enfermo, lo que lo compromete a responsabilizarse por su cuidado y a cambiar sus conductas para hacerse cargo de todo lo concerniente a la cotidianidad de quien padece la enfermedad.

Esquema de las responsabilidades y desafíos que enfrenta un cuidador

La Escisión del Cuidador: Un Fenómeno de Sobrecarga

El cuidador, aunque asuma su tarea en medio de una relación afectiva con el enfermo, está sometido a una gran carga que se deriva del cuidado diario y a largo plazo, aumentando en sí mismo el riesgo de enfermar. Cumplir con las tareas que exige ser el cuidador informal de un enfermo implica dividirse en dos ámbitos distintos: mantener el cuerpo al lado del enfermo hospitalizado, mientras que la mente sigue afuera, ocupándose de las otras esferas de la vida. Ser cuidador implica tiempo completo y estar hospitalizado con el paciente.

Este fenómeno, denominado "La escisión del cuidador: cuando el cuerpo y la mente se separan para cumplir con la tarea", se comprende mejor a través de dos condicionantes principales: "Ser cuidador de tiempo completo" y "Estar hospitalizado con el paciente". Los resultados de investigaciones en este ámbito, como la realizada en el Hospital Pablo Tobón Uribe (HPTU) de Medellín (Colombia), destacan que la experiencia de agotamiento vivenciada por los cuidadores no se distancia mucho de la literatura existente, pero resalta la escisión al no poder renunciar a roles asignados por fuera del ámbito hospitalario.

Roles de Género y Desafíos Adicionales

Este rol es particularmente desempeñado por mujeres. En el HPTU, la labor de cuidadoras es fundamentalmente realizada por ellas, quienes a su vez desarrollan de manera cotidiana otros roles culturalmente femeninos como la crianza, el aseo y la elaboración de las comidas. Este contexto se agrava cuando las cuidadoras relatan que no tienen ayuda de otros para llevar a cabo la asistencia al enfermo, lo que genera preocupación y estrés, afectando su salud mental. La inmersión en el rol de cuidador es permanente, por lo que no es posible diferenciar la vida propia de la dimensión del oficio de velar por el bienestar del enfermo.

Las cuidadoras expresan agotamiento, frustración y cansancio extremo luego del cuidado a tiempo completo, lo que coincide con un síndrome relacionado con este rol. La relación entre el enfermo y el cuidador se desarrolla en un contexto complejo, donde los vínculos afectivos previos, las estructuras familiares y los roles asignados crean un escenario particular para el desarrollo de este fenómeno. Aunque se liguen afectivamente con el enfermo, el cuidado se vive como una tarea impuesta que puede superar sus capacidades y necesidades. Esto lleva a muchas a sentir que deben postergar su propia salud, como una cuidadora que expresó: "¡Pues a todo el mundo le daba gripa y a mí no![...] ¡a todo el mundo le daban cosas y a mí no! Como si mi cuerpo dijera: usted no se puede enfermar, no nada puede pasar. Postergué muchísimo una cirugía que me tenían que hacer: una histerectomía, y yo decía... ¡no!".

La situación de dependencia del enfermo y el compromiso con la tarea implica una disposición absoluta para cuidar del otro, lo que no exime al cuidador de sus responsabilidades cotidianas. Las expresiones de tener que 'dividirse' para responder a todos los requerimientos son frecuentes, especialmente cuando se suma la hospitalización del enfermo y la necesidad de monitorear a otros dependientes fuera del hospital, como hijos y adultos mayores. Este rol se une a su identidad como mujeres-madres, mujeres-hijas, mujeres-esposas, un rol típicamente asumido como femenino, aceptado socialmente y con una carga cultural que implica que su lugar está del lado de la asistencia y el cuidado de otros, incluso a costa de no cuidar de sí mismas.

Entrevista a Blanca Tejero - SUPER Cuidadores

Impacto en la Salud Física y Mental del Cuidador

Los cuidadores suelen dejar de lado su propia salud. Las investigaciones demuestran que corren un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como hipertensión, cardiopatías y depresión. Muchos cuidadores se sienten culpables por dedicarse tiempo a sí mismos. La actividad de la vida diaria más afectada en el cuidador es la participación social (11,8%). Dentro de las patologías ocupacionales descritas predominan las psicológicas-psiquiátricas (40,9%).

