Pautas para una Crianza Saludable de Niños y Niñas en el Sistema de Protección

La protección de la infancia es una tarea de toda la comunidad, no solo una responsabilidad del Estado. Aunque los sistemas de protección deben actuar con decidida convicción, acorde a los convenios internacionales suscritos por Chile, la comunidad juega un papel crucial. No se busca diluir la responsabilidad del Estado, que sin duda la tiene, como lo ha reconocido el presidente de la Corte Suprema, sino complementarla.

El vínculo familiar debería ser provisto por los padres y la familia cercana. Las instituciones, por su naturaleza, no pueden resolver esa necesidad básica porque la decisión de proteger a través de la internación opera, de forma velada, como una sanción para el niño y su familia, culminando en la privación del medio familiar.

La Crisis del Sistema de Protección (Sename) en Chile

En Chile, actualmente hay aproximadamente 10.000 niños y niñas internados en centros de administración directa del Sename o en alguno de sus organismos colaboradores. Diversos estudios muestran que el sistema chileno tiene como regla general proteger mediante la separación de la familia y la internación, un proceso psicosocial conocido como "institucionalizar".

Recurrir a la internación no se cuestiona mayormente, pese a que contraviene lo mandatado en los acuerdos internacionales y a que existe un consenso entre los operadores acerca de las graves falencias del sistema residencial. Estas falencias van desde la precariedad de la infraestructura y la falta de personal adecuado, hasta un mecanismo de financiamiento que es calificado de perverso, pues las instituciones que colaboran con el Sename reciben un pago por niño/día atendido. Un pago de esa naturaleza no está alineado con el objetivo de que el niño regrese lo antes posible con su familia.

Infografía: Estadísticas de niños y niñas en el sistema de protección Sename en Chile, distribución por tipo de centro.

La "Institucionalización por Pobreza" y sus Consecuencias

Estos miles de niños y niñas están en centros como resultado de diagnósticos que determinan el daño que sufren en su entorno. Sin embargo, estos informes, entre otras cuestiones, no consideran lo que significa entrar en un sistema con alto nivel de hacinamiento y en el que existen abusos y maltrato. Es más, es posible argumentar que, en realidad, niños y niñas están privados de libertad sin que ese punto sea considerado en su real dimensión, como si su libertad no fuera un elemento relevante a tener en cuenta.

Un mismo hecho que en personas de nivel social acomodado se interpreta con cierta tolerancia, para personas de otros sectores se cataloga como “negligencia parental”. Hay un consenso tácito entre los especialistas de que el tránsito por estas instituciones debe ser breve, nunca más de dos años, pero la realidad dista mucho de eso. Las huellas que estas estadías dejan en los niños no se borran; incluso en residencias sin abusos ni malos tratos, la falta de familia se vuelve un dolor profundo.

Pese a ello, persiste el argumento de que es mejor que los niños estén en una institución que en una familia que no los cuida. Sin embargo, los problemas más frecuentes de estas familias se derivan muchas veces del contexto adverso en que se desenvuelven, de exclusión social y económica, y de falta de oportunidades.

Testimonios como el de una mujer de 27 años que se sentía sobreviviente del sistema Sename, internada a los dos años "rescatada de la pobreza" sin violencia ni maltrato en su hogar, ilustran la problemática. Surgen preguntas sobre si no se podía apoyar a toda la familia como unidad y cuán extendido está este "rescate" de la pobreza en el sistema.

El psicólogo Camilo Morales ha señalado que gran parte de los niños en el sistema de protección no fue maltratado ni abusado por sus padres y podría volver a sus hogares si las familias recibieran la ayuda adecuada, manteniendo un lazo con su familia de origen. Un grupo de juezas, tras visitar a más de 6.500 niños y niñas en el sistema residencial, llegó a conclusiones similares: el problema más recurrente era la “negligencia”, una carátula que encerraba diversas situaciones, desde el abuso al consumo de sustancias nocivas, pasando por el abandono y la deserción escolar.

La pregunta de fondo es si existe institucionalización por pobreza. La respuesta es afirmativa, aunque el discurso institucional sea distinto, lo que plantea criterios de discriminación contra los sectores más pobres.

