El Cuidador de la Corriente de Agua: Un Compromiso Vital con el Recurso Hídrico

El agua es el origen de la vida, el hilo invisible que conecta ecosistemas, comunidades y economías. Durante décadas ha sido tratada como un recurso inagotable, disponible sin límites y ajeno a nuestras decisiones cotidianas. Hoy, frente a la crisis climática, la contaminación y el crecimiento de la demanda, esta percepción ya no es sostenible.

¿Qué significa ser un Guardián del Agua?

Convertirse en guardián del agua no requiere un título ni una profesión específica. Es una decisión consciente que nace del conocimiento y la comprensión de que cada acción, por pequeña que parezca, influye en la disponibilidad y calidad de este recurso vital. Este rol se manifiesta de múltiples formas: desde quien reduce su consumo en casa, hasta quien lidera proyectos comunitarios de conservación de fuentes hídricas.

Persona con las manos recogiendo agua

El valor del agua y el impacto de las acciones

A nivel global, el agua dulce disponible para el consumo humano representa apenas una fracción del total del agua del planeta. Aun así, esta limitada reserva sostiene la vida, la producción de alimentos, la energía, la industria y el bienestar de las comunidades. Ser guardián del agua implica reconocer su valor ecológico, social y cultural. Significa entender que el agua no es solo un insumo, sino un bien común que debe ser cuidado y compartido de manera responsable.

Se subestima el impacto de las pequeñas acciones. Cerrar la llave mientras se cepillan los dientes, reparar fugas, reutilizar el agua lluvia o elegir productos que requieran menos agua en su producción son acciones sencillas, pero poderosas. Los guardianes del agua entienden que el cambio comienza en lo cotidiano; no esperan soluciones externas, sino que asumen la responsabilidad de transformar sus hábitos y de inspirar a otros a hacer lo mismo.

Educación y acción colectiva

No se puede proteger lo que no se conoce. Por eso, la educación ambiental es un pilar fundamental en la formación de guardianes del agua. Cuando las personas acceden a información clara y confiable, desarrollan una relación más respetuosa con el recurso hídrico, fomentando la empatía hacia los ecosistemas acuáticos y fortaleciendo el sentido de corresponsabilidad.

El verdadero cambio ocurre cuando la conciencia individual se convierte en acción colectiva. Los guardianes del agua no actúan de forma aislada; buscan sumar esfuerzos, generar alianzas y construir soluciones compartidas. Esta visión colectiva permite escalar las buenas prácticas, influir en políticas públicas y generar impactos duraderos. Ser guardián del agua es también un acto de responsabilidad intergeneracional, ya que las decisiones que tomamos hoy determinarán la disponibilidad y calidad del agua en el futuro.

La Escasez y Contaminación del Agua: Un Problema Global

El agua es un recurso esencial para la vida en el planeta y para la mayoría de las actividades humanas, desde el consumo diario hasta la producción industrial y agrícola. Sin embargo, el planteamiento del agua como recurso infinito es el origen de los problemas de escasez que empezamos a vislumbrar.

Mapa mundial de escasez de agua

El privilegio del acceso y la cruda realidad

Un gesto tan sencillo como levantarnos del sofá y abrir un grifo para beber agua es un privilegio que muchos damos por hecho. Sin embargo, cerca de un tercio de la población mundial no tiene fácil acceso a agua apta para el consumo. El agua dulce es un elemento escaso y necesario para todas las formas de vida, y se encuentra bajo tierra en acuíferos, en lagos y ríos. Curiosamente, solo cerca de un 3% del agua del planeta es dulce, y gran parte de ella está congelada en glaciares e icebergs, lo que dificulta aún más el acceso a agua potable.

Según datos de la ONU, la dificultad de acceso al agua para consumo e higiene es un grave problema en muchas partes del mundo:

  • En torno a 500 millones de personas necesitan realizar un trayecto inferior a 30 minutos (entre la ida y la vuelta) para acceder a una fuente mejorada de suministro de agua.
  • Pero 292 millones de personas solo pueden acceder a servicios limitados: una fuente mejorada de suministro de agua situada a una distancia de más de 30 minutos.
  • Por otro lado, 296 millones de personas se abastecen de agua procedente de pozos y manantiales no protegidos.
  • Por último, 115 millones de personas consumen agua superficial no tratada, recogida en lagos, estanques, ríos o arroyos.