En el ámbito hospitalario, las instituciones de salud suelen ocuparse de las necesidades del paciente, pero no de las del cuidador, quienes permanecen en situación de internamiento al lado de su familiar enfermo. Las cuidadoras expresan que en el hospital pasan de ser cuidadoras a ser acompañantes, lo que les resta una función protagónica de la cual, paradójicamente, y en medio de sentimientos contradictorios, se sienten orgullosas. Sin embargo, la escisión se mantiene, pues aunque se tejan nuevas relaciones en la institución de salud, estas mujeres siguen monitoreando las otras esferas familiares que están bajo su tutela, función que puede incrementar sus niveles de angustia, lo que impacta su salud mental.

Gráfico de porcentajes de patologías en cuidadores

Estrategias de Autocuidado y Prevención

Es muy importante que la persona que cuida, se cuide a sí misma. El autocuidado del cuidador es sumamente relevante para evitar trastornos físicos como el síndrome de dolor lumbar, ocasionado por levantamientos mal ejecutados o entornos poco gratos, y que interfiere negativamente en el proceso de asistir y cuidar. "Para cuidar a los demás, empieza por cuidarte a ti mismo", es un refrán que aplica perfectamente a los cuidadores. Para mantenerse saludable, es crucial cuidar la salud personal y mantener los músculos fuertes. Para los cuidadores cuyas responsabilidades diarias implican energía y fuerza continuas para levantar y trasladar pacientes, dar prioridad a la salud muscular es esencial.

La fuerza muscular es un indicador clave de la salud general y desempeña un papel integral en la fuerza, la energía, la inmunidad y la salud ósea que nos permite movernos, levantar cosas, bombear sangre por el cuerpo e incluso ayudarnos a respirar. La sarcopenia o pérdida de masa y función muscular relacionada con la edad, que en Chile se presenta en 1 de cada 5 adultos mayores, puede comenzar a partir de los 40 años, con un descenso de hasta el 8% cada década. Por ello, el consumo de una dieta equilibrada con alimentos ricos en proteínas ayuda a desarrollar la salud muscular. Satisfacer las necesidades diarias consumiendo adecuados nutrientes puede ayudar a mantenerse fuerte durante más tiempo y a conservar sus fuerzas cuando cuide a sus seres queridos a lo largo del día. Para evitar el debilitamiento de la fuerza muscular, los cuidadores también deben hacer ejercicio con regularidad. Las actividades cotidianas más sencillas, como caminar, subir escaleras y levantar objetos, también pueden ayudar a mantener los músculos activos.

Consejos Prácticos para el Autocuidado

  1. Especifique lo que necesita: Como cuidador, puede que sienta que tiene que hacerlo todo, pero no está solo. Solicite ayuda, tal vez un amigo pueda ir al supermercado o un familiar pueda sentarse con su ser querido durante una hora mientras usted se toma un descanso.
  2. Haga algo por usted mismo cada día: Puede leer un capítulo de un libro, practicar la respiración profunda o la meditación, o verse con un amigo.
  3. Cuide su propia salud: Es importante que acuda a sus citas y exámenes médicos.
  4. Gestione sus emociones: Es común experimentar una amplia gama de emociones como cuidador (frustración, tristeza, resentimiento, alegría) todo en el mismo día o incluso en la misma hora.
  5. Busque apoyo profesional: Si se siente abrumado, considere hablar con un consejero o su médico. Los servicios de relevo, que ofrecen un alivio a corto plazo para los cuidadores principales, también pueden ser una opción.
  6. Participe en grupos de apoyo: Estos grupos pueden ser una buena forma de hablar de su experiencia con personas que entienden por lo que está pasando.

El autocuidado puede parecer abrumador, pero no tiene por qué abordarlo todo a la vez. Incluso unos pequeños pasos pueden suponer una enorme diferencia en su bienestar. Las estrategias de prevención más reportadas se dirigen a la salud mental, seguida de la salud social y, por último, la salud física.

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