Diminutivos y el Trato Comunicativo con Personas Mayores

El uso de diminutivos en el lenguaje es una práctica común que puede evocar afecto, cercanía o incluso atenuación. Sin embargo, su aplicación indiscriminada, especialmente al dirigirse a personas mayores, puede derivar en actitudes edadistas y tener efectos perjudiciales. Si bien algunos argumentan que los diminutivos comportan un efecto acariciador implícito y pueden ser un síntoma afectivo, su idoneidad reside en el contexto y la coherencia con que se utilizan. No se trata de ser fundamentalista en el rechazo del diminutivo, ya que bien aplicado, puede causar un efecto eufemístico o hipocorístico que aporte empatía adecuada a un texto o discurso. No obstante, el uso del diminutivo, tanto en la escritura como en el habla coloquial, ha de ser cuidado igual que el uso de cualquier otro término: nombre, adjetivo o verbo.

El Uso Inadecuado de Diminutivos y la Infantilización

La perspectiva de un niño frente a un animal grande, como una vaca, no es la de una "vaquita", sino la de un ser enorme con sus características imponentes. De manera similar, cuando los adultos emplean diminutivos de forma indiscriminada al hablar con un niño, a menudo pierden la perspectiva de este, marcando involuntariamente la incapacidad de ponerse en su lugar. Un adulto no será más comunicativo pensando que, por ser pequeño, todo lo que le interese también debe serlo. Por el contrario, el niño puede terminar por hartarse de un adulto que habla de la "comidita" o del "perrito" en lugar de referirse a la comida o al perro, perdiendo la oportunidad de educar sobre el cuidado o la interacción adecuada.

Esta dinámica de infantilización es un reflejo de un problema mayor: el edadismo, o discriminación por motivos relacionados con la edad. El edadismo es el conjunto de estereotipos y prejuicios que presuponen que todas las personas de una determinada edad piensan y se comportan de igual manera o tienen las mismas necesidades o intereses. Excluir o invisibilizar a las personas mayores, infantilizarlas en el trato o presuponerlas frágiles o menos capaces simplemente por tener una determinada edad, son comportamientos edadistas.

Infografía sobre el impacto del edadismo en la sociedad

Existe un tipo de comunicación que resulta de la sobreacomodación del habla para dirigirnos a personas mayores, denominada elder speak, habla edadista o habla infantilizadora. Este enfoque, que a menudo implica un cambio de registro con entonaciones particulares, excesivamente melódicas, o con un tono de voz agudo o elevado, tiene efectos muy negativos en la autoestima, autoconcepto y autoeficacia del adulto mayor. La utilización de este tipo de lenguaje refuerza los estereotipos edadistas congruentes con la visión de fragilidad e inutilidad de las personas mayores, promoviendo la dependencia, el aislamiento y la depresión. Repercute tanto a nivel emocional como en el estado físico, cognitivo y funcional.

La manera de hablar a los ancianos como si fueran niños, denominada 'elderspeak' o 'lenguaje para viejos', se basa en la falsa creencia de que las personas mayores no nos van a entender. Sin embargo, salvo que existan demencias o deterioros cognitivos, este tipo de comunicación no solo es innecesaria, sino contraproducente, especialmente en entornos hospitalarios o residenciales.

Manifestaciones del Edadismo en el Lenguaje

El lenguaje es un espejo de nuestro pensamiento y de las concepciones asumidas, aunque a menudo no seamos conscientes de ello. Solemos reproducir usos y expresiones habituales sin reflexionar sobre sus posibles significados implícitos. La Fundación “la Caixa” ha publicado un Glosario sobre edadismo, que recopila palabras y expresiones de uso frecuente en referencia a las personas mayores que reflejan edadismo, agrupándolas en tres formas habituales:

  • Infantilización

    Se produce cuando se emplea "elderspeak" o "baby talk", es decir, un lenguaje adaptado para dirigirse a personas mayores o en edad infantil, utilizando entonaciones particulares, excesivamente melódicas o con un tono de voz agudo o elevado.

  • Despersonalización

    Aplica cuando no se tiene en cuenta la singularidad de cada persona mayor, no atendiendo a sus necesidades específicas ni a sus preferencias individuales.