La Crianza Positiva como Fundamento para el Bienestar Infantil

Ningún niño llega con un manual de instrucciones para concretar una crianza saludable, sino que es algo que se aprende y se logra con esfuerzo. La crianza es una experiencia hermosa pero a menudo idealizada, un rol de gran responsabilidad, complicado y agotador. El estilo de crianza que seleccionamos depende mucho de lo que aprendimos, por lo que informarse y educarse es clave.

¿Qué es la Crianza Positiva?

La crianza positiva es un enfoque educativo que se centra en el desarrollo integral del niño, considerando tanto sus necesidades emocionales como sus capacidades cognitivas en cada etapa del crecimiento. Se basa en la teoría del apego seguro de John Bowlby, que señala la importancia de crear un vínculo estable y confiable con los cuidadores principales. A partir de este vínculo, los niños adquieren la seguridad necesaria para explorar su entorno, aprender y desarrollarse social y emocionalmente.

Es importante aclarar que positividad no es permisividad. La positividad tiene que ver con entender al niño y establecer los límites necesarios, teniendo en cuenta toda su parte emocional y evolutiva.

Infografía: Principios de la Crianza Positiva.

Principios Básicos de la Crianza Positiva:

  • Sensibilidad y respuesta: Estar conectado con el niño o niña, presente para conocer a la persona que tenemos delante. La atención a sus necesidades y una respuesta adecuada a sus señales refuerzan la seguridad emocional.
  • Disciplina no punitiva: La disciplina debe estar orientada a enseñar, no a castigar. Implica ofrecer consecuencias lógicas y proporcionales que ayuden al niño a entender el impacto de sus acciones, permitiéndole comprender cómo funciona el mundo en el que vive.

Importancia de la Crianza Positiva:

La investigación psicológica ha demostrado que los niños educados en un entorno positivo desarrollan mejores habilidades para la resolución de conflictos, tienen una autoestima más alta y son más resilientes ante las adversidades. La infancia es un período crítico para nuestro desarrollo, y nuestras primeras relaciones y educación son la base del adulto que somos.

Desafíos de la Crianza en Cada Etapa del Desarrollo

Cada etapa en la vida de un niño presenta desafíos y oportunidades diferentes. Es importante adaptar las estrategias de crianza para satisfacer sus necesidades específicas.

Postparto (0 a 1 año)

La protección de la díada (madre-bebé) es lo más importante en esta época. Los retos incluyen:

  • Readaptación familiar con un nuevo miembro.
  • Conocer nuevos roles como padre/madre.
  • Gestión de la familia extensa.
  • Promover el apego seguro con el bebé.
  • Recuperación postparto de la madre.
  • Ansiedad por separación.
  • Cuestiones referentes al sueño y/o alimentación.

Infancia Temprana (1-3 años)

  • Acompañamiento en el camino de la autorregulación emocional.
  • Establecimiento de rutinas.
  • Fomento de la exploración y la autonomía de manera segura.
  • Los padres y madres empiezan a tener que autorregularse para poder acompañar el desarrollo emocional de los pequeños.

Preescolar (3-6 años)

  • Las rutinas les darán seguridad.
  • Acompañamiento emocional.
  • Mucho juego.
  • Conocer a nuestro hijo: esto permitirá "dejarlo ser".

Etapas del desarrollo infantil - Curso de cuidado infantil

Pautas y Consejos para una Crianza Saludable

Para criar hijos que caminen con paso firme, es fundamental prepararles un camino firme, coherente y seguro, que les permita desarrollarse con confianza. La crianza responsable y respetuosa es clave.

1. Fomentar la Autoestima y el Sentido del Ser

Los niños comienzan a desarrollar su sentido del yo desde la primera infancia, viéndose a sí mismos a través de los ojos de sus padres. Sus palabras y acciones como padre o madre tienen un impacto crucial en el desarrollo de su autoestima. El elogio de los logros, por pequeños que sean, los enorgullece; permitirles hacer cosas por sí solos los hace sentir capaces y fuertes. Evite las afirmaciones tendenciosas o usar palabras hirientes, ya que pueden causar el mismo daño que los golpes físicos. Elija las palabras con cuidado y sea compasivo.

2. Reconocer y Elogiar las Buenas Acciones

Es común criticar a los hijos más veces de las que se les felicita. El enfoque más positivo es reconocer sus buenas acciones: "Hiciste la cama sin que te lo pidiera, ¡eso es genial!" o "Fuiste muy paciente jugando con tu hermana". Propóngase encontrar algo para elogiar todos los días. Sea generoso con las recompensas: su amor, sus abrazos y elogios pueden hacer maravillas y suelen ser suficiente gratificación.

