El Desafío de las Pensiones en Rusia
Una serie de protestas multitudinarias han sacudido las calles de Rusia en las últimas semanas, afectando sobre todo la popularidad del presidente, Vladimir Putin. Solo un domingo, más de 10.000 personas, según observadores independientes, participaron en manifestaciones en Moscú y otras ciudades. El motivo del descontento masivo es la reforma del sistema de pensiones para elevar la edad de jubilación, inicialmente propuesta para las mujeres a 63 y para los hombres a 65 años, a partir de 2019. Aunque Putin ha hecho concesiones sobre el plan original, el enfado de la población se ha mantenido.
Desde 1932, la edad de jubilación en la Unión Soviética fue de 55 años para las mujeres y 60 años para los hombres. Rusia heredó esas cifras y no las pudo o quiso cambiar durante buena parte de los años 90 y 2000. Esta medida de reforma se ha tomado tras varios años de rumores y promesas, como la que hizo Putin en 2005: "Mientras yo sea presidente, no se aprobará esta decisión", en referencia a subir la edad de jubilación. En julio de ese año, matizó su posición: "No me gusta ninguna opción que tenga que ver con subir la edad de jubilación. Y les aseguro que en el Gobierno hay poca gente a la que le guste esta medida".

La Necesidad de la Reforma: Envejecimiento y Sostenibilidad
Factores Demográficos
La mayoría de los economistas y muchos rusos están de acuerdo en que el sistema de pensiones está en problemas. La población está envejeciendo y el Estado gasta cada vez más en pensiones. Después del caos económico de principios de la década de 1990, la población de Rusia cayó en picada. Desde entonces, la tasa de natalidad ha mejorado ligeramente, pero no lo suficiente. Según las tendencias actuales, el 20% de los rusos tendrá más de 65 años para 2050, dice la ONU.
En 2017, según estadísticas oficiales de la agencia estatal Rosstat, se calculaba que había 36,5 millones de jubilados para cerca de 83 millones de trabajadores, es decir 2,3 trabajadores por cada jubilado, frente a los 3 trabajadores por cada jubilado que se contabilizaban en 2002. El primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, indicó que los rusos estaban viviendo más tiempo y llevando una vida más activa. Además, detalló que había 12 millones de pensionistas que trabajan en Rusia, lo que equivale a casi una cuarta parte de todos los jubilados.
En el pasado, en 1926, la relación era de 8 trabajadores por cada jubilado; pasó a ser de 4 a 1 en 1979, 3 a 1 en la actualidad, y la previsión es que a principios de los años 20 Rusia tendrá 2 personas en edad de trabajar por cada jubilado.

Desafíos Económicos y Financieros
El presidente Putin firmó un nuevo proyecto de ley sobre el gasto en pensiones, que preveía un déficit de más de US$4.200 millones en 2018, es decir, el 1,6% del presupuesto estatal. Claramente la situación no era sostenible. El mandatario dijo que la subida de la edad de jubilación se había retrasado por años y que esta postergación podía causar inflación y aumentar la pobreza. Asimismo, advirtió que seguir posponiendo el ajuste pondría en peligro la estabilidad y la seguridad de la sociedad rusa.
En 2002, el Gobierno instauró un baremo de cotizaciones decreciente particularmente injusto, que sigue estando en vigor: la inmensa mayoría de los asalariados pagan el 22% de su salario bruto a la caja estatal de las pensiones, pero los que ganan más de 67.900 rublos (900 euros) en 2018 -aproximadamente el 15% de los asalariados mejor remunerados- solo cotizan el 10% por encima de dicho umbral. Ese mismo año, las autoridades añadieron a la arquitectura existente un sistema de jubilación por capitalización obligatoria. Las reformas en curso, como el aumento del 18% al 20% del impuesto sobre el valor añadido (IVA) y el aumento anunciado del tipo del impuesto sobre la renta, refuerzan la tendencia general a reducir las cotizaciones y los tipos impositivos sobre el capital, aumentando al mismo tiempo la imposición fiscal sobre el trabajo, en particular de los asalariados modestos.
¿Qué está pasando con la economía rusa?
Propuesta y Ajustes de la Reforma
La propuesta inicial era subir gradualmente la edad de jubilación para las mujeres de 55 a 63 años, y para los hombres de 60 a 65 años. Sin embargo, en un mensaje televisado, Putin dijo que la edad de jubilación para las mujeres solo se elevaría a 60 años y que aquellas con tres o más hijos podrían retirarse antes. Para 2029, la población activa deberá trabajar cinco años más para acceder a su pensión, a razón de seis meses suplementarios por año. Sorprende, además, que se haga diferenciación entre hombres y mujeres, especialmente teniendo en cuenta que ellas viven de media 10 años más.
Según la Organización Mundial de la Salud, los hombres rusos tienen una esperanza de vida de 66 años y las mujeres de 77 años. Uno de los argumentos para oponerse a los cambios es que, según algunos sindicatos, muchos no vivirán el tiempo suficiente para reclamar una pensión. No obstante, un estudio realizado por la Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Económicas, citado a menudo, insiste en que las personas que alcanzan la edad de jubilación, incluso aplazada, pueden esperar vivir otros 13,4 años (en el caso de los hombres) y 21,7 años (en el caso de las mujeres).