  • Deshumanización

    Ocurre cuando se pierde la empatía al tratar con personas mayores, no potenciando su autonomía, no respetando su privacidad o limitando su participación en la toma de decisiones, incluso cuando estas se refieren a su propia persona o intereses.

La frase "Son como niños" es un ejemplo recurrente en conversaciones sobre padres mayores, y aunque parezca inofensiva, encierra una gran injusticia. Detrás de esta expresión subyace un desprecio por la vejez, una etapa de la vida que puede vivirse con plenitud. La psicóloga Natalí Pintos denuncia: "Los mayores no son niños, lo que ocurre es que no sabemos tratarlos ni escucharlos". Llamarles 'jefa' o 'abuelete' (si no es el tuyo propio) no es algo que necesiten, ni que les guste. Como adultos, a menudo dejamos de ver a nuestros progenitores mayores como personas de pleno derecho, confundiendo su necesidad de ayuda en ciertos asuntos con una incapacidad total para desarrollar el resto de su vida.

Foto de interacción intergeneracional respetuosa

José Luis Cabezas, profesor de Psicogerontología en la Universidad de Granada, explica que detrás de estas actitudes se encuentra el edadismo: "les discriminamos solo por su edad". Esta situación contrasta con épocas pasadas donde la vejez era sinónimo de sabiduría y las canas inspiraban respeto, con el trato de "usted" como símbolo de admiración. Los expertos coinciden en que, en los últimos años, hemos caído en "la ñoñez", lo cual responde a una visión cultural de la vejez como una regresión o etapa de pérdida de capacidades.

La anécdota de Ana, una mujer de 79 años, ilustra el microedadismo. Un camarero nuevo en su cafetería la llamó "florecilla" y se ofreció a ayudarla con su tarjeta de crédito, presuponiendo su fragilidad. Ana, que nada 45-60 minutos diarios y toma clases de arte, se sintió estupefacta. Aunque el chico quería mostrar cariño, Ana hubiera preferido que le preguntara su nombre y no presupusiera su incapacidad. Este "microedadismo" se manifiesta en una protección excesiva hacia las personas mayores, asumiendo que necesitan ayuda sin siquiera preguntar. La expresión "nuestros mayores", popularizada durante la pandemia, es otro ejemplo de lenguaje edadista que, según Natalí Pintos, refleja una apropiación y desindividualización de este colectivo.

La profusión de diminutivos exagerada y exasperante al hablar con personas mayores, incluso cambiando el timbre de voz a uno más agudo, es una manifestación clara de esta infantilización, casi como si se tratara de un bebé. José Luis Cabezas enfatiza: "A una persona mayor hay que hablarle como a una persona normal, con el cariño que le hablaríamos a alguien de 20 o de 40".

La Perspectiva Lingüística del Diminutivo (Según la NGLE)

La Nueva gramática de la lengua española (NGLE) aborda las diversas funciones de los diminutivos, revelando que su significado va más allá de la simple reducción de tamaño:

Valores Semánticos del Diminutivo

  • Matices Afectivos y Atenuación: Los diminutivos no lexicalizados expresan matices afectivos, especialmente familiaridad o cercanía, pero también ironía, cortesía e incluso menosprecio. Muchas de estas connotaciones pueden interpretarse como manifestaciones de atenuación. Los sentidos primarios, como el escaso tamaño o la poca relevancia de algo, suelen estar ligados a estos matices afectivos.
  • Tamaño o Reducción: Con sustantivos que denotan seres materiales (casita, papelito, pueblito), la interpretación de ‘pequeño’ o ‘de tamaño reducido’ es natural. No hay redundancia si se usan con adjetivos de tamaño (una casita pequeña).
  • Atenuación o Aminoración: El diminutivo puede restar importancia, como en ¿Leoncitos a mí? (Cervantes). Este sentido se extiende a sustantivos abstractos (pecadito, problemita, trampita) y concretos (librito, pollerita, pulserita).
  • Connotaciones Negativas o Menosprecio: Aunque no siempre, en algunos sustantivos de persona se percibe menosprecio (abogadito, escritorcito, maestrillo, mediquito, politiquillo, profesorcito) o en otros contextos como soldadito, ancianito. El sufijo -illo en español europeo puede asociarse más al menosprecio que -ito (modistilla frente a modistita).
  • Eufemismo: En publicidad o al dirigirse a niños, los diminutivos se usan como recurso eufemístico para suavizar palabras percibidas como incómodas (las braguitas, la cosita, el culito).
  • Duración Temporal Breve: En sustantivos que denotan acciones o sucesos, el diminutivo puede indicar ‘breve’ o ‘de corta duración’ (paseíto, viajecito).
  • Intensificación (Adjetivos y Adverbios): En adjetivos calificativos y adverbios, el diminutivo puede tener una interpretación intensificativa (solito ‘muy solo’, grandecito ‘relativamente grande’, calentito ‘bastante caliente’, cerquita ‘muy cerca’, tempranito ‘muy temprano’).
  • Atenuación de Cualidad (Adjetivos de Color): A veces, el diminutivo rebaja o atenúa la cualidad, especialmente en adjetivos de color (rojito ‘un poco rojo’, verdecito ‘verdoso, verde claro’), o en otros grupos semánticos (pesadito ‘un tanto pesado’, alegrito ‘algo alegre’).
  • Cercanía Espacial/Temporal (Adverbios Deícticos): En adverbios deícticos como ahorita (‘ahora mismo’) o ahicito (‘ahí mismo’), el diminutivo no tiene significado gradativo, sino que marca cercanía temporal o espacial.
Esquema de las funciones gramaticales y semánticas de los diminutivos

