Conforme envejecemos, existe un mayor riesgo de sufrir ciertas patologías propias de la tercera edad. Entre ellas, los trastornos del sueño son muy frecuentes en la vejez. Los cuidados nocturnos para personas mayores son fundamentales para garantizar su bienestar y seguridad, ya que durante la noche es común que los ancianos experimenten diversos problemas que pueden afectar su descanso y tranquilidad.
Este artículo aborda aspectos clave sobre los cuidados nocturnos, incluyendo sus objetivos, los problemas más comunes, la adaptación del entorno y los diferentes tipos de apoyo disponibles. Es esencial conocer los síntomas de la agitación nocturna en ancianos y cómo esta les puede llegar a afectar.
Trastornos del Sueño y Agitación Nocturna en Personas Mayores
Causas de la Agitación Nocturna
La agitación nocturna es un desafío tanto para la persona mayor como para su cuidador. Una de las causas de agitación nocturna en ancianos más comunes es el síndrome del ocaso o sundowning, que afecta sobre todo a mayores con demencia. Los trastornos del sueño suelen estar directamente relacionados con los ritmos circadianos, el ciclo biológico que experimenta el ser humano en 24 horas y que se ve afectado principalmente por la luz y la oscuridad, siendo el aviso natural que nos da nuestro cuerpo sobre cuándo debemos dormir y cuándo despertar.
Además, las personas que padecen enfermedades neurodegenerativas cuentan con niveles reducidos de melatonina, otra de las causas que se asocian a este tipo de patologías. Las causas de la agitación nocturna en personas mayores son variadas y complejas, debiéndose a diferentes situaciones o condiciones que sufre el paciente. Por otra parte, los estados de desnutrición pueden precipitar situaciones de agitación, por lo que la revisión dietética y una conveniente hidratación son vitales.
Síntomas y Consecuencias
Debido a la frecuencia con la que las personas mayores desarrollan trastornos del sueño, es importante conocer cuáles son los síntomas de la agitación nocturna en ancianos y cómo esta les puede llegar a afectar. Los síntomas de la agitación nocturna pueden variar según el grado y la frecuencia de los episodios. Además, todos estos síntomas suelen darse en personas con cierto nivel de dependencia, lo que puede ocasionar que la persona a cargo de sus cuidados desarrolle el síndrome del cuidador. Es decir, al padecer de trastornos del sueño, como la agitación nocturna, las necesidades de las personas mayores dependientes aumentan y requieren de una mayor atención, incluso durante la noche.

Manejo de la Agitación Nocturna: Estrategias No Farmacológicas y de Apoyo
La agitación nocturna se debe manejar con calma, paciencia, comprensión, comunicación, seguridad, afecto y distracción. Mantener una rutina diaria y nocturna que favorezca el sueño es crucial. Con pequeñas acciones a lo largo del día se puede minimizar la alteración nocturna de los pacientes con demencias:
- Mantener la calma y la paciencia: No discutir, gritar o forcejear con el adulto mayor.
- Comunicarse de forma clara y sencilla: Usar un tono de voz suave y tranquilizador. Repetir las instrucciones si es necesario.
- Ofrecer seguridad y afecto: Acompañar al adulto mayor y abrazarlo si lo acepta. Recordarle quién es usted y dónde está.
- Distraer su atención: Cambiar de tema o de actividad. Proponerle algo que le guste o le divierta.
- Respetar su espacio y su intimidad: No invadir su zona personal ni tocarlo sin su consentimiento. No forzarlo a hacer algo que no quiere.
- Exposición a la luz natural: Se recomienda exponer al paciente a luz natural o artificial entre las seis y las nueve de la mañana para evitar que despierten en la oscuridad.
- Reducir o evitar ruidos fuertes: Asegurar un estado de calma para el paciente, limitando ruidos y visitas por la tarde/noche.
- Controlar el sueño diurno: Reducir todo lo posible el tiempo que se duerme fuera del horario de la noche, es decir, de la siesta.
- Actividad física: Practicar algún tipo de ejercicio para mayores de 60 años, que además de aumentar la fuerza muscular y el apetito, también reduce la tensión, el estrés y la conducta agresiva.
- Dieta: Recurrir a alimentos ricos en vitamina B6, como el plátano, los cereales integrales o la batata, ya que sirven como calmantes naturales. Evitar cenar muy cerca del horario de ir a la cama, así como bebidas con cafeína y programas que puedan alterar a la persona, como los telediarios con noticias negativas.