Contaminación y sus consecuencias

Según cálculos de la ONU, las aguas contaminadas causan más muertes que todas las guerras que hay actualmente en el mundo. Esto se debe a que, en países en vías de desarrollo, cerca del 90% de las denominadas aguas negras se vierten directamente en ríos, lagos y cursos de aguas costeras sin tratar.

A este problema se suma la contaminación de las aguas a consecuencia de la industria, la ganadería y la agricultura. Esta última, además, consume entre el 60% y el 80% de los recursos de agua dulce en la mayoría de los países, y hasta el 90% en otros. Un consumo intensivo del agua como el que actualmente hacemos significa que agotaremos el recurso antes de que la naturaleza sea capaz de regenerarlo. Esto, además, tiene un impacto en el equilibrio de los ecosistemas (el 50% de las zonas húmedas del mundo ha desaparecido en el último siglo), en la extinción de especies y, por supuesto, en el bienestar de las sociedades (en la actualidad, muchas zonas del mundo sufren estrés hídrico, lo que da lugar a movimientos migratorios y conflictos).

Un Compromiso Individual: Acciones para el Cuidado del Agua

En los últimos 50 años, la extracción de agua potable se ha triplicado. Al margen de las acciones que realizan instituciones como la ONU o los gobiernos de cada país, es necesario que cada individuo contraiga un compromiso individual con el cuidado del agua. Rebajar la cifra de nuestro consumo anual es un objetivo asumible que, sin duda, tendrá un impacto en nuestros recursos hídricos.

Infografía con consejos para ahorrar agua en el hogar

Pequeños hábitos, grandes cambios

Para lograr una reducción de nuestro consumo individual, solo tenemos que empezar por modificar pequeños hábitos:

  • Reutilizar agua: Por ejemplo, el agua de cocer las verduras puede servir para regar, y la que desperdiciamos en la ducha hasta que alcanza una temperatura adecuada puede usarse para el mismo objetivo o para fregar los suelos. Si vas a limpiar la pecera, reutiliza el agua para regar plantas. Al ducharse, ten a mano un cubo para recoger el agua fría hasta que salga caliente.
  • Instalar economizadores: Pueden suponer un ahorro de hasta un 50%. Utiliza reductores de presión para la ducha.
  • Cerrar los grifos cuando el agua no sea necesaria: Mientras enjabonamos platos, sartenes, o a nosotros mismos en la ducha, no es necesario mantener el grifo abierto. Cerrarlo supondrá un ahorro de montones de litros. Cierra el grifo también mientras te lavas los dientes o te afeitas.
  • Utilizar la lavadora y lavavajillas con cargas completas: El lavavajillas siempre supondrá un ahorro de agua frente a fregar a mano (alrededor de 52 litros por ciclo). Además, es importante ponerlos con agua fría. Ten una actitud responsable respecto al número de lavadoras que pones.
  • Usa sistemas de control del agua en el inodoro: Si colocas una botella llena de arena en la cisterna, ahorrarás litro y medio de agua cada vez que tires de la cadena.
  • Nunca utilices el inodoro como papelera: Muchos de los residuos que suelen acabar en el retrete son contaminantes y peligrosos. Por ejemplo, las toallitas húmedas no consiguen degradarse antes de llegar a las depuradoras. No eches el aceite por el váter ni por el lavabo.
  • Consumo responsable de electrodomésticos: Si vas a comprar un nuevo electrodoméstico, ten en cuenta las necesidades de consumo de agua y energía del aparato.
  • Dúchate en lugar de bañarte: Las duchas de 5 minutos consumen 50 litros de agua, mientras que para llenar una bañera son necesarios mínimo 200 litros de agua.

Evitar el despilfarro de agua, controlar su consumo o su reutilización es clave para garantizar el cuidado del agua. Sin embargo, no contaminar el agua también resulta esencial.

Ulises Flynn: El Maestro de la Corriente de Agua

Más allá de las acciones cotidianas, existe una profunda conexión y un conocimiento experto de las corrientes de agua, encarnado en figuras como Ulises Flynn. Este “maestro del agua” poseía habilidades extraordinarias, que lo convertían en un verdadero guardián de la corriente de agua.