Promoviendo una Comunicación Respetuosa e Inclusiva

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su campaña mundial contra el edadismo, profundiza en este concepto, sus efectos y las estrategias para paliarlo. El edadismo impacta negativamente en la salud y el bienestar de las personas, provocando daños, desventajas e injusticias. La reducción del edadismo exige que instituciones, empresas, organizaciones y medios de comunicación adopten estrategias de transformación que valoren la aportación social de las personas mayores. Es fundamental generar cambios en el uso del lenguaje para erradicar palabras y expresiones que perpetúen el edadismo. En este sentido, la publicación de guías, como la de HelpAge España para una comunicación libre de edadismo, es clave.

Lenguaje | El edadismo

En Chile, según datos del Censo 2017, hay más de 3 millones de personas mayores, con una de las expectativas de vida más altas de Latinoamérica (81 años en promedio). La Fundación Adultos Mayores Chile promueve una sociedad más inclusiva y respetuosa, y enfatiza la importancia del lenguaje. La ley chilena, basándose en el criterio de Naciones Unidas, define como persona mayor a quien tiene 60 años o más. En 2019, el término "adulto mayor" se cambió a "persona mayor" para adoptar un enfoque de género y derechos humanos, aunque "persona de edad avanzada", "adulto o adulta mayor" y "tercera o cuarta edad" también son considerados correctos.

Es crucial erradicar términos inadecuados y despectivos como "viejos/as", "viejitos/as", "seniles", "decrépitos", "tatas", "vejetes", "jubilados/as" o "pensionados/as". Asimismo, se deben evitar los diminutivos y las expresiones paternalistas. En la Fundación Adultos Mayores Chile se cree firmemente en el respeto y en promover la participación activa de las personas mayores en la sociedad, y se espera que glosarios sobre el tema sean herramientas útiles para comunicarse sin discriminar por edad.

La mayoría de los adultos mayores, en un proceso normal de envejecimiento y sin déficits sensoriales, no presentan dificultades específicas con el lenguaje y la comunicación. Si bien pueden surgir rasgos diferenciales como un enlentecimiento en el procesamiento de la información, lo que puede llevar a una mayor dificultad para comprender y producir textos o historias complejas, estas dificultades pueden atenuarse con una comunicación motivadora y emocionalmente positiva. Entender que hacerse mayor implica nuevas oportunidades para participar, compartir y enriquecerse en una comunicación bidireccional con nuevas generaciones es fundamental, ya que constituye una etapa más para desarrollar la autonomía personal a través de las adaptaciones necesarias.

Referencias

  • Juncos-Rabadán, O., Pereiro, A.X., Facal, D. (2006). Comunicación y lenguaje en la vejez. Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayore, nº 67.
  • Agüera Ortiz, J. Cervilla Ballesteros, M. Martín Carrasco (2006). Psiquiatría geriátrica. Ed.
  • García Escudero, A. (2013). Detección del mal trato psicológico/emocional y trato infantilizador en residencias de mayores. Documentos de trabajo social: Revista de trabajo y acción social, ISSN 1133-6552, nº 52.

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