3. Establecer una Disciplina Efectiva y Coherente

La disciplina es necesaria para ayudar a los niños a elegir comportamientos aceptables y aprender a autocontrolarse. Poner reglas claras en casa ayuda a que los niños entiendan las expectativas y desarrollen el autocontrol. Es recomendable implementar un sistema: una advertencia seguida de consecuencias (una penitencia o la pérdida de privilegios). Un error frecuente es no seguir adelante con las consecuencias; la disciplina debe ser constante y coherente. La base más importante para una crianza respetuosa es respetar los derechos de los niños y fomentar un ambiente de amor y comprensión.

4. Dedicar Tiempo de Calidad en Familia

A menudo es difícil que padres e hijos se reúnan para una comida en familia o pasen tiempo de calidad juntos, pero es probable que no haya nada que los niños deseen más. Levántese 10 minutos antes para desayunar juntos o salga a caminar después de cenar. Muchos padres encuentran gratificante programar tiempo para pasar con sus hijos. Programe una "noche especial" cada semana y deje que sus hijos ayuden a decidir cómo pasar el tiempo. Los adolescentes, aunque parecen necesitar menos atención individual, requieren que los padres estén disponibles cuando expresen el deseo de hablar o participar en actividades familiares.

5. Ser un Modelo a Seguir

Los niños pequeños aprenden mucho observando a sus padres; cuanto más pequeños, más los imitan. Antes de reaccionar agresivamente o enfurecerse frente a su hijo, piense si es así como desea que el niño se comporte al enfadarse. Esté siempre consciente de que sus hijos lo están observando. Sirva de ejemplo de las cualidades que desea cultivar en ellos: respeto, cordialidad, honestidad, amabilidad, tolerancia. Sea generoso y haga cosas por los demás sin esperar retribución. Exprese su agradecimiento y haga elogios.

6. Mantener una Comunicación Abierta y Negociar

No se puede esperar que los niños hagan todo "porque usted lo dice". Ellos desean y merecen explicaciones. Si no dedicamos tiempo a darlas, comenzarán a cuestionar nuestros valores y motivaciones. Deje claras sus expectativas. Si hay un problema, descríbalo, exprese sus sentimientos e invite a su hijo a buscar juntos una solución. No olvide mencionar las consecuencias, hacer sugerencias y ofrecer alternativas. Esté dispuesto a escuchar las sugerencias de su hijo y negociar. Practicar la comunicación asertiva es esencial, cambiando el "no" por palabras afectivas como "me gustaría" o "estaría muy agradecida".

7. Tener Expectativas Realistas

Si el comportamiento de su hijo lo decepciona con frecuencia, quizás se deba a que sus expectativas no son realistas. El entorno tiene un impacto en su comportamiento; por lo tanto, puede cambiar ese comportamiento si modifica el entorno. Si continuamente tiene que decirle "no" a su hijo de 2 años, reestructure el entorno para que haya menos cosas prohibidas. A medida que su hijo cambie, tendrá que modificar gradualmente su estilo de crianza. Los adolescentes buscan más modelos a seguir en sus pares, pero no deje de orientarlos, alentarlos y disciplinarlos adecuadamente mientras les permite independizarse cada vez más.

8. Orientación Constructiva

Como padre, tiene la responsabilidad de corregir y guiar a sus hijos. Sin embargo, la forma en que expresa esa orientación correctiva tiene una gran influencia en cómo la recibe un niño. Cuando tenga que enfrentarse a su hijo, evite echar culpas, hacer críticas o buscar defectos; todo esto puede debilitar la autoestima y provocar resentimiento. En cambio, esfuércese por educar y alentar, incluso cuando discipline a sus hijos.

9. Practicar el Autoconocimiento Parental

Usted no es un padre perfecto. Reconozca sus habilidades ("Soy cariñoso y dedicado") y prometa trabajar en sus debilidades ("Debo ser más coherente con la disciplina"). Intente tener expectativas realistas para usted, su cónyuge y sus hijos. Concéntrese en las áreas que necesitan mayor atención, en lugar de intentar abordar todo a la vez. Admita cuando se sienta agotado; centrarse en sus necesidades no lo convierte en una persona egoísta. Practicar la empatía y autocompasión consigo mismo como padre es un factor muy relevante para tener una relación saludable consigo mismo y reflejarlo en sus hijos.