Hombre experto observando el agua de un río

Habilidades extraordinarias y profunda conexión

Ulises Flynn era capaz de saber el punto de origen de una corriente de un río con tan solo ver, oler y saborear el agua. Si tocaba con las yemas de sus dedos el fondo de una charca, podía listar los elementos químicos presentes en el agua. Acertaba siempre con la temperatura del agua con tan solo acercar su mejilla y adivinaba sus cualidades observando su color. Su capacidad de mimetización con el líquido elemento era notable, dominando todos los estilos de buceo. El buceo no autónomo le había permitido investigar grutas sumergidas decenas de kilómetros bajo el agua, y practicaba la apnea desde muy joven, desarrollando su capacidad junto a las Ama o pescadoras de perlas de Japón. Como experto submarinista, podía sumergirse a grandes profundidades controlando perfectamente la descompresión, ya fuese a través de un equipo convencional o de un equipo con nitrox, para aumentar así los tiempos de sumergencia.

Lo que siempre llamó más la atención fue su capacidad de poder descubrir agua en terrenos áridos. No era un zahorí, pero tenía una especie de vínculo con el líquido vital. "La naturaleza existía gracias al agua. El agua es la vida", decía. Se imaginaba sumergido en líquido cristalino, sintiendo su frescura, con su mirada atravesando la transparencia del agua hasta ver en la superficie cómo los rayos del sol caían, llegando hasta su rostro.

Análisis, supervivencia y resiliencia

En su trabajo, inspeccionaba las aguas utilizando una caja con un kit de muestreo y análisis de campo, compuesto por vasos con válvula esférica y tubos de sondeo. Este equipo le permitía obtener un análisis químico, biológico y bacteriológico de las aguas. También recogía muestras del fondo de los lugares que inspeccionaba, como los ríos, mares y manglares, para luego enviarlas al laboratorio donde se analizaban minuciosamente.

En una ocasión, perdido en medio de un río, bajó de un tronco hasta coger un poco de agua en la palma de su mano. La probó sin tragarla, comprobó el grado de salinidad y concluyó que aún se encontraba a bastante distancia del estuario. Luego observó la dirección del curso del río. La corriente era casi imperceptible, por lo que puso a flotar algunas hojas para ver su recorrido. Minutos después, tuvo clara la dirección a la que ir y el primer recodo por el que debía conducirse. Después nadó, transformándose en agua y dejándose llevar por la corriente hasta que las primeras luces del alba lo transportaron a su hogar.

Otra historia relata su técnica para saltar al agua desde una gran altura. Había que mantener en tensión todos los músculos del cuerpo para no hacerse daño, ya que saltar superando los 15 metros era como arrojarse a una losa de hormigón si la entrada al agua no era limpia. Se colocó en el límite de la roca del acantilado, focalizó un punto de entrada menos oscuro y libre de rocas. Tomó aire, levantó los brazos, flexionó las rodillas y se lanzó de cabeza. Su cuerpo entró en el agua rompiendo la superficie sin apenas salpicar. Descendió como una flecha hacia la profundidad y cuando volvió a la superficie, aún estaba vivo. Él aseguraba que el agua jamás podría acabar con su vida porque "un hermano nunca es capaz de matar a otro".

Conocimiento de los ecosistemas acuáticos

Lo que también le capacitaba como maestro del agua era el hecho de haber visto los lugares más asombrosos donde el agua dominaba el territorio: el aspecto de los lagos salados que cambiaban continuamente mientras el sol evaporaba el agua, zonas acuosas completamente tóxicas, o los colores del entorno cambiantes según la composición de las algas. Incluso había llegado a ver vida en estado pleno cuando uno de los lagos albergaba cientos de flamencos que se atiborraban de comida entre los géiseres del lago Boboría, bañándose en aguas cáusticas y esperando el brote de las algas para servirse su menú.

Una vez, Ulises reveló un secreto: "Yo estuve en el lago subterráneo más grande del Planeta. Un secreto conocido solo por unos pocos. Un limitado número de privilegiados que saben la ubicación del lugar que almacenaba el bien más valioso del Planeta tierra, el agua, un recurso incluso más importante que el petróleo". Este era Ulises Flynn, la personificación del agua, un hombre que creía firmemente que este elemento guiaba sus actos y pensamientos, y defendía la naturaleza y el medioambiente con una energía inagotable.

