Desigualdad, Inequidad y Vulnerabilidad: Conceptos Clave para Entender las Sociedades Contemporáneas

La desigualdad se manifiesta como una falta de equilibrio con múltiples facetas, causas y consecuencias. Este término hace referencia a una circunstancia socioeconómica que favorece que unas personas tengan más oportunidades que otras, generando diferencias significativas en el acceso a recursos, derechos y oportunidades entre los diversos grupos de una sociedad.

Según Carlos Susías, presidente de la European Anti Poverty Network España (EAPN-ES), “la desigualdad social es transversal, se mueve y expresa a lo largo de diversos ejes de discriminación.” La desigualdad socioeconómica implica ventajas para unos y desventajas para otros, siendo percibida como injusta en sus orígenes, moralmente ofensiva en sus consecuencias, o ambas.

La Desigualdad: Definición y Manifestaciones

¿Qué es la Desigualdad Social?

La desigualdad social es la existencia de grandes diferencias en el acceso a recursos, derechos y oportunidades entre los distintos grupos que componen una sociedad. Esta situación implica que algunos grupos tengan una posición privilegiada en la sociedad, mientras que otros enfrentan barreras que dificultan su desarrollo y bienestar. Es una de las características más persistentes en la historia de las sociedades humanas, considerada por muchos como la base sobre la cual se cimentan las estructuras de poder que perpetúan las divisiones entre clases sociales, grupos étnicos y géneros.

Tipos y Dimensiones de la Desigualdad

Los tipos de desigualdad se refieren a la clase de particularidad o rasgo que se premia o castiga en una sociedad. Generalmente, el rasgo más beneficiado es contar con una posición social elevada. Sin embargo, también se castigan cuestiones como el sexo, la pertenencia étnica o el color de piel, la edad, el lugar de origen, las opciones sexuales, la religión o la escasez de recursos, entre otras. Las desigualdades se manifiestan en diversas dimensiones:

  • Dimensión económica: Se refiere a la diferencia en los ingresos y la riqueza entre los distintos grupos sociales.
  • Dimensión educativa: Quienes no pueden acceder a una formación adecuada enfrentan serias dificultades para obtener buenos empleos y mejorar su calidad de vida. Esta desigualdad está en la base de la desigualdad social y económica, puesto que supone que las personas no tienen las mismas oportunidades para acceder a una formación.
  • Dimensión de salud: La desigualdad repercute en la esperanza de vida y el acceso a servicios básicos como la atención sanitaria.
  • Dimensión discriminativa: En muchas ocasiones, la desigualdad social se fundamenta en la discriminación por motivos de género, origen étnico, orientación sexual, religión o discapacidad.
  • Dimensión de género: Las mujeres suelen enfrentar disparidades en cuanto a salario, acceso a oportunidades laborales y representación en espacios políticos.
  • Desigualdad legal: Se produce cuando las leyes o el funcionamiento de los tribunales favorecen a unos individuos frente a otros.

Causas Profundas de la Desigualdad

La desigualdad social es producto de diferentes causas y situaciones propias de cada sociedad y su historia. La gran mayoría de las desigualdades tienen su origen en procesos sociales con base histórica que se vuelven estructurales.

  • Estructura económica y distribución de la riqueza: Los sistemas económicos que concentran la riqueza en manos de una pequeña élite limitan las oportunidades para las clases bajas y medias.
  • Condiciones históricas y sociales: A lo largo de la historia, hubo sociedades que se impusieron sobre otras y generaron situaciones estructurales de desigualdad que siguen afectando la vida en la actualidad.
  • Acceso limitado a la educación y la información: Las personas de clases bajas tienen menos acceso a una educación de calidad, lo que dificulta su progreso social y económico.
  • Discriminación estructural y exclusión social: Las normas y prácticas sociales pueden perpetuar la desigualdad de manera sistémica.
  • Políticas públicas ineficaces: La ausencia o insuficiencia de políticas redistributivas y de protección social contribuye a la persistencia de las brechas.
Esquema de las causas de la desigualdad social y su interconexión

Consecuencias de la Desigualdad

Las consecuencias de la desigualdad social son múltiples y afectan diversos aspectos de la vida individual y colectiva, tanto en el ámbito personal como en el social.