- Actividades relajantes al atardecer: Realizar alguna actividad que sabemos que gusta a la persona, por ejemplo, ver fotos antiguas o poner música suave que le sea familiar.
- Establecer una rutina: Crear una rutina reconocible antes de ir a la cama.
- Apoyo emocional: Apoyar y acompañar al paciente para evitar la soledad, uno de los desencadenantes de los trastornos del sueño.
Existen también medidas farmacológicas, para las cuales es necesario un control y seguimiento médico. Respecto a las medidas nutricionales, la revisión dietética, el seguimiento de una dieta saludable y una conveniente hidratación son vitales para prevenir situaciones de agitación.
Pautas para mejorar el sueño de las personas mayores con demencia
Adaptación del Dormitorio para el Bienestar del Anciano
La Importancia de un Espacio Adaptado
El dormitorio es nuestro refugio más íntimo, un lugar donde descansar, relajarnos y renovar energías. A medida que nos vamos haciendo mayores, es fundamental que este espacio se adapte también a nuestras necesidades cambiantes. El dormitorio es el lugar de la casa en el que solemos pasar un tercio de nuestra vida, por lo que es fundamental crear un ambiente de confort y adaptar ese espacio a nuestras necesidades. Con cuatro cambios podemos dejar un dormitorio de lo más seguro y confortable para nuestros mayores.
Consejos Clave para la Adaptación del Dormitorio
Es muy importante mantener el dormitorio despejado, para ello es esencial tener en cuenta el espacio del que se dispone y adaptar tanto mobiliario como objetos a ese espacio. En el dormitorio de una persona mayor deben de estar solo los muebles y accesorios necesarios para ellos.

Seguridad y Movilidad
- Espacio despejado: Es imprescindible eliminar todo lo que pueda ser un obstáculo o provocar golpes, tropiezos y caídas, especialmente si la persona necesita algún apoyo para caminar (andador, bastón, muleta).
- Piso seguro: Presta atención al piso del cuarto; es esencial que no resulte resbaladizo y mantenerlo despejado, seco y libre de obstáculos. Las alfombras deben descartarse o, si se usan, deben tener una base antideslizante y estar bien fijadas al suelo. El pavimento continuo, como los suelos vinílicos, es una buena opción.
- Protección: Es bueno colocar cantoneras de gomas redondas en los picos de los muebles para evitar heridas y golpes. Asegúrate de que los gaveteros estén anclados a la pared, ya que las personas de más edad tienden a apoyarse más en los muebles.
- Manijas: Es una recomendación cambiar los pomos redondos de las puertas de los armarios por manijas en forma de palanca, facilitando su apertura para personas con artrosis o rigidez.
La Cama y su Entorno
Entre los muebles del dormitorio, la cama es la estrella. Escógela de la altura apropiada para la persona que vaya a usarla, comprobando que no sea ni muy alta ni muy baja. La recomendación de la agencia gubernamental que regula la Ley para Personas con Discapacidades (ADA) es que no sea más baja de 17 pulgadas ni más alta de 23 pulgadas. Si la persona que va a usar el dormitorio está en una silla de ruedas, la cama no debe ser más alta de 20 pulgadas.
- Tipos de cama: Las camas articuladas son la opción perfecta para pacientes con menos movilidad que deben pasar largos ratos en cama, facilitando la labor del cuidador y permitiendo al paciente modificar su posicionamiento. Si la movilidad es bastante reducida, las camas eléctricas son más recomendables que las manuales. Adicionalmente, se debe considerar una cama con carro elevador para facilitar la incorporación y la salida. Si la persona tiene sobrepeso, una cama bariátrica será la más adecuada.
- Colchón y almohada: Estos son puntos importantes para aliviar y prevenir dolencias, conservar una buena postura y prevenir escaras. Se recomiendan los colchones viscoelásticos; para pacientes con movilidad reducida, un colchón antiescaras es una adquisición relevante.
- Accesorios: Para prevenir cualquier pérdida de líquido y mantener el colchón en buen estado, se aconsejan fundas protectoras. Se debe eliminar cualquier textil o ropa de cama que cuelgue por los lados hasta rozar el piso.
- Seguridad en la cama: Proteger la cama mediante barras laterales u otros medios de inmovilización ayuda a evitar caídas si la persona está inquieta durante la noche. En caso de que el paciente necesite ayuda a la hora de incorporarse, las barandillas de apoyo para camas son muy útiles.