Impacto Social y Político
Protestas y Descontento Popular
Solo este domingo, más de 10.000 personas participaron en manifestaciones en Moscú y otras ciudades contra la reforma. Miles de personas han salido ya en más de una decena de ocasiones a las calles para rechazar estas reformas, siendo una de las últimas importantes el 9 de septiembre. Los centenares de acciones de protesta que se llevaron a cabo en todo el país obligaron al presidente Putin a dirigirse directamente a la nación por televisión. En 2005, un movimiento de protesta sin precedentes en la Rusia postsoviética manifestó su oposición a la “monetización de las ventajas sociales”, que buscaba reducir las ayudas sociales en especie; el Gobierno tuvo que rectificar su estrategia en aquel entonces.

La Popularidad de Putin y la Reforma
Como consecuencia del ajuste previsto, la aprobación de Putin ha sufrido la caída más fuerte en los últimos cuatro años. De abril a julio de 2018, la popularidad de Putin cayó de 82% a 67%, según Levada-Center, la principal encuestadora independiente de Rusia. La caída resulta dramática considerando que su aprobación se había mantenido por encima del 80% desde marzo de 2014, mes en que Rusia se anexó Crimea.
Su portavoz, Dmitry Peskov, le dijo a la BBC que la intervención de Putin en el tema había sido un "paso valiente, al estilo de Putin". Sin embargo, la corresponsal de la BBC en Moscú, Sarah Rainsford, advierte que si bien esta medida impopular pudo haber sido firmemente vinculada al gobierno encabezado por Medvedev, el riesgo para el presidente de Rusia es que ahora, en gran medida, es la propuesta de Vladimir Putin. Para muchos partidarios de Putin, seducidos hasta ahora por su imagen de protector del pueblo, la evidencia ya es clara: los intereses de las clases obreras y medias son insignificantes frente a los de las élites económicas y financieras.

La Realidad de los Jubilados en Rusia
Nivel de las Pensiones y Necesidad de Trabajar
Trabajar durante más tiempo permite aumentar el nivel de las pensiones, que tanto los partidarios de la reforma como sus oponentes estiman insuficiente. Actualmente, la pensión media es de 13.300 rublos al mes (cerca de 175 euros), es decir, el 34% del salario medio. En consecuencia, el 40% de los hombres y el 66% de las mujeres desempeñan una actividad asalariada durante los cinco años posteriores a la liquidación de su pensión. Las mujeres recientemente jubiladas siguen trabajando principalmente en sectores tradicionalmente "femeninos" y mal pagados, como las escuelas, los hospitales, los servicios sociales y la cultura.
Muchas personas mayores venden productos de todo tipo para compensar sus bajas pensiones. Actualmente, cada año llegan a la edad de jubilación entre 1,5 y 2 millones de personas, de las que cerca del 50% sigue trabajando; el motivo es mantener un nivel de vida digno. Las estadísticas oficiales marcan el nivel de pobreza en unos ingresos inferiores a 8.500 rublos (unos 110 euros), lo cual coloca a los jubilados en un grupo de riesgo de pobreza casi permanente. Con la nueva reforma, el Gobierno promete aumentar significativamente las pensiones, casi doblándolas para 2024, cuando Putin termina su mandato. Sin embargo, los críticos señalan que eso solo se puede lograr si se mantiene la inflación actual en torno al 3-4%. El Estado ruso ha estabilizado sus obligaciones sociales y ya quedan atrás los meses de atraso en el pago de las pensiones y sueldos de funcionarios de los años 90, pero no se libra de tendencias globales, como el envejecimiento y el aumento de la esperanza de vida.