  • Pobreza y exclusión: La desigualdad social genera que gran parte de la población quede atrapada en el circuito de la pobreza y la exclusión social. En el ámbito personal, las desigualdades son acumulativas: nacer en un hogar pobre produce una cascada de consecuencias que se potencian unas a otras y se incrementan en el tiempo, generando un proceso de círculo vicioso donde la pobreza y la exclusión se transmiten de generación en generación.
  • Negación de derechos fundamentales: Los grupos marginados no tienen garantizado el acceso a derechos básicos como salud, educación y empleo.
  • Crecimiento de la inseguridad y la violencia: La frustración entre los grupos más desfavorecidos puede llevar a un aumento de la violencia social y la inestabilidad política.
  • Falta de cohesión social: La sociedad se fragmenta en grupos que viven como si habitaran en naciones con niveles de desarrollo opuestos.
  • Impacto en el desarrollo: Las desigualdades considerables desalientan la formación profesional, obstruyen la movilidad económica y social y el desarrollo humano, inhibiendo el crecimiento económico.
  • Erosión de la confianza: Afianzan la incertidumbre, la vulnerabilidad y la inseguridad, socavan la confianza en las instituciones y el Gobierno, aumentan la discordia y las tensiones sociales, y desencadenan actos violentos y conflictos.
  • Aumento del nativismo: Cada vez hay más pruebas de que las desigualdades de ingresos y riqueza impulsan el auge del nativismo y de formas extremas de nacionalismo.
  • Impacto ambiental: Las desigualdades también socavan la capacidad de las personas y las comunidades para adaptarse al cambio climático y mitigarlo.

La Desigualdad en el Contexto Global

El mundo ha hecho avances significativos para reducir la pobreza, con más de 1000 millones de personas saliendo de la pobreza extrema en los últimos treinta años. Sin embargo, la porción de los ingresos que le corresponde a la mitad más pobre de la humanidad apenas ha cambiado en ese período, a pesar de que la producción económica mundial se ha triplicado con creces desde 1990.

En 1992, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó un gráfico sobre la distribución del ingreso mundial por quintiles, cuya imagen, semejante a una "copa de champán", se convirtió en un símbolo de las diferencias entre ricos y pobres. Casi 30 años después, la porción de los ingresos que recibe el 20 % más pobre de la población sigue siendo inferior al 2 %, mientras que la porción que recibe el 1 % más rico ha crecido del 18 % en 1990 al 22 % en 2016. Desde la crisis financiera mundial de 2008, el número de multimillonarios se ha multiplicado por más de dos. Según el Credit Suisse, el 82 % de toda la riqueza creada en 2018 fue a parar al 1 % más rico, mientras que la mitad más pobre de la humanidad no recibió nada.

La desigualdad estructural está también muy ligada a los ingresos, variando significativamente entre países. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) sitúa a Costa Rica, Chile, México y Turquía entre los países con más desigualdad en términos de ingresos por hogar.

Infografía sobre la distribución de la riqueza mundial

Ejemplos de Desigualdades Persistentes:

  • Brecha de género: La participación de las mujeres en los ingresos totales generados por el trabajo en todo el mundo se acercaba al 30 % en 1990 y, más de tres décadas después, se sitúa en menos del 35 %. A pesar de una reducción en la disparidad salarial en los últimos veinte años, las mujeres aún padecen disparidades económicas, jurídicas, políticas y sociales importantes.
  • Población gitana: Este grupo sufre poderosas y férreas desigualdades en el acceso al empleo, la vivienda, la educación, la sanidad, la cultura, el ocio activo o la participación social y política.
  • Cambio climático: Las personas que más sufren sus consecuencias (huracanes, riadas, sequías) son las que menos han contribuido a él. Se calcula que el 10 % de las personas que más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) lanzan a la atmósfera es responsable de cerca del 50 % del total.
  • Brecha digital: Están surgiendo deficiencias en el acceso a tecnologías móviles y en línea, como en África subsahariana donde menos del 10 % de la población tiene acceso a internet de banda ancha.
  • Migración y refugio: Las guerras y conflictos armados producen el desplazamiento de millones de personas que, en sus lugares de destino, sufren rechazo, xenofobia y discriminación. El año 2022 fue testigo del mayor número de refugiados (34,6 millones de personas) jamás documentado.