Mobiliario Adicional
- Mesita de noche: Escoge un modelo más bien grande que permita poner encima, además de una lámpara, todo lo que se necesite tener a mano; desde los lentes y el teléfono a un tarro de crema o un vaso de agua, libros o un llamador de emergencia. Su altura debe estar a la altura de la cama.
- Sillón o silla: Una silla o sillón cómodo y sólido es otro mueble recomendado, ya que las personas mayores pueden precisar estar sentados para vestirse o desvestirse. Escoge un modelo con brazos para poder apoyarse y que resulte más cómodo sentarse y levantarse.
- Armario: Asegúrate de poner a mano lo que se vaya a usar con más frecuencia, dejando las baldas o cajones superiores e inferiores para lo que no se use a diario. Es esencial facilitar el acceso al interior de los armarios y a sus prendas más habituales. La ropa a la vista en un perchero también puede ser una buena opción.
Iluminación y Ambiente
- Luz abundante: El dormitorio de una persona mayor es el que más luz necesita, tanto natural como artificial. Evita cortinas demasiado oscuras.
- Lámparas: Instala lámparas que se enciendan y apaguen fácilmente con solo tocar suavemente la base, con una palmada o que incluyan un sensor que las encienda automáticamente al detectar oscuridad. Recomienda poner una lamparilla de noche iluminando el camino hacia el baño.
- Interruptores: Debes situar los interruptores de la luz a una altura de fácil acceso, e instalarlos en ambos lados de la cama, al lado del armario y en la entrada de la habitación.
- Colores y texturas: Con el paso del tiempo, nuestros ojos necesitan más luz para distinguir los colores. Combina tonos cálidos para crear contrastes decorativos, como blancos, azules o verdes claros para aportar alegría y serenidad, evitando que el dormitorio adquiera un tono de hospital si solo se usa una paleta de claros. Escoge materiales suaves de fibras naturales para textiles.
- Personalización: Varias fotos enmarcadas o elementos familiares personalizarán inmediatamente una pared, creando un espacio acogedor y familiar.
- Ventilación: Procurar que el dormitorio tenga buena ventilación y luminosidad.
Tecnología de Monitoreo y Asistencia
La idea de monitorear a los ancianos está poco a poco siendo más aceptada. Las redes de sensores ya han hecho su debut en hospitales y centros de asistencia, pero hoy en día empiezan a ser utilizados por algunos ancianos en sus hogares. Un ejemplo es el sistema de una compañía, que incluye sensores de movimiento en cada cuarto, así como sensores en las puertas exteriores. Un sensor debajo del colchón puede informar a los profesionales de la salud si el anciano está durmiendo regularmente. Todo esto se conecta de forma inalámbrica con monitores de señales vitales, los cuales son enviados al doctor diariamente y reportan niveles de azúcar, presión sanguínea y peso. Si una persona abre la puerta exterior en la noche, por ejemplo, una alerta es enviada a su doctor, a una empresa de monitoreo y a contactos cercanos.
Asimismo, tener acceso a ayuda inmediata cuando se necesita es una prioridad entre las personas de más edad, por lo que se recomienda tener en la mesita de noche un teléfono con una línea tradicional en lugar de celular. Asegúrate también de que en el dormitorio haya un detector de humos y de monóxido de carbono (¡recuerda cambiar las baterías cada estación!).
Investigadores universitarios están probando robots que puedan ayudar a los ancianos, hacerles compañía e incluso, darles baños de esponja. Sin embargo, el análisis de los datos puede ser un reto y el número de las cosas que pueden ser monitoreadas necesita incrementarse para dar información más valiosa. El costo de estos sistemas puede ser considerable, lo que plantea consideraciones éticas sobre la privacidad versus la seguridad y la independencia.

El Papel del Cuidador y el Bienestar Integral
Importancia de los Cuidados Nocturnos Profesionales
Los cuidados nocturnos son un componente esencial en la atención a personas mayores, refiriéndose a los servicios y la atención brindada a personas mayores durante la noche. Son fundamentales para la seguridad y el confort. Los ancianos son más propensos a sufrir caídas o accidentes debido a la confusión o el sueño. Un cuidador nocturno puede monitorear las actividades y ayudar a prevenir situaciones peligrosas. La soledad y la oscuridad pueden incrementar la ansiedad en muchas personas mayores. La compañía de un cuidador puede ofrecer un apoyo emocional fundamental. La atención personalizada es esencial para abordar las necesidades específicas de cada anciano; un cuidador nocturno debe ser flexible y adaptarse a las circunstancias del momento.