Gestión Sostenible del Agua: El Rol de la Región de O'Higgins

La administración sustentable de recursos hídricos incluye diversas acciones, como la organización y control de la solicitud de agua, la preservación de su pureza, el manejo de la insuficiencia hídrica y la adaptación a las variaciones climáticas. En la Región de O'Higgins, Chile, donde la agricultura y la minería son pilares económicos, el agua no solo es esencial para la supervivencia, sino también para el sustento de los ecosistemas.

Mapa de la cuenca del río Rapel en Chile

Desafíos y acciones en la cuenca del Rapel

En este entorno, conviven dos subcuencas vitales: la del Cachapoal y la del Tinguiririca, que se unen para formar la cuenca del río Rapel. Estas aguas son el sustento de la vida, utilizadas para diversas actividades como el riego agrícola, la generación de energía eléctrica, las operaciones industriales, la minería y el abastecimiento de agua para la comunidad regional.

Según datos del Plan Regional de Recursos Hídricos de la región de O’Higgins (2020 - 2029) del Ministerio de Agricultura, la agricultura es la principal usuaria de agua, superando el 80% del total consumido. Este hecho enfrenta a la región a desafíos sostenibles sobre las prácticas agrícolas regionales, haciendo crucial la exploración de alternativas más amigables con el entorno, buscando métodos eficientes que alivien la presión sobre los recursos hídricos.

El desafío no se detiene en el uso agrícola. Los humedales de la región, que albergan una diversidad única de seres vivos y desempeñan un papel vital en mantener el equilibrio del agua, se encuentran amenazados. La reducción de los caudales ocasionada por las sequías y la sobreexplotación del agua, junto con la desaparición de humedales para su uso en la agricultura, presentan retos para la integridad de estos ecosistemas. Estos escenarios no solo amenazan la supervivencia de la flora y fauna, sino también la seguridad hídrica regional.

Regulación y futuro

El 7 de febrero de este año se dio un paso crucial en la protección hídrica de la región: el Gobierno impulsó la publicación en el Diario Oficial del inicio del proceso para crear el Anteproyecto de la Norma Secundaria de Calidad del Agua de la Cuenca de Rapel. Este anteproyecto abarca la evaluación de variables ambientales, como parámetros físicos, químicos, microbiológicos, orgánicos e inorgánicos, entre otros, en las subcuencas Cachapoal y Tinguiririca, el Embalse Rapel y el río Rapel hasta su desembocadura.

La relevancia de establecer esta normativa va más allá de proteger el agua para garantizar la supervivencia de los seres vivos que dependen de ella. También busca respaldar los servicios que proporciona todo el ecosistema de la cuenca, como la depuración natural del agua, la regulación de los ciclos hídricos y la provisión de hábitats para la biodiversidad local. Estas regulaciones no se centran exclusivamente en asegurar la calidad del agua para un uso específico, sino en mantener un sistema integral que promueva la salud, el equilibrio ecosistémico y su entorno.

Este instrumento llega en un momento oportuno, ya que el cambio climático está modificando los patrones de precipitación y aumentando la frecuencia de eventos extremos, como sequías e inundaciones, ejerciendo una presión aún mayor sobre los recursos hídricos. Frente a esta realidad, es urgente tomar medidas concretas para proteger y gestionar de manera sostenible el agua, lo que implica estrategias que promuevan la conservación de los humedales, implementen prácticas agrícolas más eficientes, fomenten la reutilización y reciclaje del agua, y adopten políticas de gestión integrada de cuencas que consideren la variable climática.

El cuidado del agua es vital para proteger uno de los recursos naturales más valiosos y, a la vez, más amenazados de nuestro planeta. El Día Mundial del Agua no solo debería ser una fecha para reflexionar, sino también para tomar acción. Los esfuerzos deben ser tripartitos entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía en general, para garantizar que las nuevas generaciones puedan disfrutar de un acceso seguro y sostenible al agua. Porque sin agua, el planeta no podrá sobrevivir.

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