La Desigualdad en Chile: Un Estudio de Caso

Chile ha sido un país con muchas diferencias sociales a lo largo de su historia. En el siglo XIX, las élites nacionales construyeron el Estado bajo cuyo alero surgieron grandes fortunas. Hacia fines de esa centuria, se inició un periodo de inestabilidad, la “cuestión social”, que culminó con la elección de Arturo Alessandri en 1920 y el inicio del Estado benefactor. La evolución de la desigualdad de ingresos en Chile puede observarse a través del coeficiente de Gini, un indicador entre 0 y 1, donde un mayor número indica más desigualdad en la dimensión de los ingresos (0 representa igualdad perfecta y 1 desigualdad perfecta). En ningún período de la historia chilena el coeficiente ha estado en un nivel comparable a los de los países más desarrollados actualmente.

De acuerdo con la encuesta CASEN de 2017, el 10% más rico de los hogares obtiene un 38,1% del ingreso monetario, mientras que el 10% más pobre un 1,4%, con ingresos promedio significativamente dispares. La caída de la desigualdad de ingresos en este período se explica principalmente por las mayores transferencias monetarias a grupos vulnerables y el aumento en el número de técnicos y profesionales.

Es importante señalar que las mediciones de la desigualdad monetaria basadas en encuestas a hogares no siempre capturan bien los salarios más altos, ya que estos se subdeclaran. La contrapartida de la concentración en el tope son los bajos sueldos que obtiene la mitad de los asalariados, cuya remuneración es inferior al ingreso que necesita un hogar promedio para cubrir sus necesidades básicas (línea de pobreza).

Gráfico de la evolución del coeficiente de Gini en Chile a lo largo del tiempo

Movilidad Social y Desigualdad

La desigualdad sería menos problemática si el lugar que ocupan las personas en el orden social fuese pasajero, sujeto a cambios durante el ciclo de vida, o si la posición social de los hijos no dependiera de la de los padres. Es decir, si hubiese movilidad social. Sin embargo, una alta desigualdad de ingresos dificulta la igualación de oportunidades en ámbitos como el desarrollo infantil temprano y el sistema educacional, debido a las grandes divergencias en el capital económico, social y cultural de los hogares de origen. Datos del Banco Mundial (2016) muestran que los países que presentan una mayor diferencia en los ingresos tienden a mostrar un menor grado de movilidad intergeneracional, lo que significa una correlación clara entre la disparidad de los resultados y la de oportunidades.

Inequidad: Cuando la Desigualdad es Injusta

Diferenciando Desigualdad e Inequidad

Mientras que la desigualdad se refiere simplemente a la existencia de diferencias, la inequidad introduce un juicio de valor sobre esas diferencias. En el marco de los determinantes sociales de la salud, por ejemplo, las inequidades sanitarias son entendidas como desigualdades injustas y prevenibles. La iniquidad se basa en decisiones éticas, lo que la diferencia de la desigualdad, ya que la primera hace referencia a una desigualdad injusta. La desigualdad se convierte en iniquidad cuando esas diferencias son el resultado de injusticias sociales, es decir, cuando podrían evitarse mediante políticas públicas y acciones colectivas.

La desigualdad es un desafío ético porque implica una injusticia, ya que todas las personas tenemos dignidad y el derecho a participar de los bienes y servicios que se producen en la sociedad. Es injusta precisamente porque esta realidad podría ser diferente si se aplicaran políticas públicas adecuadas.

Perspectivas sobre la Justicia Social

Diversos pensadores han abordado el concepto de justicia social en relación con la inequidad:

  • Desde la tradición del pensamiento social cristiano, san Alberto Hurtado define la justicia social como “aquella virtud por la que la sociedad, por sí o por sus miembros, satisface el derecho de todo hombre a lo que le es debido por su dignidad de persona humana”.
  • Desde la tradición liberal, John Rawls afirma que “la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”.
  • La filósofa Nancy Fraser habla de la paridad participativa y postula que la justicia exige acuerdos que permitan que todos los miembros de la sociedad interactúen en pie de igualdad, tanto a nivel de redistribución como de reconocimiento.
Imagen conceptual de balanza de la justicia con elementos de equidad

Vulnerabilidad: La Exposición al Riesgo

¿Qué es la Vulnerabilidad?