Definición y Funciones de una Cuidadora de Ancianos
Una cuidadora de ancianos se encarga de atender las necesidades específicas de las personas mayores y/o dependientes, desempeñando funciones que requieren habilidades y experiencia para garantizar una asistencia adecuada. Sus funciones incluyen la higiene, la movilidad, la alimentación y el acompañamiento, garantizando el bienestar diario del adulto mayor. Más allá de estas funciones, las cuidadoras son responsables de generar un ambiente agradable y seguro en el hogar.
Este tipo de empleo requiere no solo conocimientos técnicos, sino también una gran dosis de empatía, sensibilidad especial y vocación. Es importante establecer límites claros: las cuidadoras no deben encargarse de trámites administrativos, gestiones bancarias, atender a otros miembros de la familia o tomar decisiones importantes en nombre de la persona a su cargo, si no están directamente relacionadas con el bienestar del paciente.
Pautas para mejorar el sueño de las personas mayores con demencia
Prevenir el Síndrome del Cuidador Quemado
El síndrome del cuidador quemado es un estado de agotamiento físico, emocional y mental que afecta a muchas personas que se dedican al cuidado de personas mayores o dependientes. Esta sobrecarga puede generar estrés, ansiedad y, en algunos casos, depresión, afectando tanto la calidad del cuidado como el bienestar del propio cuidador. Para prevenir este síndrome, es fundamental que las cuidadoras adopten estrategias que les permitan equilibrar su vida personal y laboral:
- Establecer límites y aprender a delegar: Definir claramente las funciones y establecer límites saludables. Delegar algunas tareas en otros familiares o recurrir a servicios de apoyo profesional puede reducir la carga.
- Priorizar el autocuidado: Cuidar de sí mismas para poder cuidar bien a los demás. Esto implica descansar lo suficiente, asegurar horas adecuadas de sueño, mantener una alimentación equilibrada y hacer ejercicio regularmente.
- Buscar apoyo emocional: Hablar con familiares, amigos o profesionales sobre las dificultades que se experimentan. No aislarse ni sentirse culpable.
- Organizar el tiempo y respetar espacios personales: Establecer una rutina organizada ayuda a evitar la sensación de caos y sobrecarga.
La Experiencia de Cuidar: Dignidad, Miedos y Apoyo Comunitario
El cuidado de ancianos, especialmente en el contexto nocturno, es una labor que trasciende lo físico, adentrándose en el plano emocional y psicológico. A menudo, las personas mayores, a causa de su deterioro cognitivo, sufren cambios en el carácter, mostrándose hostiles o desconfiadas, lo que puede ser un desafío para el cuidador. No es aceptable que se falte al respeto, pero es útil intentar acercarse entendiendo que ese comportamiento pueda ser parte de su enfermedad.
El proceso de envejecimiento puede implicar una espiral de pérdidas para el anciano: de agencia, de capacidad, de visibilidad, lo que puede generar frustración y miedo, incluso si no temen a la muerte en sí. Para los cuidadores, ya sea un familiar o un profesional, esta tarea es ardua. Puede ser particularmente difícil cuando se trata de un familiar y se asumen los cuidados veinticuatro horas al día sin refuerzos a la vista, pues implica amor y gratitud, pero también dolor e inversión de roles. No hay cantidad de dinero suficiente que pueda capturar el valor de este cuidado.
La fatiga por el cuidado puede ocurrir aun cuando hay una estructura de apoyo. Algunas comunidades, como el Bruderhof, implementan una estructura robusta donde los miembros viven juntos en comunidades intergeneracionales y se turnan para cuidar a los ancianos. Esto demuestra que si se da prioridad a las personas frente a los ingresos, y si la sociedad valora más a los cuidadores y a los necesitados, el cuidado puede ser un esfuerzo comunitario más sostenible.
El cuidado continuo y amoroso, en cada levantada, en cada cucharada del desayuno, en cada día sombrío que sigue a una noche ajetreada, en cada carcajada inesperada y en cada lágrima sin palabras, es un testimonio del amor. Este cuidado es especialmente conmovedor cuando se enfrenta al deterioro cognitivo avanzado, donde la expresión del amor se mantiene, incluso si no hay una forma de saber cuánto se recuerda.