La Función Social de las Mujeres Mayores
La socióloga Elena Zdravomyslova opina que las más jóvenes de las mujeres que dejan el mercado de trabajo a los 55 años pertenecen a la generación “sándwich”, que asume una doble función crucial: ocuparse al mismo tiempo de sus nietos, para que los jóvenes puedan trabajar, y de los mayores, por quienes las estructuras del Estado no se preocupan.
Pensiones y Beneficios para Extranjeros en Rusia
El Fondo Social de Rusia ofrece varios tipos de prestaciones de jubilación, incluyendo las prestaciones de jubilación ordinarias para personas mayores, la pensión social, la pensión de invalidez y la pensión que se concede a determinadas categorías de personas -como menores, ancianos dependientes o personas incapacitadas- si pierden su fuente de ingresos por fallecimiento de su progenitor/cuidador.
Los ciudadanos extranjeros con permiso de residencia en Rusia pueden optar a todos estos tipos de pensiones. Sin embargo, deben cumplir ciertas condiciones adicionales. Por ejemplo, los extranjeros que quieran optar a las prestaciones de jubilación para mayores en Rusia deben tener al menos 15 años de experiencia laboral documentada en el país y alcanzar un coeficiente mínimo de pensión que se recalcula cada año; los beneficiarios de la pensión social también deben vivir en Rusia al menos 15 años consecutivos.
En el contexto internacional, un colectivo de unas veinte personas en Asturias, junto a otros grupos similares en Madrid y en el resto de España, han dejado de percibir de los bancos españoles las moderadas cantidades que recibían trimestralmente del fondo público ruso de pensiones. Algunas entidades bancarias han devuelto a Rusia el dinero. La Asociación “Niños de Rusia - Niños de la Guerra”, constituida por quienes fueron evacuados de España a la antigua URSS durante la Guerra Civil española y por sus descendientes (muchos de ellos ya mayores y jubilados), ha remitido un comunicado al respecto. Ahora, y tras haber sufrido dos guerras y las calamidades asociadas a ellas, algunos miembros de este colectivo han dejado de recibir los modestos pagos trimestrales remitidos por el fondo público ruso de pensiones. El dinero ha salido de Rusia, pero algunos bancos que operan en España -no todos- han retenido e incluso devuelto las pensiones, impidiendo el cobro del trimestre esperado en mayo.
Esta Asociación entiende que retener o devolver las pensiones es una interpretación errónea y torpe de las medidas de presión sobre la Federación Rusa, argumentando que a los mayores les asiste el convenio gubernamental entre países, el propio derecho constitucional español y el sentido común más elemental. Confundir la presión sobre el gobierno ruso con el bloqueo de pensiones vitales es injusto.
Otras Medidas de Apoyo Social Relevantes
Subsidios para Familias con Hijos
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aprobó una ley que establece un subsidio único para las familias con hijos y para las mujeres embarazadas a partir de 2023. Desde el 1 de enero de 2023, los menores de edad reciben mensualmente una ayuda económica hasta que cumplan los 17 años, según la nueva norma. Según la prensa local, cerca de 10 millones de niños podrían beneficiarse del subsidio, aunque la condición es que el ingreso medio en la familia no rebase el índice mínimo de subsistencia en su región. Ese índice regional asciende a los 14.000 rublos, es decir, unos 230 dólares.
Solo tendrán acceso a la ayuda mensual los ciudadanos rusos que vivan de manera permanente en este país, es decir, aquellos que se hayan exiliado para evitar la movilización parcial no recibirán subsidios. El objetivo del subsidio es elevar los ingresos reales en manos de las familias rusas, los cuales no han dejado de caer desde la crisis financiera de 2009. Recientemente, Putin también ordenó al gobierno tomar medidas para elevar el salario mínimo, que asciende a 15.279 rublos (251 dólares), muy por encima del umbral de la pobreza.
Capital de Maternidad y Beneficios por Embarazo
El capital de maternidad es una forma de ayuda estatal que concede el gobierno ruso a las familias con hijos recién nacidos o adoptados. Actualmente, las ayudas ascienden a 587.000 rublos (7.400 dólares) por el primer hijo y a 775.600 (9.800 dólares) por el segundo. La nacionalidad de la madre y la del hijo son los principales criterios de elegibilidad; ambos deben ser ciudadanos rusos. La nacionalidad del padre es irrelevante, y los matrimonios mixtos en los que el marido es ciudadano de otro país también pueden optar a este tipo de ayuda estatal. Además, las familias pueden optar a la ayuda de capital por maternidad cuando se naturalizan ciudadanas rusas, aunque no lo fueran cuando nacieron sus hijos.
En algunos casos excepcionales, el cónyuge varón extranjero de una ciudadana rusa puede convertirse en beneficiario del capital de maternidad. Esto ocurre cuando la madre rusa de un niño fallece, comete un delito contra su hijo o es privada de la patria potestad por el tribunal. Asimismo, una mujer no rusa que tenga permiso de residencia en el país puede optar a un subsidio por embarazo y parto; un subsidio único por inscripción en una institución médica en Rusia antes de la duodécima semana de embarazo; un subsidio único por nacimiento; y un subsidio mensual para el cuidado de un bebé de hasta un año y medio. La cantidad de dinero que se paga varía en función de diversos factores, pero, combinados, estos subsidios pueden ascender a más de medio millón de rublos (unos 7.600 dólares).
Deducciones Fiscales
Las deducciones fiscales están disponibles para los residentes fiscales en Rusia, independientemente de su nacionalidad. Todo extranjero que resida legalmente en el país al menos 183 días al año y tenga ingresos imponibles legales puede acogerse a esta medida de ayuda del Gobierno. También pueden desgravarse las personas que compren o vendan bienes inmuebles o terrenos para la construcción de viviendas en Rusia, paguen por su educación o la de sus hijos en instituciones acreditadas en Rusia, paguen facturas de asistencia sanitaria, hagan aportaciones periódicas a un determinado tipo de seguro de vida o añadan voluntariamente dinero a su fondo de pensiones.
Asimismo, los residentes que generen ingresos por inversiones en el mercado de valores ruso a través de una cuenta de inversión individual o vendan valores con margen después de poseerlos durante al menos tres años -independientemente del tipo de cuenta que utilicen- también pueden solicitar una deducción fiscal.