La vulnerabilidad se refiere a la condición de riesgo o desprotección que experimentan individuos o grupos frente a diversas amenazas, ya sean sociales, económicas o ambientales. Las desigualdades, al afianzar la incertidumbre y la inseguridad, aumentan la vulnerabilidad de las personas y comunidades.

Ciertos grupos son particularmente vulnerables debido a factores históricos, sociales o económicos. Por ejemplo, las mujeres y niños sin acceso a asistencia sanitaria mueren cada día de enfermedades prevenibles o durante el parto. Las personas mayores, los migrantes y los refugiados se enfrentan a la falta de oportunidades y la discriminación, lo que los sitúa en una posición de mayor riesgo y desprotección. Las políticas de protección social son cruciales para amparar a las personas en situación de vulnerabilidad y exclusión, siendo las mujeres, en muchos casos, las más afectadas.

Fotografía de personas en situación de vulnerabilidad, buscando acceso a recursos básicos

Estrategias para Reducir la Desigualdad, Inequidad y Vulnerabilidad

El Papel del Estado y las Políticas Públicas

Acabar con la desigualdad ha sido un objetivo prioritario para numerosos organismos y entidades sociales, así como para algunos gobiernos, a lo largo de la historia reciente. La solución para terminar con desigualdades estructurales, como la de género o la climática, reside en reemplazar los modelos actuales por otros más igualitarios. Carlos Susías señala que “el principal agente generador de equidad es el Estado”, quien debe promover “un sistema basado en un paradigma de sostenibilidad que no puede ser solamente social, sino también medioambiental. Cuidar al planeta es cuidar a las personas.”

Para reducir las desigualdades es fundamental garantizar:

  • Sistemas tributarios progresivos.
  • Acceso universal a servicios de salud y educación de calidad.
  • Acceso equitativo a recursos productivos como tierra, agua y capital.
  • Una distribución más justa de la renta, con especial atención a la retribución del trabajo.
  • Políticas de protección social que amparen a las personas en situación de vulnerabilidad y exclusión.

Entre las políticas a considerar para disminuir la desigualdad, destacan aquellas que mejoran la productividad vía capacitación y fortalecen todos los niveles del sistema educativo. Asimismo, es crucial reducir las brechas en la estructura productiva, igualar el acceso a los servicios sociales, reducir la concentración del ingreso en el 1% más alto y romper el vínculo entre el dinero y la influencia en las decisiones públicas.

El Compromiso Global: La Agenda 2030 y los ODS

En 2015, los dirigentes mundiales aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que consta de 17 objetivos (ODS) dirigidos a construir sociedades más pacíficas, justas y sostenibles. Entre sus metas nacionales e internacionales se cuentan eliminar las leyes y políticas discriminatorias, mejorar la reglamentación de los mercados financieros mundiales, facilitar la migración regular, segura y ordenada, y promover la inclusión en la toma de decisiones.

Instituciones internacionales como las Naciones Unidas (ONU), Amnistía Internacional y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) trabajan para promover la justicia social y la equidad a nivel global mediante:

  • La promoción de derechos humanos.
  • Programas de desarrollo económico.
  • Reformas laborales y protección social que garanticen salarios justos y condiciones de trabajo dignas.
  • El fomento de la educación y la igualdad de oportunidades.
  • La presión política sobre gobiernos y actores clave para adoptar políticas públicas inclusivas.

Si bien el Objetivo 10 ("Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos") y sus metas constituyen un marco, la lucha contra las desigualdades debe basarse en el contexto de cada país, sus necesidades económicas más apremiantes y su realidad política, ya que no es posible adoptar un enfoque único que encaje en todos los casos.

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE 📑🌍 ¿Qué son los ODS? 👧👦

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