Errores Comunes a Evitar en la Crianza

Los especialistas entrevistados coinciden en que estas son acciones que no se deberían realizar al criar a los hijos:

  • Trabajar en exceso: El ajetreo de la vida puede alejar a los padres de sus hijos, quienes los necesitan en esas primeras etapas.
  • Sobreproteger: Evita que pasen por situaciones necesarias y que desarrollen herramientas para la resolución de problemas.
  • Perderse momentos importantes: Cosas simples como ir al parque, compartir una comida o llevarlos a la escuela son cruciales.
  • No establecer límites sanos: La emoción de un primer hijo o nieto puede llevar a la falta de límites claros.
  • Condicionar el amor: Enseña a los niños que deben realizar ciertas acciones para ganarse el afecto.
  • Invalidar sus emociones: Les enseña que hay emociones que no deberían manifestarse o con las que no deberían relacionarse.
  • Manipular: Puede enseñar a los niños a responder a la manipulación, haciéndolos vulnerables.
  • Penalizar por emociones propias mal trabajadas: Las emociones no gestionadas por los adultos pueden desencadenar respuestas hostiles hacia los niños.
  • Proyectarse en el hijo/a: Imponer las propias expectativas o deseos no cumplidos.
  • Tener comunicación cerrada: Es crucial un ambiente sano donde los niños puedan compartir sus emociones para fortalecer la relación.
  • No practicar la empatía: Entender y validar las emociones de los menores les enseña a reconocer y gestionar las suyas.
  • Tener prácticas disciplinarias agresivas: La "disciplina con chancleta" o cualquier forma de castigo punitivo debe ser reemplazada por enfoques de disciplina positiva, lógica natural y refuerzo positivo.

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El Rol Esencial de la Comunidad y el Acogimiento Familiar

Al ser la familia el núcleo fundamental de la sociedad y el medio natural para el crecimiento, el bienestar y la protección de los niños, los esfuerzos estatales deben ir encaminados ante todo a lograr que el niño permanezca o vuelva a estar bajo la guarda de sus padres o, cuando proceda, de otros familiares cercanos. La adopción solo puede ser la última opción, como establece el artículo 1° de la Ley 19.620 sobre adopción, que determina que esta procede solo cuando la familia de origen no es capaz de satisfacer las necesidades espirituales y materiales del niño.

La ley obliga al juez a verificar la inhabilidad real de los padres y la certeza de las circunstancias que impiden la permanencia del niño en su familia de origen, confirmando que la adopción representa ventajas concretas y objetivas para el niño. Además, exige verificar que se han agotado los esfuerzos para habilitar a los padres y la familia extensa antes de recurrir a otras alternativas.

Esquema: Proceso de toma de decisiones en el sistema de protección infantil (priorizando familia de origen, extensa, acogimiento, adopción).

Superando Obstáculos en el Proceso de Adopción

Normalmente, las personas perciben que los procesos de adopción son lentos y difíciles. Esto ocurre cuando no se han realizado todas las gestiones necesarias. A menudo, la oposición de la familia extensa complejiza la tramitación. En ocasiones, se detecta poco o nulo trabajo con la familia de origen, y se consideran informes de "habilidades parentales" realizados por las propias instituciones de adopción, que son parte interesada, lo que causa demoras y confusión.

El Poder Transformador del Acogimiento Familiar

Lo que se necesita, cuando el niño o niña no puede mantenerse ni en su familia de origen ni en su familia extensa, son "familias externas", vinculadas comunitaria y temporalmente al niño o no. Se necesita una comunidad que se preocupe y ofrezca apoyo temporal, lo que se conoce como "acogimiento familiar".

Una gran cantidad de familias de acogida disponibles permitiría que las residencias se orientaran solo a aquellos niños que requieran atenciones especializadas, como niños con patologías de salud severa o postrados. Esto impulsaría cambios en la política de infancia, poniendo a la comunidad en el centro del diseño de protección.

Aunque hoy existen familias de acogida, en su mayoría son miembros de la misma familia extensa, quienes a menudo se encuentran en situación de vulnerabilidad y no logran cortar el círculo de daño que viven los menores. La expansión del acogimiento familiar depende de una sociedad dispuesta a acoger, lo cual plantea el desafío de superar el individualismo y fomentar la solidaridad comunitaria.

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